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- Rechazo al Acuerdo Transpacífico TPP y a Ley Monsanto congrega a miles de manifestantes en todo Chile
- ESPAÑA Podemos: otra manera de hacer política. Por Juan Carlos Monedero
- La rentabilidad del encaje de las AFP se derrumbó el primer trimestre de 2016. Por Patricio Guzmán S.

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El nuevo Censo: ¿compromiso social o trabajo remunerado? por Andrea Bahamondes

A tres años de realizado el fallido Censo de 2012, el cual trajo como consecuencias la no utilización de los datos y el anuncio de una nueva encuesta, la especialista nos entrega una visión detalla de sus consecuencias y el nuevo Censo abreviado 2017.

En el mes de septiembre del año 2011 la Comisión Nacional Censal (CNC) anunció drásticos cambios para el Censo 2012. A diferencia de los anteriores no se realizaría en un día decretado como feriado y los encuestadores serían remunerados. El nuevo diseño incluiría por primera vez datos como el uso de internet, correo electrónico y redes sociales como Facebook y Twitter. También se consultaría acerca del uso en hogares de fuentes de energía alternativas.

Dos años más tarde, el 2 de abril del año 2013, se publicaron los resultados definitivos de la encuesta, ¿qué pasó tras esto?, lo que todos conocen. En septiembre de 2014, el INE entregó una nueva cifra en base a proyecciones del Censo 2002, que arrojó un total estimado de 17.819.054 habitantes; con ello, los resultados del censo 2012 se descartaron debido a una serie de problemas en la obtención y tratamiento de los datos duros, cuestionamientos que provocaron el anuncio de la Presidenta Bachelet de repetirlo, esta vez, con una modalidad: Censo abreviado.

El gobierno confirmó la realización de la nueva encuesta para abril del 2017, bajo la modalidad de un censo de hecho (en un día) y abreviado (cuestionario más acotado, que incluirá alrededor de un tercio de las preguntas que tuvo el anterior) para obtener los datos que no se lograron en el proceso fallido de 2012. Sin embargo, la pregunta que surge es: ¿cómo afecta en la actualidad trabajar con proyecciones de datos obtenidos en el año 2002?

Podemos distinguir tres áreas de problemas. El primero es que el Censo es un conteo nacional que se hace cada diez años y que detalla a la población. Cuando no cuentas con esa información muchas de las acciones a nivel de Gobierno pueden fallar. No tener el dato exacto, provoca no tener tasas reales de natalidad, de mortalidad, la edad de la población y el sexo. A raíz de esto, hay un montón de políticas públicas que quedan en la incertidumbre respecto a cómo tú las vas a aplicar y trabajar. Este es un tema grave.

La segunda área del problema se encuentra en el ámbito de la investigación, ya que nos vemos en el problema de no poder utilizar los datos actuales, utilizando los datos del 2002 para estimar. Entonces, efectivamente no estamos hablando con base científica y datos reales. Ésta, es una cuestión riesgosa, ya que todo lo deja con un nivel de incerteza para el trabajo y la planificación que va a tener costos en algún minuto, sobre todo respecto a lo que hace el Estado.

El tercer efecto, que no se dimensiona mucho, es que el Censo antes era un evento ciudadano en un solo día que se declaraba feriado y, además, la gente que trabajaba era voluntaria. La mayor parte de la gente eran estudiantes de liceos y profesores. La gente tenía noción de que había cierta responsabilidad de estar en el hogar para ser encuestados y se preocupaba de estar en la casa. Ahora el ciudadano común y corriente se desliga de un proceso que vendría siendo ciudadano-republicano.

En este tema, del fracaso del Censo, no sé si hay cuestiones que definitivamente se van a perder, por ejemplo, la responsabilidad ciudadana. Tengo la impresión que puede perderse, especialmente, si se sigue con una modalidad que no aplique el Censo en un solo día, ya que hace menos relevante el hecho de que las personas estén en sus casas durante un día determinado.

Sin embargo, considero que hacer el nuevo Censo en el 2017, ya es tardío. Hay reformas estructurales que debe hacer el gobierno de Michelle Bachelet y desplazarlo al último año de gobierno, no es lo mejor. En este sentido, sería más correcto que lo hicieran antes, pero como ya hubo un error, debe planificarse con tiempo.

En este contexto, considero que el Censo, en su rol de hacerse cargo de las transformaciones sociales, además de preguntar sobre temas actuales como el de las parejas homoparentales o heteroparentales, el dominio de lengua de etnias originarias del país y otros idiomas, la migración, el Acuerdo de Vida en Pareja (AVP), entre otros, también requiere hacer sentir a todos los ciudadanos dentro del mismo proceso. El Censo debe recuperar su lado republicano para que todos comprendamos que es importante para el país que estemos en nuestras casas y seamos encuestados, ya que no todo puede reducirse a elementos que tienen que ver con el contrato y con ofrecer un pago a los encuestadores.

Andrea Bahamondes
Directora de la Escuela de Sociología Universidad Católica Silva Henríquez

 
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