Luego de haber probado misiles teóricamente capaces de alcanzar el territorio de Estados Unidos, y sin tomar en cuenta las advertencias de la comunidad internacional, Corea del Norte -que actualmente tiene capacidad para producir plutonio- realizó su primera prueba
atómica el pasado 9 de octubre. Las condenas no se hicieron esperar, pero parece poco probable que Pyongyang cambie su polÃtica.
Desde la aparición de las armas nucleares, Estados Unidos nunca las utilizó contra paÃses que también las poseyeran. Sin embargo eso no significa que nunca haya considerado esa eventualidad. Simplemente, no se atrevió a pasar al acto. En el pasado, Washington habÃa planificado un ataque preventivo contra la naciente capacidad nuclear china, pero luego desistió. Desde entonces, si bien Estados Unidos favorece -y hasta apoya- "la independencia de Taiwán", debe simular oponerse, consciente de que su concreción podrÃa desatar una confrontación militar con PekÃn. Es inútil precisar las catastróficas consecuencias que ello tendrÃa, tanto para Washington como para China, paÃs dotado de un arsenal nuclear importante. El desastre del 11 de septiembre parecerÃa casi insignificante en comparación.
Por su parte, Pyongyang estima que un Estado debe garantizar su seguridad por sà mismo. Construir un proyectil nuclear y proceder a una prueba no le planteaba demasiados problemas técnicos. Al disponer de materiales fisibles suficientes y de capacidad para obtener plutonio de uso militar a partir de combustible irradiado, Corea del Norte puede fabricar varias bombas atómicas —cerca de una decena- como las de Hiroshima y Nagasaki. La concepción de armas nucleares de primera generación ya no es un secreto para nadie, y Pyongyang domina la tecnologÃa necesaria para la fabricación del detonador.
Texto completo en la edición impresa de noviembre de 2006.
En venta en quioscos, librerÃas y en la librerÃa de Le Monde Diplomatique:
San Antonio 434 local 14, Santiago.
Teléfono: (2) 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl
También puede adquirirlo directamente por internet:
www.editorialauncreemos.cl