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En este numero:

- Denuncia del preso político mapuche Guido Carihuentro Millaleo
- Uti possidentis. Por Juan G. Ayala
- Resistencias a la Alianza del Pacífico neoliberal y la defensa de los bienes comunes en Chile, México, Colombia y Perú. Por Claudio Pulgar Pinaud

- Sumario completo



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En defensa de Villa San Luis

Este Comité Hábitat y Vivienda del Colegio de Arquitectos saluda y apoya la iniciativa liderada por unos de sus ilustres miembros, Miguel Lawner, quien está reclamando justicia en torno a la triste y accidentada historia de Villa San Luis en el sector Nueva Las Condes.

Ya en su concepto inicial, en 1972, el proyecto de viviendas para más de mil familias obreras viviendo en condiciones precarias en la orilla del río Mapocho fue audaz: en un sector de crecimiento de la ciudad con vocación de desarrollo inmobiliario de alta rentabilidad, el Estado facilitó el acceso al suelo y a la vivienda para sectores sociales bajos. Villa Carlos Cortés –en homenaje al obrero que fue ministro de vivienda y urbanismo del gobierno de Allende– fue una propuesta osada de planificación urbana, de calidad arquitectónica y de construcción delegada al sector privado, para una ciudad integrada.

Desde el golpe militar, Villa Carlos Cortés se transformó en Villa San Luis, un espacio de violación de derechos humanos. Los habitantes de este conjunto de viviendas dignas sufrieron desalojo forzado a punto de fusil. El Ejército allí instaló a familias de sus tropas. Luego, dada la incertidumbre política de la transición democrática, el Estado facilitó la entrega de los títulos de propiedad a la familia del Ejército; éste se las aprovechó para vender estos terrenos al mejor postor, a pesar de la explicita restricción habitacional. Villa San Luis desapareció poco a poco bajo la presión inmobiliaria, asentándose allí el proyecto de un centro financiero y corporativo de alto nivel urbanístico y arquitectónico, acrecentando las tendencias de segregación socio-espacial que se fueron y se siguen generalizando desde los años 80 del siglo pasado.

Alrededor de Villa San Luis, se sumaron hechos, intolerables en un estado de derecho: además de manejos políticos no transparentes, jugosos negocios desregulados y opacidades burocráticas, se dio una violación de los derechos humanos, atropellando la conquista habitacional de las 1.038 familias residentes en esta población.

Ante estos hechos, el Comité Hábitat del Colegio de Arquitectos de Chile apoya la iniciativa del Comité de Defensa de Villa San Luis, lugar patrimonial y de permanente construcción social de la memoria. Abogada por medidas impostergables en la promoción, protección y defensa de los derechos humanos.

En primera instancia, se ofrece para apoyar la propuesta del arquitecto Miguel Lawner, en el sentido de tramitar ante el Estado una compensación a las familias desalojadas en los años 70. No se trata sólo de que el Estado pida perdón, sino que responder ahora a la demanda habitacional de las víctimas de esta expulsión brutal, con la reparación de los edificios en los cuales viven actualmente.

El Comité también ofrece apoyo en la negociación necesaria para que, en el Lote 18-A1, se instalen dependencias necesarias del sitio de la memoria Villa San Luis, rescatando las propuestas urbanísticas y habitacionales del gobierno de Allende para romper con la segregación social y espacial de las ciudades en Chile; a su vez, avanzando hacia la reconciliación nacional y recordando que ni las armas, las presiones inmobiliarias, ni los grandes poderes económicos nunca pueden atropellar la dignidad de las personas en su territorio.

Además de salvaguardar este sitio de la memoria, este Comité sugiere retomar la bandera de los derechos humanos para revisar las políticas habitacionales, territoriales y de ciudad. Es que pensando los territorios, la ciudad, el barrio y la vivienda, la educación, la salud, la equidad de género y la diversidad sexual —entre otros elementos geográficos, políticos, económicos, sociales y culturales que conforman las dimensiones del hábitat—, los análisis se refieren a las políticas públicas, la actividad inmobiliaria, la participación ciudadana, o la apropiación del espacio; pocos enfocan tales elementos desde la perspectiva de los derechos humanos.

Los derechos humanos, por definición, son universales, indivisibles e inalienables. Tan importantes son los derechos civiles y políticos –entre los cuales el derecho de la propiedad, reivindicado por la Cámara Chilena de la Construcción en su ataque a la declaratoria del Consejo de Monumentos Nacionales– como los derechos económicos, sociales y culturales –también los ambientales–, que siguen ausentes en la Constitución vigente y en el marco legal.

El Colegio de Arquitectos de Chile desea apoyar la articulación de valores sociales desde la especificidad de cada territorio –como el sentido común, la dignidad humana, el bien común por encima de los intereses individuales en cada barrio, ciudad o región–. Apoya la construcción de los derechos de la ciudadanía, para reparar la violación de derechos humanos, y para formular, debatir y pactar una nueva carta magna de Chile en la cual se revise la función social del derecho de propiedad, como este Comité lo viene proponiendo desde hace años ya en su Campaña Dignidad Humana en el Territorio y la Ciudad. Se trata de un proceso lento que depende, ante todo, de la iniciativa y capacidad de la sociedad y sus múltiples organizaciones, para una ciudad realmente integrada.

COMITÉ HABITAT Y VIVIENDA COLEGIO DE ARQUITECTOS DE CHILE

Santiago, a 18 de julio de 2017

 
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