¿La expansión china es una oportunidad o una trampa para América Latina? ¿Una puerta al progreso o una presión para la consolidación del atraso industrial? La valorización de las materias primas proporciona un beneficio comercial, pero conlleva una especialización primaria que América Latina debería superar.
En los últimos años, China se convirtió en una aspiradora de muchos de los productos que exporta América Latina: el país asiático es el principal consumidor mundial de cobre, estaño, zinc, platino, acero y mineral de hierro; el segundo consumidor de aluminio, petróleo, plomo y soja; el tercero de níquel y el cuarto de oro. En la mayoría de estos productos, su participación en el consumo mundial supera el 20%.
En 1990 los países de América Latina y el Caribe (ALC) vendían a China el 0,7% de sus exportaciones; en 2005, el 3%. ALC se convirtió en la principal proveedora de soja, mineral de hierro, cobre, níquel, harina de pescado y otros productos primarios. En el último quinquenio, la demanda china provocó fuertes alzas de los precios de hierro, oro, petróleo, acero, zinc, estaño, soja y otros commodities, contribuyendo a mejorar los términos de intercambio latinoamericanos, que aumentaron un 5% anual en 2004 y 2005. Los de Venezuela y Chile aumentaron mucho más por el incremento de los precios del petróleo y el cobre. Pero debido a la caída en los precios de la soja, los de Brasil aumentaron por debajo del promedio y los de Argentina cayeron en 2005.
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