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- Las ambigüedades de Pakistán
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- Sumario completo marzo de 2007





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Dominique Vidal y Philippe Rekacewicz




Página de inicio >> Marzo de 2007

Construido por empresas francesas
Un tranvía llamado esquizofrenia

por  Dominique Vidal y Philippe Rekacewicz

En 1902 Theodor Herzl soñaba con un tranvía para Jerusalén como símbolo de la modernidad. Actualmente un consorcio franco-israelí está abocado a la construcción de ese proyecto que a partir de 2009 transportaría 150.000 pasajeros por día. Presentado como un transporte para tiempos de paz, el proyecto es considerado discriminatorio y rechazado por violar el derecho internacional debido a un trazado ilegal.

Funcionará recién en 2009, pero ya se lo ve en las paredes de Jerusalén: publicidades multicolores muestran un tranvía recorriendo la muralla de la vieja ciudad. La más extraña de ellas incluye a un Theodor Herzl contemplativo. Esta elección nada tiene de casual: en su libro Altneuland, publicado en 1902, dos años antes de su muerte, Herzl erige el light rail-system en símbolo de la modernidad con la que sueña para la futura Jerusalén.

Un siglo más tarde, esta solución –“ecológica y económica”– se impondría en Jerusalén. “Nuestra ciudad se ahoga –explica el vocero israelí del tranvía, Shmulik Elgarbly–. Ha sido invadida por los automóviles, cuyo precio se redujo considerablemente, de manera que el porcentaje de habitantes de Jerusalén que utiliza el transporte público cayó de un 76% en 1980 a un 40%.”¿Cómo enfrentar esta situación? Apenas terminadas, las nuevas rutas se llenan. La mayoría de las calles son demasiado estrechas como para incluir carriles para autobuses. La estructura geológica de la ciudad –una roca fácil de cavar– se prestaría perfectamente para la construcción de un subterráneo, pero “¿por qué impedir que los pasajeros vean la ciudad más bella del mundo?”.

Hace diez años, estos argumentos convencieron al alcalde de la ciudad, un tal... Ehud Olmert. El financiamiento de la operación necesitaba aportes privados, bajo la forma de un contrato BOT: las empresas construyen (build) y explotan (operate) durante treinta años antes de transferir (transfer) todo. Lanzado en 2000, el llamado a licitación internacional tuvo como adjudicatarios a Alstom, para el tranvía propiamente dicho, y a Connex, filial de Veolia en 2002, para su explotación. Ambas integran el consorcio Citypass junto con las empresas israelíes Ashtrom y Polar Investment, así como los bancos Hapaolim y Leumi. El contrato se firmó el 17 de julio de 2005. Primer objetivo: transportar, a partir de 2009, a 500 pasajeros en cada una de las veinticinco formaciones a lo largo de los 13,8 kilómetros que separan Pisgat Zeev del Monte Herzl.

Texto completo en la edición impresa de marzo de 2007.
En venta en quioscos, librerías, y en la librería de Le Monde Diplomatique:
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