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Sobre el autor

Marilena Chaui
Profesora de Filosofia de la Universidad de São Paulo (USP). Autora de numerosas publicaciones, entre otras: Cultura e democracia. O discurso competente e outras falas (2007. 11va. edición); Simulacro e poder. Uma análise da mídia (2006. 1ra. edición) y Cidadania cultural. O direito à cultura (2006).
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Página de inicio >> Junio de 2008

Cultura y democracia

por  Marilena Chaui

Proveniente del verbo latino colere, en su origen cultura significa cultivo, cuidado. Era el cultivo y el cuidado de la tierra (agricultura); de los niños (puericultura); y de los dioses y lo sagrado (culto). Como cultivo, la cultura era una acción que conduce a realización de las potencialidades de algo o de alguien, era hacer brotar, florecer y beneficiar.

En la historia de occidente, este sentido se fue perdiendo hasta que, en el siglo XVIII, con la Filosofía de la Ilustración, la palabra cultura resurge, pero se convierte en sinónimo de civilización. Sabemos que civilización deriva de la idea de vida civil, de vida política y de régimen político. Con el Iluminismo, es el patrón o el criterio que mide el grado de civilización de una sociedad. Así, la cultura pasa a ser un conjunto de prácticas que permite valorizar y jerarquizar los regímenes políticos, según un criterio de evolución. En el concepto de cultura se introduce la idea de tiempo, pero continuo, lineal y evolutivo, de tal modo que, cultura se convierte en sinónimo de progreso. Se valora el progreso de una civilización por su cultura y se valora la cultura por el progreso que trae a una civilización.

El concepto iluminista de cultura, profundamente político e ideológico, reaparece en el siglo XIX, cuando se constituye una rama de las ciencias humanas, la antropología. En su comienzo, la antropología, los antropólogos conservarán el concepto iluminista de evolución o progreso. Al adoptar esta noción, los antropólogos establecieron un patrón para medir la evolución o el grado de progreso de una cultura, y ese patrón fue el de la Europa capitalista. Las sociedades pasaron a ser evaluadas según la presencia o la ausencia de algunos elementos que son propios del occidente capitalista y la ausencia de esos elementos fue considerada como un signo de falta de cultura o de una cultura poco evolucionada. ¿Cuáles son esos elementos? El Estado, el mercado y la escritura. Todas las sociedades que desarrollaron formas de intercambio, comunicación y poder diferentes del mercado, de la escritura y del Estado europeo fueron definidas como culturas “primitivas”.

Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano constituyen una iniciativa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) para la divulgación de algunos de los principales autores del pensamiento social crítico de América Latina y el Caribe: Ruy Mauro Marini (Brasil); Agustín Cueva (Ecuador); Álvaro García Linera (Bolivia);Celso Furtado (Brasil); Aldo Ferrer (Argentina); José Carlos Mariátegui (Perú); Pablo González Casanova (México); Florestan Fernandes (Brasil); René Zavaleta Mercado (Bolivia); Rodolfo Stavenhagen (México); Milton Santos (Brasil); Silvio Frondizi (Argentina); Gerard Pierre-Charles (Haití); Aníbal Quijano (Perú); Juan Carlos Portantiero (Argentina) y Edelberto Torres Rivas (Guatemala), entre otros.
Los Cuadernos del Pensamiento Crítico Latinoamericano se publican en el periódico La Jornada de México y en los Le Monde Diplomatique de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia y Perú.

CLACSO es una red de 228 instituciones que realizan actividades de investigación, docencia y formación en el campo de las ciencias sociales en 25 países: www.clacso.org
Coordinación editorial: Emir Sader

Texto completo en la edición impresa de junio de 2008.
En venta en quioscos, librerías,
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