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NUEVA CARTA de Jaime Castillo Petruzzi, preso en Perú.

Otras informaciones sobre Jaime Castillo Petruzzi, su historia, artículos, etc.

DESDE LA PRISIÓN

Hace unos días, un gran amigo y hermano que vino a buscarme al nuevo penal donde he sido trasladado, me regaló un libro de poesía, “Te llamo desde un muro” del poeta español y ex preso político Marcos Ana. Inmediata y grande fue mi empatía con su contenido, una enorme similitud de hechos y situaciones de antes y de ahora me conmovieron profundamente. Marcos Ana estuvo 23 años detenido en las más difíciles condiciones durante la dictadura de Franco. A 23 años también me han sentenciado, y si no cambian las condiciones actuales de mi carcelería, es probable que iguale sus años de presidio. Me permito recoger uno de sus poemas, de los más sencillos y emblemáticos:

Mi vida, os la puedo contar en dos palabras: un patio y un trocito de cielo por donde a veces pasan una nube perdida y algún pájaro huyendo de sus alas.

Interpreta el alma de los presos… y no puedo dejar de pensar en mis compañeros Víctor, Miguel y Peter, casi cerca de 20 años, en la cárcel militar de la Base Naval del Callao.

Demasiado tiempo ha durado ya nuestra reclusión. Algunas y algunos igualarán al hermano Nelson Mandela en sus largos años tras las rejas y, ojalá, en su devenir político.

Hoy, cuando no somos más del cinco por ciento de la mayor cantidad de presos políticos bajo la dictadura de Fujimori y Montesinos, cuando no pasamos de 300 en todo el Perú, la venganza política, de Alan García y sus seguidores, los lleva a derogar los beneficios penitenciarios y pretenden hacernos cumplir la totalidad de nuestras condenas. Algunas son de 35 años, como en el caso de Víctor y Miguel, casi igual a una cadena perpetua, pero sobre todo en las condiciones más terribles e inhumanas que podamos imaginar, sin el amor de sus parejas y de sus hijos, sin acceso al trabajo y al estudio, es por esto que son conocidas como cárceles tumbas para presos civiles en cuarteles militares, régimen de prisionero de guerra.

Mientras tanto, Alan García, conocido desde siempre por su sistemática violación a los derechos humanos y su penosa obsecuencia ante el imperio, alarga hoy su tejido de corrupción para maniobrar en el poder legislativo y judicial, prebendas, acomodos, y tempranas libertades para Fujimori y todos los implicados en su sistema de crímenes y corrupción. Su claro objetivo es lograr la impunidad a todos sus crímenes, ante el escenario posible de un fujimorismo ganador en las próximas elecciones generales del 2011.

Son tiempos difíciles para quienes decidimos combatir radicalmente un sistema injusto y hoy nos encontramos en prisión. Pero nunca lo serán tanto, como sí lo fue para nuestros compañeros que ofrecieron sus vidas a cambio de nuestra libertad, en abril de 1997. O, en un ámbito más personal, cuando se me fue mi madre sin la posibilidad de poder abrazarla y despedirme de ella en octubre del 95.

Nuestra fuerza, más allá de los pesares, se sustenta en la alegría y en el optimismo al constatar los nuevos vientos, democráticos y populares, bolivarianos y hermanos, que inyectan nuevos bríos a los pueblos de nuestro continente de todas las sangres y colores. El panorama está cambiando, da alegría ver los triunfos recientes en Uruguay y Bolivia donde la abrumadora mayoría respalda los caminos del cambio, apostando por más dignidad y propiedad sobre su futuro. Cada proceso con sus características específicas.

Acá en el Perú, caminamos a fortalecer, con nuestro aporte, una Patria Libre, la Patria que queremos, y la vamos construyendo día a día desde nuestra cotidianidad, inclusive en las condiciones en las que nos encontramos, no obstante todas las dificultades que se nos siguen imponiendo. Lo real y concreto es que los ex presos políticos, muchos de ellos ex guerrilleros, están hoy ocupando y jugando un rol importante en los destinos de sus pueblos. Esa tendencia se fortalecerá en el Perú. Es así que seguiremos apoyando siempre, todo esfuerzo unitario que apueste a la construcción de una Patria Libre y más justa para todos.

La lucha por la libertad de los presos políticos es parte de este proceso de consolidación de nuevos referentes. Queda todavía mucho temor y mucho miedo por vencer. Romper este cerco de estigma -que antes la dictadura y hoy García y Giampietri- han hecho y hacen de los luchadores sociales en libertad y en prisión, es una tarea concreta.

Y, volviendo a la poesía, termino citando agradecido, los versos de Marcos Ana con los que más me identifico:

He vivido la vida que he preferido vivir, la vida dura de un revolucionario. Y a pesar de los naufragios sufridos y las decepciones que la lucha y la vida a veces nos deparan, si mil veces naciera, mil veces volvería a ser lo que soy y a pensar como pienso.

Jaime Castillo Petruzzi

10 de diciembre 2009
Penal de Ancón Lima - Perú


Reproducimos la carta enviada por Jaime Castillo Petruzzi el miércoles 28 de octubre:

Ancón 28-10-09
Sra. Verónica Reyna
Directora Fasic
Su Despacho

Estimada Dra. Reyna. Con alegría y optimismo me he enterado de sus gestiones ante la Comisión y la Corte Interamericana de Justicia, a propósito de los últimos sucesos en los que me he visto involucrado contra mi voluntad (traslado desde el Establecimiento Penal Miguel Castro Castro al Establecimiento Penitenciario Ancón - Piedras Gordas, el 14 oct. 09)

Estimo conveniente hacerle llegar un breve resumen, testimonial, de lo que ha sido mi vida en prisión en el Perú hasta el día de hoy, a fin de que usted pueda completar el panorama informativo sobre mi situación actual.

Luego de haber sido condenado a cadena perpetua por el delito de Traición a la Patria, en enero 1994, Lima,
-   Fui trasladado al EP Yanamayo en mayo ’94. Régimen cerrado y aislado, sin visitas todo el primer año de detención, con 23 ½ h. de encierro en celda unipersonal, sin luz ni agua, pésima alimentación. Imposibilidad de trabajar, estudiar, leer ni mucho menos tener visita de mis familiares. Sólo recibí visita consular y de la CICR.
-   El fallo de la Corte IDH, que ordena al Estado Peruano derogar la legislación antiterrorista no fue acatado y, en un sesgado cumplimiento de él nos someten a un juicio con una interpretación benigna del Decreto Ley 25475, y el Decreto Ley 26… , siendo condenados en Lima, en el año 2003, mes de sept. en mi caso a 23 años.
-   Todos mis coacusados (Alejandro Astorga Valdez, condenado a 15 años; Ma. Concepción Pincheira Sáez, 18 años y Lautaro Enrique Mellado Saavedra a 20 años) ya gozan de libertad condicional.
-   Todos los prisioneros políticos chilenos, los 3 de mi caso y 3 más: Alejandro Valdivia y Marcela González, condenados a 20 años y Sibilla Arredondo vda. de Arguedas, gozan de libertad plena.
-   Sólo quedo en prisión yo. Y, como bien sabrá Ud, la ley que regulaba los beneficios penitenciarios a los condenados por terrorismo, ha sido derogada. Esto hacía que mi horizonte de libertad, es decir las ¾ de mi condena (feb. de 2011) y la reducción de la pena por trabajo o estudio, a razón de 7x1, fuese para julio del 2010, aproximadamente. Ahora mi horizonte de libertad sería oct. 2016, es decir, 7 años más de los 16 ya cumplidos. Total 23 años.

En todo el periodo de mi carcelería en Lima, desde mayo 2001 no tengo ningún parte o sanción disciplinaria, ni llamado de atención o problema alguno, antes con la autoridad de la Policía Nacional del Perú PNP y a partir de octubre 2007 con la autoridad del Instituto Nacional Penitenciario INPE. Siempre diálogo constructivo.

Mi estadía en el Establecimiento Penal Miguel Castro Castro ha sido caracterizada por una permanente participación, con mis trabajos de cerámica y pintura, en todos los eventos que convocara el INPE o antes la PNP, organizaciones que colaboran en las cárceles como son la Pastoral de la Arquidiócesis de Chosica; La Confraternidad Carcelaria del Perú; las ONGs “Paz y Esperanza” y “Dignidad Humana y Solidaridad”, etc. También mis cursos de pintura, teatro, computación, repostería, manualidades, enfermería, cocina criolla, pastelería, cerámica, etc, debidamente acreditados y certificados por las oficinas de trabajo y estudio del INPE, demuestran mi participación en las diferentes actividades del penal a lo largo de todos estos años.

La vida cultural y artística, deportiva y recreativa se ve reflejada en un sin número de competencias y torneos dentro del penal y en competencias con otros penales, donde en varias oportunidades se obtuvieron primeros puestos en equipos e individuales, personales, en canto, danza, volley, fulbito, etc.

Desde el 2008 estaba realizando estudios universitarios a distancia, en la Universidad Alas Peruanas (UAP), la carrera de “Ciencias de la Comunicación”, ya en tercer ciclo.

Los internos formamos desde el 2001 talleres de estudio de idiomas de francés, italiano e inglés, reconocidos por las instituciones culturales pertinentes (L’Alliance Francaise; Instituto Italiano de Cultura, Instituto Peruano Británico de Cultura, etc.) donde mi persona era profesor de francés e italiano, pudiendo certificar a cientos de prisioneros a lo largo de estos años, y posibilitándoles una visión amplia cultural y laboral enormes. Varios de nuestros egresados son hoy profesores regulares en colegios y academias de idiomas.

Y, en el plano más intimo y familiar, Dra. Reyna, he tenido la maravillosa oportunidad de conocer a mi actual compañera, Maite Palacios Pérez, con la cual tenemos una hijita, Paula, de 4 años de edad y estamos esperando un bebé para marzo 2010. Un proyecto familiar y de vida pleno, hermoso y de futuro. Todo esto era, estaba orientado a mi cercana libertad condicional (2do semestre 2010) y ahora no tan sólo el horizonte se ve más lejano sino que, como ya Ud. conoce, el mismo día de la derogación de nuestros beneficios penitenciarios fui trasladado al Establecimiento Penal de Ancón, el penal más severo del país actualmente, junto con el de Challapallca. (14 oct. 2009)

Acá Dra. no puedo tener la vida familiar intensa y amorosa que tenía en Miguel Castro Castro, se ha cortado abruptamente el lazo familiar que construíamos con Maite, Paula y bebé en camino, causando un daño absolutamente cruel e injusto, enorme, a mi familia toda.

Ahora, no puedo estudiar ni trabajar. Nada de nada! No tengo luz en mi nueva celda. Tengo sólo 2 horas de patio (antes era de las 06:00 a las 18:00) al día. Sólo veo las caras de 20 presos, aislados como yo. A la fecha ninguna autoridad del INPE me ha podido hacer conocer la razón de mi traslado y el porqué estoy en este penal de Régimen Cerrado Especial (RCE), cuando yo estoy clasificado, (luego de años y años de participar en todas mis terapias sicológicas, sociales, legales, etc, y obviamente de ser bien evaluado) en el Régimen Cerrado Ordinario (RCO)

Dra.: no me corresponde estar en este EP de Régimen Cerrado Especial. Es un claro abuso de mis derechos. Ni mi persona ni mi abogado fuimos informados de la supuesta falta disciplinaria que ameritara mi traslado. No tuve proceso alguno. No fui acusado ni tuve oportunidad de hacer mis descargos pertinentes.

Las razones de mi traslado obedecen a cuestiones de corrupción del Establecimiento Penal Miguel Castro Castro. Estas autoridades argumentan razones de seguridad y que, al no tener beneficios penitenciarios, no necesitamos trabajar ni estudiar. Sólo cumplir nuestra condena!! Una visión medieval o dictatorial de lo que es la vida en prisión.

Todo el proceso de nuestro traslado es ilegal. Esto lo demuestra el hecho de que las autoridades el EP de Ancón, a 15 días de estar aquí, aún no nos clasifican, nos tienen, en calidad de “depositado”, vulnerando mis derechos al trabajo, estudio, vínculo familiar, etc. Están, supuestamente esperando instrucciones superiores. Nos dicen que clasificarnos es una ilegalidad más.

Lo único que pido y que queda allí es que nos devuelvan al EP Miguel Castro Castro, a mi pabellón y a mi celda y reanudar mi vínculo familiar.

Lo único que pido es que me dejen vivir los últimos años de mi condena en tranquilidad y respetando mis derechos de prisionero político extranjero. O en el mejor de los casos, que me envíen a cumplir el resto de mi condena a CHILE.

Estimada, Sra. Verónica, le agradezco de todo corazón su interés por mi caso y el de mi familia en Chile y acá, que son a fin de cuentas directamente afectados en su tranquilidad y bienestar por los atropellos a los que me veo sometido, tras 16 años de prisión.

Le envío toda la fuerza de nuestros corazones, de mi familia peruana y chilena y estoy seguro de que Ud. sabrá poner muy en alto los principios de justicia y legalidad que me corresponden.

Con mi mejor sonrisa, Atte.

Jaime Fco. S. Castillo Petruzzi
DNI 6-490-919-3

Establecimiento penal de Ancón, Perú

28-10-09


DEL PERRO DEL HORTELANO AL PERRO CERBERO

Por Walter Palacios Vinces

El Presidente García en artículos publicados en la prensa local y en sus discursos ha enfilado duros ataques contra los opositores a su política neo liberal de entrega y privatización de los recursos nacionales, comparándolos con el Perro del hortelano, aludiendo a un conocido refrán que toma el nombre de una famosa comedia teatral de Lope de Vega.

Ahora, siguiendo con los referentes literarios, podemos afirmar que él mismo se ha convertido es un verdadero perro Cerbero, aquel terrorífico monstruo con cuerpo de dragón, tres cabezas de perro, cola de serpiente y voz de bronce que encontramos en la mitología griega. Después Dante lo coloca, en el canto VI del infierno, en La Divina Comedia, como guardián de los condenados por Satanás. De ahí que se le conozca como el Can Cerbero.

Alan García y los dirigentes apristas que detentan el gobierno asumen el rol de cancerberos manteniendo ilegalmente y durante largos años aislados a presos políticos en la base naval (recinto militar) del Callao; cancerberos que anulan los beneficios penitenciarios de redención de la pena, trabajo, educación, semilibertad y libertad condicional a que tenían derecho los presos políticos en el Perú; cancerberos que trasladan sorpresivamente, sin motivo ni justificación valedera, a presos políticos a la cárcel “especial” de seguridad máxima de Piedras Gordas en los suburbios de Lima; cancerberos que pretenden desconocer derechos que constitucionalmente corresponden a ciudadanos que habiendo sufrido carcelería por motivos políticos, han obtenido su libertad legalmente después de cumplir largas condenas y se reincorporan a sus familias, a sus trabajos, estudios y, en algunos casos, a actividades sociales y políticas legales.

Por el contrario, el gobierno aprista brinda a los delincuentes civiles y militares -con Fujimori y Montesinos a la cabeza- procesados y condenados por graves delitos de corrupción y por cometer crímenes de lesa humanidad durante la pasada dictadura, todo tipo de facilidades y trato benévolo y privilegiado que vulnera el ordenamiento legal penitenciario. Así, quedan en evidencia los acuerdos y pactos entre el Apra y el fujimorismo.

MEMORIA Y VERDAD

Triste papel el de los actuales dirigentes del Apra que olvidan como en épocas pasadas, sus líderes y militantes fueron combatidos por la reacción conservadora, sufriendo persecuciones, destierros y encarcelamientos por defender los principios aurorales que enarbolaba su partido. Acusados de conspirar contra el orden establecido, acusados de haber asesinado, entre otros, al Presidente Luís Sánchez Cerro, al director del diario El Comercio, Antonio Miro Quezada de la Guerra, al director del diario La Prensa, Francisco Graña Garland, fueron algunos de sus militantes ejecutados en juicios sumarios –como en Chan Chan durante la revolución de Trujillo- y otros calificados de delincuentes comunes, agentes comunistas al servicio de potencias extranjeras, puestos fuera de la ley y condenados a largo cautiverio.

¿Lo han olvidado los apristas de ahora?

También olvidan que su partido ha sido el más beneficiado con las amnistías políticas que se han aprobado en el Perú en los últimos 80 años.

Así, el 28 de julio de 1945 al instalarse el gobierno constitucional con el Presidente Bustamante y Ribero en el gobierno, se derogaron todos los dispositivos legales represivos y se aprobó y promulgó la ley de amnistía e indulto general Nº 10220 que benefició a miles de apristas, también a comunistas e izquierdistas que estaban presos o exiliados.

Once años después, el 28 de julio de 1956, terminada la dictadura del general Odría e instalado el segundo gobierno constitucional de Manuel Prado, se derogó la Ley de Seguridad Interior con la que se persiguió a opositores y se aprobó la ley de amnistía general e indulto Nº 12654 que benefició a todos los que lucharon contra el dictador, pero fundamentalmente a los dirigentes apristas que se encontraban clandestinos, desterrados o presos. (a excepción de Alfredo Tello y Héctor Pretel que se encontraban en la penitenciaría de Lima y no fueron puestos en libertad porque estaban sentenciados como autores del asesinato de Graña Garland. En ese caso, la oligarquía no quiso ceder y el Apra no quiso jugarse en defensa de dos de sus cuadros que, siendo inocentes, siguieron injustamente encarcelados por varios años más)

Ya que de amnistías hablamos, hay que recordad también que el gobierno militar presidido por el General Juan Velasco Alvarado, aprobó en 1970 amplia amnistía para conocidos líderes izquierdistas al aprobar el Decreto Legislativo Nº 18692. Así salieron en libertad revolucionarios como Hugo Blanco, Héctor Béjar, Ricardo Gadea, Elio Portocarrero, entre otros más. Algunos de los liberados habían comandado frentes guerrilleros rurales cuando se alzaron en armas en 1965.

¿Por qué, cómo se explica que ahora, un gobierno como el de Alan García que dice ser de un partido popular y revolucionario como el Apra, aplique una política macartista, de odio y exterminio contra luchadores sociales que, vencidos en las batallas que libraron, se encuentran desde hace años presos y dispuestos a participar en la búsqueda de paz con justicia social y reconciliación que el pueblo peruano quiere alcanzar?

MÁS HISTORIA…

Pero se equivoca quien piense que esta posición reaccionaria y ultraderechista del Apra se da recién en los gobiernos de García Pérez. Viene de más atrás. Así, en 1965 a raíz del levantamiento guerrillero del MIR (Movimiento de Izquierda Revolucionaria), el Apra que dominaba mayoritariamente el congreso en coalición con los odristas, aprobaron la ley de pena de muerte Nº 15590 del 20 de agosto para combatir a los guerrilleros. El Proyecto de ley fue redactado y presentado por apristas y odristas y fundamentado y defendido, principalmente, por los diputados apristas Armando Villanueva del Campo y Andrés Townsend Ezcurra.

Transcribimos fragmentos del artículo 1º de la mencionada ley para que se tenga una idea de los argumentos y alcances que le dieron los apristas al mencionado dispositivo legal:

“Constituyen actos de traición a la patria y servicio a las armas de potencias extranjeras los delitos previstos en los artículos (…) del Código de Justicia Militar, cuando ellos se cometen por peruanos para alterar por la violencia o por medio de guerrillas el orden constitucional, político y democrático de la república para imponer el sistema totalitario comunista. Las penas serán la declaración de sentencia de pérdida de la nacionalidad, de prisión o penitenciería no menor de cinco años , internamiento o muerte (…) La pena de muerte se aplicará, especialmente, en los casos en que los autores hayan realizado estos actos delictuosos en concierto con potencias comunistas extranjeras, o con sus agentes intermediarios, sean estos nacionales o extranjeros, o recibiendo o utilizando caudales, equipos, armas, bastimentos, municiones, explosivos y en general toda clase de armamentos de esas potencias comunistas o sus agentes o intermediarios o utilizando adiestramiento en el arte de la guerra no convencional o sistemas de guerrillas, adquiridos en territorios de potencias extranjeras comunistas. (…)”

Eso fue hace 44 años y su contenido puede igualar y hasta superar dispositivos represivos de excepción dados por las peores dictaduras militares y civiles.

En aplicación de esa ley aprobada por el Apra y otros partidos políticos, se eliminó físicamente a guerrilleros revolucionarios como a Luís de la Puente Uceda, Guillermo Lobatón Milla, Enrique Amaya Quintana, Máximo Velando Gálvez, Paúl Escobar y a otros guerrilleros miristas. También fueron eliminados los combatientes del ELN (Ejército de Liberación Nacional). Todo ello, sin respetar los principios del Derecho Humanitario y, por tanto, se cometieron toda clase de tropelías y crímenes de lesa humanidad contra los combatientes y población civil. Como consecuencia de ello, no hubo ningún detenido, prisionero ni herido que fuera presentado ante la prensa, la ciudadanía ni los tribunales. Ni tan siquiera los restos mortales de los caídos en combate y pobladores civiles fueron entregados a sus familiares o indicado el lugar de sus tumbas.

Así han actuado los dirigentes apristas durante los últimos cincuenta años y el pueblo conoce en que lado de la historia se han colocado.

23 de octubre de 2009


Jaime Castillo, que ya lleva 16 años encarcelado, fue trasladado intempestivamente del penal de Castro Castro en Lima a la cárcel de Alta Seguridad de Piedras Gordas a más de 50 kilómetros de Lima. Esto sucede tras un aumento de la represión a los presos políticos y tras una ley que les quita los beneficios a quienes están acusados de terrorismo, ley que el gobierno peruano pretende que tenga efecto retroactivo, retrasando la libertad de Jaime Castillo en siete años más.

A continuación una nota enviada por su compañera Maite Palacios y un resumen de la situación de Jaime Castillo:

EN OCTUBRE NO HAY MILAGROS*

Cuelgo el teléfono -que todas las noches ritualmente descuelgo para evitar que un chirrido imprevisto despierte a Paula– y me timbra en la mano, una voz amiga me pregunta si he sabido algo de Jaime, respondo que nada desde la noche anterior. Se hace silencio y ya sé lo que viene…

La fuerza con la que el viento hace volar la arena torna la imagen lejana de la cárcel un espejismo gris y movedizo, mimetizado entre dunas, cerros y cielo triste, el penal de Piedras Gordas, muy cerca a las playas marinas al norte de Lima, se presenta como una enorme construcción al revés, se erige hacia abajo, ¿tendrá fondo? me pregunto.

Es extraño, porque la mujer que revisa mis ropas se encarga, además, de hacerme recordar que yo conozco las reglas del juego, desde hace ya varios años en el otro penal de Lima, pero por si acaso me recita la lista de cosas que puedo y que no puedo llevar puestas, y entonces ¿de dónde esa sensación de pisar una cárcel por primera vez? y claro, se trata de un establecimiento con alta tecnología para el Perú, casi privado de presencia humana, un penal “modelo”.

Se abre la puerta metálica y trato de seguir las instrucciones sobre donde dirigirme para llegar al locutorio, me sentiría muy sola si no fuera porque el hombre del ingreso tuvo a bien informarme que 187 cámaras vigilan el recinto y sus arenales. El pasadizo subterráneo es largo y oscuro, me imagino a Paula corriendo por ahí, gritando las vocales para que su voz se repita varias veces con el eco. Empiezo a sentir frío, giro a la derecha, creo que después a la izquierda, luego bajo, después subo, y no se cómo llego al cuarto helado donde hay un gran vidrio, dos sillas mirándose interpuestas y dos teléfonos colgados. Como Jaime no ha llegado aún ensayo algunas caras, me río, abro los ojos, frunzo el seño, me arreglo el pelo desordenado, lo espero…

El tiempo pasa volando entre sonrisas, bromas, situaciones que ir resolviendo, lo del traslado a Chile se hace urgente, no me sorprende su optimismo, su mirada fiera, su belleza grande, su ternura. Rompe el encanto de nuestro solitario encuentro un fuerte calambre a su pierna derecha, lo siento descomponerse, está demacrado en realidad, lo observo sin poder ayudarlo, camina, estira la pierna, sin el teléfono no siento lo que me dice, el calambre no pasa: ha cumplido 53 hace tres días, y justo hoy, 14 de octubre, 16 años de prisión, ¿es que el cuerpo empieza a abandonarte, Jaime? ¿es que ese desdoblamiento del cuerpo del preso del que nos habla Foucault se hace ver?.

Se acabó el tiempo, sale de la sala sin cojear, trata de regalarme la última sonrisa, pero la rigidez de la cara no lo ayuda, regreso sobre mis pasos siempre por el pasillo larguísimo, al final del corredor me espera un hombrecillo en uniforme que me pregunta con macabra curiosidad – ¿qué le pareció el penal?- superado el desconcierto de su pregunta atino a decir, por qué no cambia de trabajo.

Otra vez en la arena me doy vuelta por última vez y me digo, algo de bello tendrá que tener, a lo lejos diviso el único toque de color en el paisaje, una bandera peruana flameando en soledad.

Maite Palacios

*Título de la novela del escritor vanguardista peruano Oswaldo Reynoso.

14 de octubre 2009


Podrán cortar todas las flores, pero no tendrán nunca nuestra primavera

Por Dott. Isabella Lorusso*

La noticia del traslado de Jaime me deja sin palabras y sin aliento. Mi vida ha cruzado la suya en el penal Castro-castro cuando iba a dictar clases representando el Instituto de Cultura italiana y Jaime me recibía con un abrazo tan fuerte y una sonrisa tan grande que me costaba cada vez más regresar a la calle y vivir mi vida como si nada, como si una ley, una pared o unos uniformados pudieran separar mi existencia de la suya. Me llevaba sus palabras y su optimismo por las calles de Lima, y me imaginaba su rostro mirándome en cada esquina de la ciudad, sus ojos grandes, sus brazos fuertes, su mirada digna.

A veces le hablaba telepáticamente: “¿Cómo te ha ido el día?, ¿te has dedicado a estudiar francés, a escribir una carta o a mirar las estrellas? Con Jaime podía hablar de todo, era un amigo, un hermano, un confidente secreto. Yo no era su profesora y él no era mi alumno aunque sí, formalmente esto era lo que éramos. Pero con él no podía poner una etiqueta a nada así que una tarde me sorprendió dedicándome un kata de artes marciales y otro día me hizo llegar un torito amarillo, pequeñito y lindo como el sol. Lo había hecho con sus manos allí, en el patio del penal, durante un taller de cerámica. Lo que fueron, son y serán los cursos y los talleres de idioma, de pintura, literatura, arte y escultura en todos los penales del mundo, nadie lo sabe ni lo sabrá nunca.

Aquellos encuentros eran mágicos y especiales. Lo que sale desde unos seres tan deseosos de amor y libertad no se puede encajar en un convenio entre instituciones ni en un formal papel ministerial que habla de re-educación y de re-inserción social. Las exposiciones de Jaime y de todos los otros artistas en el Centro Cultural Norte Americano hacían especiales mis paseos por Lima, antes de la navidad. El centro se llenaba de voluntarios que llegaban de todas las partes del mundo para ayudar, sin prejuicios, a construir un futuro mejor.

Me llevé a Italia una escultura de una mujer que vivía en Chorrillo que todavía guardo en mi escritorio, y recuerdo los hipopótamos de Javier, las pinturas de Pacifico, las poesías de Martita, y los cursos de italiano realizados por Emilio. Todo esto, me pregunto: ¿dónde irá? Este traslado acabará con tantos talleres y tantas esperanzas. ¿Qué sentido tiene tanta represión? ¿Cómo saldrá la gente después de quince, veinte años de cárcel?

En el Castro-castro yo era sólo una profesora pero el simple hecho de poder abrazar a mis alumnos, darles una mano, un beso, regalarles una sonrisa, decirles “hola chicos, la próxima semana les tomarán un examen, no se olviden de estudiar por favor”. Cosas así, pequeños y simples gestos de la vida cotidiana eran de vital importancia para llenar de contenidos los grises informes de políticos y juristas que no saben, o no quieren saber, que una sonrisa vale más de mil palabras.

Y todo esto no se puede comunicar con vidrios y cámaras y vigilantes y grabadoras y pasillos desiertos y teléfonos donde pasa una comunicación que nunca llega donde tiene que llegar. El Castro-castro no era ni es el paraíso, pero había una libre circulación de ideas y acciones, se estudiaba italiano, latín, inglés, francés, se aprendía el arte de la cerámica, se practicaban artes marciales, se tocaban instrumentos musicales, se creaban pequeñas bibliotecas con el apoyo de gente al exterior. Yo dictaba mis clases y luego podía conversar tranquilamente con los chicos. Una tarde Jaime me invitó a visitar su pequeño cuarto lleno de videos y libros y objetos personales y fue una tarde maravillosa con su hija Paula que cantaba y daba vuelta por los pasillos, su compañera que hablaba conmigo y Jaime que nos preparaba un maravilloso café italiano. Yo estaba echada en su cama y miraba su mundo, me pareció una gran suerte estar allí, no lo olvidaré nunca.

Y Emilio, mi colega y profesor de italiano, el hombre que como autodidacta había aprendido mi idioma y lo enseñaba con pasión, un optimismo y una sonrisa grande, dos ojos como el mar, y estudiaba gramática, y leía libros, y comunicaba a los chicos este deseo de que un día ellos también podrían enseñar y trabajar al exterior. Se firmó un convenio con el Instituto de Cultura italiana gracias a varios profesores disponibles, y se tomaban exámenes oficiales, reconocidos por la Universidad de Perugia y de Siena.

Tal vez no era mucho, pero al mismo tiempo era gran cosa. Así como gran cosa era el esfuerzo de dos colegas, una italiana y otra holandesa que pasaban tres, cuatro meses al año con los chicos del penal a enseñarles holandés, ingles, latín e italiano y dejaban su país, sus amigos y sus familia y se dedicaban a construir talleres y proyectos de vida y esperanza futuras. Y la red increíble de voluntarios que apoyaban con un libro, un panetón por navidad, un cuadro, una pequeña escultura, un juguete para los niños, un taller de francés, un abrazo imprevisto y tantos otros pequeños gestos de la vida cotidiana. ¿Qué será de todo esto?, me pregunto.

Ahora vivo en Italia les mando a Jaime, a Emilio y a todos los chicos que he tenido la suerte de conocer una sonrisa inmensa y un abrazo grande, tan grande para que cruce los océanos y los prejuicios, pase por los vidrios y las cámaras, y llegue allí donde todavía hay gente que lucha por construir un mundo mejor.

Cierro los ojos y los veo en mi corazón.

Un beso a todos.

Dott. Isabella Lorusso*

*Ha trabajado durante seis años como profesora de italiano en el Instituto de Cultura Italiana de Lima, en la Universidad Nacional de Tumbes (Perú), en la Universidad S.Antonio Abad de Cuzco (Perú), en la Universidad Enrique Guzmán y Valle- Chosica-Lima (Perú) gracias a un convenio de expertos y voluntarios en América latina firmado entre el Instituto de Cultura Italiana de Lima y las principales Universidades peruanas.


DATOS Y CRONOLOGÍA:

Jaime Francisco Sebastián Castillo Petruzzi

1956, 11 de octubre, nace en Linares, Chile.

1970, gobierno de la Unidad Popular. Se integra a las filas del Frente Estudiantil Revolucionario y posteriormente al Movimiento de Izquierda Revolucionario, MIR de Chile.

1973, dictadura militar de Pinochet.

1974, julio, parte exiliado a Francia. Participa activamente en la lucha contra la dictadura de Pinochet.

1988, diciembre, regresa a Chile tras ser borrado de la última lista de retornos prohibidos por la dictadura militar.

1992, inicia a colaborar, como voluntario internacionalista, en la lucha contra la dictadura de Fujimori y Montesinos.

1993, 14 de octubre, es detenido en Lima.

1994, enero, juzgado sumariamente en tres horas por tribunal militar sin rostro, sin derecho a defensa, su abogado no pudo hacer uso de la palabra, es condenado a cadena perpetua por “traición a la patria” y pertenecer el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, MRTA.

1994, mayo, es trasladado a Yanamayo Puno (4.000 msnm.) donde permanece ochos años bajo régimen cerrado especial. Por el difícil acceso y la lejanía del lugar, las condiciones climáticas, así como las dificultades económicas, en todo ese tiempo recibió sólo por algunas horas y una vez al año la visita de sus familiares. Agotado el fuero judicial interno dentro del Perú se recurre a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, CIDH.

1999, 30 de mayo, fallo de la CIDH ordena al estado peruano la derogación de las leyes excepción que sirvieron de marco jurídico a la ley antiterrorista y ordena nuevo juicio a Castillo Petruzzi, en el marco de la convención de San José, teniendo que respetarse debido proceso y el derecho a defensa.

1999, el Perú se retira de la juridicidad contenciosa de la CIDH, no acata fallo Castillo Petruzzi.

2000, huída del Perú de Alberto Fujimori, se instala el gobierno de transición de Valentín Paniagua. Inicia una huelga de hambre junto a los seis chilenos encarcelados en Yanamayo exigiendo ser repatriados a Chile.

2001, mayo, es trasladado a Lima junto a los otros presos políticos y sentenciados chilenos. Gobierno de Valentín Paniagua, se reincorpora a la CIDH y decide acatar fallo Castillo Petruzzi.

2001 junio, anulan sentencia a cadena perpetua, se vuelve a foja cero, se inicia nuevo proceso judicial con una “modificación benigna” de la ley 25475 (ley medular de la legislación antiterrorista fujimorista). Termina huelga de hambre de los seis chilenos condenados en Perú, después de 36 días.

2003, septiembre, es condenado a 23 años de prisión y a una reparación civil de 250.000 nuevos soles, en forma mancomunada con dos de sus cosentenciados chilenos que actualmente mantienen un régimen de semi libertad.

Jaime Castillo Petruzzi, ha venido cumpliendo condena en el penal de régimen ordinario Miguel Castro Castro de la ciudad de Lima, Perú. El día de ayer, en horas de la madrugada, ha sido trasladado al penal de Piedras Gordas en la misma capital peruana junto con otros 10 prisioneros.

Podría haber alcanzado su libertad en junio 2010, si se le reconocía, de acuerdo a ley, su derecho a los beneficios penitenciarios (tres cuartas partes de la condena cumplida; redención de la pena del siete por uno por motivo de trabajo y estudio). El actual gobierno peruano, el día de ayer, ha promulgado nueva ley, aprobada por el Congreso, eliminando los beneficios penitenciarios. Dentro de este nuevo marco legal, Jaime Castillo Petruzzi, recién saldría en libertad cumpliendo el íntegro de la pena, el 14 de octubre 2016.

Información actualizada al 15 de octubre de 2009


Toritos siempre libres

(Exposición de obras en cerámica de Jaime Castillo Petruzzi en L’Atelier-Epicerie d’Art, 12 rue des Cordelier a Compiègne, Francia, del 10 de noviembre al 31 de enero)

Los toros acababan de nacer y yo no los conocía: Ellos no habían salido aún de la prisión.

Las primeras obras de Jaime Castillo Petruzzi que yo vi: algunos cuadros colocados en el apartamento de su compañera en Lima (Perú), algunos cuadros antiguos, como los síntomas de los primeros encuentros con la luz, con una forma de esperanza recuperada, como una nueva forma de expresión en la necesidad de siempre construir un mundo mejor.

Algunos cuadros y las primeras piezas de cerámica colgados en los muros, invadiéndolos con su color. Platos, grandes platos, que nos invitan a una nueva Cena. Siempre y siempre a un compartir.

“ Al comienzo fue el verbo, y el verbo se hizo carne…” y el verbo de Jaime Castillo Petruzzi se hizo arte y tierra por la cerámica, ya que en la obra de Jaime Castillo Petruzzi, la palabra está siempre presente, ella emerge y aun cuando muda, y aun cuando prohibida, y aun cuando reconquistada.

Algunos platos pues, de colores fulgurantes, con fulgores de humanidad, como aquella expuesta aquí: maternidad del arte, la incandescencia rojiza en un blanco lechoso. …Algunos platos y algunos cuadros que, todos, nos atraen la mirada.

Vinieron luego, en hatos, en oleadas, los primeros toros.

Multicolores, hijos de luz, primeros toros con curvas y redondez: toros cuyos cuernos salientes sólo están allí para recibir la caricia de la mano y nunca la espada asesina. Curvatura, redondez, pero jamás desidia… La fuerza tranquila del trabajo en la tensión de la espalda…Toritos mágicos, toros mensajeros del combate, de la permanencia del ideal…Toritos, todos diferentes: ejercito desperdigado de una vida de combate, de una vida que rechaza el olvido y la renuncia.

Los toritos nacieron, pues, en esta prisión de Castro Castro en la que se juntan los prisioneros políticos del Perú.

Nacidos en la incandescencia de un horno y de un espíritu, al servicio de una nueva causa: crear, abrir un camino, recordar la fuerza de la voluntad que no se quiebra, aun encerrada después de 16 años en prisiones insalubres e inhumanas.

Esos toros han nacido de un combate: el de poder/querer existir en una prisión.

Pero, más allá de la voluntad hay el riesgo artístico: Jaime Castillo Petruzzi juega con fuego, como siempre lo hizo…Y en esta nueva jungla del espíritu, sus únicas armas son sus manos y ese horno…

El fuego del horno que aturde, confunde y acompaña el gesto del artista.

Pero he aquí que los toritos han crecido, he aquí que ahora ellos forman una familia…Más fuertes, están ahora de nuevo equilibrados, parados sobre sus cuatro patas: la cerviz ya no se agacha. La fuerza está allí, maciza, presente implacable, insumergible esperanza en la humanidad, que atraviesa y trasciende esos animales de cerámica…

Jaime Castillo Petruzzi recorre ahora dos caminos paralelos: un camino artístico sin compromiso y un camino personal hacia una esperada liberación próxima. Este segundo camino se bifurca, como para sus toros, de una familia que se construye, niño a niño…

No me corresponde a mí juzgar el combate político emprendido por Jaime Castillo Petruzzi allí donde esté, ni de convencerlos de su pertinencia de entonces o de su actualidad en un país, el Perú, que merece mejor destino que su poder eternamente corrupto, arrogante e impotente: Pero yo sé juzgar, sin embargo, de la inhumanidad o mas bien de la humanidad corrupta de las prisiones peruanas… El arte que extirpa Jaime Castillo Petruzzi de ello, es vital.

Y yo me reconozco en esos toros que dicen, ahora bajo su forma depurada, lo que ha sido siempre la preocupación de Jaime Castillo Petruzzi, en todos sus combates políticos, incluidos los clandestinos…Ese combate no tiene más que un solo nombre: caer siete veces y levantarse ocho, como esos toros, al fin sobre sus patas, al fin en familia y siempre libres!

Ludovic Sellier Periodista de France Culture


Página web del Comité francés de solidaridad con Jaime Castillo Petruzzi:

http://jaimecastillo.unblog.fr

 
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