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En este numero:

- Un viejo amor en crisis
- En búsqueda de nuevos pilares de la gobernanza mundial
- Porfiada memoria

- Sumario completo septiembre de 2010





Sobre el autor

Serge Latouche
Profesor emérito de Economía en la Universidad de Orsay, objetor de crecimiento. Autor, entre otros, del libro Le Temps de la décroissance (con Didier Harpagès), Thierry Magnier, París, 2010.
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Página de inicio >> Septiembre de 2010

Descripción de la encíclica “Caritas in Veritate”
La oda papal de la “buena economía”

por  Serge Latouche

El uso de la “política del oxímoron” por parte de los gobiernos de los países occidentales se ha vuelto sistemático. El oxímoron, figura retórica que consiste en yuxtaponer dos nociones contrarias, permite a los poetas hacer sentir lo indecible y expresar lo inexpresable; en boca de los tecnócratas, sirve más que nada para hacer pasar gato por liebre. La burocracia vaticana no escapa a la regla; incluso puede decirse que es ella quien la inauguró. En efecto, la Iglesia tiene una larga práctica en antinomias, desde los herejes quemados vivos por amor hasta las cruzadas y demás “guerras santas”. Benedicto XVI, con la encíclica Caritas in veritate (“El amor en la verdad”) firmada el 29 de junio de 2009, nos ofrece un nuevo ejemplo a propósito de la economía. Para algunos religiosos (Alex Zanotelli, Achille Rossi, Luigi Ciotti, Raimon Panikkar, sin olvidar la sulfúrea Teología de la Liberación), tanto como para Iván Illich o Jacques Ellul, la sociedad de crecimiento resulta condenable por su perversidad intrínseca, y no debido a eventuales desviaciones. Sin embargo, la doctrina vaticanesca no toma ese camino. Ni el capitalismo, ni la ganancia, ni la globalización, ni la explotación de la naturaleza, ni las exportaciones de capitales, ni las finanzas, ni por supuesto el crecimiento o el desarrollo son condenados en sí mismos; sus “desbordes” son los únicos culpables...

Texto completo en la edición impresa del mes de septiembre 2010
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