El agua ha sido considerada tradicionalmente como un bien esencial y público, no obstante desde la década de los 70 en adelante, sobre todo después de la imposición del modelo neoliberal, se comenzó a privatizar los recursos hÃdricos en la mayorÃa de los paÃses latinoamericanos.
Si bien se ha reconocido el agua, en tanto recurso natural, como un bien público, el uso y usufructo del recurso se ha transformado en un bien de mercado. Asà ocurrió en Chile. El primer paso se dio durante la dictadura de Augusto Pinochet, a través de la venta de Endesa. Y desde entonces un recurso tan básico y vital para la existencia humana, y tan abundante en Chile, no puede ser usado ni consumido si antes no se paga por él. Como consecuencia de ello el escenario no es muy alentador.
Desde los organismos públicos y gubernamentales, tanto nacionales como internacionales, se ha reconocido el paulatino agotamiento del agua y la preocupante situación de escasez, la cual se agravará si no hay cambios respecto al uso de este recurso. Sin embargo, del total general del consumo de agua en Chile sólo el 14% pertenece a consumo doméstico; en ese contexto cabe preguntarse qué o quiénes son los principales responsables de esta situación. Una primera respuesta podrÃa encontrarse en el negocio que existe en torno al agua, donde la privatización ha sido su eje central...
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