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Sobre el autor

Patrick Herman
Periodista.
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Página de inicio >> Octubre de 2017

Cooperativas descarriadas en la Bretaña francesa
Prácticas criminales en el sector agroalimentario

por  Patrick Herman

¿Cómo un país productor como Francia puede encontrarse de pronto con millones de huevos infectados con fipronil, un insecticida peligroso, y toneladas de productos contaminados? La industrialización de los productos agroalimentarios protagoniza escándalos a repetición. En Bretaña, la transformación de las cooperativas conduce a veces a poner en peligro la vida de sus empleados, y a marginar a los agricultores.

El verano boreal en 2008 fue lluvioso, pero la cotización mundial de los cereales se disparó. A fines del invierno de 2009, había que preservar las veinte millones de toneladas almacenadas en Plouisy, a las puertas de Guingamp, en los inmensos silos horizontales de la empresa Eolys. El moho, los gorgojos y los parásitos proliferaban en los hangares. “En lugar de ventilar, y por razones de costo”, dice Laurent Guillou enojado, “los administradores del lugar decidieron tratar con Nuvan Total”. Una bomba dosificadora roció cientos de litros de este producto que contiene diclorvos, un insecticida clasificado como “extremadamente peligroso” y “potencialmente fatal” por el Instituto Nacional de Investigación de Seguridad para la prevención de lesiones de trabajo y enfermedades profesionales (INRS) y prohibido su uso desde mayo de 2007. Este hijo de agricultor, empleado en la recepción de cereales, todavía no sabía que su vida acababa de cambiar drásticamente. En febrero de 2010, recibió, sin protección, triticale (híbrido de trigo y centeno) tratado con Nuvagrain (clorpirifos-metilo) y K-Obiol (deltametrina). Los mismos síntomas aparecieron en varios empleados: dolores de cabeza, quemaduras en la cara y problemas respiratorios. La dosis máxima permitida había sido ampliamente superada, según el Tribunal de Seguridad Social, que condenó al grupo cooperativo Triskalia, resultante de la fusión de Eolys con las cooperativas de los agricultores de Morbihan y Bretaña, por culpa inexcusable. Dos empleados que sufrieron hipersensibilidad química múltiple, obtuvieron una indemnización, pero aún están a la espera del desenlace de la denuncia penal. Otros dos luchan desde hace seis años para que se los reconozca como enfermos profesionales. Todos están sin trabajo...

Texto completo en la edición impresa del mes de OCTUBRE 2017
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