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En este numero:

- Algunas reflexiones sobre la perspectiva educacional de Luis Riveros. Por Mauro Salazar y Juan Carlos Orellana
- A cerrar la base militar de Estados Unidos en Concón
- Conflictos socio territoriales, ¿surgen nuevos actores políticos? por Gonzalo Delamaza

- Sumario completo



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La reforma pendiente frente a la universidad de mercado. Alex Ibarra entrevista a Roxana Pey

(JPEG) Entrevista a Roxana Pey (R.P) Ex Rectora Universidad de Aysén. Realizada por Alex Ibarra Peña y Hans Schuster (I.y.S).

I.y.S: Agradecemos que nos haya aceptado la entrevista a meses de la polémica que le tocó vivir con la destitución de su cargo como Rectora de la Universidad de Aysén, una de las universidades que se ofreció crear después del movimiento social que iniciaron las movilizaciones estudiantiles de los últimos años. ¿En su motivación al aceptar este cargo consideraba que estaba frente a una situación política y no sólo académica? R.P: Por supuesto, en Chile, por largas décadas, crear una nueva universidad había consistido en entrar en el mercado. Sólo desde que se reconoce la crisis de la educación superior, y el gobierno gana las elecciones con la promesa de reforma profunda, de gratuidad y de sacar a la educación del mercado, es posible la creación de una nueva Universidad estatal. Y se hace en la Región de Aysén que tiene evidente aislamiento, menores oportunidades para sus jóvenes, es estratégica, donde el mercado de la educación es inoperante. Es en ese entendido que acepté el cargo. Es decir, siempre entendí y entendimos muchos que no tenía sentido crear una nueva Universidad estatal instalándola con los mismos problemas que se buscaba resolver para luego, más adelante, venir a enderezarlos. Fue una oportunidad de iniciar las nuevas características de un sistema de educación superior modificado. Una tarea académica, y también política. Justamente el cambio político del que todos hemos sido testigos y víctimas, y que ha llevado a empantanar la reforma, es lo que operó en el episodio que ustedes recuerdan.

I.y.S: Para la sociedad chilena, el principal foco de la demanda estudiantil, tenía que ver con el tema de la gratuidad, cuestión que se anunció con bombos y platillos incluso generándose una imagen internacional de que en Chile la educación sería gratuita y además de calidad. Usted se enfrentó a la tan cuestionada ministra Delpiano y al Gobierno sosteniendo la imposibilidad de las reformas debido a los intereses comprometidos. ¿Nos puede entregar un balance en torno a esta bullada reforma que otorgaría la gratuidad que el movimiento social chileno demandaba? R.P: La crisis de la educación superior es muy compleja y profunda. No es sólo de financiamiento, aunque sin duda es el elemento de mayor impacto. Endeudamiento estudiantil, acceso inequitativo, financiamiento institucional precario, lucro encubierto, calidad efectiva que no se cumple, esos son algunos de los grandes problemas que persisten hasta el día de hoy. Se prometió gratuidad universal, sin voucher, desmercantilizando y eso es justamente lo que se está cumpliendo parcialmente. Es indudablemente un avance significativo que se haya iniciado la gratuidad por glosa presupuestaria. De no haber sido así, no habría nada en este minuto. Pero es insuficiente. A mi entender, siendo que el voucher es su motor, los intereses e interesados por mantener el esquema de mercado, lo han defendido ejerciendo un lobby feroz y bastante eficaz a juzgar por los resultados. Porque recursos hay! Con lo que el fisco ya entrega, alcanza para dar gratuidad inmediata a dos tercios de toda la población estudiantil, o dicho de otro modo, para cubrir a la totalidad de los 9 deciles de más bajos ingresos dejando pendiente solo al decil de mayores ingresos que representa un tercio del estudiantado. Insisto, los recursos están, falta la decisión o la fuerza política de pasar a gratuidad real los cuantiosos montos que se están entregando como voucher o becas.

I.y.S: En la polémica que terminó siendo la causa de su destitución, además de reclamar que esta nueva universidad no tenía que ser financiada, en parte, por el pago de aranceles de los alumnos, usted apuntaba a otro reclamo bastante importante. Nos referimos a la demanda de instalar un sistema alternativo de ingreso a la universidad. ¿Considera que el actual sistema de ingreso a las universidades estatales chilenas contribuye a la segregación social? ¿Nos puede resumir parte de su propuesta al ministerio? R.P: El acceso a la educación es un grave problema nacional ampliamente reconocido. Se lo ha intentado resolver con soluciones parciales que terminan siendo meras limosnas. Accesos por vías especiales, ranking de notas, programa PACE, cupos especiales, etc., como complementos de un sistema de acceso que no responde a las necesidades actuales. Cada año se mantiene a la mitad de los estudiantes bajo el umbral de puntaje y a ellos sólo les queda la opción de ir a una de las enormes instituciones no selectivas, que son las más puras y duras representantes del mercado. El sistema de acceso además de las evidentes brechas socioeconómicas, introduce brechas de género, de ruralidad, de regionalidad. Debe ser revisado para atender bien el sentido verdadero de un sistema de educación superior que esté al servicio del país, de sus jóvenes, de su futuro. Lo que habíamos propuesto es justamente eso, reconocer las características de los muy valiosos jóvenes de la Región de Aysén y no discriminarlos con mediciones que se ajustan más a otras realidades.

I.y.S: En las declaraciones emitidas durante su decisión de no presentar la renuncia frente a la solicitud de la ministra, lo que produjo la firma de la destitución por parte del ministro Fernández, agradecía el apoyo que le prestaban los rectores de universidad. En este caso el apoyo no se fundaba sólo en una regla de cortesía básica de solidaridad, el argumento de fondo estaba en que estaba ocurriendo una violación al principio de la autonomía que deberían tener las universidades. Desde su trayectoria profesional ligada a las universidades, ¿considera real la existencia de la autonomía de la universidad y los gobiernos? ¿Al interior de las universidades es extendido el principio de autonomía, por ejemplo hasta el respeto de la libertad de cátedra? R.P: La autonomía universitaria es imprescindible para una verdadera universidad, y lo es también para la democracia. Asegura que se pueda realizar con independencia aquello que es la esencia de una universidad: abocarse al estudio, a la generación y transmisión del conocimiento. La autonomía debe ser atesorada y defendida con la mayor fuerza, por las comunidades universitarias y por la sociedad. La pretensión de imponer a las universidades estatales un órgano de gobierno superior con la mitad de sus integrantes nombrados por el gobierno nacional de turno, es una vulneración gravísima en la autonomía. Es una idea muy absurda, que atenta contra la calidad y que permitiría una intromisión política ajena a las comunidades universitarias.

I.y.S: Se ha resaltado el hecho de que fue la primera mujer que ocupó el cargo de Rectora al interior de una universidad de las llamadas estatales, lo cual puede ser leído como un hito dentro de lo que se conoce como paridad de género. ¿Considera que hay avances al interior de las universidades en torno a este tópico de la paridad de género? ¿En el ejercicio de su cargo, aunque sea en lo anecdótico, sintió discriminación de género en alguna ocasión? R.P: En Chile falta mucho por resolver en esta materia. Recordemos la brecha salarial como signo de la discriminación. La educación superior también exhibe estos problemas, las mujeres no están igualmente representadas en las más altas jerarquías académicas, por ejemplo, no acceden a cargos directivos de igual manera. Son evidencias de enormes inequidades, pero también ésta se expresa más sutilmente en estereotipos esperados. El caso de una mujer que se exprese con “exceso de libertad o independencia”, que tenga “demasiada opinión”, o que abiertamente no esté alineada ni sea sumisa, es a veces resentido y rechazado. El lenguaje que se use puede ser también discriminador, y no es algo meramente anecdótico, ni fácil de frenar. Por ejemplo, soy bastante baja de porte, pero que me digan en público “oye chiquita” es impertinente e inaceptable, y me ha ocurrido que se lo permitan algunos hombres y un par de mujeres en abierta grosería.

I.y.S: Una deuda política y social de los gobiernos chilenos se relaciona al reconocimiento de nuestros pueblos originarios, los cuales han sufrido una fuerte discriminación. ¿Cómo la Universidad viene en parte a dar cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, destinado a contribuir a la revitalización y fomentar las expresiones artísticas y culturales de los pueblos indígenas presentes en Chile y de la comunidad afrodescendiente de la Región de Arica y Parinacota? R.P: Es una deuda efectivamente y esto se suma a las múltiples fuentes de discriminación y desigualdades de nuestra sociedad, indiscutiblemente más agudas con los pueblos originarios y afrodescendientes. Las universidades, especialmente las estatales, tienen la obligación de reconocerse con la misión de revertir las discriminaciones de todo tipo, de trabajar para construir una sociedad más equitativa, igualitaria, inclusiva, justa, solidaria y, más democrática. En esto también, el sistema de educación superior chileno falla, inmerso como se mantiene hasta hoy en la jungla del mercado.

 
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