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Basta de hipocresía, basta de impunidad en las Fuerzas armadas. Por Enrique Villanueva

Una vez más la mentira y la hipocresía recorren chile, la cobardía que ha impedido terminar con la impunidad en las FFAA, continúa presente en la aplicación de justicia en la medida de lo posible, en esta oportunidad, fue el jefe del ejército, el general Oviedo, avalado luego por el Ministro de defensa, quien afirmo en presencia de la presidenta de la república, que los ex militares presos y otros procesados por su participación en crímenes de lesa humanidad, “se vieron obligados a acatar órdenes“, y que sus "actuaciones son observadas exclusivamente desde el prisma de nuestro tiempo, sin analizar ni considerar la situación concreta ni el contexto histórico y político en que tuvieron lugar durante ese periodo".

El contexto que reclama este general de ejército es la mentira histórica hasta ahora contada y aceptada, que las Fuerzas Armadas “se vieron obligadas a actuar, ante la supuesta amenaza de una guerra civil y que los militares, intervinieron para liberar a Chile del marxismo”. Por tanto, los militares que actuaron en la represión, “se vieron obligados a acatar órdenes “, o “ellos no sabían lo que pasaba”.

Con esto se pretende reafirmar el argumento espurio de la obediencia debida, que exculpa en razón de su juventud, grado militar y ubicación en la cadena de mando a oficiales subalternos, a pesar de sus compromisos como agentes del estado, en la comisión de todo tipo de abusos y demás aberraciones cometidas en contra de miles de chilenos y chilenas. Olvida este general y el ministro de defensa, que hubo militares patriotas quienes, con su acción, desmienten tales aseveraciones, soldados que se negaron a participar en el golpe de Estado y aceptar órdenes para reprimir y asesinar a nuestros compatriotas. Olvida este militar y el ministro de defensa que el general Rene Schneider y el general Alberto Bachelet, fueron asesinados por ser considerados enemigos de quienes se apoderaron del mando de las FFAA y del país en 1973.

A la luz de estos hechos, es inconcebible que el ministro de defensa actúe como vocero de quienes pretenden consolidar la impunidad, que tanto daño le ha hecho a nuestra democracia, avalando a quienes utilizaron a las FFAA, a mandos fanáticos que cometieron crímenes de lesa humanidad. Con ello lo que está haciendo es mantener las bases y el espíritu de una doctrina militar que en 1973 llevo al ejército a quebrantar la democracia y a perseguir a su pueblo, justificando u ocultando el papel que jugaron -las FFAA- en el terrorismo de Estado.

Las palabras del general Oviedo aluden al supuesto "papel heroico y necesario" de lo que ellos denominan "la gesta heroica de 1973", la que continua vigente en el ejército y al amparo de la cual se han formado varias generaciones de Oficiales y Suboficiales de nuestras Fuerzas Armadas, justificando u ocultando el crimen y la tortura como un supuesto mandato de la patria, para salvarla del comunismo.

Sr. ministro de defensa, Sr general Oviedo, aunque muchos como Uds. lo quieren hacer, para borrar las huellas del delito, la historia no se puede partir en dos, esta tiene un pasado que transparentar ante la sociedad, la dictadura cívico militar fue un régimen terrorista y las FFAA su brazo armado, para perseguir a los oponentes políticos. Por ello, Pinochet, Merino, Leigh y Mendoza, Mathei, no merecen ser recordados como generales del ejército de Chile, tampoco los criminales que están presos en Punta Peuco, ni los que están involucrados con crímenes de lesa humanidad, ellos violentaron la doctrina militar, afectando la unidad y la comunidad nacional, creando una ruptura social a través del crimen y del terrorismo de Estado.

Sr. ministro, su papel, lamentable por lo demás, no es avalar la impunidad, por el contrario Ud. debe esclarecer la participación de las FFAA en el terrorismo de Estado, terminando con la hipocresía y expulsar de sus filas a quienes violentaron la doctrina del ejército y que utilizaron a las FFAA. Para diseñar una plataforma de represión que les permitió refundar el país, manipulando a través de la cadena de mando y la disciplina militar, al soldado que por principio jura entregarse por una causa superior que es la protección del interés nacional general.

Sr. general Oviedo, el único contexto del que podemos hablar es el terrorismo de Estado, que lo impusieron los altos mandos de las FFAA y los civiles que los asesoraron y formaron parte del gobierno militar, de allí surgieron las órdenes que progresivamente fueron involucrando a las FFAA como institución en la barbarie de la represión. Ellos crearon la DINA y luego la CNI para institucionalizar la tortura y cumplir la misión de aniquilar a todo aquel ciudadano (a) resistente y amenazante, a la instalación del proyecto de reorganización social y económica propuesto, cumpliendo lo solicitado por el Gobierno de Estados Unidos.

Sr. ministro, en las FFAA, en 1973, hubo opción y no todos acatamos ordenes cobardes para torturar y asesinar a compatriotas, en la marina, en la Fach, en el ejército, en carabineros y en investigaciones, hubo soldados quienes, a riesgo de perder sus vidas, sostuvimos una doctrina militar de respeto a la Constitución y las leyes, que nos opusimos a que el ejército se transformara en un instrumento de intereses políticos y económicos contrarios al interés nacional.

El ejemplo del general Schneider, del General Bachelet y de todos los oficiales y suboficiales quienes nos opusimos al golpe de estado de 1973, es el que Ud. debe considerar para plantear una profunda reforma de las FFAA. Para asegurar al país que los militares actúen con absoluto apego al orden constitucional y a una doctrina militar basada en el acatamiento de la voluntad ciudadana, instando a un cambio de mentalidad castrense, asentada en la confianza pública para cumplir sus funciones profesionales de la defensa y la seguridad nacional.

Es hora de crear una doctrina militar que albergue una nueva conciencia y cultura de defensa, vinculada a la realidad del país, que produzca cambios significativos, en primer lugar, en el diseño de los planes de estudio que forman a los militares. Cambios que deben llevar a una política de defensa al nivel de una política pública, asumida como responsabilidad de todos y no sólo de los militares.

Las Fuerzas Armadas son conformadas mayoritariamente por jóvenes que siguen ideales sanos y que no merecen ser juzgados por un pasado que provocaron sus antecesores, el que no debe interferir con el cometido de sus funciones y su realización profesional. Las FFAA tienen un rol que jugar en el Chile de hoy, aparte de sus misiones específicas, deben ser actores que se integren a la gran tarea nacional de promover la gestación de una sociedad más fraterna, inclusiva, justa y solidaria en todos los ámbitos.

Por todo esto y porque tenemos la fuerza moral para hacerlo

• Exigimos que se juzgue y castigue a civiles y militares comprometidos en crímenes de lesa humanidad.

• Demandamos que se exija a las FFAA entregar la información que permita, a los familiares de detenidos desaparecidos, conocer el paradero de los restos de sus seres queridos.

• Demandamos que se juzgue a los pilotos de la Fach que bombardearon la moneda, intentando asesinar al presidente Salvador Allende: Mario López Tobar, Fernando Rojas Vender, Ernesto Amador González Yarra, Eitel Von Mühlenbrock, Gustavo Leigh Yates y Enrique Fernández Cortez.

• Demandamos degradar a los militares involucrados en crímenes de lesa humanidad, lo que implica el cierre de una época y la apertura de una nueva, basada en el derecho humanitario internacional y en la plena vigencia de los principios universales de los derechos humanos aportando al desarrollo del derecho.

• Demandamos terminar con el estado actual de la Justicia Militar de aislamiento y discrecionalidad y su intervención en juicios civiles.

• Demandamos que se reconozca y dignifique la actitud de los militares que se opusieron al golpe de estado de 1973 y su papel ejemplarizador, para las nuevas generaciones de Oficiales y Suboficiales.

"En la doctrina militar debe consignarse que la libertad no es condición de algunos y la opresión parte de la vida cotidiana de muchos"...

Enrique Villanueva M

 
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