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En este numero:

- Por una política sin políticos corruptos. Por Enrique Villanueva
- Nuestro modelo económico y las elecciones en Estados Unidos. Por Manuel Acuña
- Murió el cura obrero Roberto Bolton

- Sumario completo



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Columnas sobre Chiloé

CHILOÉ: TAMBIÉN EL MAR FUE ASESINADO

Nuevamente surge un estallido social en el Sur de Chile: ayer Magallanes y Aysén, hoy Chiloé y la Región de Los Lagos. Estos hechos no son casualidad, tienen causas y causantes. Son los efectos de un modelo de desarrollo y una industrialización planificada para explotar los recursos naturales del Sur y de todo Chile. Se privatizó la tierra, el agua, el mar, porque primero se privatizaron las conciencias y la organización social y hoy seguimos sufriendo las consecuencias.

Hoy también el mar fue asesinado, por la bombas de los antibióticos, los pesticidas, los salmones muertos, la marea roja,… bien lo saben los pobladores de Chiloé, mucho mejor que ciertos científicos funcionales a los grandes intereses económicos y políticos.

La pesca, fuente tradicional de vida en la Isla Grande ya no es sustentable con este modelo político – económico.

Esta industrialización está matando no solo las fuentes de vida y de trabajo, sino que también ha herido profundamente las relaciones familiares, sociales, las fiestas y las tradiciones culturales y religiosas de los valientes y sacrificados pueblos del Sur. La sed de dinero fácil, la ilusión de poder, pudo más.

Porque el grito de la hermana madre tierra y del mar, y el grito de los empobrecidos es un mismo grito, la problemática socio-ambiental que vivimos es parte de una crisis más global que es finalmente una crisis ética de humanidad.

Nos llama la atención la lentitud, falta de visión y menosprecio del Gobierno y de algunas autoridades políticas para prever con tiempo y dar soluciones de largo plazo a los problemas desde hace años anunciados.

Así mismo es preocupante el rol de ciertos medios de comunicación que solo ven e informan de lo superficial del conflicto sin entrar al fondo de sus causas y sin señalar sus verdaderos responsables.

Por el amor a nuestra tierra, a nuestros pueblos, y en especial a los hermanos de Chiloé, confiamos en que no caigamos en la tentación de vender nuestra conciencia ni nuestros bienes por unos bonos de unos miles de pesos, que serán de seguro pan para hoy y miseria para mañana.

Se necesitan liderazgos lúcidos y valientes, capaces de trascender la contingencia. Con la cuestionada próxima firma de acuerdo de Chile del TPP (Trans – Pacific Partnership) se radicalizará aún más la privatización y la mercantilización de los bienes comunes esenciales para la vida de nuestros pueblos.

Más que “puentes de Chacao” necesitamos amor a la Madre Tierra y puentes de entendimiento, diálogo y una nueva Constitución que contribuyan a hacer reales la justicia, la solidaridad, la equidad y la paz social, especialmente para los más marginados, postergados y empobrecidos.

Las soluciones, necesariamente, tendrán que ser estructurales, en las que el Estado, con la participación vinculante de la ciudadanía y sus organizaciones, vaya buscando el bien común como prioridad absoluta, en base a la ética del cuidado de la creación y del buen vivir de nuestros pueblos.

En profunda solidaridad y esperanza

COMISIÓN JUSTICIA Y PAZ– Vicariato de Aysén

PASTORAL SOCIAL – Vicariato de Aysén

RADIO Y TV SANTA MARÍA - COYHAIQUE

CORPORACIÓN PRIVADA PARA EL DESARROLLO DE AYSÉN

CORPORACIÓN COSTA CARRERA

CODEFF AISÉN

AISÉN RESERVA DE VIDA

MAGDALENA ROSAS OSSA

CLAUDIA TORRES DELGADO

FABIEN BOURLON CHABOUD

VERÓNICA VENEGAS QUINTANA

MIRIAM CHIBLE CONTRERAS

LUIS INFANTI DE LA MORA, Obispo de Aysén

COYHAIQUE, mayo 10 de 2016.


ANAMURI A LA OPINION PÚBLICA

Nos preocupa enormemente cómo van transcurriendo los días sin que podamos ver avances en las negociaciones para remediar una situación dramática que afecta principalmente a las y los trabajadores de la pesca artesanal, a las familias y a toda la cadena productiva que esa actividad laboral genera en el archipiélago de Chiloé. El “desastre ambiental” que ahí se vive requiere de una respuesta nacional y todo parece indicar que se pretende convertir una situación tan claramente catastrófica en un problema más de los tantos que van apareciendo ante la “evolución de la sociedad.” Así, el mensaje es que los problemas causados por la acción expansionista del capital son un costo ineludible e imparable, por lo que no nos que más que resignarnos a que los desastres llegaron para quedarse.

Así con mucho asombro y rabia, escuchamos, los que aun no somos despojados de nuestra conciencia, declaraciones de autoridades, empresarios y profesionales que buscan presentar el fenómeno de la marea roja como un simple “fenómeno natural” asociado posiblemente al calentamiento global. De esta manera, se va evadiendo toda discusión seria acerca del innegable desastre ecológico provocado por la acuicultura desregulada en Chile, especialmente la salmonicultura.

Lo cierto es que las empresas del salmón han acumulado millones de dólares durante los últimos 30 años, en la carrera de “Chile Potencia Alimentaria”. La salmonicultura constituía unos de los principales productos de exportación; paradojalmente esta misma exportación nos deja, como costo para el país, contaminadas las aguas y el fondo marino, arruinando la pesca y recolección artesanal del sur de Chile, con miles de trabajadoras y trabajadores cesantes víctimas de sistemas laborales indignos, injustos e ilegales. Las empresas han violado las regulaciones ambientales mínimas, vertiendo desechos de manera clandestina, alimentando los criaderos a destajo, utilizando antibióticos y otros químicos por sobre lo permitido y no invirtiendo lo necesario en la adecuada mantención de sus jaulas. Hoy la salmonicultura está en el centro de un juicio público, ante los innegables perjuicios que las han llevado a provocar el más grande fenómeno de marea roja del que se tiene registro en el país. Sin embargo, ni autoridades, ni empresarios, ni profesionales mencionan a la acuicultura como fuente del problema y ponen todo el peso en “causas naturales,” evitando que la más mínima crítica toque a las empresas.

Para ello, se recurre a una justificación desde la “ciencia o lo científico” -como lo hizo el Colegio de Biólogos Marinos o el instituto de los empresarios llamado Instituto Técnico del Salmón- con análisis que no enfrentan los hechos e intentan explicarlos mediante una información sesgada que se acomode a las conclusiones a las que desean llegar. Esto es un ejemplo más de cómo la ciencia en Chile ha perdido independencia y muchos científicos se han puesto al servicio del capital, pues existen numerosos estudios científicos a nivel internacional que vinculan claramente la contaminación de las aguas costeras -especialmente a través de la acumulación excesiva de nutrientes o eutrofización- con la mayor frecuencia e intensidad de los florecimientos de algas como los de la Marea Roja.

Por ejemplo, una publicación de UNESCO y la Comisión Oceanográfica Intergubernamental informa que “las mareas rojas en Japón aumentaron en forma permanente de 44 al año en 1965 a más de 300 una década más tarde, siguiendo la misma tendencia que la contaminación por acumulación de nutrientes (Okaichi, 1997). Los controles de efluentes que se instituyeron... resultaron en una reducción del 70% en el número de florecimientos.” La página de internet del Servicio Oceanográfico de Estados Unidos igualmente discute de cómo este tipo de contaminación está ligada a las explosiones de algas tóxicas.

Si hay algo que la industria salmonera ha hecho de manera permanente es, precisamente, contaminar el mar con exceso de nutrientes a través de la sobrealimentación y las fecas de las especies en cultivo, y de usar el mar como basurero cada vez que necesita deshacerse de salmones muertos o productos tóxicos. Negar que eso tenga relación con la Marea Roja es ignorar evidencia científica sólida. Lo único que honestamente algunos profesionales, autoridades y empresarios podrían decir es que en “Chile no hay estudios al respecto”, y eso es lo que pasa precisamente: la asfixia de la investigación pública nos ha llevado a que en nuestro país no se haga nada más que la investigación que el sistema y el capital requiere.

Nada de lo que pasa hoy en Chiloé nos debe ser ajeno, el mar es también parte central de nuestra soberanía alimentaria. Cuando el mar ya no puede entregarnos alimentos sanos y de altísima calidad, aumenta la pérdida de nuestra soberanía alimentaria y por ende de nuestra salud y nuestros derechos a una alimentación sana y nutritiva.

La contaminación del mar y la destrucción de su capacidad de alimentarnos y dar sustento tienen un paralelo trágico con la destrucción de los recursos terrestres y la agricultura campesina. Décadas de modelo agroexportador han provocado el envenenamiento de nuestras tierras y nuestras aguas, la destrucción de la agricultura como fuente de trabajo (desde 1985 que se estancó el número de trabajadores agrícolas, aunque la población rural ha aumentado y la producción se ha multiplicado por más de 10), la expulsión de millones de personas desde los espacios rurales (especialmente las y los jóvenes), la pérdida de calidad de nuestra alimentación y nuestra dependencia creciente frente a las importaciones de alimentos.

Queda claro que una vez más se ha sacrificado al pueblo para permitir la acumulación de ganancias por parte de un número cada vez menor de grandes empresas nacionales y transnacionales. El ingreso masivo de la acuicultura a Chile ha sido parte de la entrega del país al gran capital, a las transnacionales, a las normas impuestas por los tratados de libre comercio y a leyes como la impulsada por el Sr. Longueira y aprobada mediante el cohecho de parlamentarios como el Sr. Orpis.

Es hora que reaccionemos Chile, sus pueblos y su gente ya no aguantan más.
La destrucción que todo esto ha causado pone nuestro futuro y nuestro bienestar en peligro y requiere de respuestas y medidas perentorias.

¡Y ojo! Las mujeres con fuerza, coraje y decisión también están al frente de esta gran lucha.

Aunque ausentes de las comisiones negociadoras.

POR CHILE POR NUESTRA TIERRA POR NUESTRA SOBERANÍA

NO MÁS ENTREGA DE NUESTROS RECURSOS NATURALES, NO AL TPP.


Una visión feminista a propósito del movimiento en Chiloé.
Agrupación de mujeres Mestizas y feministas sueltas de Chiloé

Como mujeres feministas, de la agrupación de mujeres Mestizas de Chiloé y otras feministas sueltas, criticamos la falta de incorporación de mujeres en los espacios de vocería y negociación del movimiento que ha venido desarrollándose en Chiloé a partir de la crisis ambiental y social que terminó de reventar a fines de abril.

Considerando, que esta crisis golpea fuertemente a las mujeres, casi el 70% de la fuerza laboral de la industria del mar (salmones y mariscos), corresponde a mujeres. De la misma forma la mayoría de quienes trabajan en la recolección de orilla de algas y mariscos son también mujeres. El mismo movimiento está integrado por muchas mujeres que con esfuerzo y compromiso han participado de barricadas, ollas comunes, y asambleas.

Sin embargo hemos sido sistemáticamente excluidas de espacios de dirigencia, negociación y vocería, bajo el argumento de elecciones de representantes, realizadas en un espacio de asamblea, donde los hombres, quienes gritan más fuerte, se toman la palabra, dominados por sus propios egos, terminan por excluir a quienes debiéramos ser par de ese espacio también.

Las mujeres que han sido históricamente marginadas de los espacios de poder y decisión, relegadas a espacios de ejecución nos conformamos rápidamente con las tareas que se nos asignan. Sin embargo no es posible construir algo mejor en base a la exclusión de la mitad o más de las personas afectadas. Quien pondrá la voz de las innumerables mujeres, jefas de familia, que no son patrones de lancha, ni forman parte de sindicatos de pescadores. Quien pondrá la voz de las mujeres que asumimos finalmente la difícil misión de restaurar -el medioambiente en este caso- lo que los varones se han acostumbrado a depredar, destruir y ensuciar.

Sostenemos que este modelo no sólo es Capitalista y Neoliberal sino también y antes que todo es Patriarcal y mientras a quienes queremos construir una mejor sociedad y territorio no nos extrañe la falta de nosotras sólo daremos vueltas en el mismo circulo de explotación.

Arriba las que luchan, abajo los que oprimen.

Agrupación de mujeres Mestizas y feministas sueltas de Chiloé. 11 de Mayo de 2016.


“Violencia al territorio violenta a las mujeres”.
Agrupación de mujeres MESTIZAS. Chiloé, 07 de Mayo de 2016

La actual crisis ambiental y social que se vive en Chiloé, venía anunciándose hace meses, ya desde el año pasado se comenzó a registrar un alza inmanejable de mortandad al interior de las balsas. En el mes de febrero comenzaron a registrar importantes despidos en comunas como Quemchi, Dalcahue y Quellón que no han parado hasta la fecha. Que existe una innegable negligencia de las autoridades (alcaldes, diputados, gobernador, intendencia, sernapesca, medioambiente etc,) sumada a un actuar delictivo de las empresas salmoneras que no tomaron las acciones pertinentes para minimizar el daño ambiental que generan sus cultivos, sino al contrario lo agravaron.

Que la industria del salmón se ha enriquecido no sólo gracias al daño ambiental que genera sino también gracias a la precarización del empleo de muchas personas durante casi tres décadas.

Que la crisis ambiental y social perjudica a los pescadores artesanales, a las recolectoras de orilla, a los y las trabajadoras de la industria y a quienes habitamos este territorio que veremos modificadas nuestras condiciones de vida y entorno.

Que este drama ambiental y social nos afecta como siempre, más duramente a las mujeres, ya que casi el 70% de la fuerza laboral (altamente precarizada por lo demás) de la industria del salmón son mujeres. También lo son la mayoría de las recolectoras de orillas cuyo sustento lo obtienen de la cosecha de algas y mariscos. Muchas de estas mujeres único sostén económico en de sus familias.

Que nuevamente el gobierno financiará con recursos del Estado, salvavidas para una industria que no entrega beneficio alguno para los territorios y las personas.

Que tanto el resultado –la crisis- como los actores –las empresas y las instituciones- no pueden mejorarse en tanto no contemos con una Nueva Carta Constitucional que establezca derechos de la naturaleza y de las generaciones venideras.

Que está nueva carta constitucional debe contener también el derecho de los territorios a definir su desarrollo y las inversiones que realizan.

Que será fundamental también en esta nueva constitución devolver al Estado, los recursos estratégicos hoy en manos de privados.

Hacemos un llamado a sumarse a las manifestaciones callejeras, a apoyar con ayuda económica para el sustento de familias entre ellas muchas mujeres desempleadas (recolectoras de orilla, trabajadoras de la industria).

También hacemos un llamado a las autoridades a abrir la mesa de negociación a otras organizaciones ciudadanas para definir las verdaderas y reales compensaciones que las y los chilotes exigimos para restaurar el medio ambiente y nuestras condiciones de vida.

Apreciamos enormemente la solidaridad y compromiso de las chilotas y chilotes que en todo Chile se han manifestado, también a quienes conocen Chiloé y su gente, le tienen aprecio y se han sumado. Todo esto nos emociona y nos anima.

Esta la lucha de hoy, es también la lucha por la dignidad de las personas, por el amor a nuestra tierra, por la recuperación de nuestra soberanía y democracia. Esta lucha es sin duda compartida por muchas otras y otros en todo Chile.

QUE ESTA MAREA ROJA LIMPIE LA PODREDUMBRE DE PAIS QUE TENEMOS. ARRIBA QUIENES LUCHAN, ABAJO LOS QUE OPRIMEN

Agrupación de mujeres MESTIZAS
Chiloé, 7 Mayo 2016


Crisis en Chiloé: La pesca artesanal en su laberinto

Por Gonzalo Saavedra y Claudia Torrijos*

Los gobiernos de la posdictadura, todos sin excepción, han equivocado las políticas de desarrollo de la pesca artesanal. Han aplicado soluciones estandarizas sin siquiera entender la lógica social y cultural de los problemas, incluso creando problemas donde no los había. En una especie de obsesión liberal, vieron emprendedores por todas partes, potenciales microempresarios que algún día competirían exitosamente en los mercados nacionales e internacionales. Con ello han negado la condición heterogénea, diversa y diferenciada de las comunidades de pesca artesanal, en nombre de una idealización basada en una visión estrecha y dogmática de la economía.

Los pescadores artesanales son productores asociados a sistemas de vida tradicional, inmersos en instituciones y organizaciones locales que combinan lo individual y lo colectivo. Como los buzos que trabajan en el erizo en faenas colectivas y se resguardan unos a otros en las adversas condiciones del clima sur-austral, o como las señoras que desconchan centollas en Calbuco y las venden a intermediarios que luego distribuyen en restaurantes de Santiago. Ellas trabajan en sus casas, piden ayuda a sus vecinas o van donde su comadre y devuelven el favor (le llaman vuelta de mano). En esas tardes de trabajo se conversa, se matea, se idean soluciones a problemas comunes o se acuerda cómo mejorar algunos asuntos que todos importan.

El supuesto del individuo racional, que trabaja solo y para si mismo, que irá a competir a esos mercados y será tan prospero que sus vecinos lo imitarán, es el punto de partida que explica 25 años de fracaso en materia de desarrollo del sector. Un ejército de profesionales, frecuentemente formados en ciencias del mar o en disciplinas empresariales, han diagnosticado, diseñado y ejecutado la política de intervención en pesca artesanal pero sin vislumbrar del todo su complejidad. El problema es que una cosa es la dimensión hidrobiológica o financiera de los contextos locales y otra muy distinta es su dimensión social. Es hora, primero, de escuchar (pero de escuchar en serio) a la gente de las comunidades; y, segundo, es hora de incorporar a otros profesionales, con otras perspectivas y mejor preparados para entender la lógica socio-institucional y cultural de las comunidades de pescadores.

La quimera del agente competitivo, explorador de mercados remotos, tiene además un serio problema por la lógica de la exportación, pues gran parte de las capturas tienen ese propósito. Así cuando los japoneses comen erizos o lo ingleses choritos –rebautizados como mejillones- en el mejor de los casos leerán un etiquetado que dice Chiloé island o chilean Patagonia, entonces los pescadores habrán desaparecido hace rato de la cadena de valor pues la rentabilidad potencial que reporta el origen habrá sido apropiado por otros.

Por supuesto que no todo se ha hecho mal, hay importantes contribuciones y casos ejemplares de prosperidad local, sin embargo ello no quita que haga falta dejar de lado la soberbia para reconocer que los escenarios son más complejos de lo que recomienda la ortodoxia y se requieren intervenciones socialmente más pertinentes. La pesca artesanal es una forma de vida y no simplemente un negocio al que se le inyecta dinero o tecnología, como pregonan los rifleros del desarrollo. En esas formas de vida hay mucho más que capturas de peces o mariscos que se transan con los intermediarios -o coyotes- a precio de huevo.

Fuera de las áreas de manejo, que son soluciones estándar y espacialmente limitadas, las políticas del desarrollo pesquero artesanal han subsidiado el extractivismo. Por ejemplo, ¿Por qué razón no existe una política de apoyo a las iniciativas de procesamiento de pesquerías por parte de los pescadores y de sus familias?, ¿Acaso, en esa concepción estrecha y miope de los expertos, la industrialización está reservada sólo a los empresarios? Esto no es antojadizo, como en el ejemplo que citábamos, en las caletas de Calbuco, Chiloé y Aisén abundan las iniciativas de micro-proceso, plantas familiares o vecinales, pero prácticamente ninguna está autorizada. Desde la intervención experta, se promueven protocolos y mecanismos que aseguran la inocuidad de los alimentos que Chile exporta, pero tales exigencias son inalcanzables para los productores locales. Parece necesario crear estándares de calidad acordes a los sistemas artesanales. Un mínimo conocimiento de economía es suficiente para saber que una de las bases de la prosperidad es la producción con valor agregado. Es esperable entonces la vulnerabilidad de las economías de los pescadores, si tenemos en cuenta que no existe como política de estado apoyarlos en la agregación de ese valor.

En otra arista de la crisis actual, ¿qué se puede esperar de las empresas del salmón? Pues esto y otras cosas peores. Los gobiernos chilenos, continuando la obra de la dictadura, han favorecido y permitido el mínimo de regulaciones de tal manera que las empresas salmoneras han basado su esplendor un sistema de producción extensivo, ambientalmente fragmentario y laboralmente precario. Estos empresarios han contribuido más que nadie al empobrecimiento de los fondos marinos y a la eutrofización de las aguas en el mar interior de Chiloé y Aisén. Es una industria que además de producir salmones produce esquizofrenia social: te doy trabajo pero poco a poco destruyo tu hogar y el futuro de tu pueblo. La historia de la salmonicultura en Chiloé es una crónica del subdesarrollo. La decencia y el sentido ético son más urgentes que nunca. Pero además esta es la oportunidad para que de una vez, ahora sí, el estado ponga límites al proyecto destructivo de la industrial del salmón.

Por último, ¿y los pescadores artesanales? El movimiento social que han impulsado los pescadores en Chiloé tiende a reproducir, en una escala mayor, respuestas que ya se han dado en conflictos similares en la zona sur-austral. Más bien parece un movimiento de reacción frente a la coyuntura pero adolece de un relato social transformador. Deviene entre una y otra cosa, se basa en petitorios pero no expresa un proyecto político claro. En el fondo es tibio y circunstancial, pareciera ser que su gran estrategia es pedir: bonos, motores, lanchas y por supuesto cuotas, más cuotas de captura. Poco hay sobre la problemática territorial, las alusiones a lo ambiental son coyunturales, prácticamente no hay nada respecto de la estructuras de poder que aniquilan al pescador en el mercado, tampoco es enfático sobre la privatización del borde costero y de las aguas comunes, que justamente es lo que ha permitido la expansión de la salmonicultura. El petitorio interminable es inocuo porque se diluye en detalles. La estrategia es perfecta para los empresarios y para el Gobierno, pues sustancialmente nada cambia, todo puede seguir igual. La cuestión, finalmente, se trata de dinero, bonos, subsidios y materiales. Ninguna de las peticiones -justas y ciertamente necesarias- tocan estructuralmente al modelo.

Se requiere algo más que un petitorio. La pesca artesanal, como el actor político más visible de las comunidades bordemarinas de todo el sur-austral (y no solo de Chiloé), necesitan avanzar hacia la formulación de un proyecto político consistente y de largo plazo, basado en el respeto, en la persistencia y en la prosperidad de esa forma de vida. Cuatro elementos subrayamos en ese sentido: 1) el control sobre los territorios y los espacios marino-costeros por parte de las comunidades, más allá de las áreas de manejo; 2) la activación de cadenas cortas de comercialización; 3) el apoyo a iniciativas locales de micro-industria pesquero-artesanal; 4) Control y límites a la industria del salmón o a otras igualmente destructivas. Las ideas sobran pero ya no basta con pedir, es tiempo de construir.

*Gonzalo Saavedra es antropólogo y doctor en ciencias políticas, académico de la Universidad Austral de Chile.
Claudia Torrijos es bióloga marina de la Universidad Católica de la Santísima Concepción.


Chiloé y Región de los Lagos: “Es mucho más que marea roja y mucho más que un tema de pescadores”

Organizaciones lamentan la manipulación del conflicto salmonero que el gobierno coludidamente con sectores empresariales vienen sosteniendo para no asumir medidas de fondo que se requieren en el marco de la zona de catástrofe, considerando la participación de los diversos sectores afectados.

Por otro lado, la central Unitaria de Trabajadores de Llanquihue difundió este 17 de mayo una serie de correos electrónicos en que ejecutivos de la patronal Salmonchile pautean y organizan el viaje de trabajadores del salmón para que en Santiago y Valparaíso protesten a favor de los intereses de los empresarios. Incluso envían la carta que los trabajadores deberían presentar estos días para exigirle a la Presidenta Bachelet que ponga fin a la protesta social de Chiloé, hecho que ha sido considerado como inconcebible e inmoral, ya que nuevamente se intenta sobre poner los intereses empresariales por la vida íntegra de todos los habitantes del territorio, instrumentalizando las necesidades de los trabajadores.

La Asamblea Social de Chiloé recientemente emitió un comunicado público donde acusa que operadores políticos con aspiraciones electorales y grupos pro empresas han actuado con el propósito de bajar las movilizaciones y de aceptar el acuerdo sin posibilidad de que se establezcan diálogos internos, sociabilización y correspondiente respuesta, por el contrario, se habría impuesto una determinación arbitraria, en desmedro de las mayorías para efectos comunicacionales y políticos, formas que se extendieron en varias localidades del archipiélago.

La Asamblea Social de Castro señala que los conflictos medioambientales presentes en el archipiélago de Chiloé continuaran y no los resolverá una denominada “comisión de expertos”, tampoco mejorarán las condiciones sanitarias de la salmonicultura, ya que lo que no se cuestiona en este acuerdo, es el origen violento de la política extractivista y depredadora del neoliberalismo presente en las industrias que explotan y contaminan el mar, problema que no es solamente de los pescadores sino también de las comunidades, los campesinos y campesinas, trabajadores y trabajadoras de las plantas de proceso, los estudiantes, profesores y profesoras, el empleado fiscal, los trabajadores del mar, de la construcción, los que navegan y se transportan, los algueros y pelilleros, los recolectores de orilla, el sector turístico y gastronómico, y “todos los hijos de este archipiélago que trabajan día a día para dar pan y educación a sus hijos”, indica la Asamblea.

Mucho más que marea roja: Depredación extractivista

La Dirección General del Territorio Marítimo y de Marina Mercante y el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) del estado chileno autorizaron durante marzo del año 2016 la descarga de desechos salmoneros por 9 mil toneladas, hechos que no son considerados como aislados y que estarían relacionados con la mortandad de peces, bivalvos, lobos marinos entre otras múltiples especies marinas en las costas del archipiélago de Chiloé durante abril del 2016 y hasta lo que va en el presente del mes de mayo.

Como se viene señalando, desde febrero pasado, una floración masiva de microalgas nocivas en el mar interior de Chiloé causó la muerte de una cantidad indeterminada de salmones de cultivo y ante esto se ha señalado: “La sobrecarga de nutrientes y materia orgánica en cantidades que superan las capacidades del ambiente para absorber, reciclar o dispersar este ingreso de nutrientes, no solamente implica eventos de afloramiento de microalgas, sino además la aparición de condiciones anaeróbicas en este sistema, condiciones que habrían causado mayores alteraciones y perjuicios a los embates de la marea roja que actualmente afecta la zona y asimismo, una grave contaminación y mortandad directa a diferentes especies causa de los desechos salmoneros”, indicó el Movimiento por la Defensa y Recuperación de las Aguas – Territorios.

Hace algunas semanas se ha iniciado una campaña impulsada por habitantes de Chiloé a través de change la que ha recogido ya 36 mil firmas para que se investigue seriamente y terminar con la impunidad de las salmoneras: “Los habitantes de Chiloé estamos sufriendo una de las mayores catástrofes de nuestra historia. La pesca está absolutamente parada, toda la zona es un desastre, ya que la magnitud hizo que se enfermen toda la fauna de la zona, afectando a todos los habitantes de Chiloé. Las pérdidas económicas y ambientales son incalculables.”, indican, agregando: “Hace años que las empresas arrojan miles de toneladas de desechos con residuos químicos a nuestro mar, sin que nadie haga nada y este problema no es nuevo. Las salmoneras han abusado por años de las franquicias otorgadas por el gobierno. Las ganancias de las salmoneras son millonarias. Las condiciones laborales de quienes trabajan en ellas, especialmente mujeres, son muy malas. Además explotan nuestros recursos naturales sin piedad. ¿Por qué se siguen permitiendo estos abusos?”, se preguntan desde Chiloé.

El Movimiento Defendamos Chiloé ha señalado que si bien es urgente resolver el petitorio de los pescadores, también es prioritario resolver demandas históricas, la contaminación salmonera y la de un plan de desarrollo sostenible y reactivación económica de Chiloé.

El Centro de Estudios Sociales de Chiloé ha señalado: “Hoy Chiloé vive la peor crisis socioambiental de su historia debido a la consolidación de un modelo extractivista que saquea y despoja bienes comunes naturales y sociales. Modelo que se ha materializado, principalmente, a través del incentivo estatal para la expansión privada y transnacional de la industria salmonera, la expansión de monocultivos forestales, la proliferación de mega-parques eólicos sin un ordenamiento territorial energético, la privatización de grandes territorios destinados al turismo de lujo, la imposición centralista de megaproyectos y la actual expansión de concesiones de exploración y explotación minera”

En virtud de una reciente comunicación a la Relatora ONU sobre derechos de los Pueblos Indígenas, Victoria Tauli – Corpuz, el Consejo de Comunidades Williche de Chiloé señaló que se hace indispensable que se establezcan medidas y mecanismos de reparación ante la severa contaminación marítima causada por la industria salmonera que debe ser bajo la participación directa y activa de las comunidades Williche de Chiloé y zonas aledañas en la Región de los Lagos, que consideren las prioridades en materia de desarrollo y medios de subsistencia que señala La Declaración ONU y el Convenio 169 quienes establecen el deber de los Estados de asegurar el derecho de los pueblos indígenas al acceso a sus medios de subsistencia y el derecho a que se les asegure el disfrute de sus propios medios de desarrollo, y a dedicarse libremente a todas sus actividades económicas tradicionales y de otro tipo, indicados en dichas normas.

Amplio apoyo a manifestaciones que resisten en Chiloé y alrededores Cabe señalar que en diversas zonas se mantienen movilizaciones entre protestas, cortes de ruta y manifestaciones, como ocurre en Quemchi, Ancud, Quellón dentro de Chiloé; y asimismo lugares como Pargua en las inmediaciones. Delegaciones musltisectoriales de Ancud y también de diversas comunidades Williche del archipiélago, encabezadas por el lonko Cristian Chiguay arribaron a Puerto Montt a manifestarse contra las erráticas políticas gubernamentales.

Por su parte, diversas organizaciones sociales han manifestado un amplio apoyo a los sectores que se movilizan. Representantes de distintas Federaciones de estudiantes que visitaron Chiloé manifestaron una activa solidaridad. Noelia Garrido presidenta de la Federación de estudiantes de la Universidad de la Frontera señaló a medios independientes: “Nosotros reconocemos que acá los responsables de toda la situación no es solamente el gobierno sino que también todos los empresarios de las salmoneras que hoy tienen a toda la región en estas condiciones y también llamamos a la unidad de todos los sectores incluyéndonos a nosotros los estudiantes que estamos a disposición de esta lucha porque la consideramos como propia como parte del centro sur y como sector movilizado.”, indicó la dirigenta.

El Movimiento Social por la Recuperación del Agua, emitió hace algunos días un comunicado público insistiendo que la actual catástrofe que se relaciona directamente con los embates de la industria salmonera y el estado chileno “es un urgente llamado de alerta para terminar con este tipo de prácticas primitivas que atropellan derechos humanos así como ocurre con otras actividades extractivistas en el País, como es la minería, las forestales y los proyectos de energía”, agregando: “Al respecto, queremos manifestar categóricamente: Chiloé es un territorio patrimonial indispensable para la vida, no un botadero.”, indicaron, solidarizando con las movilizaciones de protesta en Chiloé e hizo un llamado a los agentes estatales a asumir con probidad sus cometidos a favor de los derechos de la población y poner fin a antidemocráticas amenazas de represión. Por su parte la Red por la Defensa de los Territorios ha señalado recientemente a través de un comunicado:

-  La situación que afecta a Chiloé y zonas contiguas en la Región de Los Lagos es mucho más que marea roja y mucho más una situación que concierne a sectores de pescadores, sino a todos los habitantes que de una u otra manera se ven afectados en posibilidades de desarrollo, bienestar social y condiciones de vida en diversos ámbitos.

-  Lamentamos que el gobierno, en vez de asumir la oportunidad para establecer mecanismos efectivos y democráticos de participación teniente a recibir las necesidades y prioridades de diversos sectores sociales de Chiloé y alrededores, con una perspectiva intercultural (chilena – williche) haya optado por actuar coludidamente con los intereses de sectores empresariales, imponiendo por sobre mayorías acuerdos con algunos sectores de pescadores que han demostrado vulnerabilidad a causa de intervenciones externas de operadores políticos y de empresas, dejando de lado una serie de temáticas de agenda que son prioritarias y de fondo, entre ellas, el cambio al imperante modelo depredador de desarrollo que ha generado esta profunda crisis.

-  Lamentamos asimismo que esos sectores vulnerables y representantes de instituciones públicas, hayan operado tendiente a dejar de lado diversas expresiones, incluyendo a la de cientos de mujeres de diversas áreas (comunitarias, de educación, sindicales, trabajadoras del mar, etc.) quienes han mantenido activamente la lucha, resistencia y denuncia a favor de los intereses de las familias y los derechos colectivos de todos y todas, lo que habla además de un contexto machista y patriarcal. Al respecto, se saluda al enorme esfuerzo realizado por aquellas mujeres williche que mantienen han mantenido activa las movilizaciones a través de los diversos cortes de ruta, manifestaciones y protestas, velando y defendiendo a la madre tierra.

-  Consideramos inaceptable las declaraciones del Ministro de Economía Luis Céspedes al “excusarse” que la falta de conectividad fue la razón de no haber viajado a Chiloé, sin que existiese ningún esfuerzo real para acudir y en terreno establecer mecanismos de diálogo con los diversos actores sociales que se han manifestado. Contrario a esto, el ejecutivo si tuvo las condiciones para enviar al archipiélago a cientos de efectivos de Fuerzas Especiales de Carabineros para amenazar con represión las manifestaciones.

-  Independiente de estas manipulaciones y actos arbitrarios por sectores políticos - empresariales, es de una amplia valoración las movilizaciones en Chiloé y alrededores que ha levantado con fuerza temas estructurales más allá de lo local, sino a nivel País, denunciando las afectaciones que sectores ligados al lucro extractivista vienen causando en amplias zonas y la necesidad de que se realicen cambios profundos en virtud de las necesidades e intereses de los habitantes bajo principios de autonomía y autodeterminación.

-  Más allá de bonos y cuotas, es fundamental seguir haciendo eco de las demandas y propuestas que han surgido tendientes a asumir con urgencia medidas efectivas de reparación al grave daño que se ha hecho a las zonas costeras y a levantar actividades productivas que contribuyan a las economías familiares y territoriales, fuera de las dependencias con nefastas y corruptas empresas industriales.

-  La crisis socio ambiental que se ha generado en Chiloé y alrededores es la misma que golpea a vastas zonas, como en el Bio Bio y la Araucanía, donde la industria forestal ha causado graves estragos socio ambientales, como también, y como parte de la cadena salmonera, a través de la instalación y funcionamiento de más de 80 plantas de pisciculturas salmoneras que han intervenido decenas de ríos en las provincias de Malleco y Cautín, con la intervención y contaminación de decenas de ríos y esteros.

Área comunicaciones
Red por la Defensa de los Territorios

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La imposibilidad de la vida en Chiloé[i]

Como el Estado y el extractivismo marítimo neoliberal destruyen la naturaleza y la vida humana

Virginia Ramos Poseck
Dra. en Ciencia Política

Juan Carlos Gómez Leyton
Dr. en Ciencia Política

“Uno empieza a pensar, que somos un país que tiene
una inmensa costa, más de cuatro mil kilómetros de costa
y no hay una entidad seria que pueda llevar eso,
que pueda hacer estudios, ver todo el tema marítimo,
que no se haga daño. Si acá ustedes ven, ves tú que
no hay nada, que acá cualquiera llega y saca 900 mil toneladas,
o arrasa con maquinaria pesada un banco natural de almejas del que vive
un pueblo chico para botar residuos industriales.
Esto yo lo denuncié le hicieron reportaje y salió en la tele, de nada sirvió”.
Fabián Teca. Pescador Artesanal y Procesador temporero en la Planta de Procesos Pacific Star en Quellón[ii].

El estallido social y político protagonizado por los pescadores artesanales y ampliamente respaldado por la ciudadanía de Chiloé, más allá de los factores coyunturales que lo explican, tiene raíces en la historia reciente de la zona y del país. Específicamente, en la forma como el Estado de Chile impulsó el cultivo del salmón desde 1974 y cómo lo entregó a un proceso de industrialización acelerada en 1980. En dicho año se negoció la deuda externa de Chile, un mecanismo de esa negociación fue la entrega a la explotación industrial del salmón al capital transnacional. En aquellos años se declaró que “el mar e(ra) la promesa alimentaria para Chile”, al mismo tiempo se materializó la total liberalización de la economía nacional. Entregando, vías licitaciones, sus recursos naturales marítimos al mercado global. Dándose inicio a una nueva fase expansiva de su larga historia social y económica extractivista.

El nuevo extractivismo marítimo opera bajo el principio “laissez faire, laissez passer” exacerbado, tan propio de la forma de acumulación neoliberal. Ello implico que el Estado dejo prácticamente de actuar en los espacios marítimos concesionados, ni estableció las trabas legales adecuadas ni ejerció las fiscalizaciones ni controles necesarios que evitaran la devastación medio ambiental, territorial y humana, o sea, sobre la vida, que generó la explotación indiscriminada e irracional del salmón. En otras palabras, el Estado dejó, en los hechos, de gobernar en los territorios enajenados al capital trans-internacional. Fue reemplazado por el poder de las grandes empresas transnacionales. Las que han ejercido en la región una absoluta “soberanía productiva” tanto sobre las áreas de explotación marítima como sobre los hombres y mujeres que laboran en esas empresas.

El impacto de la industria salmonera ha sido integral en la sociedad chilota. Transformando completamente la vida y la cultura de los habitantes originarios e históricos de Chiloé. Los chilotes construyeron desde antiguo, es decir, ancestralmente, una activa cultura terrestre-marítima. El Estado, al momento de entregar el mar al capital extranjero, lo hizo como si esos espacios hubieran estado deshabitados. No fueron considerados como un espacio geo humano y cultural. Es decir, donde naturaleza y el ser humano constituían una unidad vital inseparable. La explotación y la intervención industrial masiva e intensiva del mar quebró dicha relación provocando una alteración permanente del ecosistema y de la vida de la Isla. La destrucción de la vida en Chiloé no solo tiene relación con el cambio climático, con la marea roja, o con la contaminación del mar producto de haber vertido toneladas de salmones descompuestos, sino por la constante sobreexplotación “racional” de la naturaleza por parte de la moderna industria salmonera.

Con este artículo queremos dar cuenta como la enajenación por parte del Estado de Chile del mar chilote y la industria salmonera han provocado la devastación de la vida tanto humano como marítima del borde costero del archipiélago de Chiloé. Y, sobre todo, queremos destacar y revelar la responsabilidad política e histórica del Estado como de los diversos gobiernos que lo han administrado desde 1974 a la fecha, en la destrucción de la vida en la zona. Pero, también aspiramos a llamar la atención de que no solo el Estado es responsable de esa devastación sino también la indolencia, indiferencia, apatía de la gran mayoría de las y los ciudadanos nacionales quienes a lo largo de estos años han avalado y respaldado ya sea de manera activa o pasiva la explotación irracional de la naturaleza.

Los actores de la sociedad civil como del Estado y, sobre todo, del mercado, han desoído la voz de muchos chilotes que durante años habían venido denunciando, la devastación de la vida marítima y humana por la acción de la industria salmonera. Hoy que gritan su rabia al país. Su voz se escucha. Sin embargo, durante décadas, nadie escucho ni presto la atención a lo que allí ocurría. Salvo algunos documentalistas nacionales y extranjeros, unos pocos analistas económicos y sociales y, sobre todo, los defensores del medio ambiente, mostraron y divulgaron por los intersticios y desde los márgenes de la sociedad neoliberal, el desastre que allí se estaba padeciendo. Las voces que hoy se escuchan con fuerza son también esas voces que llegan del pasado reciente. Han transcurrido 40 años desde que comenzó la devastación que hoy todos atienden y muestran preocupación. Nos podemos preguntar, con justa desazón, no será ya un poco tarde para Chiloé y su gente.

Lo más atrayente de Chiloé para el capital internacional, en la segunda mitad de los años setentas, no eran sus leyendas ni sus mitos, ni la amabilidad de gente, sino sus aguas marítimas: ideales en temperatura, PH, oxígeno y pureza ambiental para el cultivo industrial del salmón. Unido al hecho que la Isla y sus alrededores contaba con un excedente de población desocupada o semi-ocupada que prometía a las empresas contar con una mano de obra barata. Además, de una oferta permanente de harina de pescado (alimento del salmón) a muy bajo costo, producido en el mismo lugar. Hacía que el interés por instalarse en la zona fuera altamente codiciado y esperado por los inversionistas extranjeros.

El Estado y los gobernantes de la época, respondiendo a ese interés de capital extranjero concesionó a $22 el m2 de mar adyacente a la Isla. Según un dirigente sindical de la época: “de 3 pesos, la empresa aportaba 1 y el Estado de Chile 2, por tanto, era un negocio demasiado bueno para ser verdad”. El gobierno que necesitaba urgentemente dinero acelero el proceso concesiones, por lo tanto, sin mediar estudios de ninguna naturaleza, ni de impacto ambiental ni de capacidad de carga, de nada, entregó el mar a la codicia de las empresas internacionales. Y, el mar chilote fue enajenado a las empresas transnacionales. Nadie dijo nada.

El Estado, además, respaldo financieramente y logísticamente de diversos modos el desarrollo de la industria salmonera de manera directa o indirecta a través de Corfo, Fondef, universidades públicas, subsidios y con el estableciendo de nuevas oficinas de la administración pública para atender sus requerimientos logísticos y operativos; realizó inversiones en carreteras, infraestructura, proyectos hidroeléctricos, concesiones hipotecadas, etcétera. Al mismo tiempo que promulgaba leyes laxas y reducía al mínimo la fiscalización sobre las actividades extractivas de la industria salmonera. Todo contribuyo a la ampliación, consolidación y desarrollo en el tiempo de la industria salmonera sobre las bucólicas aguas chilotas.

La estrecha alianza entre lo público-estatal -representado por la Subsecretaría de Pesca, órgano estatal encargado de la jurisdicción de concesiones para cultivo de salmón, y el departamento de Defensa de Bienes Nacionales, quien debía supervisar la gestión de borde costero-, con el capital privado transnacional, posibilitó que la industria del salmón se transformara en una actividad altamente rentable. Y, un ejemplo de la iniciativa privada. Especialmente, cuando el Estado deja operar libremente y, sin ninguna intervención, al mercado.

No obstante, en 1985 el Ministerio del Medio Ambiente observó oficialmente que las jaulas de cultivo del salmón estaban afectando el mar privándolo de oxígeno. Fue una voz que no se escuchó o se relativizo la falta de oxígeno. En el entorno de las jaulas existía ya el “copépodo caligus” por el uso irresponsable del pesticida “benzoato de emamectina” así como algas tóxicas causantes de marea roja.

Si bien en el 2003 Noruega lideró el mercado del salmón y trucha y Chile le siguió en el segundo lugar a nivel mundial. Produjo 600 mil toneladas al año, US$ 2.000 millones. Para competir en el mercado global, en Chile, se sobrexplotaron las jaulas, así el 2007 los salmones estresados estaban debilitados y contrajeron el virus ISA. El crecimiento promedio anual de las salmoneras de 22% cayó en un 50%.

Los peces entonces fueron afectados por “caligidosis”, “compépodo” o “piojo de mar”, por virus ISA y por SRS o “Piscirickettsiosis”, considerado en prioridad antes del ISA como la principal causa de pérdidas en la engorda y que puede llegar a producir el 90% de la mortandad en algunos centros de cultivo. La lista y cantidad de antibióticos aplicadas en las jaulas es larga y diversa, entre ellos se encuentra el Cristal Violeta prohibido en el mundo entero por cancerígeno, las Quinolas (restringidos a nivel mundial), la Cipermetrina, prohibido en la acuicultura de Canadá por sus negativos efectos ambientales y sobre los recursos bentónicos silvestres, especialmente, los langostinos. Otro pesticida es Deltametrina, también piretroide bio-acumulable. Los que impiden la producción de mitílidos o choritos. De manera que, para evitar las enfermedades de los salmones, las empresas enfermaban la vida marítima.

Por otro lado, la producción de harina de pescado además de extinguir el jurel y la anchoveta, contribuye al sedimento que desde las jaulas de engorda se esparce hacia el mar mezclado con enormes cantidades de antibióticos. En Noruega en el año 2007 ocupaban apenas 0.02 gramos de antibióticos por tonelada de salmón, en Chile se usaron 732 gramos por cada tonelada producida, 36 mil veces más. Antibióticos que se pierden en el agua marina, son consumidos por otros peces y por los que consumen a esos peces.

De acuerdo a cálculos estándar de contaminación generada por salmoneras, estimada según los suministros de alimentos artificiales que recibe la sobrecarga de salmones cautivos en balsas-jaulas, una tonelada de salmones requiere la inversión de 1,2 toneladas de alimentos artificiales (pellets de harina/aceite de pescado) y de esta alimentación se generan 800 kilogramos (Kgs.) de materia orgánica (DBO7) y 78 Kgs. de Nitrógeno (N total) los excesos de materia orgánica, por sobre las capacidades de carga de los sistemas intervenidos, han producido condiciones “anaeróbicas” en 400 puntos del Mar de la Patagonia, desde Puerto Montt a Capitán Aracena, en la Región de Magallanes, con una concentración de centros anaeróbicos en las Regiones de Los Lagos y de Aysén.[iii]

La sobreexplotación de jaulas, el alimento mezclado con sobredosis de antibióticos provoca sedimento, centros marinos anaeróbicos y exceso de materia orgánica rica en Nitrógeno alimento esencial de una especie del Reino de los Protistas, intermedio entre el Reino Animal y el Vegetal, la Alexandrium Catenella que no es un alga, sino el dinoflagelado más eficiente para capturar nitrógeno disuelto en la columna de agua marina, tiene la facultad de hacer fotosíntesis para alimentarse provocando o facilitando la emergencia de MAREA ROJA. Causa de las muertes actuales de diferentes especies marinas. Durante su ciclo de vida libera cistos o quistes de resistencia, “SEMILLAS” que se depositan en el sedimento marino a la espera de condiciones ambientales y nutricionales favorables que le permitan volver a proliferar. En esta ocasión este florecimiento de A. Centella proviene de quistes de resistencia depositados, en el año 2009, en el sedimento marino de esas localidades. La marea roja que se extiende ahora por dentro y por fuera de la Isla Grande de Chiloé y hasta Valdivia, es una marea roja activa en la columna de agua y “latente”, en el sedimento marino.

La versión de las 9.000 toneladas de salmones pudriéndose en las costas de Chiloé como detonantes de la crisis de la pesca artesanal, o la que acusa al cambio climático de causar las pérdidas en las empresas salmoneras y por tanto del despido de sus trabajadores, no corresponde a la verdad del proceso continuo de devastación marítima y territorial llevado a cabo por el conocido cluster del salmón, forma de organización sinérgica del proceso productivo local que el Estado eligió con miras al crecimiento económico local orientado a la exportación de materias primas puesto en práctica desde 1980 al 2011 año en que el entonces Intendente de Los Lagos declaró que “los clúster no rindieron los frutos esperados sin generar la actividad público-privada esperada”. Se aceleró la acumulación del capital financiero y las fusiones de empresas salmoneras con deudas a los bancos, respaldadas por el Estado de Chile. El mar se agota, pero no así el afán de lucro de las salmoneras que hoy muestran al mundo, su crisis en el mar del sur de Chile.

Por las amenazas de depredación marítima y faltas a códigos éticos mundiales de trato a trabajadores, la transnacional Marine Harvest, especialmente, recibió la visita de la OCDE y de otras organizaciones que investigaron tales delitos. Se firmaron acuerdos de buenas prácticas, el Ministerio del Trabajo cursó multas, ni cumplidas ni pagadas. Casi todos los años Chile recibe acusaciones de dumping por abusos en el proceso productivo de las salmoneras en Chile, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile dispone de equipos de abogados especializados en defenderlas.

Importantes contravenciones fueron denunciadas ante el Senado ya en el 2012. En el 2013 se llevó a cabo en Chile la mayor Feria internacional de acuicultura, con gobiernos del G15, empresas multinacionales del cultivo del salmón, con noruegos que tienen 70% de producción mundial. Las multinacionales salmoneras en Chile pidieron ser sede probablemente como blindaje seguro ante instituciones del Consenso de Washington (FMI, Banco Mundial, Departamento del Tesoro de USA) por probable crisis. La FAO, Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, ha impulsado y sigue apoyando el cultivo del salmón por considerarlo “una proteína para el futuro de la humanidad” reconociéndolo como un “bien común de Chile”. En su rol de coordinadora de la feria acuícola internacional del año 2013 la FAO pareció no tener conocimiento de la situación de sobreexplotación del mar chileno por los cultivos de salmones.

Las empresas pidieron más concesiones y no han bajado la densidad de ocupación en jaulas. De 417 centros de engorda activos al año 2011 que declara la Subsecretaría de Pesca, 322 (75%) estaban afectados por Caligidosis, piojo de mar, o copépodo. Singularmente, la empresa salmonera declaró producir 450 mil toneladas en un cuarto de los centros que tenía activos. Las jaulas han sido trasladadas en nuevas concesiones en Aysén y Magallanes llevando consigo los peces y sus infecciones, sus malas prácticas ambientales, sus malos manejos sanitarios, su explotación laboral. La Subsecretaría de Pesca profetiza una producción de 1,2 millones de toneladas en los próximos años, independientemente de los tamaños y profundidades de los mares, de las corrientes marinas y de la existencia de otras actividades diferentes a las de la salmonicultura en las aguas interiores. El Estado sigue destruyendo el mar.

Para reducir sus costos de producción las salmoneras mantienen a los trabajadores, en condiciones precarias, sin protección social, a bajos salarios, hace despidos masivos para debilitar la organización de los trabajadores, no se llevan registros de accidentes en las jaulas, no se reconoce públicamente la labor de buzo, está externalizada, mueren mas de 15 buzos al mes. A pesar de la ley Lafkenche que prohíbe instalar jaulas en las costas en lugares considerados sagrados, las empresas las instalan sin permiso impidiendo el cultivo de mitílidos o choritos y otra pesca. Williches y pescadores en general quedan sin su acostumbrada forma de subsistencia. Por distintas actividades secan el terreno para ganado. Matan especies mamíferas costeras. Los trabajadores son impedidos de salir de faena, varios han muerto en el mismo lugar de trabajo. Los ejecutivos de tales empresas condenados por tribunales no cumplen sentencias. Multados por Inspección del Trabajo no pagan. La total impunidad.

Desde el 2003 comenzó el regreso migratorio de la ciudad al borde costero. Desde el año 2007 en que se declara la crisis, se despiden a más de 50.000 trabajadores, el Estado les subvenciona $111 mil por obrero contratado, sigue la cesantía, pagan a subcontratistas con temporeros para terminar su cuota de cosecha en 5 días de 18 horas, al final de ello el trabajador queda cesante.

Por tanto, la muerte del mar de Chiloé viene arrastrándose por años y junto a su mar su gente pierde sus bienes comunes, salud, educación, vivienda, subsistencia, se disgrega su tejido social y cultural. El daño causado por las salmoneras es evidente y los gobiernos insisten que “El mar es (la) promesa alimentaria para Chile” respaldándolas política y financieramente.

No solo el Estado ha respaldado a la industria salmonera sino también la banca nacional. En el año 2008, la deuda de las salmoneras con la banca ascendía a US$Mill 4.000.

La entonces presidenta de Chile entregó vía Corfo, US$Mill 450. Y anuncio en el discurso presidencial del 21 mayo 2008 la entrega US$Mill 600 en auxilio de dicha industria. Con el objeto de que se recontratara trabajadores cesantes otros US$Mill 500. Además, propuso abrir una línea de crédito bancaria de US$450. Para lo cual los bancos exigieron que las salmoneras hipotecaran sus concesiones pesqueras. Así en el párrafo clave de las modificaciones a la ley de pesca de 2009 (previo fuerte lobby de los banqueros), se permite que las concesiones acuícolas sean hipotecadas y con fórmulas para que la caducidad de estos permisos no se haga efectiva y puedan ser intercambiadas como cualquier producto transable entre acuicultores y entre estos y los bancos. Las salmoneras podrán usar las concesiones otorgadas por el estado como respaldo bancario a los créditos. Hipotecar bienes nacionales de uso público es: inconstitucional, porque no son inmuebles.

Hoy el capital está concentrado en 7 megaempresas. Los bancos negocian la deuda una por una. Cuando los bancos se quedan con la propiedad de las Concesiones hipotecadas dejan libre a las empresas para que vendan al precio de la deuda restante y paguen. El año 2010 los bancos remataron las concesiones a megaempresas extranjeras del salmón porque en Chile es el país que pone menos problemas a la expansión y facilita la concentración de capitales.

Empresas noruegas, canadienses, japonesas están en un proceso acelerado de concentración del capital. Especulan con el 40% de concesiones dejando el resto pasivas para venderlas cuando aumente su valor. No quieren las concesiones para otro rubro. Hacen figuras para mantenerlas, declaran al seguro infecciones en concesiones inexistentes, alteran cifras de producción en Sernapesca central. Así el 2008 se avisó que el año 2014, se produciría un proceso de reordenamiento total del mapa financiero de las megaempresas del salmón y en todos los aspectos.

La mayoría de las salmoneras están con deudas registradas entre US$500 mill y US$ 1.000 millones. Los bancos siguen reticentes a prestar más. El Banco Central (BC) en su Informe de Percepciones de Negocios de mayo 2016 dice que “Varios bancos están realizando esfuerzos importantes para evitar el deterioro de los pagos, tiene que responder por el dinero de los ahorrantes”.

Como mera información, con el derramamiento de salmones muertos en la alta mar chilota, el precio del salmón aumentó de US$3,50 a US$5,40 en el mercado global. O sea, las nueve mil toneladas de salmones infectados vertidas en el mar no fueron en vano. En Chiloé, Aysén, Magallanes y últimamente en aguas dulces de la IX y X región, las salmoneras han mantenido sus prácticas habituales de evitar las regulaciones ambientales y sanitarias, así como la sobre-explotación de los sistemas marinos para sustentar su especulación financiera. Por esa razón, son un peligro para la vida humana.

Por último, es importante señalar que la marea roja no es causada en Chile solo y exclusivamente por el cambio climático, ni por los salmones muertos en las costas de Chiloé, factores coayudantes, que la actual crisis, pero no determinantes. La crisis actual es el resultado de cuatro décadas de malas prácticas de las salmoneras, las cuales desde su llegada a las costas de Chiloé han ido dando muerte al mar. Y, si no se detiene “la producción del salmón” será apocalíptica.

El Estado de Chile debe dejar de respaldar las deudas de las salmoneras ni permitir más su irresponsabilidad con el medio ambiente, con el territorio chileno ni con sus habitantes. Las salmoneras se apropian de bienes nacionales de la República, imposibilitan la vida humana y marítima en Chiloé y amenazan al resto del mar del sur de Chile.

Pero también la sociedad civil, los y las ciudadanos, los medios de comunicación, las universidades públicas, los cientistas sociales, deben abandonar la indolencia e indiferencia que ha permitido la destrucción de la vida en Chiloé como en otros lugares del país. Tomar consciencia que el extractivismo, el uso indiscriminado de los bienes comunes que nos ofrece la naturaleza, no es el mejor camino para la sustentabilidad de la vida en el territorio nacional. Debemos avanzar como sociedad en la discusión de un nuevo modelo productivo que respete la naturaleza. En otras palabras, se debe exigir el fin de la soberanía mercantil del capital transnacional como nacional.

La actual rabia ciudadana chilota no puede quedar como otra manifestación coyuntural del conflicto entre el Estado, Mercado y la Sociedad. El cual lo han demostrado otros conflictos similares en la demanda parcial y particular exigiendo al gobierno de turno la solución momentánea de una situación crítica. Las cuales son, por lo general, soluciones de mercado. Para que una vez, dominada la rabia, todo vuelca a lo mismo. NO, la devastación de la naturaleza, por acción humana, es irreversible. Si no se corrige hoy, el mañana será no será.

Traiguen-Santiago, mayo de 2015.

© VRP/vrp- JCGL/jcgl

[i] Este artículo se construye en base a la información levantada por la Dra. Virginia Ramos para su tesis doctoral: La responsabilidad social de mega-empresas y Estado en el uso y administración de bienes comunes. El caso de la intervención de la mega-industria del Salmón en los bordes costeros del archipiélago de Chiloé, Chile 1983-2013. Leída y presentado en el Programa de Doctorado en Procesos Sociales y Políticos en América Latina, Universidad ARCIS, 2013.

[ii] Testimonio entregado a Virginia Ramos.

[iii] Iinformación 2010 de SERNAPESCA cfr. Kol, Héctor, Comité de Defensa del Borde Costero Puerto Montt, La Agonía, IV parte, derribando mitos. Conferencia Universidad de los Lagos, 6 de mayo 2016.


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Federica Matta


CHILOÉ: METÁSTASIS DE UN MODELO AGOTADO. Por Ángel Saldomando

En el marco de la catástrofe de Chiloé emerge la metástasis destructiva en lo ambiental y en lo social que ha generado el modelo liberal y extractivista dominante en Chile. Solo la imposición autoritaria y el cierre de espacios políticos lograron mantener, durante tanto tiempo, la ficción del éxito del modelo chileno frente a otros diagnósticos de la realidad.

Pero esta ha terminado por romper el cerco, incluido el mediático y el de las propias ilusiones de sectores que creían poder regular, redistribuir, temperar el modelo. Está claro ahora que eso no es posible. Su estructura, manejo y competitividad; están basados precisamente en que no se regula, no distribuye, no se responsabiliza, traspasando todos los costos a los trabajadores y a la sociedad en su conjunto. La resiliencia eco sistémica del país está agotada y solo falta que ello se transforme en capacidad social y política para que la inocultable realidad sea forzada al cambio. Eso es lo que la casta política y empresarial resiste e impide con todos los medios a su alcance.

Es probable que esta situación se prolongue aumentando los costos para todos y haciendo más difícil una transformación necesaria, sostenida y menos critica. Chile no está en condiciones ni tiene los medios de operarla de manera rápida, coherente y sistémica. Pero la urgencia puede plantear el inicio del camino y la creación de las capacidades necesarias. Eso es lo que en lo inmediato al menos parece posible.

A su paso la crisis de Chiloé está contribuyendo poderosamente a ello. Ha generalizado la percepción crítica del impacto del modelo, ha relacionado extractivismo, neoliberalismo y comportamiento depredador de empresas nacionales e internacionales. Pone en evidencia la colusión, y sus consecuencias, entre grupos empresariales y políticos, como en la ley de pesca. Y naturaliza el recurso a la movilización social territorial como instrumento de autodefensa y de propuesta.

Sin embargo, la ausencia de dimensión nacional y coordinada en algún tipo de planteamiento se hace sentir. Es evidente que también surgen contradicciones no solo con las empresas que dominan en el extractivismo, también con sectores que se han adherido a los intersticios laborales y de servicios que la sub contratación les deja. Chiloé podría en este sentido ser una experiencia decisiva para demostrar que otra evolución social es posible.

Los políticos honestos, los científicos, los expertos, los líderes sociales y territoriales podrían converger en este esfuerzo en el terreno, algo que la experiencia de Aysén no pudo hacer, ni tampoco la de Freirina, quedando dependientes siempre del poder central.

Los grupos dominantes buscan zafar de la responsabilidad, esperan que esto sea solo reactivo y que los bonos y otras promesas calmantes apaguen el fuego.

La única posibilidad de evitar esto es cambiar las condiciones y contenidos del juego, ello es difícil de hacer si no se tiene capacidad de propuesta más allá de lo coyuntural.

La propuesta en torno a un ecologismo duro contra un libre mercado permisivo e irresponsable, se hace indispensable en la medida que el país está agotado. Ello implica además de proponer, redistribuir los costos de la crisis, imponiendo a las empresas duras medidas de erradicación, limpieza y financiamiento de las medidas de reparación.

En Chiloé se están jugando aspectos muy sensibles, no solo porque se tocó dramáticamente el fondo podrido del modelo, además porque la región aunque agredida, en lo sensible y lo simbólico guardaba para el resto del país un estatus de reserva, una suerte de lugar aún mítico; aunque esto no fuera así.

Como en ningún otro conflicto ambiental y territorial el de Chiloé sacude al país, poniéndolo frente a una situación terminal. Frente a ella la distancia y la débil capacidad de reacción del Estado en su conjunto no solo pone en cuestión su legitimidad, ya muy desgastada, sugiere además que hay espacios que ocupar por los propios actores sociales en la discusión sobre alternativas. Esto comienza, puede esperarse, a ser el signo más importante de que las cosas podrían cambiar. También Chiloé deja evidencia en este sentido.


CHILOÉ: TAMBIÉN EL MAR FUE ASESINADO

Nuevamente surge un estallido social en el Sur de Chile: ayer Magallanes y Aysén, hoy Chiloé y la Región de Los Lagos. Estos hechos no son casualidad, tienen causas y causantes.

Son los efectos de un modelo de desarrollo y una industrialización planificada para explotar los recursos naturales del Sur y de todo Chile. Se privatizó la tierra, el agua, el mar, porque primero se privatizaron las conciencias y la organización social y hoy seguimos sufriendo las consecuencias.

Hoy también el mar fue asesinado, por la bombas de los antibióticos, los pesticidas, los salmones muertos, la marea roja,… bien lo saben los pobladores de Chiloé, mucho mejor que ciertos científicos funcionales a los grandes intereses económicos y políticos.

La pesca, fuente tradicional de vida en la Isla Grande ya no es sustentable con este modelo político–económico.

Esta industrialización está matando no solo las fuentes de vida y de trabajo, sino que también ha herido profundamente las relaciones familiares, sociales, las fiestas y las tradiciones culturales y religiosas de los valientes y sacrificados pueblos del Sur. La sed de dinero fácil, la ilusión de poder, pudo más.

Porque el grito de la hermana madre tierra y del mar, y el grito de los empobrecidos es un mismo grito, la problemática socio-ambiental que vivimos es parte de una crisis más global que es finalmente una crisis ética de humanidad.

Nos llama la atención la lentitud, falta de visión y menosprecio del Gobierno y de algunas autoridades políticas para prever con tiempo y dar soluciones de largo plazo a los problemas desde hace años anunciados.

Así mismo es preocupante el rol de ciertos medios de comunicación que solo ven e informan de lo superficial del conflicto sin entrar al fondo de sus causas y sin señalar sus verdaderos responsables.

Por el amor a nuestra tierra, a nuestros pueblos, y en especial a los hermanos de Chiloé, confiamos en que no caigamos en la tentación de vender nuestra conciencia ni nuestros bienes por unos bonos de unos miles de pesos, que serán de seguro pan para hoy y miseria para mañana.

Se necesitan liderazgos lúcidos y valientes, capaces de trascender la contingencia.

Con la cuestionada próxima firma de acuerdo de Chile del TPP (Trans – Pacific Partnership) se radicalizará aún más la privatización y la mercantilización de los bienes comunes esenciales para la vida de nuestros pueblos.

Más que “puentes de Chacao” necesitamos amor a la Madre Tierra y puentes de entendimiento, diálogo y una nueva Constitución que contribuyan a hacer reales la justicia, la solidaridad, la equidad y la paz social, especialmente para los más marginados, postergados y empobrecidos.

Las soluciones, necesariamente, tendrán que ser estructurales, en las que el Estado, con la participación vinculante de la ciudadanía y sus organizaciones, vaya buscando el bien común como prioridad absoluta, en base a la ética del cuidado de la creación y del buen vivir de nuestros pueblos.

En profunda solidaridad y esperanza

COMISIÓN JUSTICIA Y PAZ– Vicariato de Aysén

PASTORAL SOCIAL – Vicariato de Aysén

RADIO Y TV SANTA MARÍA - COYHAIQUE

CAMPAÑA DECLARAMOS ILEGAL LA POBREZA

CORPORACIÓN COSTA CARRERA

CODEFF AISÉN

AISÉN RESERVA DE VIDA

CORPORACIÓN PRIVADA PARA EL DESARROLLO DE AYSÉN

MAGDALENA ROSAS OSSA

CLAUDIA TORRES DELGADO

FABIEN BOURLON CHABOUD

VERÓNICA VENEGAS QUINTANA

MIRIAM CHIBLE CONTRERAS

CHARLES SAMSON LLANOS

MARÍA FLORENCIA LABARCA

PATRICIO SEGURA ORTIZ

LUIS INFANTI DE LA MORA, Obispo de Aysén

COYHAIQUE, mayo 11 de 2016.


CRISIS EN CHILOÉ: UN SINTOMA MAS DE LA MISMA ENFERMEDAD. Por Aldo Torres Baeza y Rodrigo Díaz Plá

Hoy, al sur de nuestra culebra marítima, distintas comunidades se levantan exigiendo dignidad, tienen la fuerza de la lluvia que riega y suaviza el archipiélago, y el canto del viento surweste que levanta marejadas y susurra el canto de La Pincoya. Esta dignidad, en su más amplio sentido, brota en cada barricada, en cada canto y olla común que se puede ver como una gran minga por un Chiloé que “está privao”.

Pero, suponer que las causas de este levantamiento de dignidad chilota es solo producto de la extensa marea roja que se ha desarrollado o por el vertimiento de miles de toneladas de salmones muertos en el Océano Pacífico, es también negar la historia reciente de un Chiloé que ha sido saqueado sistemáticamente, al igual como todo el resto del país, transformándose en un laboratorio más del modelo de desarrollo productivo, en donde las ganancias y utilidades van para las empresas y el “chorreo” es lo que esperan los miles de trabajadores de sus industrias. Este modelo de crecimiento, que consiste en arrancar árboles, chupar peces y estrujar piedras, no es más que una de las tantas facetas que ha encontrado el capitalismo al estilo chileno, que no posee el espíritu de weber, que no es el benefactor de Keynes, es un capitalismo extractor, mono productor y rentista, el capitalismo más devastador y sucio del mundo.

Es sabido que Chiloé durante décadas se caracterizó por la predominancia de una economía doméstica tradicional mixta de autoconsumo, tanto por su alta ruralidad; por el flujo migratorio de su población en busca de trabajo hacia la zona sur-patagónica de Chile y Argentina; y por la existencia de pequeños pueblos y caseríos conectados entre sí por rutas marítimas. Sin embargo, durante los últimos treinta años Chiloé se enfrenta a un panorama diferente donde se atestiguan nuevos e importantes cambios en la estructura socio-económica del Archipiélago y que vienen a prolongar el continuum de transformaciones (descomposición/preservación) en el sistema económico de las unidades domésticas de la isla. Estos últimos cambios han estado determinados principalmente por la inserción de un modo de producción capitalista de corte neoliberal, lo que se traduce en la llegada de la industria acuícola al territorio insular. En relación a esto, se debe contemplar que las dinámicas de desarrollo económico modernizador en Chiloé han respondido, al igual que en muchas partes del mundo, a un proceso de industrialización acelerado que se vale de medios y modos de producción específicos para su consolidación. La industrialización, en este sentido, no es más que un modo técnico de producción que requiere de mucho capital concentrado, es decir, de mucho empleo de trabajo para producir mercancías; requiere para su desarrollo de la interacción de dos instituciones: la propiedad privada y el nacionalismo, ya que la primera sólo existe donde el Estado es lo bastante fuerte como para conseguir respeto a las leyes (Russell, 1962).

¿Es libre nuestro libre mercado?

Es realmente libre un mercado que jamás presentó ninguna de las características que presuponen sus teorías, es decir: actores informados, en un mercado libre y competitivo, además de un sistema de precios que equilibre oferta y demanda. En Chile, la instalación del modelo, que tiene hoy a Chiloé en el estado en el que está, necesitó del shock y la crisis, necesitó desorientación y torturas, necesitó, en definitiva, de aniquilar a la oposición política.

Más que un mercado libre, acá se impuso un “capitalismo entre amigos”, o lo que Naomi Klein describía como “Corporativismo”, es decir, la fusión entre el Estado y una elite económica. La crisis en el sur encuentra su génesis en la instalación de ese modelo. La industria salmonera, aunque tiene antecedentes de aparición en el país cuando se inicia el siglo XX, se instala fuertemente en Chiloé durante el tiempo de la dictadura militar y producto de la internacionalización de la economía nacional hacia los mercados globales.

Esto no solo sucedió aquí, sino que fue un proceso a nivel nacional que afectó a diversas industrias (forestal, vitivinícola, pesquero, etc.). En la década de 1980 la irrupción de la industria acuícola era evidente, aumentando el número de empresas y centros de cultivo, creándose la Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Chile e iniciándose exportaciones a Estados Unidos donde el país llega a alcanzar el segundo puesto a nivel mundial, después de Noruega (Rámirez, et al., 2009). En Chiloé se instalan las balsas para la crianza en cautiverio del salmón en los canales, costas y mar interior de prácticamente todo el archipiélago. La alimentación de estos peces en su proceso de crecimiento y el excremento que éstos mismos producen han generado un daño ambiental al ecosistema marino que se traduce en la desaparición y/o disminución de otras especies, afectando con esto a las poblaciones humanas que se han dedicado a la extracción artesanal para el auto-consumo y la comercialización de ellas por centenas de años. Pero, tan o más importante en cuanto a transformaciones socio-económicas y culturales, con la industria salmonera se crean nuevos mercados laborales que modifican las condiciones de trabajo de los integrantes de las unidades domésticas. Muchos de ellos migraron hacia este nuevo rubro, abandonando y subordinando la práctica de ciertas actividades económicas a este nuevo sistema. Sin embargo, la instalación de la industria muestra también sus propias debilidades e inestabilidades. En el año 2008 aparece el virus ISA, por lo cual se cierran plantas de crianza y procesamiento del salmón, y crea una nueva condición para los trabajadores provenientes del sector rural: la cesantía. Este panorama viene a formar parte de las interrogantes y problemáticas sobre cómo las transformaciones socio-productivas derivadas por la inserción de la industria salmonera y su posterior crisis, por causa del virus ISA, han impactado fuertemente en los núcleos domésticos de la isla y, en particular, en la forma de articulación de sus relaciones sociales de producción en torno al trabajo. De lo anterior se puede pensar incluso que esto puede traer consigo también nuevas formas de concebir el tiempo y el espacio social por parte de estos actores locales.

Ya Marx decía que ningún modo de producción le trasciende el siguiente sin que se haya agotado. O sea, el capitalismo caería cuando ya se hubiese ramificado en todos los ámbitos de la vida humana. Rosa Luxemburgo decía que, mientras el capitalismo siguiera siendo abierto y existieran países subdesarrollados, no se cumpliría predicción de Marx. Y tenía razón. Acá, en Chile, el capitalismo encuentra nuevas facetas, se mueve, como un cáncer, en todos los ámbitos de la vida humana, todos los síntomas de este país provienen de la misma enfermedad que, mientras destruye la naturaleza, seduce con nuevos televisores para enterarnos, desde Santiago, de la catástrofe. Acá no hay billetera fácil, pero si condiciones ideales para devastar comunidades, crear monopolios y envenenar la tierra, el aire y el agua que cae y cae sobre las comunidades chilotas en rebeldía. En Chile si se cumple la predicción de Galeano: como Dios, el capitalismo tiene la mejor opinión sobre sí mismo, y no duda de su propia eternidad.

Aldo Torres Baeza y Rodrigo Díaz Plá, Miembro de GIPART (Grupo de Investigación de la Pesca Artesanal) http://gipart.wordpress.com


MAREA ROJA EN CHILOÉ... SOLO LA PUNTA DEL ICEBERG Por Lester Chavez

Todo problema es en estricto rigor un sistema de problemas. Asimismo, toda problemática socio – económica tiene un contexto territorial e histórico. Por tanto, un problema no puede ser reducido a una determinada causalidad, dado, que todos, sin excepción, son multi-causales. En este contexto, ¿Es la marea roja lo que genera el actual problema en la Isla Grande de Chiloé?. Creo que no, por mucho que intenten justificar y reducir desde la dominación conceptual indicando que los pescadores están equivocados respecto de su sospecha que el vertimiento de ejemplares de salmónidos en descomposición fue la causante de la problemática.

La posibilidad que los salmones en descomposición sean los causantes de la marea roja está directamente relacionada con la distancia a la que fueron vertidos. Si esta distancia de vertimiento fue según lo autorizado por la autoridad marítima, es decir, a unas 75 millas marinas (139 kms) desde la costa, la probabilidad que influya en la marea roja es prácticamente nula. De hecho, según lo indicado la marea roja se inicio en el mes de marzo en Aysen y avanzó hacia el norte. No obstante, hay una serie de relatos que indican que esta restricción en el vertimiento no se cumplió.

Desde la perspectiva de la actualidad, la marea roja en Chiloé se inició días previos a la semana santa, fecha en la que aumenta exponencialmente el consumo de marisco en el país, por lo que con la presencia de este afloramiento de micro-algas nocivas se prohibió la extracción en vastos lugares y zonas históricas de extracción del archipiélago de la Isla Grande, lo que generó una severa contracción de la renta de los centenares de pescadores artesanales que viven de la extracción de mariscos. Merma en los ingresos que se mantiene hasta la fecha. De hecho, la Resolución N° 600 (04 abril 2016) de la SEREMI de Salud de la región de Los Lagos, prohibió la extracción de mariscos en la zona comprendida prácticamente en toda la franja costera de la región. No obstante, si bien este fenómeno se registra hace centenares de años, el que se está produciendo actualmente es el más extenso y de mayor gravedad en la historia de la Isla, y es solo la punta del iceberg. Revisemos un poco.

La principal transformación socio-cultural en la Isla de Chiloé ocurre con el arribo de la industria salmonera en la década de los 70’s. Este arribo fue gatillado por Japón, debido a la necesidad de éstos de generar un nuevo abastecedor de salmonidios a nivel mundial con el objeto de competir con los precios dominados por la industria noruega. Así, en 1980 se inicia el cultivo moderno en Chile, creándose en 1982 la primera empresa (Salmones Antártica S.A) y donde ya en 1994 la industria nacional se emplaza en el segundo productor mundial. Este aumento intensivo de la actividad de cultivo de peces en el sur de Chile (concentrado en aquel entonces en la decima región) implicó un esfuerzo descontrolado en la extracción de peces silvestres cuyo destino fue la industria reductora de harina de pescado (base de la alimentación de los peces) iniciándose con ello el colapso del mar nacional, de hecho, se estima que se requieren 6 kilos de peces silvestres para producir un kilo de salmón.

Actualmente, la industria salmonera está altamente concentrada, las principales empresas son; AquaChile S.A que se fusionará con Marine Harvest S.A, transformándose en el mayor productor salmonero en Chile con lo cual poseerán el 26% de las concesiones marinas y el 21% de la producción nacional. Donde, si adicionamos la producción de las empresas Mitsubishi, Multiexport y Los Fiordos la producción llega al 50% del total nacional. Los cuestionamientos y el conflicto entre la actividad pesquera artesanal y la industria salmonera tienen varias aristas, entre estas:

Limitación de las zonas de operación a los pescadores artesanales

El articulo N° 67 de la Ley General de Pesca y Acuicultura establece que solo se puede otorgar concesiones o autorizaciones de acuicultura en áreas fijadas como apropiadas para la actividad, o las denominadas Áreas Aptas para la Acuicultura (AAA). Asimismo, la Política Nacional de Uso del Borde Costero establecida por el Decreto Supremo N° 475 (1994), incorporó el concepto de “zonificación”. Así, bajo estos marcos normativos en el año 2009 se crean los denominados “barios salmoneros” a partir de la Resolución N° 450 (2009) del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura. Estos, “barrios” se denominan actualmente “agrupación de concesiones”.

Estas, se crearon con el objeto específico de evitar la proliferación y propagación de enfermedades, como la crisis del virus ISA del año 2007 que casi acaba con la industria salmonera, es decir, no con criterios asociados a la conservación de la biodiversidad acuática, ni elementos asociados a las temáticas identitarias y culturales de los residentes de aquellas zonas. Asimismo, funcionarios del Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura denunciaron que el Servicio no cuenta con el personal suficiente para realizar la fiscalización en tan extensas zonas.

Estas agrupaciones de concesiones generan un conflicto directo con la actividad extractiva de la pesca artesanal. La actividad acuícola se concentra en la zona de los canales de la decima, decima primera y décima segunda región del país, es decir, en los mismos lugares que históricamente han sido utilizados por los pescadores artesanales como caladeros históricos. Así, la operación de éstos ha sido restringida a ciertas áreas sin presencia de centros de cultivos. Asimismo, en muchos centros de cultivo no dejan acercarse embarcaciones artesanales por el riesgo que implica que éstas sean un vector de transmisión de enfermedades, por lo que muchos dirigentes de la pesca artesanal reclaman que no han recibido apoyo de los diferentes centros de cultivo en condición de escasez de combustible y otras emergencias.

Imagen N° 1: Centros concesionados para la acuicultura en las regiones de Los Lagos y Aysen

(JPEG)

Fuente: Estay, M y Chávez C, 2015. Decisiones de localización y cambios regulatorios: el caso de la acuicultura en Chile.

Impacto ambiental y destrucción del fondo marino

La industria salmonera debe entenderse como una actividad que incorpora materia orgánica al agua a partir del alimento que no es consumido, las fecas de los peces, y el proceso metabólico de los ejemplares cultivados. Esta materia orgánica tiene múltiples efectos e impactos adversos en los ecosistemas marinos, que van desde el desiquilibrio de los procesos de nitrificación (reducción del amonio a nitrato) y la utilización del oxigeno disuelto del agua para la reducción de la carga orgánica. De hecho, se estima que con las 498 mil toneladas de salmón producido antes de la crisis del virus ISA, se habrían emitido 39 mil toneladas de nitrógeno y 5 mil toneladas de fósforo (considerando un 0,8 por ciento de fósforo y un 6,74 por ciento de nitrógeno, en el alimento) (Rehbein, N, 2011. Propuesta de metodología para la estimación del impacto económico de la contaminación del fondo marino por la emisión de alimento y heces de la salmonicultura).

Respecto del fondo marino producto de la acumulación del alimento no consumido por los ejemplares cultivados, se estima que la recuperación de éste demora entre 5 y 6 años, donde, bajo las balsas jaulas se acumula materia orgánica que reduce drásticamente la disponibilidad de oxigeno eliminando con ello la biodiversidad características de los sistemas acuáticos del sur austral de Chile.

Un elemento distintivo del modelo de negocio de la industria salmonera en Chile, a excepción de la que se desarrolla en otros países como Noruega, es que nunca se ha medida la capacidad de carga del ambiente acuático. La capacidad de carga del ambiente marino permite determinar un límite de producción acuícola, es decir, la carga máxima de peces que permita mantener ciertos parámetros ambientales considerados críticos para la conservación de la biodiversidad del ambiente (oxigeno disuelto, presencia y/o abundancia de la fauna bentónica). La capacidad de carga no se ha medido porque implica un freno al modelo expansivo de la salmonicultura en Chile, y por su puesto hay intereses creados, donde, actualmente avanza hacia aguas abiertas (off shore) y hacia el norte (novena y octava regiones) y extremo sur del país (decimo segunda región).

Además, hay una serie de problemas ambientales severos, como por ejemplo, el uso de antibióticos, escape de los ejemplares cultivados, eliminación de estructuras solidas y alteración del paisaje.

Presencia de Lobos Marinos

Si bien esto se relaciona con los efectos ambientales adversos, desde la perspectiva del ejercicio de la actividad pesquera artesanal es relevante y merece indicación aparte. Todos los que hemos trabajado en la actividad pesquera artesanal, específicamente, en la captura de peces sabemos que la presencia y/o ausencia de lobos marinos determina el éxito en el esfuerzo realizado, ya que se asocia con la ausencia de ejemplares de peces objetivos de la actividad y/o la perdida de ellos desde los artes y/o aparejos de pesca al ser utilizado por estos mamíferos como alimento. Lo relevante es que con la masificación de la actividad acuícola de salmones y truchas, en el sur del país han surgido una enorme cantidad de colonias de estos mamíferos, que dicho sea de paso están protegidos por Ley. Sin embargo, producto del problema que implica para la rentabilidad de un centro de cultivo en particular, son muchas las denuncias que en centros de cultivos se cazan ejemplares de estos mamíferos. De hecho, a modo de legalizar una práctica recurrente en centros de cultivo la Subsecretaria de Pesca y Acuicultura autorizo una cuota de captura durante el año 2012. Así, la abundancia de lobos marinos producto de la intensificación de los centros de cultivo de salmones en los canales australes del país, contribuye a acumulando poco a poco sentimientos adversos hacia la industria del salmón, producto de la competencia por el escaso recursos pesquero con estos mamíferos.

Condiciones laborales (buceo)

Una de las ilusiones que emite la industria salmonera en el sur de Chile para una gran cantidad de buzos mariscadores es la seguridad personal y estabilidad económica. Sin embargo, esta actividad es la que ha sufrido la mayor cantidad de muertes en faenas de mantención diaria en los centros de cultivo. La principal actividad consiste en la extracción de la mortalidad de los ejemplares muertos, para ello se sumergen hasta 40 metros. Además, reparan redes y hacen la mantención general de la estructura sumergida de un centro de cultivo de peces.

De hecho, se observa que sólo un 14% de los trabajadores que realizan faenas de buceo en la acuicultura presentan turnos de 5 días de trabajo y dos de descanso o 6 días de trabajo y 1 de descanso, que es la modalidad general de trabajo en el país. Una proporción considerable de estos trabajadores (34%) labora con turnos que implican sobre dos semanas seguidas de trabajo en las balsas, sin descanso. (Panorama Mensual de Seguridad en el Trabajo, julio, 2015).

Por otra parte, las principales enfermedades que se observan en este tipo de trabajadores son la descompresión o embolia. En esta enfermedad los buzos pueden mostrar infarto cerebral múltiple en las zonas fronterizas y terminales de las arterias cerebrales, otra enfermedad común es la otitis externa, esta se genera como resultado del submarinismo prolongado en aguas frías. Asimismo, la tasa general de mortalidad por accidente del trabajo durante el período 2010-2014 del país fue de 5,7 por 100.000 trabajadores protegidos. La tasa de mortalidad por accidente del trabajo para el mismo período en los buzos profesionales fue de 21,4 por 100.000, lo que indica un “exceso de riesgo” en relación con la población total de trabajadores del país. Los buzos tendrían similar riesgo al de los trabajadores de la minería que tuvo 24,0 y a los del transporte con un 21,2 por cada cien mil trabajadores. (Panorama Mensual de Seguridad en el Trabajo, julio, 2015).

Otro elemento a considerar es que los dueños de muchas de las principales empresas de acuicultura en el país, también lo son de las principales industrias pesqueras, entre estas: Bluemar Seafoods S.A, Camanchaca S.A y Los Fiordos Ltda. A todo lo anteriormente expuesto, es relevante destacar el hecho que habitantes de la Isla Grande Chiloé sufren lo mismo que aquellos que viven en “zonas rurales” o pequeñas ciudades, es decir, el desamparo sistemático por una estructura estatal que tiende a acoger y concentrar los recursos en los grandes centros urbanos del país, utilizando metodologías de evaluación homogéneas y sin distinción territorial. Aquello, explica que en algunas zonas de Chiloé no sea “rentable socialmente” la instalación de agua potable, medidas de disposición y/o tratamientos de residuos, educación y salud de calidad, etc.

Las manifestaciones de los pescadores artesanales de Chiloé obedecen a años de acumulación de hostilidades con el modelo expansivo de la industria salmonera concentrada e iniciada desde sus costas. Conflictos y antagonismos que se evidenciaron con la crisis del virus ISA del año 2007-2008, que de hecho llevo a modificar el artículo 80 de la Ley General de Pesca y Acuicultura, logrando con ello privatizar el mar a partir de la entrega de concesiones marinas a los bancos como medio de pago de la deuda acumulada de la industria del salmón por más de 2.500 millos de dólares y con declaraciones como las de Carlos Vial, gerente general de aquel entonces de la empresa INTESAL “levamos 20 años. Muchos llegamos aquí al sur, con lo puesto, y no tenemos ningún interés de irnos con lo puesto, que es lo que está pasando hoy día” (Diario Llanquihue, 25 abril, 2009).

En resumen el conflicto del sur, es una arista del conflicto que desarrollan las localidades frente al avasallamiento del modelo económico y los grandes monocultivos (como el caso de las forestales), por tanto, no puede ser reducido solamente a la presencia y/o ausencia de la marea roja. De hecho, este fenómeno es la gota que rebalsó el vaso.

Lester Chavez Campbell
Ingeniero en Acuicultura y Pesca
Asesor Técnico Mesa Comunal de Pesca de Lebu


De Aysén a Chiloé. Por Ángel Saldomando

Inevitablemente surge la comparación del conflicto de Chiloé y de Aysén, los problemas apenas diferenciados por condiciones de lugar y causa, siguen el mismo itinerario. Un factor de crisis desata el conflicto y las reivindicaciones se integran rápidamente. El diagnóstico para Aysén es recuperable nuevamente, en relación a ello escribí en “Aysén lo posible de lo imposible”.

“Las reivindicaciones de la movilización de Aysén, como la de Magallanes y de Calama tienen un doble sentido y esto se advirtió desde el movimiento estudiantil. Por un lado plantean demandas sectoriales pero inevitablemente hay otras que tocan la estructura del modelo económico y los intereses que pesan en las decisiones.

Esto es así por dos razones, el alto nivel de concentración de la economía y la alta integración de los grupos empresariales y políticos en el gobierno.

Esto revela dos aspectos que se articulan frente a los conflictos: el modelo en su conjunto no tiene flexibilidad política y el gobierno aparece como parte, árbitro y juez.

Toda reivindicación sectorial o mínima choca así rápidamente no con un obstáculo a la medida del problema que la desató, choca con todo el muro. El modelo está articulado en torno a su núcleo duro y como reparte poco y el sector público no tiene la densidad necesaria para interponerse entre los grandes intereses privados y las demandas ciudadana, esta última rápidamente los confronta no por que quiera necesariamente, es que no tiene otra posibilidad.” Es difícil agregar un elemento nuevo que no sea fruto solo de la particularidad de cada conflicto, en lo general tienen la misma estructura.

Los dirigentes del movimiento han afirmado que el conflicto no es sólo por la situación del mar, sino que actualmente se trata de un conflicto político: “acá hay un frustración que se arrastra por décadas de temas que no han sido resueltos por las autoridades”, afirmó el vocero del Movimiento Defendamos Chiloé, Juan Carlos Viveros.

Las demandas son las siguientes también tienen la misma articulación entre coyuntura y modelo. Particularmente la 7, la 12 y la 15.

1. Exigimos la declaración de Zona de catástrofe ambiental a todo el Archipiélago de Chiloé.

2. Que se fije pronto una acuciosa investigación que analice en profundidad las reales causas de la crisis medioambiental y que determine si existe responsabilidad directa o indirecta de las empresas salmoneras que vertieron sus desechos en el mar de Chiloé.

3. Solicitamos que se investigue y sancione a las autoridades políticas de las diferentes instituciones que autorizaron arrojar al mar los salmones con avanzado estado de descomposición; conocer el estado actual de la real contaminación en todo el Archipiélago y que se informe cuantas toneladas fueron realmente las que se vertieron, donde las depositaron, con que productos químicos fueron diluidos y quienes son los responsables de esta acción.

4. Hacer un estudio sobre el daño ambiental que ha provocado la industria salmonera en sus treinta años de existencia en las costas del archipiélago, para determinar las condiciones de su futuro funcionamiento y además determinar una indemnización al Archipiélago por el desastre ecológico y medioambiental en el que nos han dejado.

5. Regular la biomasa de la piscicultura, centros de cultivos de salmón, miticultura y cultivo de abalones a fin de preveer una futura catástrofe.

6. Solicitamos la inmediata eliminación de los partes cursados a todos los pescadores artesanales de Chiloé y el congelamiento de los créditos adquiridos por los pescadores artesanales.

7. No al traspaso de merluza del sur al sector industrial.

8. Autorización para la extracción de salmón chynook a fin de paliar la grave crisis que hoy viven los pescadores artesanales.

9. Solicitamos la apertura o corrida de lista de la pesquería bentónica y de mersales.

10. Exigimos indemnizaciones y bonos permanentes para los afectados por esta grave crisis, entre los que se incluyen pescadores artesanales, recolectores de orilla, algueros, mitilicultores, feriantes, macheros y ramas afines.

11. Solicitamos apoyo técnico para la reconversión de todos los afectados que lo soliciten.

12. El Estado debe establecer en sus políticas públicas un permanente apoyo al sector pesquero artesanal por el riesgo de un nuevo florecimiento tóxico, el que siempre estará presente en nuestro archipiélago desde ahora en adelante.

13. Solicitamos y apoyamos la creación de un comité técnico-científico basado en Chiloé y que de sustento y apoyo a la clarificación de las causas que originaron este desastre medioambiental.

14. Exigimos que el representante que nombre el gobierno, venga a entregar su propuesta a Castro, capital provincial del archipiélago de Chiloé.

15. Y por último sabemos que todos estos temas están vinculados con la corrupta ley de pesca y por lo tanto exigimos su derogación inmediata.

Otro fallo gubernamental: de Piñera a Bachelet

Otro aspecto que se reproduce, y esto es igualmente dramático, es el comportamiento gubernamental. Por ahora una sola diferencia es apreciable, una reacción más prudente en materia de represión.

En lo esencial las posiciones son las mismas: intentar dividir en vez de comprender, separar lo coyuntural del cuestionamiento del modelo, proponer poco, tarde y mal. Una evidente chapucería política, técnica y científica en materias que son de fondo.

Como si fuera poco nuevamente las señales de para quien se gobierna son escandalosas, mientras la colusión empresarial y política campea, la exhibición grotesca con millonarios y en otras cenas empresariales se despliega y la rapidez con se le conceden favores y protección se mantiene; el dialogo con los ciudadanos de a pie se esquiva sistemáticamente, salvo por obligación. Obligación que para imponerse debe necesariamente desarrollar una escala de conflicto que los sectores conservadores inmediatamente califica de atentado al orden.

Detrás de este nuevo episodio de conflicto regional aparecen también nuevamente las líneas de fractura que están remeciendo el modelo socioeconómico, la legitimidad política de la autoridad coludida con él y la siempre ausente descentralización en un marco en que el centralismo no es más que el instrumento de la desigualdad y la concentración de la riqueza. Cuestión igualmente tan antigua como el país. Las luchas regionales y territoriales han pasado a ser el instrumento no solo de reivindicaciones, mas dramáticamente es el principal recurso para sobrevivir y defenderse, hasta que se cambie de rumbo.

A.S.


De la Marea Roja a la Marea Humana o 5 razones del Movimiento Social de Chiloé. Por Tito Tricot

El archipiélago de Chiloé es de esos trozos de tierra que parece desbocarse casi sin remedio al precipicio del mar. O, quizás, el mar trepa sin suerte alguna a aquellas trizas de colinas y bosques antiguos. Un entramado de tierra y mar que se mueve al ritmo de la magia, pero hoy lo estremece un movimiento social: un movimiento sísmico de grado insospechado.

El gobierno jamás imaginó que el pueblo chilote se levantaría en apoyo a la protesta de pescadores y mariscadores por sus reclamaciones en torno a las consecuencias de la denominada marea roja. Se supone que ésta constituye un fenómeno natural configurado por la proliferación desmesurada de microalgas que contienen toxinas y que al ser consumidas por moluscos y éstos, eventualmente, por humanos, pueden ser potencialmente letales.

Diversas organizaciones chilotas y nacionales, ponen en entredicho el carácter natural del evento, puesto que el vertimiento de 5 toneladas de desechos –salmones y truchas en descomposición– que generan químicos sulfhídrico de alto riesgo, por parte de la industria salmonera hace un par de meses habría alterado significativamente el ecosistema y sino producido, al menos agravado profundamente los efectos de la marea roja.

Pero lo que sucede actualmente en Chiloé trasciende lo episódico y uno puede vislumbrar sin temor a equivocarse que la rebelión chilota de mayo marcará un punto de inflexión en la historia política reciente del archipiélago. Es en este marco general movimental que uno puede argumentar al menos 5 razones por lo cual nada jamás será igual en Chiloé. La isla seguirá siendo isla, pero nunca más será isla política, toda vez que las movilizaciones han evidenciado:

Primero: La connivencia entre el Estado y la empresas salmoneras.

Durante la crisis de la industria salmonera a causa del virus ISA, el primer gobierno de la presidenta Bachelet actuó como garante para que los empresarios pudiesen contraer préstamos con la banca privada por un total de 450 millones de dólares. Ello en adición a otros millonarios beneficios y programas. Asimismo, a pesar de los serios perjuicios económicos, sociales y ecológicos producidos por esa misma crisis y por la operación de la industria, el 2011 y el 2012 el SEIA de Los lagos entregó Resoluciones de Calificación Ambiental (RCA) a 4 proyectos para aumentar hasta 16 veces su producción en las inmediaciones de Isla Guar, en el Seno de Reloncaví.

Lo anterior, mientras tanto a los pescadores, mariscadores y sus familias, el ministro de economía le ofrece un magro bono de 100 mil pesos mensuales para bajovivir en condiciones humillantes. El ministro Jorge Burgos se burla de las demandas de los pescadores señalando que el gobierno no es de “billetera fácil”, cuando el gana 9 millones de pesos mensuales y, claro, siendo ministro de defensa –y antes– los gobiernos de la Concertación jamás fiscalizaron cómo se gastaban los recursos provenientes de la Ley Reservada del Cobre. Es decir, ahí sí existió “billetera fácil” para las distintas ramas de las Fuerzas Armadas que incurrieron en graves casos de corrupción: los casos Milicogate; la compra de las fragatas de la Armada; contrabando de armas a Croacia; aviones mirage; el millonario patrimonio del ex comandante en jefe del ejército, general Juan Miguel Fuente-Alba, por nombrar algunos.

Segundo: Terrorismo medioambiental y racismo medioambiental

El Estado avaló, mediante sus instituciones –la Armada y Sernapesca, por ejemplo–la reciente descarga en marzo de salmón descompuesto y altamente tóxico en el mar. Pero no tan sólo eso, sino que por décadas el Estado ha entregado concesiones a las transnacionales salmoneras que han contaminado las costas interiores de la provincia de Chiloé. Además, el monocultivo intensivo ha llevado a cabo las fases más contaminantes del proceso productivo en sus costas, lagos y fiordos. Chile se ha transformado en el segundo productor y exportador de salmón en el mundo, pero las utilidades se las llevan las transnacionales, en este caso principalmente noruegas, mientras los trabajadores –subcontratados mayoritariamente– laboran en precarias condiciones. El medioambiente es víctima de terrorismo ambiental y de racismo ambiental porque habitando también allí Huilliche, su Ñuke Mapu y su Lafken ancestral, no son respetados. Al igual que en el territorio mapuche histórico donde el 70% de los vertederos se encuentra ubicado en comunidades. El terrorismo y racismo ambientales violan los derechos de la naturaleza, los derechos humanos, y los derechos colectivos de los pueblos indígenas.

Tercero: La existencia de una Democracia a la fuerza o Democradura

Como habitualmente acontece ante demandas sociales, el gobierno responde con amenazas, ya sea a nivel discursivo o factualmente, rehusándose a dialogar, salvo que se depongan las movilizaciones. Es decir, privando a las organizaciones sociales del elemental derecho a protestar o bregar por sus reivindicaciones y demandas. Luego, ante la persistencia de los sectores movilizados por proseguir su accionar, las autoridades se ven en la obligación de establecer negociaciones pero bajo parámetros delimitados por ellos. Es la democracia restringida que es simultáneamente respaldada por contingentes de Fuerzas Especiales de Carabineros transportadas a la isla por aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea. Es decir, la democracia a la fuerza: la Democradura.

Cuarto: Rol de la comunidad

Una de las características más relevantes del movimiento social chilote lo constituye el rol asumido por la comunidad en el despliegue de la organización, la construcción del discurso, y el accionar de las movilizaciones de los últimos días. Ha tendido a prevalecer, al igual que en otros movimientos en América Latina, una lógica más horizontalista, menos jerarquizada y apartidista. No es, por cierto, una comunidad homogénea, una especie de entelequia, sino que una conjunción de sectores sociales, económicos, organizaciones, emanada desde los barrios, cerros, campo, mar, puertos, pueblos, que se aglutinan en torno a espacios comunitarios que, o son recuperados, o se intentan recuperar en tanto comunidad identitaria, cultural, social, con demandas comunes. La comunidad se ha reencontrado consigo misma, ha redescubierto su energía, su teluridad, su memoria de siglos. Esto es lo que ha permitido que el movimiento se haya desplazado desde el canal Chacao hasta Quellón y que los chilotes hayan tenido la capacidad de cercar los pueblos, impidiendo el paso de la policía y desconcertando al gobierno. Además la fuerza movimental, que sobrepasó con creces las demandas de apoyo económico temporal a la familias directamente afectadas por la marea roja, desautorizó a algún dirigente que había negociado con las autoridades “por una mugre de plata”, como el mismo reconoció.

Quinto: Territorialización del movimiento y politización de la demanda

El movimiento chilote ha territorializado su demanda y sus movilizaciones; esto significa, no sólo que desde el mar pasó a la tierra con las reclamaciones de los pescadores artesanales como detonante, sino que la demanda adquirió una calidad chilota. Ya dejó de ser sólo una reivindicación económica, justa y legítima, sino que adquirió una dirección y horizonte político, por al menos dos razones. Primero, territorializar la demanda movimental implica mucho más que extender las movilizaciones –cortes de ruta, bloqueos, barricadas, manifestaciones– geográficamente. Significa entender el territorio, además de un lugar geográfico, como un espacio social que se construye y se le otorga sentido culturalmente. Es un espacio simbólico, identitario, que contiene memoria, historia y posibilidad de futuro colectivo. Es un espacio de disputa de poder. Por consiguiente, el movimiento chilote, lo declare o no, lo explicite o no, es un movimiento político.

Segundo. El proceso de territorialización de los movimientos en América Latina se ha verificado fundamentalmente a partir de la década de los noventa, y no solamente se relaciona con la tierra, los pueblos originarios o campesinos, sino que con la recuperación de territorios, sea en sectores rurales o urbanos. Esto puede apreciarse también embrionariamente en Chiloé con la participación de pescadores, buzos, profesores, feministas, estudiantes, pobladores, comerciantes, profesionales, algueros, organizaciones no gubernamentales, pueblos y comunas, como Ancud, Castro, Cucao, Chonchi, Curaco de Vélez, Achao, Dalcahue, entre muchos otros.

La territorialización de la demanda se expresa en el anclaje de la misma en una problemática específica: la crisis medioambiental en el archipiélago producto de la operación de la industria salmonera. Pero, además, es política, puesto que interpela a la responsabilidad del Estado y al modelo económico que ha viabilizado la depredación ambiental.

La politización de la demanda del movimiento chilote, se manifiesta en la disputa de poder territorial en las calles, aunque en el Petitorio de la Mesa Provincial de Chiloé las 15 demandas aluden principalmente a temas medioambientales, en el punto 14, se señala prístinamente: “Exigimos que el representante que nombre el gobierno, venga a entregar su propuesta a Castro, capital provincial del archipiélago de Chiloé”. En otras palabras, el movimiento social de Chiloé está construyendo autonomía, con o sin permiso, transitando desde la Marea Roja a una Marea Humana.

Dr. Tito Tricot
Sociólogo
Director Centro de Estudios de América Latina y El Caribe-CEALC


 
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