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En este numero:

- La reforma pendiente frente a la universidad de mercado. Alex Ibarra entrevista a Roxana Pey
- Crisis DC: el partido florentino. Por Ángel Saldomando
- Presentación de Jorge Huenchullan (Comunidad Autónoma de Temucuicui) el 18 de septiembre al Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, en Ginebra.

- Sumario completo



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Pedro Hidalgo Ramírez, ex ministro de agricultura (27 de enero 1973 al 5 de julio de 1973) presentó libro "Del fuego a la luz"

1.- Relato realizado el 21 de agosto de 2017, en la ceremonia del lanzamiento de mi libro DEL FUEGO A LA LUZ llevada a efecto en la ciudad de Talca.

2.- 10 DE SEPTIEMBRE DE 1973 PEDRO:

Por orden del Presidente Salvador Allende, el día 10 de septiembre, Pedro viajó en su renoleta a la ciudad de Chillan, para reunirse con los dirigentes de la Unidad Popular de la Provincia de Ñuble, (Partido Socialista (P.S.); Partido Comunista (P.C.); Partido Izquierda Cristiana (I.C.) y el Movimiento de Acción Popular Unitario (M.A.P.U.); y comprobar personalmente la existencia de una ORGANIZACIÓN DEL “EJERCITO” DE CAMPESINOS ASENTADOS Y ARMADOS” para la defensa del Gobierno y de un “PLAN ZETA” para asesinar a los miembros de los partidos políticos de la oposición.

3.- DESPEDIDA FAMILIAR FRESIA:

Aquel día 10 de septiembre de 1973, mis hijos Lorena y Andrés, mi madre Elena, nos despedimos desde la puerta de nuestro hogar en Santiago, sin saber que los próximos meses no volveríamos a ver a nuestro esposo y papá. La situación en el país, en forma especial en la capital, estaba enrarecida por el enfrentamiento político entre los sectores de la oposición y los partidarios del Gobierno.

4.- CARGOS PUBLICOS. PEDRO:

Desde el inicio del Gobierno en 1970, el presidente Salvador Allende me había dado la responsabilidad como militante del partido Socialista de desempeñar cargos muy importantes como Director de Planificación de la Reforma Agraria, (CORA); Vicepresidente del Instituto de Desarrollo Agropecuario (INDAP) y Ministro de Agricultura.

5.- LLEGADA A CHILLÁN PEDRO:

Al llegar a Chillán, me registré con mis datos personales en el Hotel de Turismo y debido al largo viaje me dormí profundamente. La mañana del día martes 11 de septiembre, el personal de la cocina del hotel me toca violentamente la puerta de mi habitación, me despierta y me informa que en la entrada del hotel se encontraba un grupo de militares y civiles fuertemente armados en busca de mi persona para detenerme.

Me visto con la velocidad de un “rayo” y salgo huyendo por la cocina del hotel en busca de mi renoleta y me dirijo de inmediato a las oficinas de la Corporación de la Reforma Agraria y del Instituto de Desarrollo Agropecuario de la ciudad de Chillán.

Me encuentro que en ambos edificios, todos los funcionarios, hombres y mujeres, se encontraban tendidos en el pavimento de la calle con las manos amarradas y la boca hacia abajo’. De repente me encuentro con el Secretario de la Juventud del partido Socialista compañero Alarcón que me lleva de inmediato a una casa de seguridad localizada fuera de la ciudad, en busca de los dirigentes de los partidos políticos de la Unidad Popular de Chillán.

En una casa de alta seguridad, me reúno con todos los dirigentes de la Unidad Popular, para pedir en nombre del Presidente Allende la información precisa relacionada con un supuesto PLAN ZETA, para atacar a los dirigentes de oposición y marchar con un contingente de campesinos armados de los asentamientos de la Reforma Agraria a la ciudad de Santiago a defender el Gobierno de la Unidad Popular.

Alcancé a informar telefónicamente al Palacio de la Moneda, que no existía ningún Plan Zeta; que no existían armas y menos un contingente de campesinos armados y que a partir de ese momento cada dirigente y el ex Ministro deberían resguardarse individualmente del acecho de los militares por cuenta propia.

6.- VIAJE EN RENOLETA DE CHILLÁN A SANTIAGO. PEDRO

De esta manera, el día 12 de septiembre de 1973, un día después del Golpe de Estado, acompañado por Ricardo y Santiago Bell (ex Intendente de la Provincia de Ñuble), ambos profundamente católicos, huimos en mi renoleta por la carretera de tierra de la Costa, desde la ciudad de Chillán a Santiago. Sin embargo al anochecer entramos a PORTEZUELO, y nos encontramos en la plaza del pueblo con unas Capilla Católica.

Santiago obliga a Pedro a detenerse expresando su deseo de “golpear la puerta” porque se trataba de la casa de Dios. Para gran sorpresa de Pedro, abre la puerta un sacerdote, comprobando de inmediato nuestra calidad de fugitivos políticos, al comparar nuestra información con las noticias de la radio emisora de Chillán.

Le pregunto muy alterado al sacerdote… ¿por qué nos abrió la puerta?, y luego agrego muy nervioso… ¿nos va denunciar a las autoridades? De inmediato me responde el sacerdote que “a usted señor no le he abierto la puerta de la Iglesia,” explicándome que la puerta se las abrió a Jesucristo y agrega que “proteger a perseguidos políticos era como proteger a Jesucristo”.

Yo como ateo practicante “no entendí para nada la justificación del sacerdote. ¿Qué tiene que ver Jesucristo conmigo?… si yo no creo en Dios…

A la entrada a la Iglesia, y frente al altar, Ricardo, y Santiago se arrodillan y empiezan a rezar en voz alta. Yo muy molesto les expreso… ¿para qué rezar tanto si Dios seguramente está de parte de la Dictadura Militar?..., Silencio absoluto.

Esa noche el sacerdote nos preparó una sopa caliente y pudimos dormir tranquilos en camas muy confortables. Durante la cena el sacerdote nos informa que había escuchado por la radio, que el presidente se había suicidado en el Palacio de la Moneda. Esta noticia nos dejó muy tristes y consternados.

7.- PORTEZUELO, QUIRIHUE Y CARCEL DE CHILLÁN. PEDRO

Renovamos nuestro viaje a Santiago el 13 de septiembre, después de haber agradecido la hospitalidad y buena voluntad del sacerdote. Ya rumbo a la capital, nos detenemos en casa de un campesino, que nos invita a bajar para descansar un rato, Su señora nos ofrece desayuno en compañía de sus cuatro hijos menores de edad

Al poco rato después, llega un helicóptero del ejecito y se detiene frente a un remolino de tierra y muy cerca de la casa. La mujer empieza a llorar de susto, explicando que solamente nos había invitado a tomar desayuno y que no nos conocían. Era una patrulla militar al mando de un teniente; nos llaman por los parlantes, nos detenemos, salimos del vehículo con las manos en alto. Empiezan a revisar el vehículo con la esperanza de encontrar armas de fuego. ¡MI TENIENTE NO HAY ARMAS! ¡ENTONCES REVISEN LA CASA!

Nos lanzan al suelo y empiezan a golpearnos con las culatas de los fusiles con bayoneta calada. Un golpe de bayoneta me clava en el ano y otro golpe en la axila y empiezan a sangrar.

El teniente rabioso me pregunta… ¿Quién dirige el PLAN ZETA EN CHILLÁN? ¿Dónde esconden LAS ARMAS EN LA PROVINCIA? Al verificar mis respuestas absolutamente negativas, me castiga en la cara personalmente y empiezo a sangrar por la nariz.

Acto seguido nos tapan la boca con una cinta plástica, seguramente para no poder gritar pidiendo auxilio. ¡Vamos a bajar a la hondonada! Primero al ex Intendente de Ñuble. Toman a Santiago, lo amarran y se lo llevan… Después de un profundo silencio, no se escuchaba absolutamente nada y de pronto, sentimos un tremendo estruendo de detonación de los fusiles. Un soldado le explica a sus compañeros de arma…”A este ya “se lo echaron”, queriendo decir que lo había “fusilado”. Sentí deseos de llorar por mi gran amigo Santiago, un excelente profesional y un fino tallador de madera…

En seguida, nuevamente el silencio. El teniente grita, ahora que pase el ayudante del Intendente. La misma operación con Ricardo. De nuevo el silencio y el ruido de la detonación de los fusiles. Largo silencio, el teniente pide que dejen en libertad al campesino. Silencio más prolongado. Grita el teniente, ¡por último traigan al Ministro! El miedo me inunda todo mi cuerpo. No tenía a quién recurrir, ni siquiera a Dios por mi condición de ATEO Y MASON.

Me bajan a la hondonada, no podía ver a nadie, mucho menos a los cuerpos de mis amigos Santiago y Ricardo. Increíble, el miedo y el temblor de todo el cuerpo me hacían olvidar el dolor de la axila y el ano.

El teniente habla. ¡Por último guevón!, si me dices quien es el responsable del Plan Zeta y donde la U.P. esconde las armas, suspendemos este operativo! No lo sé señor, no lo sé porque no existe el Plan Zeta y no tenemos armas. Señor agrego muy asustado, no puedo “inventar” una información que no conozco, porque al final sería mucho peor.

“Entonces preparen a este guevón”… me amarran las manos en la espalda, me colocan una capucha y alcanzo a observar al Teniente cuando levanta su sable y grita ¡ATENCIÓN FUEGO! Y A MIS ESPALDA ESCUCHO MUY CERCA DE MI OIDO DERECHO EL ESTRUENDO DE LAS SALVAS SEGURAMENTE DISPARADAS AL AIRE.

Acto seguido me corre un líquido por mi oído derecho y de inmediato escucho un ruido que no me dejaba oír. Este ruido lo he llevado durante todos estos años hasta el día de hoy… Simplemente me parece que se rompió el tímpano porque además tenía la boca cerrada con una cinta plástica. Debo reconocer que hasta el día de hoy, es decir después de cuarenta años aún tengo como “acompañante” el ruido y no he podido recuperar ni siquiera con audífonos modernos, la audición por el oído derecho.

Me levantan los soldados y me lanzan por el aire a un camión que había llegado desde Chillan. Al observar a mis amigos acostados en el camión comprendí que se trastraba de un “simulacro de fusilamiento” muy realista, lo único que hacíamos los tres prisioneros era gritarnos simultáneamente ¡ESTAMOS VIVOS! MIS COMPAÑEROS GRITAN ENTRE SOLLOZOS...” ¡PEDRO, ESTAMOS VIVOS GRACIAS A DIOS Y A NUESTRAS ORACIONES!

Salimos acompañados de los soldados con rumbo desconocido. Al poco tiempo, nos damos cuenta que era pasado del medio día y estábamos en la plaza de Quirihue, un pueblo en donde hacían unos meses habíamos celebrado en la plaza, un acto cívico cultural para expropiar con la presencia del Ministro de Agricultura (mi persona); los Dirigentes de los Sindicatos; los Dirigentes de los Consejos Comunales y las familias de los futuros Asentados de los fundos de tres comunas vecinas.

Seguramente ya se conocía la noticia que habían tomado preso al ex Ministro, al ex Intendente de la provincia de Ñuble y su asesor en Portezuelo. Había mucha gente esperando al camión, pero todos guardaban un emocionado y profundo silencio. Nos bajaron y entramos a empujones a la comisaria. Cada uno en un calabozo separado. Todo el día sin comer y como siempre con una tremenda inquietud. No nos atrevíamos ni siquiera a hablar.

Al atardecer se abre mi celda, me amarran y me llevan al patio de la comisaría, me esperaba el oficial de guardia que empezó de inmediato a insultarme y golpearme de puños en el cuerpo y con una bastón o luma en la espalda.

Gritaba muy enojado... “¡Ah guavón no te gustó llegar al pueblo con tus camaradas comunistas, a expropiar los fundos de los agricultores!... ¡”Hace ahora la Reforma Agraria, maricón”!. En silencio resistí el castigo y desde luego sin responder lo equivocado que estaba el oficial.

Al anochecer salimos nuevamente, y esta vez el teniente me pide que conduzca mi renoleta con mucho cuidado y sin cometer errores, en compañía de tres soldados armados. Mis amigos suben al camión y nos dirigimos nuevamente por rumbo desconocido. Durante el trayecto un soldado nombra al teniente Ramírez, como jefe de la patrulla que salió en la mañana cuando llegó al Regimiento un aviso de un vecino que estábamos en Portezuelos.

Llegamos a media noche, nos juntamos nuevamente los tres prisioneros, pero sólo se llevan directamente a la cárcel de Chillán a Santiago y Ricardo.

El Comandante del Regimiento da una orden que me lleven al patio, me sacaron la ropa y me puse a temblar no sabía si de miedo o de frío. Llega el capitán, pide que me amarren y se acerca lentamente y me dice…

” ¡Dime por última vez guevón, quién dirige el Plan Zeta de la provincia y donde se encuentran las armas”!

Frente a mi negativa, saca su arma de servicio me la coloca cuidadosamente en la frente… ¡”responde por última vez”! aprieta el gatillo, pero el arma estaba sin balas” Debo reconocer que estaba temblando de susto y dispuesto a morir…¡ no por valiente!..., sino porque no tenía a quién denunciar y estaba seguro que no existían armas escondidas. El capitán ordena que me vista y me lleven a la cárcel de Chillán.

Al llegar a la cárcel pasada la media noche, me recibe un capitán de ejército, me solicita todos mis documentos y me envía a un calabozo repleto de presos políticos, la mayoría campesinos de los asentamientos muy torturados y adoloridos.

El 18 de septiembre se celebra una misa colectiva con asistencia de los 500 presos comunes y 400 presos políticos. Se anuncia que un sacerdote se encuentra en una esquina, confesando a los asentados torturados y en la otra esquina hay otro sacerdote para confesar a los militares torturadores que deseen comulgar.

Hago la fila correspondiente, y espero llegar al frente del cura a quien le expreso con todo respeto que no soy católico, pero le pido por favor llame por teléfono a mi esposa Fresia, para expresarle que estoy preso en Chillán, con buen estado de salud. El sacerdote recibe mi papel con el nombre de Fresia Acuña; el número del teléfono y cumplió su cometido.

Con esta diligencia quedé más tranquilo y esperaba que Fresia supiera que estoy detenido en la cárcel de Chillán.

8.- VIAJE DE SANTIAGO A CHILLÁN FRESIA

Un día recibo una llamada telefónica anónima; la persona me informa que mi esposo Pedro estaba detenido en la cárcel de Chillán y de inmediato decidí dejar nuevamente a nuestros hijos con mi madre Elena, mi hermano Armando y Bety mi cuñada en Santiago e ir de inmediato en su búsqueda, y esta vez con la esperanza y favor de Dios de poder estar algunos minutos y contarle a Pedro que los hijos Lorena y Andrés siguen estudiando y que he recibido en un sobre anónimo algunos recursos económicos que le agradezco a Dios para cubrir nuestros gastos.

Sinceramente en este segundo viaje esperaba contar con la ayuda de Dios para poder visitar a mi esposo y comprobar que se encontraba bien de salud, pero nuevamente fue imposible y debe y tener mucha paciencia.

Hernán, un familiar que es sacerdote, llega a mi casa en Santiago, con una carta de presentación para el párroco de la Iglesia La Merced de Chillán. El párroco de la Iglesia me recibe y de inmediato me ofrece hospedaje y compruebo la gran cantidad de mujeres ansiosas por visitar a sus esposos o hermanos presos. Pertenecí durante mucho tiempo viviendo en la Parroquia.

En Chillán recorrí todos los hoteles en su búsqueda, hasta llegar a la cárcel pública. Pido hablar con el oficial de guardia, pero me contesta que aún no hay un régimen de visita, pero la autorizamos señora, para ver en la oficina las cédulas de identidad de los detenidos y comprobar si se encuentra su esposo. Así lo hice, revisé todas las cédulas de identidad, encontré una con el nombre Pedro Hidalgo, pero el segundo apellido no correspondía con el de mi esposo.

En la Iglesia asistía todas las tardes a misa y rogaba por Pedro; rogaba por su vida y rogaba por su libertad. El país estaba atravesando una situación muy difícil y muy caótica. Pero luego entre las mujeres nos dábamos mucho ánimo y esperanzas de poder visitar a nuestros seres queridos.

9.- TORTURA EN LA P.D.I. Y CARABINEROS DE CHILLÁN. PEDRO

Una tarde en un operativo siniestro nos llevan al cuartel de la Policía Civil de Investigaciones de Chillán. Al caer la noche y encerrado en un calabozo, escucho los gritos de mis compañeros, pidiendo piedad al sufrir el dolor de los golpes de los detectives. Luego de un largo silencio abren la puerta de mi calabozo, me amarran las manos y me llevan a una sala desocupada. El Director de la P.D.I., ordena a los detectives iniciar mi castigo con golpes en la cabeza y cuando caía al suelo, golpes muy fuertes con los pies.

Me llamaba profundamente la atención las expresiones del Jefe de la Policía, exclamando…” ¡Y ahora guevón, sigue expropiando los fundos de los agricultores y de mis familiares”! y les gritaba a los detectives que me golpearan más fuertes. De regreso a mi calabozo muy golpeado escucho a mis compañeros Ricardo y Santiago, rezar a todo pulmón. Yo me preguntaba… ¿y porque rezar tanto?... ¿Será que Dios los escucha o escucha a los torturadores?

Al otro día sin probar alimentos nos llevan a un retén de carabineros de un barrio apartado de Chillán. Nos esperaba la tortura de la policía uniformada. Nos colocan en fila, con las manos amarradas mirando hacia la pared. Los carabineros inician los golpes, especialmente en la cabeza y en la espalda. De pronto y para gran sorpresa, un joven preso que estaba recibiendo tremendo castigo se da vuelta y grita con toda su fuerza…

” ¡Papá ya está bueno, déjame de torturar que soy tu hijo”. El Sargento de Carabinero al comprobar que se trata de su hijo, con lágrimas en los ojos lo abraza y le pide perdón. El oficial a cargo suspende de inmediato el operativo y nos envían de regreso a la cárcel de Chillán.

Posteriormente vemos entrar a la cárcel de Chillán al sargento de carabineros en calidad de preso político, pero nunca nos quiso contar las razones de su situación y siempre estaba aislado y en silencio todo el día.

10.-Viaje de Chillán a la Isla Quiriquina. PEDRO

Después de haber pasado las Fiestas Patrias del año 1973 en la cárcel de Chillán y sin saber absolutamente nada de mis seres queridos; nos llevaron en un operativo y muy torturados a 18 dirigentes políticos, dirigentes de los asentamientos, campesinos, profesionales y técnicos a la Isla Quiriquina, cercana a Talcahuano en la Provincia de Concepción.

Llegamos a Talcahuano y nos dan la orden de subir a media noche a una barcaza. Después de cuatro horas de viaje, en la proa sin protección y mucho frio, llegamos a la Isla Quiriquina en el Océano Pacífico.

Al llegar, los marinos nos obligan a ponernos sacos mojados, para que los golpes de los bastones o lumas en todo el cuerpo no se reflejen en las espaldas. En el gimnasio de la Isla de la Escuela de Grumetes, estábamos preso a cargo de la Armada de Chile.

Éramos cerca de 900 presos entre católicos, evangélicos y ateos. En la Isla muere torturado el ex Intendente de Concepción compañero Fernando Álvarez y los cinco dirigentes de la Central Única de Trabajadores (CUT).

Un domingo, se celebra una misa en el gimnasio especialmente para los detenidos católicos y Pedro aprovecha de entregarle un mensaje al sacerdote que se lo hace llegar a Fresia a Santiago. 11.- Viaje a Concepción FRESIA

Con esta nuevas noticia, una vez más preparé mi viaje a Concepción a casa de un familiar para estar más cerca de Pedro, pero fue imposible lograr poder visitarlo, y continúo orando por su libertad y por su vida.

12.- LA BIBLIA PEDRO

Un día el Comandante de la Isla autoriza una reunión religiosa para presos políticos evangélicos con la finalidad de leer algún pasaje de la Biblia, único libro permitido disponer por los católicos y evangélicos. Manuel militante socialista y Pastor evangélico me solicita que suba a una mesa a leer la Biblia. Me opongo rotundamente por la sencilla razón que nunca había leído un libro tan importante. Llegamos a un acuerdo y frente a 500 presos evangélicos sentados en el suelo me subo a la mesa, abro el libro que me había prestado el Pastor y leo muy fuerte

“PEDRO SALE DE LA CARCEL”

Se genera un silencio y luego de terminar con la lectura comienzan las exclamaciones de los Evangélicos: ¡ALELUYA...ALEYUYA…AMEN…AMEN! Manuel, el Pastor interviene…

”Pedro, este es un mensaje de Dios, no estamos solos”… “Jesucristo está con nosotros y nos cuida día y noche”. Yo me asusto mucho, porque pensaba que “nadie me estaba cuidando”, simplemente increíble y no lo lograba entender. De esta manera, Manuel, Pastor Evangélico y militante socialista, me enseña todas las mañanas sentados en el suelo, el contenido de la Biblia en la cárcel de la Isla Quiriquina.-

13.- LAS ORACIONES DE FRESIA FRESIA

Cuando supe este episodio tan importante en la vida de mi esposo, confirmé que mis oraciones diarias eran escuchadas por nuestro Señor Jesucristo, y ratifiqué una vez más la fuerza que tiene la oración en momentos tan difíciles de nuestras vidas.

En Concepción, mis primos me recibieron en su casa y me atendieron muy bien. Sin embargo fue imposible poder visitar a mi esposo. Solamente me consolaba que estaba vivo, y que el Señor había empezado a actuar en su persona, a través de Manuel el Pastor evangélico.

Ya se van a cumplir más de dos meses y aún no he logrado poder visitar a Pedro, para ver cómo se encuentra realmente, primero en Chillán y ahora en la Isla Quiriquina, pero sigo orando diariamente por su vida y su libertad.

14.- PARENTESIS PEDRO

Quisiera hacer un paréntesis; hace muy poco tiempo, Reinaldo Fuentealba , ingeniero Director de la Dirección Nacional de Obras Hidráulicas del Ministerio de Obras Pública, en un encuentro político, me dice que su papá de nombre Manuel, Pastor Evangélico, supo de mi persona a través de mi libro y quiere que nos encontremos en su casa. Reinaldo al otro día me lleva a casa de su padre, que vive con su esposa (Ambos esposos y sus dos hijos ex presos políticos en la Isla Quiriquina). Estuvimos seis horas conversando a veces, con lágrimas en los ojos, pero con mucha alegría recordando aquellos días en la Isla Quiriquina.

15.- EMERGENCIA SANITARIA PEDRO

Una mañana colapsan los seis baños disponibles para los 900 presos, y empieza a salir un olor muy hediondo y nadie podía entrar para utilizarlos. Frente a esta emergencia, los grumetes entran al gimnasio con 20 baldes muy grandes para que los utilicemos como depósito de orina y excrementos. De esta manera se hace un fila frente a cada uno de los baldes para depositar “la mierda” de cada uno para ser bien claro.

Entra al gimnasio un oficial, me llama por mi nombre junto a 19 presos y con mi persona a la cabeza nos ordena sacar durante el día los baldes llenos lleno de excremento; salir en filas del gimnasio caminando con mucho cuidado hasta la playa para vaciar “el material”; llenarlo de arena para limpiarlos y regresar al gimnasio, vigilados por una cuadrilla de grumetes armados. En la playa aprovechaba de respirar aire puro…

Otro grupo mientras estábamos realizando esta infame tarea, colocaba aserrín al sitio para barrer especialmente los restos de orina. Era una manera indigna de tratar de solucionar el problema pero la emergencia continuaba debido a la carencia de papel higiénico.

De inmediato nos juntamos con el grupo de médicos presos y solicitamos conversar con el oficial de guardia de la Armada. Como portavoz, me dirijo al alto oficial, explicándole que nos encontrábamos frente a una emergencia sanitaria de consecuencias muy graves y le solicito llamar a los detenidos maestros carpinteros, para construir cuatro baños sépticos a la salida del gimnasio, frente a la piscina y empezar a salir poco a poco para realizar nuestras necesidades fisiológicas.

El Oficial acepta y nos entrega martillos, serruchos, varias palas y “picotas” para construir seis pozos sépticos .Lógicamente sobraron los “carpinteros” voluntarios y durante una semana quedaron construidos los pozos sanitarios, separados por sacos para darle cierta intimidad. Sin embargo a la salida del gimnasio un grumete nos entregaba un pedazo de papel de diario para limpiarnos. Otro grupo de “maestros gasfíter” durante una semana arregló el sistema y pudimos regresar a realizar nuestras necesites fisiológicos dignamente,

15.- REGRESO A CHILLÁN PEDRO

A fines del mes de noviembre de 1973, en la Isla Quiriquina nos llaman por los parlantes a los 18 dirigentes provenientes de la cárcel pública de Chillan y nos avisa el Comandante de la Isla que ha llegado un furgón de Gendarmería y seríamos trasladado de regreso a la cárcel de Chillán.

Aprovecho la oportunidad de dirigirme a mis compañeros, que seguramente había llegado el momento de enfrentar cada uno un juicio justo de acuerdo a la legislación vigente y seriamos puesto en libertad incondicional. Con esta intervención de mi parte y un sentimiento de optimismo, nos despedimos del Comandante y regresamos a la cárcel de Chillán.

Al atardecer y cuando la población penal se encontraba en sus calabozos, llegamos al patio de la cárcel y el oficial de Gendarmería hace “entrega” al capitán de ejercito a cargo de los presos políticos y se retira del lugar.

Inmediatamente nos amarran las manos y comienzan a golpearnos a cada uno con las lumas o bastón como siempre en la espalda y en la cabeza. Al momento de castigarme el capitán se dirige en voz alta y me grita… ¡”ha guevón!; esperabas que te ibas a escapar, dale duro al Ministro le ordenaba al conscripto que no dejaba de castigarme.

Sentí vergüenza por mi inocente intervención a la salida de la isla a mis compañeros en el sentido que llegaría el momento de enfrentar un juicio justo e individual. También pensé… ¿y dónde está Jesucristo que nos cuidaría de acuerdo a las Palabras de Manuel, Pastor, dirigente y militante del partido socialista?...

Los militares habían preparado una celda especial para el ex Ministro, con las ventanas tapiadas con gruesas tablas para impedir que entrara la LUZ DEL DIA. Era una celda muy pequeña, muy oscura, sin baño, sin papel higiénico, sin cama, sin agua, con un hueco en la esquina para orinar y defecar todos los días y muchos ratones. Abro un breve paréntesis… (Por su puesto nada que ver con las cómodas habitaciones que tienen los militares presos pos violar los D.D.H.H. actualmente en sus “calabozos” PUNTA PEUCO, con sueldos mensuales según versiones periodísticas que van desde $940.000 a $4.000.000 mensuales con pensiones como jubilados “ inalcanzables para la gran mayoría de los chilenos”), cierro el paréntesis. La dieta alimenticia: un tarro de café en la mañana y un tarro de porotos al final de la tarde era nuestra alimentación diaria.

16.- CRUZ BLANCA PEDRO

Una noche acostado de espalda, espantando a los ratones que subían por el hueco de la celda a comer mis largos cabellos, con mucho frío, aparece en el techo UNA CRUZ PERFECTA Y BLANCA, que incluso alcanzaba a iluminar en forma muy tenue mi celda oscura. Muy asustado, pregunto a mi vecino… ¿en tu celda aparece un Cruz Blanca en el techo? La respuesta era muy sencilla “Pedro, continúas riéndote del tema religiosos” o te estas quedando loco, … no hay ninguna Cruz” La segunda noche, nuevamente la CRUZ perfecta y blanca en el techo de la celda, me asusto, me doy vueltas y me quedo dormido.

A la tercera noche, cuando la CRUZ aparece nuevamente, me viene una angustia muy fuerte en mi pecho muy extraña, y me pongo a llorar, me arrodillo por primera vez en mi vida y grito muy fuerte…

“¡JESUCRISTO, ESTAS CONMIGO!”;…” ¡JESUCRISTO, CREO EN TI”!;...”JESUCRISTO PERDONA MIS OFENSAS”!...

17.- CRUZ ROJA INTERNACIONAL PEDRO

“Curiosamente”, después de este impresionante acontecimiento de mi vida, llega a la cárcel una Comisión de la CRUZ ROJA INTERNACIONAL, para interrogar a los presos sobre los derechos humanos, pero las preguntas las hacían delante del capitán, por lo tanto las respuestas de los presos era “que todo marchaba muy bien, sin problemas”. Pero me cuentan que un preso que hablaba inglés le confiesa al Jefe de la Misión, que el ex Ministro de Agricultura, estaba aislado hace más de un mes en una celda tapiada por los militares.

Al visitarme junto con el capitán y abrir la celda no pueden entrar por la oscuridad y el mal olor. Solicita el jefe de la Misión, ponerme una capucha para defenderme de la luz solar del pasillo y poder llevarme a la enfermería. A los dos días regresé nuevamente a mi celda, pero con las ventanas abiertas por donde entraba la luz del día. 18.- REGRESO FRESIA

De regreso desde Concepción a Chillán, siempre en busca de mi esposo, y sin dejar de orar ni un solo día y pedir a Dios por su vida, y en casa de otro preso político de nombre Ricardo, preparaba el almuerzo, que le llevaba en una vianda a la cárcel.

De postre le incluía cerezas y nísperos, abundantes en Chillán en esa época. La vianda iba coronada por una servilleta de papel, donde en su interior le escribía mensajes para que los leyera en su celda…

“Querido Pedro, los hijos Lorena y Andrés y todos en casa estamos muy bien, Cariños. Fresia”. Pedro me devolvía la vianda con la servilleta con otro mensaje. La vianda era revisada por una guardia todos los días, sólo a la entrada de la cárcel.

En una oportunidad, la guardia de Gendarmería, mientras revisaba la vianda me dice en voz muy baja…”hoy día muy temprano los militares sacaron a su esposo de su celda”. Eso significaba que durante todo el día lo estarían torturando. Permanecí el resto del día frente a la cárcel esperando muy angustiada, pero siempre muy confiada en Dios, rezando toda la tarde y esperando el regreso del furgón que había visto muchas veces llegar a la cárcel. Gracias a Dios al atardecer Pedro regresó con vida.

18.- ELECTRICIDAD PEDRO

Efectivamente, ese día nos sacaron encapuchados de la celda, muy temprano y nos llevaron al Regimiento, luego el camión continuó su rumbo hasta llegar cerca de la cordillera. La tortura esta vez, consistió en llevarnos sin capucha a una sala; desnudarnos y subirnos a una mesa. Luego nos colocaban los bornes de alambre eléctrico en los pies, en la pelvis y en los hombros. Al ejecutar la orden del Oficial, los soldados aplicaban la electricidad. Yo no pude soportar los dolores tan fuertes en todo el cuerpo y me desmayé. Desperté al atardecer y llegamos al Regimiento con todo el cuerpo muy adolorido.

18.- EL ROSARIO PEDRO

Una noche el guardia que nos cuidaba toda la noche en el pasillo del calabozo, me llama por mi nombre y por la pequeña ventanilla de mi celda, me regala un pedacito de madera, una caja de fósforo, un pequeñísimo lápiz y yo encuentro en la celda un pedacito de vidrio y un alambrito. Aún no me explico por qué le pregunté a mi vecino de celda muy católico… “compañero” ¿cómo se hace un rosario? Mi vecino considerando mis antecedentes como “ateo incorregible” responde “Pedro, no te sigas burlando de Dios y de la Virgen María y no te sigas burlando de la Iglesia… Pero finalmente me explica los detalles para hacer un Rosario.

Tuve que atravesar con el alambrito más de cincuenta cuescos de nísperos y cerezas que Fresia me enviaba todos los días de postre, y tampoco sé por qué juntaba todos los días los cuescos.

Además tuve que atravesar con el alambrito el pedacito de madera y lo más increíble fue que con el vidrio “tallé” de memoria la misma cruz que apareció tres noches en mi celda cuando las ventanas estaban tapiadas por lo militares. Finalmente con los hilos de una frazada que Fresia me había enviado para abrigarme del intenso frio, pude unir los cincuenta cuescos con la cruz de madera (Mostrar el Rosario).

Y mientras realizaba toda esta hermosa labor, me dormía muy cansado y muchas veces los militares me seguían sacando de la celda a tortura y yo bajando las escaleras del presidio, les gritaba …”LOS PERDONO, LOS PERDONO PORQUE NO SABEN LO QUE ESTÁN HACIENDO”

Ahora ya mi alma y mi espíritu eran muy diferentes, porque ya no estaba solo, ahora sabía por los mensajes de Fresia en las servilletas de la vianda que Lorena y Andrés estaban bien, esperando al papá. Aunque parezca extraño y ustedes no lo crean ahora salía a tortura tranquilo, porque salía acompañado de Jesucristo, mi amigo de la celda y porque estaba elaborando un Rosario en su nombre.

De esta manera y hasta hoy día mi espíritu empezó a quedar sin odio, mi espíritu empezó a perdonar a quienes me torturaban porque ya hablaba en voz alta con Jesucristo.

19.- EL INTENDENTE CHRISTIAN GUEDELHOEFER PEDRO

Una mañana por fin, llega el Intendente, Jefe del Estado Mayor de Emergencia con su guarda espaldas armados a visitarme en la celda y pensaba en primer lugar pedir su autorización para poder recibir a Fresia a quién no veía desde mi salida del hogar en Santiago el 10 de septiembre.

Fresia posteriormente me contó que conoció en Valdivia al entonces cadete de la Escuela Militar en el “Círculo de Amigos de Francia”, en donde mi esposa era miembro muy activa, Me decía Fresia que tuvieron una buena relación como colegas de la organización.

Al entrar por la puerta de fierro de la celda, lo observo vestido con una capa muy gruesa, gorra de campaña y sus gruesas botas muy altas y bien lustradas y de inmediato exclama:

“Este es el famoso Ministro de Agricultura que llagaba a la Provincia a expropiar los fundos de los agricultores”. ¡Ya guevón, al suelo, al suelo!

Acto seguido uno de los guardias me apuntó directamente su fusil a mi cuerpo. Comencé a sentir de nuevo un tremendo susto. Sólo pensaba en Jesucristo… “Sí señor, sí señor”… me tiendo en el suelo, puso su bota en mi cara y me interrumpió… ¿Cómo te encuentras?...Respondí…”me está haciendo daño en la cara señor”. “No importa huevón”…Ustedes los políticos le han hecho daño a todo Chile, expropiando los fundos de los agricultores. …Luego trató de patearme y yo traté de defenderme sin dejar de pedir clemencia a Jesucristo...

Expresa…” ¡Mira guevón!...Dime… ¿hasta dónde te ha llegado la mierda? Respondí muy firmemente... ”Hasta la boca mi Coronel”. Finalmente antes de retirarse me ordena ponerme de pie y ordenó de inmediato al guardia…” ¡Ablanda a este huevón! Acto seguido, el guardia empezó a golpear todo mi cuerpo con la culata de su fusil. Se retiraron cerrando la puerta de mi celda y dejándome tirado en el suelo.

Frente a la impotencia, por primera vez me saltaron las lágrimas, ya no aguantaba más tanta injusticia, rabia, impotencia y dolor. Pero sin embargo pensaba firmemente que seguramente Jesucristo estaba de mi parte y que el Coronel tendrá que rendir cuentas a Dios por su comportamiento.

Durante la larga noche pensaba…una vez más me he equivocado con la conducta del Intendente, podía observar en su cara y en sus ojos el odio hacia mi persona o mejor dicho al Gobierno que yo representaba.

19.- PERFUME DE MUJER PEDRO

Mi amigo el guardia de Gendarmería, me informa que el Intendente de la provincia, había autorizado una visita de diez minutos a mi esposa Fresia. Efectivamente, una tarde del mes de diciembre me avisaron que la señora Fresia se encontraba en la sala de visitas de la cárcel para conversar un tiempo breve con su esposo.

Aprovecho antes de la hora indicada de lavar mi cuerpo muy hediondo y limpiar mi ropa que no me cambiaba desde el día de mi detención el 13 de septiembre (hacían tres meses) y voy caminando muy emocionado rumbo a este esperado encuentro.

Al llegar a su lado me sorprende un soldado armado a un par de metros de Fresia. Un prolongado y fuerte abrazo, un tierno beso, todo con la compañía del soldado.

¿Cuál fue me primera impresión? Indudablemente su exquisito olor tan agradable, olor a mujer solidaria, su hermosa figura entera, a pesar del largo camino recorrido. Retuvimos las lágrimas sólo atiné a preguntar:

¿Y cómo están los hijos Lorena y Andrés?. Están muy bien gracias a Dios respondió con una linda sonrisa, terminado el año escolar en buenas condiciones.

¿Y tú mi amor, cómo te encuentras. Muy bien gracias a Dios le respondo (yo sólo la escuchaba por el oído izquierdo ya que el derecho estaba sin audición y felizmente siempre estuvimos de pie porque no podía sentarme a causa de mi herida en el ano). No era oportuno hablar de problemas económicos. Había que aprovechar el tiempo de dar mensajes optimistas, había que aprovechar el tiempo para mirarnos, sonreír. Fresia tuvo mucha entereza de disimular y no comentar mi pelo tan largo y desordenado, mis uñas muy largar y mi larga barba y bigote que demostraban la falta de higiene etc. ¡Se acabó el tiempo! Expreso el guardia.

Otro fuerte abrazo, otro tierno y dulce beso pero esta vez hasta pronto. 20.- ISIDORO PEDRO

De pronto, llegaron a mi celda tres guardias militares a mi celda a buscarme, pero esta vez sin necesidad de vendarme la vista con la clásica capucha.

Me subieron a un vehículo militar cerrado y con sorpresa observé solamente a un compañero que no conocía y que esperaba pacientemente en el interior…Me identifiqué… Soy Pedro Hidalgo, el ex Ministro de Agricultura. Me responde:… Yo soy Isidoro Tohá, socialista y hermano del ministro del interior José Tohá. Vivo con mi familia en Chillán y anoche me entregué voluntariamente. Ya no soportaba más, todas las noches las patrullas militares visitaban mi casa y me entregue voluntariamente para que dejaran vivir en paz a mi esposa y a mis hijas. Me preguntaban por el Plan Zeta y las armas escondidas en Chillán.

Bueno compañero y ¿ahora que nos va a suceder, adonde nos llevan?

De repente el vehículo se detiene, nos hicieron bajar y nos tomamos de la mano en un acto de solidaridad. Vemos unas casas patronales de un fundo seguramente expropiado y nos dejaron tendidos en el suelo.

De pronto llegan los militares, me ponen una venda en los ojos y me amarran las manos en la espalda. Por el lenguaje utilizado, parece que era un grupo mixto de civiles y militares, seguramente de Patria y Libertad. Comenzó de esta manera un diálogo “ entre sordos”

¿Quién comanda y dónde opera el Plan Zeta de la provincia?... ¿Quiénes son los líderes de la Unidad Popular? Mis respuestas lógicamente eran negativas. Los ánimos comienzan a calentarse y empecé a recibir insultos y empujones desde un lado hacia el otro.

Comenzaron los insultos y los puntapiés en el trasero a modo de bromas con risas estridentes. Luego vino el castigo generalizado en todo el cuerpo, especialmente cuando tropecé y caí al suelo. Solamente me preocupaban los golpes en la cabeza. Golpes de puño en la cara, nuevamente provocaron la sangre que corría por mi camisa.

¡”Este es el campeón de las expropiaciones”! Gritaban voces histéricas, al parecer civiles, sin dejar de golpearme. Tú sabes que este fundo donde estamos, fue expropiado por el ex Ministro de Agricultura. ¡Exprópialo ahora huevón, exprópialo ahora Maricón!, gritaban, sin dejar de pegarme en el suelo. Luego recibí otro fuerte golpe de puño en pleno rostro y empecé a sangrar por la nariz con mayor intensidad.

Esto vino a calmar los ánimos y me dejaron solo, tendido en el suelo. Posteriormente me tomaron y me llevaron al sitio en donde estaba Isidoro, me sacaron la venda y me liberaron las manos. “Qué le pasó compañero, que viene sangrando?” Nada serio le respondo, he pasado por momentos peores deben ser los dueños de este fundo que se expropió.

Al rato, los guardias volvieron por Isidoro, lo vendaron, lo amarraron y se lo llevaron seguramente a la misma sala de la casa patronal. Transcurrió como una hora y regresó muy mal el compañero Isidoro, con dolores en todo el cuerpo y también sangrando copiosamente por la nariz. Le sacaron la venda, lo desamarraron y me explicó que no lo interrogaron, simplemente lo golpearon.

De esta manera regresamos a la cárcel, teniendo que esperar hasta el anochecer para entrar, porque estábamos muy mal y en esas condiciones no era “conveniente mostrarnos” delante de todos los presos.

Esa noche, solo, en mi inmunda celda, me vino por primera vez un verdadero “ataque muy fuerte de llanto” por la impotencia y por no saber hasta cuando duraría este calvario, no era justo que esto no tenga un fin.

¡Cristo mío! ¿Hasta cuándo tanto castigo? ¿Hasta cuándo?

Mis vecinos de celda, me gritaban que llorara, porque era bueno. “llora todo lo puedas me gritaban, para sacar la rabia y así me quedó dormido en el suelo completamente adolorido. Como siempre tuvieron que pasar algunos días antes de recuperarme y volver a mi diaria rutina.

21.- REGALO DE NAVIDAD PEDRO

Un día, a mediados del mes de diciembre de 1973, llegaron a los pasillos del edificio de los presos incomunicados los guardias de la Gendarmería, y en forma muy festiva, procedieron a abrir cada una de las celdas, gritando a todo pulmón…

¡Ya abajo!, todo el mundo abajo! ¡Terminó la incomunicación! ¡Todo el mundo abajo!

Efectivamente habíamos cumplido cuarenta largos días de un infernal encierro, treinta de los cuales estuve completamente a oscura día y noche, en una celda inmunda, pero con la “LUZ” que me proyectaba LA CRUZ reflejada en el techo de la celda durante tres noches y con la recuperación de la fe en Jesucristo.

Es muy impresionante la relación: PEDRO ENTRA ATEO A LA CELDA Y SALE A LOS CUARENTA DIAS CRISTIANO.

Los diez y seis presos políticos nos abrazamos y con lágrimas en los ojos de hombres fuertes nos fuimos unidos rumbo al patio en donde nos esperaban felices cientos de presos comunes y cientos de presos políticos. Atrás quedaba una dura y amarga experiencia especialmente soportar la oscuridad y la tortura con electricidad, pero también quedará en mi retina para toda mi vida, la noche que me encontré, de rodillas y mirando la cruz, con nuestro Señor Jesucristo.

Al entrar al patio y cancha de futbol de la penitenciaría se formaban filas de compañeros para a abrazarnos y brindarnos su solidaridad.

¡Bien Pedro! Les has demostrado a los militares que tienes fuerza y coraje!.

De pronto me encontré con Arturo y Santiago mis amigos católicos del “simulacro de fusilamiento”, y también con lágrimas en los ojos éste último dijo: “Pedro fue Jesucristo que escuchó nuestras plegarias aquí en la cárcel. Yo le respondí “Aunque ustedes no me van a creer, Jesucristo estuvo en mi celda, personalmente conmigo”… y me respondió con un apretado abrazo…Querido Pedro, ahora sí te puedo llamar querido hermano.

Al recorrer por la tarde el patio techado de artesanía, me asombro de ver a los asentados de la reforma agraria y a mis antiguos colaboradores desarrollando diferentes oficios (zapateros, carpinteros etcétera). De pronto reconocí a un colega ingeniero agrónomo “especialista” en elaborar juguetes de madera, especialmente camiones muy hermosos.

Me acerqué y le pregunté ¿Cuál es el valor de un camión? Me gustaría comprarlo para mi hijo Andrés. Me repode que los camiones los hace por encargo, pero que no me preocupe, que hoy mismo comienzo a elaborar un camión especial para el hijo de nuestro compañero Ministro, porque usted se lo merece y no se preocupe del pago que es mi regalo de Navidad…y volvió a repetir…”Porque usted se lo merece”.

Definitivamente, el camión que me regalo mi compañero era una verdadera maravilla artesanal que guardé celosamente, en espera de la visita navideña de mi familia.

22.- VISITA FAMILIAR PEDRO

Por fin nos anunciaron un día que los presos comunes deberían regresar a sus celdas, porque esa tarde recibiríamos la visita de los familiares de los presos políticos.

¡Qué momento más sensible a una semana de celebrar Navidad!

De pronto, pude distinguir a Fresia, muy bella, Lorena de siete años y Andrés de seis años acompañados de la madre de Fresia, la abuelita Elena. Fue un abrazo de carácter colectivo, con sonrisas muy nerviosas de parte de los niños, lágrimas en los ojos de la mamá, del papá y la abuelita.

Era muy difícil mantener una conversación, yo solamente miraba a mis hijos y me decía interiormente…”Gracias a Dios. Estamos juntos nuevamente. No dejaba de abrazar a Lorena y Andrés. De pronto recuerdo que tenía mi regalo y les entregué a ambos el hermoso camión. Eso vino a relajar el ambiente, porque luego comenzaron a jugar con el regalo y desde luego que me sentía muy feliz.

Fresia me decía que estaba muy preocupada por mi figura tan deteriorada de nuestro primer encuentro, pero al verme aquella tarde de Navidad, estaba muy feliz porque mi aspecto había cambiado bastante.

Fue una tarde inolvidable.

Mi suegra, una señora de cabellos blancos de tercera edad, me miraba como para preguntarme muchas cosas, pero por prudencia no lo hacía. Ella la abuelita me sabía ateo y antirreligiosos, pero se impresionó mucho cuando traté de explicarle que ahora era un fiel creyente en Dios. Me miraba y no lo podía creer, pero seguramente conocía el rosario hecho en la celda de los incomunicados.

Increíble, pero no fue necesario un árbol de Navidad, no fue necesario un Pesebre para celebrar en familia y en la cárcel el Nacimiento de Jesús, Solamente la presencia de mis esposa, de mis hijos y de mi suegra transformó a ese instante en la más hermosa Navidad de mi vida.

Finalmente llegó el momento de la despedida, nuevamente un abrazo colectivo, una promesa a Lorena y Andrés que pronto estaremos juntos en nuestra casa de Santiago.

21 AÑO NUEVO EN LA CARCEL DE CHILLÁN PEDRO

Llegó el último día del año 1973, con la amenaza de los militares, en el sentido que existía desde el exterior un plan para rescatar a los principales detenidos de la Unidad Popular. El día 31 de diciembre, se adelanta la hora del encierro en sus celdas de todos los presos para las 15:00 horas P.M. El calor en los calabozos era insoportable, nuevamente debido al hacinamiento, podíamos estar solamente tendidos en nuestras literas esperando la llegada del año nuevo.

A las doce de la noche, se escucharon las campanas de las iglesias de San Francisco anunciando el nuevo año, lo que invitaba a reflexionar, a recordar, a rezar por un mejor vivir para el año 1974.

De inmediato comenzó el operativo de los miliares. Muchos golpes en las rejas de los calabozos, muchos insultos, gritos y sobretodo, algo que nos atemorizaba, muchos disparos en los pasillos de las celdas. Fue nuevamente una noche muy tensa y nadie reaccionó a media noche como para “celebrar el año nuevo. Todos los detenidos en sus literas, en silencio y seguramente sólo pensando en sus familiares

Durante casi toda esa noche, no me cansaba de orar (rezando el Padre Nuestro y el Ave María) agradeciendo que terminaba un año infernal, lleno de violencia, de muertes de muchos compañeros, pero que gracias a Dios me conservaba vivo y con muchos deseos de seguir viviendo.

Durante la primera semana del año 1974, elaboré siempre con la ayuda de Santiago, un cofre tallado para mi hermana Juana y otro para mi esposa Fresia, dos mujeres valerosas que lucharon hasta encantararme, los cuales se entregaron sin problema a través de mi amigo el gendarme de Gendarmería. Reconozco que esta actividad me ayudó mucho como terapia para calmar mi espíritu.

Unos parentescos muy importantes. En el cofre enviado a mi esposa Fresia lo acompañé con unA Biblia solo del Nuevo Tiestamente que me regalaron.

FRESIA ME CUENTA POSTERIORMENTE QUE AL ABRIR EL COFRE, ABRE LA BIBLIA Y APARARECE NUEVAMENTE EL CAPITULO 12 “PEDRO SALE DE LA CARCEL”. Fresia me dice que según la opinión de sus compañeras de la capilla, era un buen anuncio…

21 SALIDA DE LA CARCEL PEDRO

Al llegar a Talca, después de permanecer en el exilio venezolano por 22 años, me encuentro en la plaza con el ex Intendente de la Provincia de Ñuble, mi amigo y colega Luis Quezada. Después de un prolongado abrazo y reconocimiento de nuestro exilio, me pregunta… ¿Pedro tu sabes porqué saliste en libertad en el mes febrero de 1974, en circunstancia que estábamos condenado a ocho años y un día de cárcel, que yo cumplí antes de salir al exilio?

Resumidamente me cuenta… el Secretario y asesor de prensa del General Augusto Pinochet, le solicita poner al hijo de su hermana, es decir a su sobrino, preso en Chillán por asuntos menores lo más breve posible en libertad. El General le responde que le envíe un telegrama al Coronel Cristián Guedelhoefer, Jefe de Plaza e Intendente de la provincia de Ñuble ordenando la libertad de su sobrino de nombre Pedro Hidalgo. El telegrama le llega al Intendente, pero le responde que sea reenviado en clave para cumplir de inmediato la orden del General. Así sucede, el telegrama llega a Chillán en clave… y se inicia el operativo de parte de los militares…

Mientras tanto en el mes de febrero, un día me llaman por los parlantes y me envían amarrado caminado por las calles de Talca acompañado por un oficial y una patrulla militar a la Intendencia de Chillán, en donde me esperaban cuatro altos oficiales. Me hacen firmar cuatro hojas en blanco y le ordenan al oficial a cargo de esta insólita situación, que me regrese y me pongan en libertad. Así a la salía después de atravesar la última reja del presidio, me encuentro con Fresia que ya sabía junto con mi hermana Juana que estaba en libertad y nos fuimos caminando a la Capilla.

¿Que había sucedido, que tanto en el telegrama como la orden en clave del General Pinochet, ordenaba poner en libertad al detenido PEDO HIDALGO y el Intendente cumple de inmediato la orden? PERO SE TRATABA DEL SOBRINO DE SU SECRETARIO DE PRENSA DE NOMBRE PEDRO HIDALGO Y EL INTENDENTE PENSO QUE SE TRATABA DEL EX MINISTRO DE AGRICULTURA…

21.- TESTIMONIO FINAL FRESIA

Como corolario de toda mi vida acompañada con un esposo no creyente en DIOS, que su mayor ofensa cuando teníamos problema era decir con mucha rabia ¡ES QUE USTDES LOS CATOLICOS!

Ahora después de 50 años de matrimonio, con la gracia de DIOS, Pedro se ha transformado en un hombre mucho más completo, pues tiene en su corazón a DIOS, con una fuerza que a mí me sorprende cada día más y creo firmemente que es obra del ESPIRITU SANTO...

Ahora vamos juntos a Misa, me despierta temprano, me urge para ir a las reuniones. Hicimos un retiro de tres días en la Diócesis de Oriente de Santiago, teniendo como padrino a nuestro hermano Froilán Muñoz y pertenecemos al Movimiento de Cursillos de Cristiandad (M.C.C.).

Pedro junto con Froilán, hicieron un curso de Misioneros en la Parroquia Los 12 Apóstoles de Talca, y salieron a misionar al sector rural y urbano de ciudad. Lee diariamente la Biblia, y los Evangelios los analiza a la luz de toda su vida. Hicimos un retiro de MATRIMONIOS DE FIN DE SEMANA.

Nuestro testimonio que ustedes han escuchado, lo hemos compartidos en Comunidades Cristianas de Brasil, Venezuela y en Comunidades Cristianas de Talca. Mi esposo todo lo hace con una profunda FE y con mucha pasión. Además, somos fundadores y asistimos una hora a la semana a visitar al SANTISIMO, a la Capilla de Oración Perpetua de Talca.

El Rosario, lo sacamos clandestinamente de la cárcel de Chillán el año 1974, y una vez en libertad por gracia de Dios lo llevamos a Santiago. Luego nos ha acompañado durante más de 30 años al exilio en Colombia, Venezuela, Brasil, Mérida, Caracas y luego de nuestra llegada a Santiago y Talca para que lo recen los hermanos

NOTA FINAL: FRESIA

El testimonio de vida que han escuchado esta noche, forma parte del libro DEL FUEGO A LA LUZ, que Pedro escribió cuando a los 70 años, se confesó y comulgó en la Catedral de Talca por segunda vez en su vida. Estuvo hasta los 38 años en calidad de ateo y masón. Además estuvo 63 años alejado de la Iglesia, pero sin perder su FE y sintiéndose siempre sobre todo un CRISTIANO ACTIVO

El libro fue traducido al idioma portugués, editado y publicado en Río de Janeiro en el año 2012, y solamente el año 2016 fue editado y publicado por la Editorial TAMBO QUEMADO DE LA CIUDAD DE CURICO.

Las 14 cruces que se encuentran junto con la venta del libro en $10.000 (Diez mil pesos) fueron elaboradas por Pedro cuando entró a la Iglesia Católica, y las imagines de Jesucristo fueron talladas por Juan un artesano preso en la cárcel de Talca.

MUCHAS GRACIAS

phr2000@hotmail.com

 
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