En 1992 el presidente de Estados Unidos acuñó esta fórmula: “El éxito de Wal-Mart es el éxito de Estados Unidos”. La multinacional de la distribución se ha convertido en la empresa más grande del mundo. Y el dumping social que practica sirve de modelo a la economía occidental. Así, en nombre de la lucha contra Toyota, General Motors exige de sus obreros una disminución salarial, y de sus proveedores una reducción de precios. Delphi, el más grande fabricante de equipos estadounidense, quisiera pagar a sus asalariados 9,50 dólares la hora, en lugar de… los 28 que paga en la actualidad (Halimi, en esta página). A partir de comienzos del siglo XX, el “modelo Ford” dominó la economía mundial. Postulaba que el enriquecimiento relativo de los asalariados y su empleo garantizado le permitiría vender una producción creciente. Construido sobre los pilares del librecambio, la flexibilidad laboral y las remuneraciones mediocres, el “modelo Wal-Mart” es exactamente su opuesto. Por una parte el distribuidor impone su ley al productor, especialmente en los países pobres. Por otra, la disminución de su poder adquisitivo lleva a los consumidores a los hipermercados, que bajan sus precios después de haber bajado los salarios. Todo iría bien si en Estados Unidos y otros países un movimiento popular no se
empecinara en oponerse a su expansión. Wal-Mart subcontrata parte de sus productos en África, América Latina y ahora en China, donde los salarios son todavía más bajos.
Texto completo en la edición impresa de enero-febrero de 2006.
En venta en la librería de Le Monde Diplomatique:
San Antonio 434 local 14, Santiago.
Teléfono: (2) 664 20 50
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl
También puede adquirirlo directamente por internet:
www.editorialauncreemos.cl