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- Sumario completo abril de 2007





Sobre el autor

Lionel Richard
Profesor emérito en la Universidad de Picardía; autor, entre otras obras, de L’art et la guerre, Pluriel/Hachette, París y Nazisme et barbarie, Complexe, Bruselas.
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Página de inicio >> Abril de 2007

Hace setenta años
La destrucción de Guernica

por  Lionel Richard

En una España sumergida en la guerra civil, el lunes 26 de abril de 1937, entre las 16:15 y las 19:30, Guernica, ciudad-símbolo de la identidad vasca, fue aplastada bajo una tormenta de bombas. Este intento de destrucción de toda una aglomeración urbana, con sus habitantes civiles, es una novedad mundial. Cuatrocientos edificios incendiados de los quinientos existentes. Y, de los seis mil habitantes, más de mil muertos…

Si no hubiera inspirado al pintor español Pablo Picasso una obra maestra en homenaje a las víctimas para la Exposición Universal de 1937 en París, ¿habría perdurado la destrucción de Guernica en la “memoria de la humanidad”? De haberse limitado a los libros, aun cuando se tratara de obras de grandes historiadores, su recuerdo sin duda se hubiera difuminado.

Pero, ¿por qué los franquistas quisieron destruir Guernica, una población ubicada a 35 kilómetros de Bilbao? Se trataba del País Vasco. Éste había obtenido por fin un estatus de autonomía política, tras las elecciones legislativas de febrero de 1936 en las que había triunfado en España el Frente Popular. Desgraciadamente, apenas formado el nuevo gobierno, el 17 y 18 de julio estalló un golpe de Estado militar liderado por el general Franco. Como consecuencia, y habiendo optado por el respeto a la legalidad, los vascos no tenían esperanza de sustraerse al fuego del ejército franquista, en caso de que avanzara.

En abril de 1937, con excepción de Cataluña y una parte de Aragón, el gobierno vasco era el único de todo el territorio del Norte de España que aún guardaba fidelidad a la República. Administraba una región rica en mineral de hierro, fábricas siderúrgicas y astilleros. Elementos todos necesarios para los rebeldes. El general Emilio Mola, uno de los jefes de la insurrección al mando del Ejército Nacionalista del Norte, informó a Franco que liquidaría el asunto en tres semanas. Tenía a su disposición 50.000 infantes y cien aviones. Además, contaba con los soldados italianos enviados por Benito Mussolini. Y también con los alemanes de la Legión Cóndor: 6.500 voluntarios, distribuidos en unidades blindadas y en escuadrillas de cazas y bombarderos.

Texto completo en la edición impresa de abril de 2007.
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