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- Bolivia, un laboratorio social y político por Maurice Lemoine
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Página de inicio >> Noviembre de 2005

“La riqueza del centro de la rosa es la riqueza de tu corazón”

Homenaje de Federica Matta a Gabriela Mistral

“La riqueza del centro de la rosa es la riqueza de tu corazón”
por Federica Matta

Cuando estaba en Irán leí esta frase de Gabriela Mistral tan cercana de la poesía persa que me recordó esta historia que a menudo yo contaba hace algunos años.

En Australia, en el más desierto de los desiertos, un grupo de aborígenes camina; niños, mujeres y hombres avanzan y después se paran, avanzan de nuevo y se detienen nuevamente. El inevitable antropólogo que los sigue observa que cuando se paran, a veces un buen rato, no hacen nada; permanecen allí sin descansar ni comer.

Despues de varios días de haberse interrogado pacientemente acerca de este fenómeno inexplicable, va a ver al más anciano de los aborígenes y le pregunta por qué hacen esto.

El anciano lo mira con esa mirada llena de compasión reservada a los antropólogos y le dice: "¿De verdad no sabes? ¡pero si esperamos a nuestras almas!"

Siempre experimento una sensación de tranquilidad cuando cuento esta historia. He aquí la explicación simple de los estados de trastorno, tristeza, ira… multiplicados al infinito de lo que sentimos los unos por los otros.

Corremos adelante mientras que nuestras almas van a la velocidad de la progresión, ella ve todo, se detiene cada vez que es necesario…

Inventemos aún mas y siempre espacios donde esperemos a nuestras almas.

O encontremos en este mundo lugares, momentos de iluminación donde nuestras almas puedan alcanzarnos.

Imagino también una lampara con una llama que viene de ese mundo invisible donde nos detenemos de vez en cuando, ese "lugar de ninguna parte" donde viven los espíritus puros, donde la poesía es el lenguaje que a la velocidad de la luz nos permite experimentar nuestro ser.

En ese lugar, en ese estado físico y psíquico, por un instante, somos plenos.

De ese lugar, invisible, fuera de todos los lugares conocidos, hablamos los lenguajes energéticos de las plantas, de los animales, de los volcanes, la lengua sagrada de lo vivo; la poesía.

Con el permiso de Gabriela Mistral, me acuesto en la tierra y juego con ella.

 
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