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En este numero:

- En los pasillos de la Asamblea General de la ONU
- En Tayikistán, bodas que dejan en la ruina
- La industria nació en los monasterios

- Sumario completo septiembre de 2017





Sobre el autor

Dominique Pinsolle
Historiador.
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Página de inicio >> Septiembre de 2017

Un periodismo vil y servil
Cómo entrevistar a Adolfo Hitler

por  Dominique Pinsolle

La historia de los medios de comunicación tiene sus mitos. El del gran reportero siempre dispuesto a desafiar a los poderosos ocupa un lugar preponderante. A menudo la realidad se revela menos romántica, sobre todo cuando se refiere a los años 1930. Las condiciones en que, antes de la guerra, enviados especiales franceses entrevistaron diez veces a Adolfo Hitler, evidencian el grado de servilismo de cierto periodismo.

“Hasta nueva orden, Hitler no quiere conceder entrevistas en presencia de periodistas franceses, lo que se explica por la actitud de Francia para con Alemania”. Esta negativa a una enésima solicitud que en marzo de 1932 enviara el secretario del jefe nazi no admite réplica. Si bien la prohibición impuesta a la prensa francesa se aligeró después de que Adolfo Hitler asumiera el poder, el 30 de enero de 1933, la hostilidad del canciller no desapareció totalmente ni de inmediato ni nunca. Pero los candidatos rechazados se mostraron tenaces y a veces incluso muy insistentes. Así, la periodista Paule Herfort intentó dos veces, en 1933 y 1935, obtener una entrevista para L’Intransigeant; en vano. En 1937 envió una carta a la embajada de Alemania: “Desearía informarle que la entrevista que solicito estaría sometida al canciller después de haberla escrito, para su aprobación, y luego sería publicada sin demora. Las preguntas serían aquellas que el canciller deseara que se hicieran, es decir que sólo deseo publicar lo que pueda interesar a su política. (…). Le hago saber que experimento una gran simpatía por la nueva Alemania, así como por la joven Italia, y que encontrará en mí una extranjera muy comprensiva y cordial. Por otra parte, hasta este día, sólo escribí cosas favorables acerca del racismo, ya que nací antisemita”. Ese currículum vitae no fue suficiente. Herfort imploró una última vez al secretario de prensa de la embajada: “Sabe que traigo suerte y que, por esta razón, los soldados italianos de la campaña de Etiopía me apodaron: ¡la mascota de los Ejércitos del Sur!” Pero Hitler siguió inaccesible...

Texto completo en la edición impresa del mes de SEPTIEMBRE 2017
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