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En este numero:

- La corrupción envenena la democracia
- ¿Castigar o seducir?
- Francia, nueva etapa

- Sumario completo mayo de 2017





Sobre el autor

Serge Halimi
Director de Le Monde Diplomatique.
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Página de inicio >> Mayo de 2017

El Estado profundo

por  Serge Halimi

Cuando un presidente errático y poco preocupado por aprender todo lo que ignora dirige el ejército más poderoso del mundo, más vale que haya muchas barreras preparadas. Ahora bien, cuando Donald Trump les ordenó a sus generales bombardear Siria e iniciar maniobras navales en Asia, los parlamentarios estadounidenses lo ovacionaron, republicanos y demócratas, al igual que la casi totalidad de los medios de comunicación, incluso en Europa. Un diario nacional francés inclusive consideró que “los bombardeos sobre Siria” habían tenido “algo de liberador” (1). Cincuenta y nueve misiles lanzados contra una base aérea en Medio Oriente casi metamorfosearon a un presidente perdido en la impopularidad, el amateurismo y el nepotismo en un hombre determinado, sensible, incapaz de conseguir que su humanidad no se desborde ante fotos de “lindos bebés cruelmente asesinados en un ataque salvaje”. Semejante concierto de halagos en el actual clima internacional, cargado de tensiones, inquieta tanto más cuanto que a Trump le encanta que lo adulen.

En enero de 1961, tres días antes de dejar el poder, el presidente republicano Dwight Eisenhower les advertía a sus compatriotas sobre un “complejo militar-industrial” cuya “influencia –económica, política e incluso espiritual– se siente en cada ciudad, en cada estado, en cada administración”. A juzgar por la sucesión de cambios de juicio del actual presidente de Estados Unidos, este “complejo” estuvo bastante activo en las últimas semanas. El 15 de enero, Trump consideraba que “la OTAN está obsoleta”; el 13 de abril, que “la OTAN ya no está obsoleta”. Hace algunos meses no tenía ninguna duda de que Rusia sería “un aliado”; el 12 de abril concluyó que las relaciones entre Washington y Moscú habían caído al “punto más bajo jamás alcanzado”.

Según el primer ministro ruso Dmitri Medvedev, apenas “se disiparon las últimas brumas electorales”, a Trump lo “quebró el sistema de poder” de Washington. Otra vez en manos de un “Estado profundo”, en definitiva, que nunca se deja distraer de sus prioridades estratégicas por los cambios de inquilino de la Casa Blanca. Los republicanos y los demócratas más nostálgicos de la Guerra Fría pueden jactarse: tal vez Trump se parezca a un monigote, pero ya no a una “marioneta del Kremlin” (2)… En este punto, ganó el Estado profundo.

Si Eisenhower resucitara, seguramente sumaría a su “complejo militar-industrial” un socio mediático. Porque a la información continua la vuelve loca la tensión permanente, le encanta la guerra; y los comentadores oficiales alinean las declaraciones rimbombantes con tantas más ganas cuanto que ya no son conscriptos como sus hijos los que mueren en los conflictos armados, sino “voluntarios” por lo general pertenecientes al proletariado. Los principales diarios estadounidenses publicaron cuarenta y siete editoriales relativos a los “ataques” estadounidenses en Siria. Sólo uno se pronunció en contra (3)…

1. Libération, París, 9-4-17.
2. Véase Serge Halimi, “marionetas rusas”, Le Monde diplomatique, edición chilena, enero-febrero de 2017.
3. Adam Johnson, “Out of 47 major editorials on Trump’s Syria strikes, only one opposed”, Fairness & Accuracy in Reporting (FAIR), 11-4-17.

*Director de Le Monde diplomatique
Traducción: Aldo Giacometti


Texto en francés:

 
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