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En este numero:

- Balance del gobierno de Romano Prodi
- Capitalismo de pánico
- ¿Cuáles son las fronteras entre humanidad y animalidad?

- Sumario completo abril de 2008





Sobre el autor

Serge Halimi
Director de Le Monde diplomatique, París.
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Página de inicio >> Abril de 2008

Proteccionismo

por  Serge Halimi

A medida que avanza la crisis económica en Estados Unidos, se acrecientan los temores sobre un avance del proteccionismo. Una prueba de esta tendencia es el contrato que firmó el ejército estadounidense con la firma europea EADS, a expensas de Boeing. A primera vista parece un triunfo de la industria europea, pero el acuerdo obliga a la producción de valor agregado en suelo estadounidense. Una acción en línea con las últimas medidas de la Reserva Federal de Estados Unidos, que se contraponen a las políticas del Banco Central Europeo.

Todo el mundo sabía que el día en que Estados Unidos debiera hacer frente simultáneamente a una recesión y a un déficit comercial abismal, el libre comercio sería puesto en tela de juicio por su defensor más influyente. La compra por parte del ejército estadounidense de 179 aviones de reabastecimiento, parcialmente fabricados por European Aeronautic Defence and Space (EADS), no contradice de ninguna manera la tendencia de fondo. Pues en ese contrato de 35.000 millones de dólares (22.000 millones de euros), los intereses nacionales estadounidenses fueron defendidos con energía. El avión “europeo” equipado con un motor General Electric y producido en asociación con la empresa estadounidense Northtrop Grumman, será ensamblado en Alabama. Más de la mitad de su valor agregado provendrá de Estados Unidos. Una parte apreciable del aparato de la competencia, el de la firma Boeing –que exigía un mayor plazo de entrega, poseía una capacidad de reabastecimiento menor, y era susceptible de contar con un radio de acción inferior– hubiera sido fabricada en otras latitudes...

En realidad, sólo las páginas editoriales de los periódicos de referencia o de los diarios de negocios consideran la defensa de las empresas nacionales y de sus asalariados como un acto impío. Sin embargo, la historia económica está allí para recordarnos que la mayoría de los países desarrollados sólo llegaron a serlo gracias a las barreras comerciales. Ni el Reino Unido, ni Francia, ni Corea, ni Japón, ni Prusia adquirieron su poderío industrial respetando la “ley” de las ventajas comparativas de David Ricardo. ¿Acaso la economía estadounidense no conoció la tasa de crecimiento más alta del mundo, desde el siglo XIX hasta comienzos del XX, con tarifas aduaneras que rondaban el 50% (44% en 1913)?

Posteriormente, y a la vez que tronaba contra el proteccionismo, Ronald Reagan limitó las importaciones estadounidenses de autos, de acero, de azúcar y de textiles; su administración multiplicó por once los derechos aduaneros para la importación de máquinas de gran cilindrada, para socorrer a la firma Harley-Davidson. Y su gobierno presionó incesantemente a Japón para que revalúe su moneda, tal como George W. Bush implora hoy a China por el mismo motivo (1).

En definitiva, la actual política monetaria de la Reserva Federal, tácitamente aprobada por la Casa Blanca, conlleva evidentes consecuencias comerciales: un dólar más bajo favorece las exportaciones estadounidenses, lo que permitirá reducir los efectos de la actual recesión que vive el país. Unicamente en la Unión Europea la política de tasas de interés del Banco Central –elevadas, en este caso– puede amenazar con tanta desenvoltura a las más prestigiosas industrias creadas gracias a grandes aportes de dineros públicos. A tal punto, que para defenderse de la revaluación del euro, que les resulta mortal, grupos como EADS están mudando sus plantas a la zona dólar... (2).

La decisión del Pentágono contiene un elemento más: el de las contrapartidas políticas y estratégicas. ¿Qué precio debió pagar Europa para obtener el insigne privilegio de reabastecer aviones estadounidenses con aparatos parcialmente fabricados en Estados Unidos gracias a la política de tasas bajas de la Reserva Federal? Al anunciarse la decisión favorable a EADS, el parlamentario demócrata John Murtha les reprochó a los europeos... su escasa presencia en el frente afgano. Ahora bien, a causa de una singular coincidencia, el presidente Nicolas Sarkozy está a punto de enviar allá otros mil soldados franceses. Más aún, justificando su himen diplomático con Washington, precisó: “Alguien puede siquiera imaginar que el contrato que ganó EADS sobre los aviones de reabastecimiento, se hubiera podido firmar en el clima de tensión que hemos conocido entre Francia y Estados Unidos?” (3). No hay nada que agregar: la decisión del Pentágono constituye efectivamente una suntuosa lección de libre comercio...

1 Para reducir su déficit comercial Estados Unidos pidió permanentemente a China que revaluara el yuan. Pero esa moneda aumentó un 10% desde enero de 2007, sin que el déficit comercial sino-estadounidense se redujera de manera significativa. 2 Interrogado al respecto, el primer ministro francés François Fillon dijo: “Francia y Alemania invirtieron mucho en Airbus, y no fue para verla irse de a pedazos a la zona dólar. El Estado en tanto que accionista hará todo lo posible para disuadir a Airbus de deslocalizar su producción”. Les Echos, París, 10-12-07. 3 Entrevista al diario Le Figaro, París, 7-3-08.

S.H.

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