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Sobre el autor

Sergio Coronado
Diputado de los franceses del exterior 2ª circunscripción América Latina y Caribe. Grupo Ecologista.
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Página de inicio >> Mayo de 2017

Una relación a veces distante
América Latina en la agenda de Francia

por  Sergio Coronado

La adopción de políticas contra el cambio climático abre una nueva oportunidad para que Francia vuelva su mirada hacia esta región, tras la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca.

América Latina fue uno de los últimos destinos diplomáticos del presidente François Hollande. Después de rendir un homenaje a Salvador Allende y al socialismo democrático en Chile, el sábado 21 de enero de 2017, el presidente francés continuó su visita de Estado en Colombia, donde brindó un apoyo político al proceso de paz iniciado por el nuevo Premio Nobel de la Paz, el presidente Juan Manuel Santos.

Hollande llegó a la presidencia de Francia el 6 de mayo de 2012, sin conocer bien América Latina, a pesar de haber dirigido durante once años el Partido Socialista, que cuenta con varios gobiernos amigos en la región. Francia ocupa un lugar especial en América Latina, fruto de lazos antiguos, de una cercanía histórica, intelectual y política. Francia tiene une presencia en los países latinoamericanos con una red educativa y cultural densa, la mayoría de las grandes empresas francesas están presentes, y la diplomacia económica tiene mercados y socios interesados en intensificar las relaciones económicas y comerciales.

Francia es un Estado con presencia en el Caribe con sus territorios de ultramar, entre ellos Guayana. Sin embargo, las relaciones políticas y diplomáticas con la región no han tenido continuidad. De Gaulle y Mitterrand fueron los únicos presidentes franceses que tomaron iniciativas de alto nivel en dirección de América Latina, pero eso ya es pasado.

Después de la caída del Muro de Berlín, Francia se concentró en la Unión Europea, y volcó su mirada hacia el Este. Prestó poca atención a los cambios que vivió América Latina, sobre todo los procesos de las izquierdas. Con Hollande comienza otro período que rompe con la presidencia de Nicolás Sarkozy, que había modificado las relaciones con países como México. Sudamérica había desaparecido del mapa diplomático francés, pero con la presidencia de un socialista se produce un nuevo cambio.

Aumentar influencia
Comienza un período de encuentros bilaterales, de viajes ministeriales, y de una gran cantidad de visitas de Estado: Hollande viajó durante su presidencia a nueve países latinoamericanos, y su representante personal para América latina y El Caribe, el ex presidente del senado, el socialista Jean-Pierre Bel, recorrió el continente principalmente para facilitar contratos.

Al reintegrar América Latina en su agenda. Francia obtuvo un respaldo clave de los países de la región en la conferencia de las Naciones Unidas sobre cambio climático que se realizó en París en el 2015. También reactivó las relaciones con Cuba, siguiendo la dinámica impulsada por Obama.

Vecinos de Francia como Alemania, Reino Unido e Italia (sin contar España) han desarrollado estos últimos años estrategias para aumentar su influencia política y su presencia económica. Pero más allá de la simpatía del gobierno con América Latina, Francia carece de una estrategia política al más alto nivel en un momento clave de la historia del continente con la victoria de Donald Trump en Estados Unidos. Esta carencia se debe sin duda a un distanciamiento y también a una incomprensión de los cambios en Latinoamérica en las últimas décadas, y a una falta de diálogo con los procesos de las izquierdas.

Las incertidumbres de la política estadounidense abren posibilidades a la vez comerciales pero también políticas. Francia podría también encabezar el liderazgo de la lucha contra el cambio climático y ser un socio para enfrentar los desafíos del continente para un desarrollo más igualitario y más respetuoso del medioambiente. Esto requiere que América Latina siga en la agenda, y que no se reduzca a una oportunidad de mercados sino que sea considerada como un socio para los principales retos del planeta.

América Latina no ha estado ausente del debate presidencial pero de la peor manera: en forma polémica, con argumentos de bajo nivel y acusaciones ridículas de “chavismo” contra el candidato de izquierda Jean-Luc Mélenchon que obtuvo en la primera vuelta casi 20%, lejos del 6% del candidato socialista Benoît Hamon. El lugar que ocupará América Latina en la agenda política francesa es un desafío que queda pendiente.

*Diputado de los franceses del exterior 2ª circunscripción América Latina y Caribe. Grupo Ecologista.

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