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En este numero:

- El temor a la democracia. Por José Aylwin
- Declaración de académicos del Centro de Estudios Árabes a la comunidad universitaria chilena e internacional sobre la situación actual en Palestina
- De lo que esta hablando el señor Presidente-empresario no es de una reforma, sino de un ajuste al sistema tributario actual y de un ajuste al sistema de financiamiento de la educación en Chile por Enrique Villanueva

- Sumario completo



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Elecciones y Democracia. Por Jorge Tarride

Palabra endiosada para alimentar la enfermedad de pocos y medicinar con la ilusión a los muchos.

El comienzo es un paréntesis, (Con el big bang la materia tiene que haber desarrollado una velocidad superior a la de la luz si aun se dice que estamos recibiendo ondas sonoras y luz emanada de él.)

En estos días es imposible siquiera no creer en nada, si uno lo hace, está consumiendo lo que dicen los medios de comunicación. Es ilógico preguntarse si los “científicos” de los laboratorios sociales saben lo que están haciendo, según la realidad ni siquiera ellos lo saben a “ciencia cierta”, porque si fuera así, sería algo totalmente contradictorio y antagónico; un ser humano consciente de sus actos, con una ética básica y aun con una moral “cristiana” podría prestarse para este macabro sin sentido de la realidad que nos imponen y que no podemos negar que el resultado es satisfactorio a la súper elite del mundo, que con el amparo de nuestra imbecilidad se ha propagado a través del mundo.

Los servicios de inteligencia no son un mero grupo de “patriotas” que buscan información para derrocar a un posible enemigo externo. Los servicios de inteligencia son hoy una organización de personas dedicadas a las ciencias sociales y siquiátricas, los demás son solo informantes o recopiladores de datos, que luchan desesperadamente por servir a los intereses de esta súper elite mundial. La pregunta es; ¿ “creen” ellos que lo que hacen es en beneficio de la humanidad y por eso son los premios y riquezas por su trabajo? Con el nivel de “conocimientos” que ellos creen tener seria más que “lógico” que cualquier individuo con “dos dedos de frente” se diera cuenta lo que hace y “en que está metido”. La gracia es dejar la interrogante suspendida en la especulación de cada individuo y en cada ideología de consumo, ya que no hay tampoco otras, o sea, no creas en que no se puede creer pero tampoco no creas en que se puede creer.

Fácil, extremadamente simple, aburrido pero eficaz; en la contradicción de la información esta la receta del dominio y el surgimiento natural e indiscutible de la imbecilidad individual de los actores sociales, políticos y científicos, nosotros por nuestro lado desde siempre hemos sido los productores asalariados y que en la historia se ha puesto en evidencia que se nos hace creer que estamos conscientes de esto, a un pequeño grupo hoy en día se les a embaucado de ser emprendedores y pequeños empresarios pero siguen siendo asalariados de una ilusión maligna y sin sentido, para decirlo de una manera real, las ganancias son tan pequeñas que las corporaciones, ni siquiera las empresas nacionales están interesadas en esta área comercial o sino la así llamada “libre competencia” ya los habría liquidado. Se rumorea, en el mundo de la especulación del pensamiento, que solo un cataclismo mundial podría transformar en cenizas esta violenta inhumanidad que hemos construido, nosotros, el ser humano.

La transformación no puede ser local, debe ser global y como ya no hay “razón” (del verbo razonar), debe ser por la fuerza de la comprensión que rompe con el horror al miedo y a la falsedad del poder, las estructuras de poder son una gran mentira y la imbecilidad el alimento que las sostiene y las nutre. No hay ningún sistema socio-político en el pasado hoy que allá resuelto esta disyuntiva. La creación de una sociedad que se base en la supervivencia del ser humano es la gran tarea que se tiene frente a nuestros ojos, porque este es el futuro real de la humanidad, no hay sueños perdidos ni utopías equivocadas o absurdas, esas son discusiones distractoras, solo hay un futuro que ya estamos creando cuando miramos a él sin volver a intentar reconstruir un pasado ni un hoy que se eternice en el tiempo.

El despertar el odio de clase o nacionalista es cosa de los “científicos” sociales de los servicios de inteligencia, pero si es la comprensión quien toma la palabra incluso esta puede describir para el entendimiento del porque del nacimiento de ese odio. El antagonismo social o las dualidades del individuo no son el fin mismo del Hombre.

No tiene sentido hacer una revolución sin revolución, porque entonces es solo ajustar un poco las tuercas para que gotee a favor de los “revolucionarios”. Si se hace una revolución, quienes ganan la confrontación no solo asumen el poder sino que se creen dueños de él. Entonces como conclusión es que toda revolución no es revolucionaria, más bien intercede por la perpetuación del poder como un objetivo legitimo de alcanza y mantener. Una verdadera revolución debería ser revolucionar este concepto y como fin estratégico, creando una revolución que terminara con el poder. Esta revolución no sería revolucionaria ni protectora del poder, simplemente el concepto “poder” no existiría, estaría eliminado de la estructura de ese pensamiento. Los revolucionarios derrotados no son por los golpes recibidos, sino por la poca capacidad de reflexión y el miedo a romper con los mandamientos estructurados en su pensar. Los revolucionarios no derrotados son aquellos que están hoy en cargos gubernamentales y trabajan para las corporaciones mundiales, su fin estratégico se cumple, llegan al poder para mantenerlo, no para transfórmalo y venden la idea de la derrota como de la victoria para que el individuo compre la que más le convenga. Una revolución revolucionaria no se toma el poder sino que lo destruye en la estructura misma de su pensamiento. El sistema del pensamiento que se basa en la existencia del poder crea crisis e ideologías para que este continúe funcionando, esto es la base fundamental para la reorganización del sistema de esta estructura del pensamiento y poder continuar su existencia. Todas las teorías conspirativas están equivocadas, nadie esta conspirado para dominarnos, siempre hemos estado dominados, solo que hoy esa dominación la tecnifican y ¿no nos hemos dado cuenta?.

¿Será el cambio de la estructura del pensamiento un algo mal planteado y el cambio debería ser el término de la transmisión análoga a cuántica y así se podría ver la realidad de una forma más reflexiva y multidimensional en donde el pensamiento cumpla su función de auto evolucionar como energía consciente para la propia comprensión de sí misma?.

Aún no consigo comprender todo esto, como tampoco sé si es necesario o tenga algún sentido hacerlo pero no se me ocurre otra forma de vivir. La acumulación de información no es lo mismo que la comprensión de la existencia y el existir, lo digo por los candidatos a presidente hoy en Chile.

 
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