1.- Las luchas de estudiantes, profesores, padres y apoderados; de los
trabajadores, ambientalistas, mapuche, consumidores y la diversidad
sexual; así como las gigantescas movilizaciones con las que millones
de chilenos y chilenas les han expresado su apoyo, han generado un
cambio radical en la situación política. Más allá de sus
reivindicaciones específicas, ellos han colocado en el centro la
demanda por el fin del modelo neoliberal y del sistema político
excluyente.
Hoy, el centro del debate y la acción pública es la necesidad de un
cambio profundo: nueva constitución, nuevo modelo de desarrollo,
reforma tributaria, reformas de fondo en la educación, la salud, la
previsión y la legislación laboral; recuperación de nuestras riquezas
naturales; plebiscito y reformas políticas, por mencionar las más
significativas. Una demanda por otro Chile: democrático, justo,
sustentable.
2.- El Gobierno junto al bloque dominante (gran empresariado, capital
transnacional), expresión de las fuerzas más violentas que ha conocido
la historia de Chile, con ministros que fueron hijos predilectos del
dictador y que avalaron los crímenes y violaciones a los derechos
humanos, en lugar de escuchar las demandas ciudadanas, intenta
demonizar la movilización y la lucha social. Para ello utiliza los
actos de violencia y vandalismo de pequeños grupos y sobretodo de la
represión policial, que ya ha cobrado su primera víctima inocente, y
una orquestada campaña del terror a través del aplastante dominio de
los medios de comunicación.
¿Algún chileno le puede creer a los Chadwick, Longueira, Coloma, Novoa
o Larraín cuando hablan contra la violencia? ¿A ellos que fueron parte
de la dictadura? ¿A ellos que mientras millones se manifiestan
pacíficamente lo único que ven es la acción de pequeños grupos que
extrañamente la policía no controla ni detiene?
Los intentos del Gobierno por disminuir el Paro convocado por la CUT
y la presencia de trabajadores en las marchas es parte de esta campaña
orquestada. Expresan su temor. Temen la unidad política y social del
pueblo que es el principal instrumento del cambio. Han fracasado. La
unidad social se desarrolla. Al Paro convocado por la CUT se
incorporaron importantes grupos de trabajadores pese a la presión
patronal y estatal por impedirlo. Eso es lo que le preocupa al
Gobierno y la derecha.
3.- Derrotar a la derecha, superar el actual modelo económico, social
y político, lograr que los estudiantes y profesores, los trabajadores
y ambientalistas, los consumidores, las minorías sexuales y los
mapuche logren sus objetivos requiere fortalecer la organización y la
lucha social, trabajar a todo nivel por sumar a todas y todos en este
esfuerzo con altura y generosidad.
No cabe duda que la Concertación no cumplió con los chilenos. Más allá
de cambios menores mantuvo en lo esencial el modelo de dominación
impuesto a sangre y fuego por la derecha y la dictadura.
Pero esta verdad no puede impedir que hoy se deba trabajar con todos
quienes están honestamente por impulsar la lucha para alcanzar los
objetivos que hoy se plantea la sociedad.
Es claro que la Concertación no está en condiciones – por lo ya dicho
y por sus propias contradicciones internas – de conducir este proceso,
pero debemos entender como una victoria del movimiento social que hoy
muchos de sus dirigentes y militantes, con vacilaciones en algunos
casos, se sumen a las demandas de cambio democrático que millones de
chilenos han expresado en las calles.
Hoy lo principal es apoyar a los estudiantes y profesores, a los
trabajadores, a los ambientalistas y a todos los que luchan por sus
derechos para que triunfen sus demandas; es escuchar a los chilenos
que quieren otro Chile; es derrotar a la derecha y su modelo. En este
espíritu el MAIZ está por trabajar y luchar con todos los que
compartan estos objetivos de manera sincera.
4.- El MAIZ lo hace y lo hará impulsando y participando en estas
luchas, desde los movimientos sociales, buscando ser un aporte al
desarrollo de una izquierda protagónica que asumiendo su diversidad se
instale como un actor relevante, determinante y decisivo en el curso
de este proceso democratizador y de cambio del sistema económico y social.
Nuestros esfuerzos principales estarán orientados por lo tanto a
apoyar la organización y la movilización social a todo nivel y a
fortalecer a la izquierda como fuerza social y política indispensable
para lograrlo, pero buscando también todos los acuerdos sociales y
políticos que permitan abrir paso a la demanda ciudadana democrática y
de justicia social que ponga fin al modelo neoliberal y a la
institucionalidad vigente.
Santiago, 29 de Agosto de 2011
Movimiento Amplio de Izquierda
Con una izquierda política, social y cultural protagónica, Chile será otro Chile !!!
www.movimientoampliodeizquierda.cl