Estados Unidos, Reino Unido, Francia e Israel combatieron durante décadas el peligro comunista del ANC. Una amnesia política permite reivindicar hoy la figura de un Mandela más inofensivo.
“Un héroe de nuestro tiempo”, tituló un número especial del Courrier International (junio-agosto de 2010). “El hombre que cambió la historia”, reforzaba Le Nouvel Observateur (27-5-10). Las portadas de ambas revistas, en las que se veía una foto de Nelson Mandela sonriente, son el testimonio de una adoración consensual cuya apoteosis fue la película Invictus del director Clint Eastwood. Con la Copa del Mundo de fútbol, todo el planeta se une en el culto al profeta visionario que rechazó la violencia y guió a su pueblo hacia una tierra prometida donde negros, mestizos y blancos viven en armonía. La penitenciaría de Robben Island –donde Madiba, según lo apodaban sus camaradas, estuvo encerrado largos años–, lugar de peregrinación obligado para los visitantes extranjeros, recuerda un “antes” algo turbio: el tiempo del detestado apartheid que no podía más que generar la condena universal y, en primer lugar, la de las democracias occidentales...
Texto completo en la edición impresa del mes de agosto 2010
a la venta en quioscos, librerías
y en la librería de Le Monde Diplomatique
San Antonio 434, local 14, Santiago
Teléfono: 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl
Adquiéralo por internet en:
www.editorialauncreemos.cl