Caso de HydroAysén: Mercado versus Sostenibilidad por Edmundo Leiva Lobos

El megaproyecto HydroAysén ha causado mucho revuelo en la opinión pública del país. Por una parte, el gobierno y algunos personeros de la oposición han manifestado su franco apoyo para que el proyecto se realice. Por otra parte, se han producido manifestaciones en las calles y se observa actividad en las redes sociales criticando el megaproyecto. En esta confrontación, a su vez, se distinguen dos ideas-fuerza que se contraponen: Satisfacer las necesidades de energía futura para el país y la sostenibilidad de las decisiones energéticas. En definitiva, estamos frente a dos racionalidades que compiten por ganar un lugar privilegiado en la conciencia del ciudadano común. Como en toda disputa aparecen puntos a favor, en contra y descalificaciones entre las partes ¿Quién observa esta disputa? Lamentablemente, les interesa a muy pocos chilenos. La mayoría de los ciudadanos evitan estas materias; muchos de ellos piensan y sienten que su opinión no cuenta y se auto-marginan de partida de este trascendental debate.

Toda nueva tecnología alternativa pasa por períodos de prueba donde se ajustan las prácticas para su generación y consumo. La curva de costos de las energías alternativas, a largo plazo, van alcanzar a las formas de generación de energía no sostenibles. Esto es esperable si en la ecuación de costos se considera el impacto ambiental de las energías no sostenibles y el hecho que los combustibles de origen fósil se están agotando en el planeta. Si actuamos con convicción ésta podría ser una gran oportunidad, a largo plazo, que puede aprovechar Chile. En este sentido, cito un principio sistémico acuñado por el premio nacional de ciencias Dr. Humberto Maturana “Todo cambia en torno a aquello que se conserva”. Este principio nos indica que debemos decidir qué tipo de desarrollo de Chile queremos, qué nos importa e inspira para mantenerlo como ejes de acción, sólo después nos acometemos a reorganizar todo entorno a esos ejes rectores. Luego, si tomamos como eje de desarrollo la energía sostenible daremos impulso a nuevas carreras y materias en nuestras universidades como cartógrafos de mareas, tecnologías apropiadas y generación de energía limpia como lo sostiene el Dr. Manfred Max Neff. Además, las políticas públicas sobre energía tenderían a favorecer la generación y consumo responsable de energía a todo nivel. Al principio compraríamos la tecnología energética alternativa a aquellos países más avanzados en estas materias, al final seríamos los impulsores de este tipo de tecnología con un proyecto-país que aprovechara las ventajas naturales de nuestro territorio. Esto nos permitiría apropiarnos de la tecnología de la sostenibilidad para siempre.

Usando el lenguaje bélico las armas en esta disputa de estas dos racionalidades -mercado versus sostenibilidad- también son asimétricas en HydroAysén. Por un lado, la ingeniería de opinión o maquinaria de lobby a favor del megaproyecto viene trabajando hace mucho tiempo con capitales cuantiosos sobre las conciencias de los ciudadanos, como suele suceder en el mundo con estos megaproyectos. Por otro lado, tenemos a un grupo de personas sin la solvencia económica ni la orgánica suficiente para influir sobre las decisiones políticas del país. Resultado: una nueva versión de la épica de “David contra Goliath”. En este caso, los que estamos por la opción de David no hemos sido lo suficientemente convincente. No se trata de dejar sin energía al país, sino que se tome la decisión con criterios de sostenibilidad en su sentido más amplio. En efecto, existen fuentes alternativas de energía, por cierto más caras de extraer que tenemos en abundancia y de origen natural: el suelo con mayor potencial térmico en el mundo, fuertes corrientes submarinas a lo largo de toda la costa de Chile continental, viento en todas las regiones, el desierto de Atacama tiene más de tres mil horas de sol al año y es considerado uno de las regiones con mayor potencial del planeta para la generación de energía solar. Sin embargo, la lógica economicista de corto plazo es ciega a todas estas maravillas, bellezas y ventajas de nuestra naturaleza. Ya me imagino las caras de los expertos en energía y economistas que se mofan de este listado de ventajas naturales de Chile y consideran irracional o a lo menos romántico cualquier consideración fuera de la racionalidad del mercado. Esta racionalidad dominante es un paradigma muy distinto a la racionalidad de la sostenibilidad.

La triste realidad nos dice que los ostentadores del poder y del dinero y aquellos seducidos con “regalitos” no están dispuestos a conceder una oportunidad a la sostenibilidad. En realidad, su mirada es pequeña y cortoplacista. Su truco es travestir sus decisiones de imparcialidad – con juicios expertos – cuando saltan a la vista quienes serán los mayores beneficiados con este proyecto, los mismos de siempre: los poderosos. Hacen de todo para ganar, parten el proyecto en dos para que la generación de energía esté separada de su distribución y se voten como dos proyectos distintos. Es un verdadero insulto a la inteligencia de los chilenos que se esgriman este tipo de trucos en una sociedad democrática como supuestamente es la nuestra.

El choque de racionalidades del mercado y la sostenibilidad es similar a la contraposición entre las visiones de Tolomeo y Copérnico sobre el centro del universo. Ambos viven en el mismo universo, pero con centros muy distintos. ¿Cuál es el centro en los sistemas de creencias o racionalidades que hemos considerado? ¿La tierra o el sol? ¿El dinero o la sostenibilidad? El enfoque centrado exclusivamente en el valor del dinero está mostrando sus nefastas consecuencias, llamadas por sus sostenedores con el eufemismo “imperfecciones del mercado”. En el enfoque con centro en la sostenibilidad, en cambio, incluye lo económico pero no lo hace su eje central. Hoy en día, economía, comunidad y ambiente son los tres ejes a balancear para considerar que una organización sea socialmente responsable de acuerdo a la ISO 26000, adoptada como norma chilena en enero del 2011.

Un Estado se puede considerar socialmente responsable no sólo por cumplir con estándares ambientales legales. Es preciso tener un proceso de diálogos con las partes interesadas para llegar a consensos de los beneficios sociales, culturales y ambientales del proyecto. En este sentido, el trabajo que se da a chilenos con la construcción de las plantas en HydroAysén es un beneficio de corto plazo en relación a la profunda cicatriz que quedará por largos siglos en el sur del continente americano. No se trata de satanizar un modelo de generación de energía versus otro, ni ser tan ingenuo para no saber que siempre alguien pierde en un megaproyecto como éste. Obviamente, las termoeléctricas contaminan más que las hidroeléctricas, y al parecer, en este caso, la lógica del mal menor se está imponiendo, y una vez más, sin considerar la racionalidad de la sostenibilidad. Luego, es un imperativo ético –por el futuro de las generaciones que aún no nacen– poner las decisiones de país de hoy en un contexto más amplio de sostenibilidad futura. Ya la escusa que el gobierno pasado hizo poco o nada en materia ambiental y energética y que HidroAysén es un paso en la dirección correcta no es sostenible. Deseo ser enfático en esta materia: el tema energético en nuestro país no se trata de un asunto de gobiernos, se trata de Chile, de los chilenos y de su ambiente. La condición de existencia de la economía es la naturaleza, pero parece que al momento de tomar las decisiones no nos damos cuenta de ese elemental hecho.

Estimaciones hablan de que en Chile existen menos de dos mil huemules y que la mayoría habita en las zonas donde el complejo se construirá ¿Qué me diría usted si por el hecho de mantener 5.000 hectáreas anegadas por los embalses y por las nefastas devastaciones naturales para instalar torres de transmisión de 70 metros de altura los huemules se extinguieran? ¿Tendríamos que borrar el huemul del escudo nacional? Si eso ocurriera sus nietos, no sabrán jamás como era este hermoso siervo, porque ya nunca más lo verían libres y pastando en las praderas de Aysén ¿Puede borrar de su conciencia el peso de no haber hecho absolutamente nada para que esto ocurriera?

*Edmundo P. Leiva Lobos
Académico de la USACH
Miembro del grupo espejo chileno ISO 26000


¿QUÉ TIPO DE NUEVA FUERZA DE IZQUIERDA?

Por Jorge Arrate

Es esta una de las preguntas fundamentales que deberá abordar el Encuentro convocado para el 21 de mayo en la USACH, cuyo objetivo es conformar una “nueva fuerza de izquierda”.

Una fuerza efectivamente nueva debe romper los moldes habituales del asociacionismo político. Se trata de un desafío mayor. Una novedad ha de ser la capacidad de congregar grupos políticos organizados ya existentes con agrupamientos o dirigencias de agrupamientos sociales (sindicales, de género, estudiantiles, poblacionales, ecosocialistas, por la diversidad sexual, barriales y otras) y, también, con simples ciudadanos que participen a título personal. Esa idea central necesita de una estructura orgánica que es preciso inventar, que continuamente vaya generando los ajustes necesarios para evitar o al menos remediar parcialmente las tendencias propias de las organizaciones a generar castas o conducciones elitistas o personalistas o burocracias que armen un poder que anule las decisiones participativas de los integrantes de la organización.

Se trata de una orgánica que incluya a todas las sensibilidades sin que ninguna pueda llegar a controlar por si misma esa estructura. En otros términos, para ensayar una definición provisoria, pienso en un movimiento asociativo mancomunal (asociación de personas, fuerzas o caudales para un fin, reza el diccionario) y solidario (contrae obligaciones y promesas en común), una suerte de movimiento “de código abierto”, por así llamarlo, que respete razonables diferencias, adopte un criterio general favorable a la inclusión de quienes se sientan identificados con sus planteos principales, genere entendimientos internos y externos y proponga y ejecute acciones que generen convergencia. Un requisito indispensable para un cuerpo de este tipo es que la identidad de las partes no se vea amenazada por el conjunto pero, al mismo tiempo, no se sobreponga el interés particular a los del colectivo.

No es una novedad, pero la reafirmación de las políticas de “acción positiva”, como las cuotas mínimas, más allá de sus limitaciones, sigue siendo indispensable, particularmente en materia de género y de presencia generacional. Este último aspecto se funda en la percepción que si es posible un encantamiento o reencantamiento, una “nueva” fuerza debe construir una posta generacional donde los capitales políticos acumulados por los sujetos de más larga trayectoria no signifiquen una sombra respecto de los que emergen. No se trata de una visión “etaria” de la política, sino de la necesaria mirada colectiva a un horizonte que no es individual sino común. En esta materia, es también indispensable abrir las puertas a todos los jóvenes que tengan más de 15 o 16 años y a todos los ciudadanos potenciales estén o no inscritos en los registros electorales.

Esta fuerza mancomunal y solidaria tendrá que intensificar la presencia y vinculación con las organizaciones de base territoriales o sociales, aprovechar todos los espacios comunicacionales por pequeños que sean, crear movimiento social y nuevas organizaciones. Los adherentes debieran comprometerse a participar a lo menos en una organización social como requisito de pertenencia.

Más horizontalidad, menos verticalismo, deben ser características de una nueva fuerza de izquierda. Eso significa, claramente, la necesidad de descentralizar y reconocer autonomías. Este es, sin duda, el caso de las regiones. Mientras el estado permanente de asamblea deriva muchas veces a un ejercicio discursivo interminable y mucha acción espontánea que, aunque tenga fuerza, no siempre genera efectos perdurables, la opción “centralista democrática” de la izquierda más clásica no satisface como modelo para una “nueva fuerza”. Es preciso ir construyendo, en aproximaciones sucesivas, mediante el método de prueba y error, un equilibrio entre el máximo grado posible de participación y el nivel necesario de dirección política. No hay una receta, pero creo que los límites de tiempo al ejercicio de cargos de dirección, la rotación de esos cargos, la revocabilidad de los mandatos y la obligación de rendir cuenta, son elementos indispensables.

Sobre la participación electoral no tengo duda alguna. Una nueva fuerza de izquierda no debe abandonar ningún territorio, entre ellos las elecciones. Son un momento, en la pobre democracia chilena, en que se produce un mayor grado de politización y es posible exponer ideas y mensajes con mayor extensión y alcance. En general, la izquierda debe siempre levantar su bandera, no dejar espacios vacíos, no renunciar a oportunidades legítimas de proponer sus puntos de vista.

En todo caso, en la búsqueda de una fórmula de acción no debemos partir de un falso antagonismo entre la ocupación del espacio electoral y del espacio cultural y social. Es claro que para ser una fuerza política con peso electoral no se precisa ser partido legal y que, a la inversa, como ocurre en muchos casos, se puede ser partido legal y casi no tener significado social. Un referente político, social y cultural nuevo podrá llevar candidatos aún no estando inscrito como partido y su significado (para el país y también para sus eventuales aliados) corresponderá a su desarrollo, a su presencia ciudadana, a sus liderazgos y a su capacidad de convocatoria. Si se legaliza, su condición jurídica debiera ser un complemento.

Uno de los temas recurrentes en la construcción de un nuevo referente de izquierda es si habrá o no pactos o acuerdos con otras fuerzas. Mi posición es clara: debemos tener una política de alianzas. Para decirlo de otro modo, no comparto el punto de vista que veta la posibilidad que la izquierda participe de acuerdos políticos en determinados momentos y circunstancias. Una materia distinta es cómo y cuándo se hacen esos acuerdos, para qué y por qué. Este es un debate propio de una organización constituida y la cuestión no puede ser dilucidada como cuestión de principios. En la discusión hay un criterio que me parece fundamental: si queremos proyectar una izquierda con ambición protagónica no deberemos dejar espacios electorales vacíos. Siempre, a menos que muy fundadamente haya razones que lo justifiquen, la izquierda debe tener sus propias candidaturas.

Santiago, mayo de 2011.


¿Por qué la izquierda volverá a ser alternativa de poder en Chile?

Por Gonzalo Rovira Soto

Creo que no es viable la mantención por largo tiempo del descontento evidente de la gente. Es su rechazo a una forma de hacer las cosas, que hoy se agudiza con el gobierno de los grandes empresarios, pero que ha sido persistente durante la última década. El desprecio a la política es marcadamente a una forma de hacerla olvidando el bienestar social como objetivo de su que hacer. Por cierto, en las últimas dos décadas la izquierda no ha mostrado tener las herramientas para enfrentar esta lucha de ideas y acciones, pero nadie mejor que esta misma izquierda para conducir este proceso de transformaciones profundas que Chile necesita. La experiencia neoliberal chilena ha estado marcada por la persistencia de la desigualdad de ingresos y riquezas, un fenómeno que se agudizó en dictadura y que ha persistido en las últimas dos décadas de gobiernos de la Concertación. La excusa concertacionista ha sido las sucesivas crisis del capitalismo que han debido soportar sus gobiernos por dos décadas. Las débiles explicaciones agravan la falta de respuestas y soluciones reales a los problemas de las grandes mayorías. Un grafiti, aparecido pocos días después del triunfo de la derecha en las elecciones presidenciales del 2010, testimoniaba la percepción que tenía la gente del rol que habían cumplido: “Ahora Chile será gobernado por sus propios dueños”. A pesar de las buenas cifras que presenta el actual Ministro de Hacienda, es evidente que la profundización de la crisis capitalista genera incertidumbre, agudiza los conflictos sociales. Parece ya un hecho reconocido que la última crisis vivida por el sistema no logra terminar, y las buenas cifras siempre se ven relativizadas por la persistencia de los factores profundos que alimentaron la debacle del 2008; sus efectos serán persistentes y duraderos, y tendrán consecuencias devastadoras para los trabajadores y los pobres de todo el mundo (1 ).

Se trata de una crisis de la economía real, inducida por los irracionales procesos de desregulación de las últimas décadas, que además encubre una crisis energética, que nos presiona a dejar atrás la era de los combustibles fósiles, una crisis ecológica sin precedente en la historia de la humanidad, y una crisis alimentaria que se ve agudizada por el cambio climático. Por cierto, la acción del hombre ha sido determinante ya que el problema es que en vez de actuar de forma “contra cíclica” con la naturaleza, para hacer más lentos los cambios climáticos naturales, los estamos acelerando a velocidades nunca vistas (2 ).

Estamos siendo testigos de cómo la plena “libertad” de movimientos de capitales y la autonomización sin precedentes del sector financiero, el neoliberalismo, han llevado a una crisis sistémica del capitalismo como forma histórica de civilización. Cuando en todo el planeta ya resulta evidente su incapacidad para derrotar la pobreza y la desigualdad, tras la persistencia y agudización de los problemas sociales, en todos lados se discuten caminos de construcción de nuevos “contratos sociales”, de democracias más equitativas e inclusivas. Su historia de los últimos dos siglos, y en particular sus crisis de las últimas décadas, nos da cuenta que esta no será una civilización que a futuro echemos de menos (3 ).

El momento en que nos encontramos requiere dejar las rigideces para abordar la historia, el estado y la economía. Es evidente que, entonces, resultan confusas las proposiciones de quienes, en algunos países de menor desarrollo, han planteado profundizar primero el capitalismo para después construir el socialismo. Pues, aún cuando no sepamos cuales cambios implicará la resolución de la crisis mundial en curso, y aún cuando se logre superar transitoriamente las dificultades, este sistema no parece viable en ninguna parte del planeta.

Las alternativas que ahora tiene la humanidad deben enfrentar la pobreza y las profundas desigualdades que nos hereda este sistema. Hoy todas las economías modernas combinan lo público y lo privado de varios modos y en varios grados. De hecho, en estos últimos veinte años se ha revalorizado el Estado, como organizador de la pluralidad social y como ordenador de la articulación externa en el mundo globalizado en que vivimos, pero también como ente regulador de aquello a lo que el mercado no puede dar respuesta o resulta incompetente, pero nadie seriamente lo absolutiza.

A la luz de los acontecimientos desde los 80’ pareciera evidente que la diferencia entre los dos sistemas económicos históricamente en disputa reside básicamente en sus prioridades sociales y morales, y no principalmente en su estructura. La contraposición fundamental entre un sistema “socialista”, que pretendía suprimir las empresas privadas, sólo interesadas en las ganancias y el mercado, y uno que pretendía liberar al mercado de todo tipo de restricciones, nunca fue realista. Y, si esta contraposición existió, lo fue sólo como expresión exacerbada de la Guerra Fría. De hecho, hoy tenemos a la vista que las tentativas de vivir a la altura de esa lógica, totalmente binaria de “capitalismo” y “socialismo”, fracasaron, y los estados con organización y gestión completamente estatales no sobrevivieron a los años ’80, mientras la crisis iniciada el 2008 quebró el “fundamentalismo de mercado” anglo-norteamericano, en el mismo momento de su apogeo.

Esta primera década del siglo XXI nos ha dejado como principal lección la necesidad de enfrentar los problemas de la humanidad en términos mucho más realistas, conscientes que los conflictos sociales que enfrentaremos en esta crisis pueden devenir en tragedias aún mayores que las vividas en el siglo pasado. Si le creemos a Paul Krugman, “estamos en las primeras etapas de una tercera depresión". Las depresiones, nos recuerda, son muy escasas en la historia, a diferencia de las recesiones, y señala dos: los años de deflación e inestabilidad que siguieron al pánico de 1873, y la que siguió a la crisis financiera de 1929-1931. Y cree que la que estamos viviendo lucirá más parecida a la del siglo XIX, "pero el costo para la economía mundial, en especial para los millones que serán socavados por la ausencia de empleo, sin duda será inmenso” (4).

Cuando hoy revisamos las opciones del sistema, sus salidas a la crisis que enfrenta, con concepciones menos dogmáticas de la historia, parece coherente la tesis de considerar el desarrollo del capitalismo como una forma de vida social que, en su tiempo, nunca fue superior del feudalismo, su antecesor, pero que resultó ser una salida a su crisis controlada por sus mismos beneficiarios. Entonces parece razonable asumir que históricamente el capitalismo siempre fue contra revolucionario. Y que en su origen no fue más que la respuesta de los señores feudales, de los grandes mercaderes y la iglesia, a siglos de conflicto social con los peones y campesinos que ya hacían tambalear su poder. Por lo que, haberlo considerado su evolución natural sólo resulta comprensible en el marco de formas rígidas de pensar la historia; concepciones surgidas del mismo sistema para realzarlo. Entonces, es probable que si las luchas anti feudales hubiesen tenido éxito nos habrían ahorrado la inmensa destrucción de vidas y de medio ambiente natural, que ha marcado el desarrollo de las relaciones capitalistas a escala planetaria. Y, por cierto, este es un proceso que trágicamente podría volver a repetirse de no avanzar decididamente en transformaciones republicanas que den a nuestros pueblos herramientas que les permitan conducir los cambios.

Sin querer ahondar en la cuestión republicana, somos parte de quienes comprenden que el objetivo de una política económica no es el beneficio de unos pocos, y es algo más que el crear bienestar individual, es un medio para dar vida a las sociedades buenas, humanas y justas y, por lo tanto, el concepto de desarrollo lo debemos vincular con el avance del bienestar de las personas y de su libertad (5 ). Sin duda que la renta es uno de los factores que contribuyen al bienestar y a la libertad, pero no es el único. A pesar de ello, nos han hecho prisioneros del Producto Interno Bruto (PIB), pues se ha limitado la reflexión sobre el desarrollo a la concepción elemental de que los países pobres no son más que países con niveles de renta bajos, lo que lleva a la errada idea que la superación del subdesarrollo pasa sólo por el crecimiento económico y el aumento del PIB. Sin duda que es relevante, pero hoy resulta evidente que constituye un punto de partida insuficiente para evaluar el progreso de un país.

Se trata no sólo de un incremento de renta y del consumo de las personas, de la maximización del crecimiento económico y de las rentas individuales, sino de ensanchar las oportunidades y las "capacidades" de todos a través de la acción colectiva. El fin dice relación con el qué hacer de las vidas, las oportunidades que logramos para estas vidas y las esperanzas de los individuos. Las tareas de una política democrática no son privadas sino públicas, lo que implica una iniciativa pública sin ánimo de lucro, acciones que, aunque operen en algunos ámbitos sólo mediante la redistribución de la acumulación privada, como puede ocurrir con alguna modalidad de Renta Básica. Se trata, finalmente, de decisiones públicas dirigidas a la mejora social colectiva mediante las cuales todos ganen. Esta es la base de la política de izquierda. La superación de las crisis que nos depara este sistema, sin importar el nombre que le demos a este programa, significará un mayor desplazamiento del mercado libre hacia la acción pública (6).

Ya sabemos que Chile puede crecer a altas tasas y simultáneamente avanzar en la superación de sus índices de pobreza, pero no lograr progresos significativos en sus indicadores de equidad, pues la obscena diferencia de ingresos entre el primero y el último quintil en los últimos veinte años tuvo una mejora insignificante, lo que atenta contra la libertad de las personas (7). En este marco, la propuesta de implementar una Renta Básica, “un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente, incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, o dicho de otra forma, independientemente de cuáles puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quién conviva”, sin duda constituye un aporte a la discusión que, por lo demás, podría ser implementada sin cambiar en lo básico el modelo de desarrollo (8).

A menos que ocurra un colapso general de la sociedad humana, la globalización existe y es irreversible. Lo que no significa que debamos aceptar impasibles el tipo de globalización producida por el capitalismo, y es indudable que debemos generar nuevos ejes de colaboración con otros países en función a los intereses de nuestros pueblos, formulando una globalización democrática. Hoy nuestra política exterior debiera lograr relacionarnos con el resto de los países de la región de forma tal que consigamos gravitar políticamente de manera efectiva para encontrar el modo de aminorar los efectos de las crisis sobre nuestros pueblos. Y no perder el tiempo en alianzas de defensa del sistema, que sólo encubre acuerdos empresariales que, más bien, agravan sus efectos sobre nuestras sociedades. Cualquier recuperación del sistema será inestable, tal como hoy lo muestran los levantamientos populares en África y Medio Oriente, la crisis nuclear en Irán y Corea y las reacciones desesperadas de los defensores del sistema por mantener gobiernos proclives a este, por dictatoriales y sangrientos que sean, junto a los intentos desestabilizadores en Venezuela y Bolivia, y el intento de golpe de estado en Ecuador hace algunos meses.

La salida a la crisis del sistema no pasa por la consolidación de fórmulas que sigan concentrando la riqueza de todos los chilenos en cada vez menos manos. Existe también una salida democrática, y esta significa encarar las grandes transformaciones sociales, económicas y políticas que están pendientes.

Esto dice relación con el desarrollo de un sistema de educación pública gratuita y de calidad, que garantice la igualdad de oportunidades, con la participación de la comunidad, y que abarque todas las etapas formativas, desde la formación parvularia hasta la universidad.

Enfrentar la nacionalización de nuestras riquezas minerales para avanzar en un camino de redistribución del ingreso, de tal forma asegurar a todos los chilenos los recursos mínimos que requiere su libertad; necesitamos un sistema previsional público basado en la contribución solidaria, y la consolidación de un sistema público de salud de mayor calidad para todos, asegurando el abastecimiento de medicinas a toda la población. Esto sólo es posible en un sistema democratico que permita el acceso a espacios de representación de todos los sectores de la vida ciudadana, a sus organizaciones sociales, sindicales y partidos políticos, que favorezca la incorporación de nuevas fuerzas a una vida ciudadana activa, muy especialmente a las mujeres y jóvenes; y ello requiere la creación de una Asamblea Constituyente que redacte una Nueva Constitución, que debe contemplar un sistema electoral proporcional, con representación de los pueblos indígenas, paridad de género, respeto a la diversidad sexual, sufragio de chilenos en el exterior, y elección de los intendentes y consejeros regionales.

Una estrategia de desarrollo con un crecimiento económico que respete los derechos de los trabajadores, promueva la desconcentración económica, que consagre los derechos de las personas por sobre los derechos de propiedad, y vaya de la mano con la defensa de los recursos naturales y el medioambiente, en que el agua sea un bien común de uso público; que promueva la economía cooperativa, la regulación de los mercados financieros y una matriz energética en manos del Estado, que ponga el acento en el desarrollo de energías renovables no-convencionales. Es evidente que la implantación de este modelo energético puede tener un ritmo menor al actual, pero los costos medioambientales serán infinitamente menores y las futuras generaciones lo agradecerán. Los acontecimientos recientes en Japón, no dejan espacio a dudas que este camino es inevitable para nuestra sobrevivencia.

Una alternativa democrática debe impulsar un sistema efectivamente regionalizado y desconcentrado, nuestro largo territorio ha sido demasiadas veces testigo de los costos sociales de las decisiones de sus gobiernos centrales, es evidente que la planificación central es compleja, burocrática y autoritaria.

La salida no democrática la han vivido las víctimas del terremoto del 27 de Febrero del 2010, abandonados por un Estado sólo preocupado porque el “sistema” funcione. Una muestra del nuevo estilo fueron las espontaneas declaraciones del propio Ministro del Interior, diciendo que no era positivo entregar más ayuda en alimentos y materiales de construcción a las zonas afectadas, porque eso desestimula “el consumo”, lo que afectaría la normalización del “sistema”. Los hombres y mujeres afectadas por el terremoto, y posterior maremoto, que en su gran mayoría quedaron cesantes, asumieron que no eran ellos los llamados a normalizarlo, pues no tenían medios para adquirir esos bienes, apenas si para su alimentación y la de sus hijos, y estas medidas sólo beneficiaban a los empresarios y los especuladores.

La normalidad del “sistema” siempre busca asegurar la mayor libertad al ejercicio de la propiedad y el lucro, colocando este derecho, una vez más, en oposición al derecho a la subsistencia. El primer objetivo de la sociedad debe ser la mantención de los derechos humanos imprescriptibles, y el derecho más básico es el de existir. La primera ley social debe ser la que garantice a todos los miembros de la sociedad los medios de existencia, y todas las demás leyes deben subordinarse a esta. La propiedad de bienes fue instituida socialmente para consolidar los derechos básicos, e incluso hoy es garantizada por nuestra Constitución Política (9).

Otra cara de este problema es el uso indiscriminado de bienes públicos por parte de las grandes empresas, hoy dueñas también del poder político, sin compensación alguna también constituye un despojo, y al abogar a favor de los así desposeídos luchamos por un derecho. Casos evidentes son la apropiación indiscriminada de los derechos de agua en todo Chile, y la ocupación de nuestro mar territorial por parte de las grandes pesqueras. La pesca indiscriminada por parte de las empresas nacionales y transnacionales, no sólo ha significado el empobrecimiento de los pescadores artesanales sino también un perjuicio para todos los chilenos. El costo medioambiental que pagamos todos los chilenos por el uso de nuestra naturaleza no es valorada ni menos compensada. Una situación similar se enfrentó en su momento con el monopolio de la propiedad agraria. El cultivo de la tierra constituyó una de las mayores mejoras naturales jamás hecha por la invención humana. Ha valorizado la tierra pero ha desposeído a más de la mitad de los habitantes de su herencia natural, sin ofrecerles a cambio ninguna indemnización por esa pérdida, como debería haberse hecho, lo que ha generado una creciente pobreza en nuestros campos, y ello sin considerar el proceso de secuestro y despojo de las tierras en las zonas Mapuches (10).

Mientras la administración de Piñera continúa implementando su proyecto neoliberal y generando alianzas político-empresariales con los gobiernos más reaccionarios de la región, con la arrogancia del que se sabe dueño sin contrapeso de los medios de comunicación, van surgiendo las voces de resistencia ciudadana. Casos emblemáticos han sido los de Magallanes y Coquimbo, cuando la Comisión Regional de Medio Ambiente de Coquimbo aprobó la construcción de la central Termoeléctrica Barrancones y el mismo Piñera debió dar pie atrás a raíz de las protestas que se generalizaron en todo el país. Chile necesita una fuerza política que defienda un proyecto democrático que fortalezca la capacidad de lucha de los ciudadanos por nuestros derechos. Una izquierda con una plataforma popular propia, que sea protagónica y alternativa a las opciones neoliberales encarnadas por la derecha o surgidas desde la Concertación. Que aporte unidad e integración a la izquierda chilena. En que un proyecto propio signifique la búsqueda de mayorías para su implementación, y sin renunciar a sus propuestas logre el entendimiento fraternal y la acción unitaria de todas las fuerzas democráticas.

Una organización participativa y transparente, regionalizada y descentralizada, con direcciones en permanente renovación, que construya un modo distinto de aproximarse a la lucha política, social y cultural. Que asuma con realismo la tarea de integrar una izquierda que sufrió la atomización, tras el triunfo sobre la dictadura, y el surgimiento de múltiples pequeñas organizaciones políticas que asumieron roles regionalistas, locales o de reivindicaciones sectoriales.

En este camino la Izquierda chilena tiene toda una historia a la que echar mano y encantar a las nuevas generaciones, que son las llamadas a conducir este proceso.

NOTAS:

1) El Mercurio mismo alerta sobre una nueva crisis en el 2015, Cuerpo B, 10/02/11. El Informe de la Comisión del congreso estadounidense para investigar los orígenes de la crisis financiera y económica, declaró que la primera causa de la crisis fueron las fallas generalizadas en la regulación y supervisión financiera, las que resultaron devastadoras para la estabilidad de los mercados financieros. www.fcic.gov.

2) Krätke R. Michael; Túnez y Egipto: la crisis alimentaria, combustible de la cólera popular, Revista SINPERMISO, 06/02/11: “La mayoría de los países africanos dependen hoy de la importación de alimentos, mientras que los estados árabes, con Egipto a la cabeza, se han consolidado ya como los mayores importadores de cereales del mundo. En Túnez, Argelia y Egipto los hogares deben invertir de un 40 a un 50% de sus ingresos en la compra de alimentos, de modo que el ’boom’ de los precios del 20 hasta el 25% que se vivió a partir de noviembre apenas pudo ser absorbido (…) No es ninguna sorpresa que la gente haya llevado su desesperación a las calles”.

3) Un serio trabajo sobre la moderna tradición republicana. Domenech, Antoni; El eclipse de la fraternidad, Editorial Critica, 2004.

4) El Mercurio, Cuerpo B, 27/6/2010.

5) En nuestro país, se han publicado recientemente dos agudos trabajos acerca de teoría y práctica republicana. Cristi, Renato y Ruiz-Tagle, Pablo; La República en Chile. Teoría y práctica del Constitucionalismo Republicano, Santiago, LOM, 2006. Ruiz, Carlos Schneider; De la República al mercado, LOM, 2010.

6) Amartya Sen, respecto al complejo tema de las “capacidades” y la relación de la acción pública con la democracia, así como Eric Hobsbawm respecto a los problemas de la democracia en la etapa de crisis del sistema, han publicado múltiples trabajos en la última década. Ver Tb. Los trabajos de A. Domenech.

7) Solimano, Andrés; Desigualdad social en Chile, Revista HEMICICLO, págs. 139-154, 2010

8) Para conocer más detalles de esta propuesta, www.redrentabasica.org. Tb. el ya clásico; Raventós, Daniel (coordinador); La Renta Básica, ARIEL, 2001.

9) “Quien no tiene asegurado el “derecho a la existencia” por carecer de propiedad, no es sujeto de derecho propio –sui iuris—, vive a merced de otros, y no es capaz de cultivar ni menos de ejercitar la virtud ciudadana, precisamente porque las relaciones de dependencia y subalternidad le hacen un sujeto de derecho ajeno, un alieni iuris, un “alienado”. Bertomeu”, María Julia; Republicanismo y propiedad, Revista SINPERMISO, 05/07/05. Cervantes, que era un republicano convencido, nos dejo esta joya en voz de Don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciados dones que a los hombres dieron los cielos (...) ¡venturoso aquél a quien el cielo dio un pedazo de pan, sin que le quede obligación de agradecerlo a otro que al mismo cielo!”, Tomo II, Cap. LVIII.

10) El argumento se lo conoce desde que Marx comentara con gran agudeza los debates sobre la Ley acerca del Robo de Leña, en la Dieta Renana de 1842. En este trabajo analiza el proceso de creciente privatización de las tierras de uso comunal, cuyo secular uso y derecho los diputados de la nobleza en la Dieta pretendían transformar en delito. Marx, Carlos; Los debates de la Dieta Renana, Editorial GEDISA, 2007. Ver Tb. El Capital, libro I, Cap. XIV, págs. 708-755, LOM ediciones, 2010; donde Marx aborda la historia de lo que denominó “la acumulación originaria”; el proceso de destrucción, desde los inicios del capitalismo hasta la gran empresa capitalista moderna, de la propiedad privada individual, artesanal o campesina, fundada en el propio trabajo personal. Una versión chilena de nuestra historia de “acumulación originaria”, en Salazar Gabriel; Labradores, Peones y Proletarios, LOM Ediciones, 2000.


CHILE UN PAIS ADORMECIDO por Nelson Aquiles Soto

El Viernes 11 de Marzo 2011, recién pasado fue convocado nuestros país a una Protesta Popular Nacional Pacifica, cuyo único objetivo fue dar inicio a un gran movimiento ciudadano independiente de los partidos políticos, donde confluyeran, trabajadores, pobladores, pequeños empresarios, estudiantes, académicos intelectuales, dueñas de casas, pensionados, cesantes, etc., vale decir, más 70% de la población chilena.

A este sector las encuestas de opinión no las resaltan directamente, sin embargo existen y tienen mucho que decir respecto al modelo económico que se les ha impuesto arbitrariamente durante más de 30 años en nuestro país.

Como una forma de validar lo antes planteado, solo basta conocer las últimas encuestas de opinión pública de la empresa Adimark, la que arroja sorprendentes resultados por cuarto mes consecutivo, que señalan que cerca del 50 % de la población desaprueba al gobierno actual de abierto signo empresarial. Además, señala que cerca del 60 % de los encuestados se declaran de oposición – tanto del gobierno como de los partidos de la Concertación -, más aún, los propios políticos tienen conciencia de la indiferencia de la ciudadanía por la política, para lo cual en estos días esta en plena discusión el voto automático que permita involucrar a cerca de tres millones de chilenos quienes sistemáticamente han demostrado el nulo interés por sistema electoral vigente.

Ante este panorama desolador cabe preguntarse ¿qué pasa con el grueso de la ciudadanía en materia política?; ¿dónde y en qué están?, ¿cómo canalizan sus expresiones?, ¿son considerados por las oligarquías políticas y económicas de nuestro país?, ¿aceptan los niveles de corrupción tanto en los aparatos estatales y de la empresa privada?, ¿qué dicen de la colusión de los bancos, para ponerse de acuerdo en la aplicación de las tasas de interés de usura a los créditos de consumo?, ¿se sienten ciudadanos de segunda clase o sencillamente no se sienten incorporados al “ chilean way “?, y por ultimo una pregunta mundana pero concluyente es saber si ¿aceptan la actual colusión de los dueños y empresarios de las panaderías en subir en $ 300 el kilo del alimento base del chileno como lo es el pan?.

Bueno estas son las respuestas que anda buscando este movimiento ciudadano, y lo ha iniciado al convocar a la población a dicha Protesta Popular en Marzo recién pasado, con el objeto que una vez por todas nada siga igual, y efectivamente cambie el estado actual del país, para satisfacer las urgentes necesidades de la mayoría de la población, para ello necesitamos que la ciudadanía despierta del gran sueño de los injustos, háganlo por ustedes mismos, pero también háganlo por las futuras generaciones la de sus hijos y las de sus nietos etc.

Por lo anterior no basta que la ciudadanía especialmente los más pobres de este país, crean que los distintos gobiernos de turno - tanto de la Concertación como el actual gobierno de derecha -, los hayan hecho creer que ya salieron de la pobreza, o más aún, que la tan vilipendiada clase media sea una de sus principales preocupaciones, con medidas que solo han hecho aumentarle el apetito del consumismo, haciéndole creer que son felices por la adquisición de un plasma o artefactos electrodomésticos de actualidad, acceso a un automóvil cancelados a 60 meses con tasas de interés inimaginable, que según estudios son las más altas de muchos país en vía de desarrollo y de países más desarrollados. MENTIRA, el avance o el cambio de estatus económico, ha sido la hipoteca de la vida laboral de muchas generaciones de trabajadores, quienes, incluso cuando jubilen, si es que el sistema previsional de AFP se los permiten, no podrán cancelar las deudas contraídas en la actualidad.

El único cambio que ha existido y gracias al actuar inescrupuloso de quién las trajo a nuestro país y que sabemos quién fue ( Sebastián Piñera ), son las famosas tarjetas de crédito o mal llamado dinero plástico, que han permitido este sobre endeudamiento de la clase trabajadora. Dichas tarjetas reemplazaron a las otrora libretas del FIADO, que nuestros padres y nuestro abuelos utilizaban para comprar los alimentos o vestuario. La diferencia era que dichas deudas del fiado, eran canceladas por nuestros padres todos los meses, sin intereses, sin embargo, las actuales tarjetas de créditos, permiten cancelar en varias cuotas con enormes tasas de interés, lo que aumenta el endeudamiento; las que se ven aun más incrementadas cuando el consumidor no puede cancelar su cuotas mensuales se ve en la necesidad a utilizar los llamados créditos de consumos en efectivo ¨, o repactación de la deuda que le otorgan la mismas tiendas comerciales que le facilito el crédito de consumo, transformándose finalmente en un circulo vicioso de créditos, prestamos tras préstamo de la que le es muy difícil salir al trabajador y que en no pocos casos llegan a cancelar más del doble de lo solicitado originalmente.

Todo lo anterior es el resultado de la necesidad imperiosa del consumidor de tener sus antecedentes comerciales limpios y al día, ya que de lo contrario pasan a engrosar la fatídica lista del maligno DICOM, que solo sirve muchas veces perder el trabajo de los que ya lo tienen, ó limitar el acceso al mismo para quienes lo buscan, y de una amplia gama de consecuencias negativas que todos ya conocemos.

Pero a pesar que nuestro llamado a Protesta Popular del 11 de Marzo 2011, se vio opacado en algunas ciudades por el terremoto de Japón y alerta de tsunami en las costa chilenas ese mismo día, en igual forma pudimos aglutinarnos y marchar cerca de 3 000 trabajadores, pobladores, estudiantes, técnicos, profesionales y ciudadanía en general, desde la Plaza de Armas de Santiago para llegar finalmente al Palacio de la Moneda y entregar una Propuesta de la Ciudadanía al actual Presidente Sebastián Piñera, documento que hasta la fecha lamentamos no haber tenido ninguna respuesta de las autoridades de gobierno. Lamentablemente una vez más la práctica nos demuestra que nos equivocamos al dejar esta carta, y que deben ser otras las formas de llamar la atención de la autoridad de turno, cuándo esta no desea escuchar la voz de descontento del pueblo, porque pareciera ser que al igual que antaño, se escucha al que golpea la mesa, el que tiene más fuerza, y no a quienes en forma pacífica se manifiestan con opiniones distintas de quienes ostentan el poder, como lo fue en esta ocasión.

Bueno, por ello es que el Comando por los Derechos Populares y Sociales, han hecho un nuevo llamado a la ciudadanía para expresar su descontento a través de una Protesta Popular Nacional, para el día 11 de Julio de 2011, fecha en la cual se conmemoran los 40 años de ese gran Acuerdo Nacional que significó , no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista social y político la Nacionalización del Cobre, significando hasta el día de hoy el Sueldo de Chile, como lo manifestó el gran estadista Salvador Allende.

A 40 años de ese día 11 de julio de 1971, donde por Ley se Nacionalizaba el Cobre Chileno, hoy más que nunca este 11 de Julio de 2011, ningún ciudadano bien nacido debe abstraerse a esta gran Protesta Nacional Popular que el Comando por los Derechos Sociales y Populares está llamando, y que solo busca llamar la atención de las autoridades de gobiernos y políticas, en cuanto a recoger las demandas de la clase trabajadora, pobladores, estudiantes, mineros, técnicos, profesionales, pequeños empresarios, que no son otras de entender que el modelo económico neoliberal está asfixiando a los chilenos, para lo cual urge reorientar las políticas económicas que actualmente rigen nuestro país y que están asfixiando al soberano.

Como primera medida; solicitamos a la clase política presentar un Proyecto de Ley que permita la Renacionalización de la Gran Minería del Cobre, así también, solicitar el término del impuesto específico de los combustible, ya que no es posible que todos paguen un impuesto que busca que lo hagan aquellos que hacen uso de las calles y carreteras públicas, trayendo aparejado al día de hoy que el llamado IPC de los pobres ya bordee el 17 %, con importantes alzas de los bienes de consumo de primera necesidad.

Más aún, por este impuesto específico, se recaudan alrededor de US$ 1.500 millones, sin embargo, si se elimina este impuesto especifico, y se gravara el consumo a todos los consumidores de combustibles del país en $ 5 ( cinco pesos por litro), incluyendo a las transnacionales, nuestro país, recaudaría alrededor de US$ 5.000 millones.

Es por ello que es necesario protestar el 11 de Julio 2011, para lo cual la Federación de Trabajadores del Cobre, en su Congreso realizado entre el 26 al 28 de Abril 2011, respecto a la carta enviada por el Comando de los Derechos Populares y Sociales al Presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre y leída por este, manifestó que dicho día realizaran actividades para conmemoran dicho día, la cual esperamos estén alineadas a los sentimientos de la clase trabajadora del cobre, así también a la clase trabajadora del país en general.

Nelson Aquiles Soto Aguilera Director Sindicato Unificado de Trabajadores Codelco Chile – División Andina Ex – Consejero Nacional Federación de Trabajadores del Cobre.

Los Andes, Mayo 10 de 2010.


Matte, Van Rysselberghe y Dos Décadas de Ausencia Política Por Felipe Pimentel Bravo

A propósito de las consecuencias generadas por el caso Kodama y la consiguiente renuncia de la ex Ministra de Vivienda y Urbanismo (Minvu) Magdalena Matte, que se suma a la bullada salida de la ex Intendenta Jacqueline Van Rysselberghe, la coalición gobernante está viviendo una de sus mayores crisis de legitimidad desde que asumió las riendas del Estado. Al aumento de la desaprobación en la imagen presidencial, y con ello en la del gobierno mismo, y la insatisfactoria “reconstrucción” en materia social, podemos añadir los conocidos episodios del “sueldo reguleque” y del “puente que vale callampa”. Es así como la derecha nacional ve con sorpresa y temor cómo los fantasmas que se creían exclusivos de la Concertación –la falta de unidad interna y la corrupción- comienzan a penar y ser recurrentes dentro de sus propias filas. La que pregona ser una “nueva forma de gobernar” ha demostrado ser incapaz de traspasar al plano público la imagen de eficiencia y éxito empresarial con la cual dirigen sus negocios privados, y por sobre todo, ha demostrado poseer los mismos vicios y cometer los mismos errores de la, ahora, bancada opositora.

Sin embargo y de manera paradojal, el gobierno de Piñera ha encontrado en la inmovilidad e incompetencia de la Concertación a un aliado político de facto, debido a que ésta última se encuentra malherida, sin proyecto, desunida, carente de líderes y desconectada de la base popular que en algún momento la llevó al poder.

A nivel social, las principales consecuencias de este escenario son el aumento en la deslegitimación de la política, ligado a una naturalización del orden económico, político y social que, aunque parezca contradictorio, es la “cancha ideal” para que la clase política consolide el proyecto neoliberal que inició hace más de treinta años. De esta manera, cabe preguntarse si dicha deslegitimación y naturalización de “la” política en el “mundo social” es un efecto inesperado o si, por el contrario, es uno deseado por la élite gobernante. A este respecto me gustaría plantear que la falta de probidad en la administración del Estado no es la causa de la gran deslegitimación que la política tiene en la base popular, sino que es la consecuencia de un proceso político intencionado que constó de tres etapas características: 1) la ruptura de una matriz sociopolítica precedente. 2) el acuerdo (consenso) fundamental de la clase política en torno al modelo neoliberal. 3) la reducción de lo político a la mera administración del Estado.

Con la ruptura de una matriz sociopolítica, me refiero al proyecto represivo de separar de manera sistemática y abismante lo político de lo social. El proyecto buscó denostar “lo” político encargándoselo a un grupo de profesionales (los políticos), dejando “lo” social en las manos exclusivas de la “gente común”, pero ahora desprovisto de todo contenido ideológico y político en su sentido más lato. Este proceso fue uno que constó de tres brazos distintos: uno armado (el Estado dictatorial de Pinochet, y luego el Estado inmovilizador de la Concertación), uno ideológico (el gremialismo) y uno regulador (el mercado, que desechó la noción ilustrada de que el bienestar se puede alcanzar a través de la organización social y generó la nueva conciencia de que aquél solamente se alcanza a través del consumo individual).

Esta nueva “casta” separada y diferenciada del resto de la sociedad, que llegó a conformarse como una verdadera clase (la “clase política”), poseyó una característica fundamental: elaboró un consenso en torno a aquellos aspectos más profundos de lo político… estuvo de acuerdo en el modelo económico a implementar (el neoliberalismo), en la institucionalidad política (democracia liberal y autoritaria), y en las normas que rigieron y siguen rigiendo a la sociedad (la Constitución del ’80). Precisamente por aquél acuerdo intraburgués, la nueva clase política no cuestionó el legado de la dictadura, y la distinción entre un bando y otro (Concertación y Alianza) comenzó a realizarse solamente en torno a quién demuestra ser capaz de administrar de mejor manera la herencia dictatorial.

Al separarse la clase política del resto de la sociedad, al poseer ésta el monopolio de “la” política, y al establecer el consenso fundamental en torno a un modelo, una institucionalidad y las normas que lo reproducen, se debió necesariamente reducir lo político a “la” política administrativa de los recursos estatales. Y ese es el profundo origen de la deslegitimación de la política en Chile. No los casos de corrupción ni la patente carencia de proyectos integradores de un bando u otro. El origen de la deslegitimación parte desde el sentimiento más profundo del campo popular de que el orden político y sus administradores ya, por sí mismos, son incapaces de solucionar sus problemas verdaderos, hablan en un idioma distinto y poseen intereses diametralmente opuestos. Después de veinte años de democracia el orden político que nos rige ha demostrado no ser representativo y no preocuparse por las problemáticas de la mayoría de la población. Por este motivo Pablo Longueira afirma, y de manera correcta, que estamos en presencia de un quinto gobierno de la centro-derecha. Por este motivo tanto la Concertación como la Derecha encuentran la premura de inventarse para sí mismos un “relato” creíble hacia la ciudadanía, que permita amalgamar sus logros administrativos en torno a un proyecto mayor. Por este motivo la oposición no hace política en torno a proyectos sino que la realiza solamente en torno a fiscalización, ya que a fin de año y ante las urnas, la pregunta que deberá resolver la ciudadanía es quién puede administrar mejor el modelo. Por esta razón hoy se está llevando a cabo una reducción aún mayor y que dice relación con el surgimiento de una tecnocracia estatal: si el problema es administrar mejor el modelo, ya no necesitamos políticos, ahora necesitamos técnicos.

Son esas circunstancias las que nos permiten explicar la actual deslegitimación. Se separó al ciudadano común de la posibilidad de hacer política, y la clase política actual no tuvo, ni tiene, mayores contradicciones internas. Durante veinte años lo político ha estado totalmente ausente de los debates públicos. Hay apariencia de debate político, pero no hay debate realmente. Es por esto que lo ocurrido con Magdalena Matte y Jacqueline Van Rysselberghe tiene una relevancia mayor. Si la administración lo es todo, la “nueva forma de gobernar” no ha demostrado ser superior a la antigua forma. Y es en este escenario en donde una problemática se abre como posibilidad: si la ciudadanía alguna vez pensó que el problema nacional era un problema de administración, es este el momento en donde debemos erradicar radicalmente aquel supuesto.

La solución a este problema por lo tanto no pasa por denostar “lo” político, sino que precisamente por la operación inversa… debemos traer “lo” político y “lo” ideológico de vuelta al debate público. El reencantamiento de lo político y su nueva legitimación, debe generarse a partir de una vuelta de lo político (en su sentido más lato) al escenario nacional. Pero, como la clase política ha demostrado poseer un consenso férreo, no será aquella la encargada de asumir esta labor. La vuelta de la discusión política es una labor que solamente puede llevar a cabo una nueva fuerza político-social crítica a un sistema perverso, que sea capaz de cuestionar el modelo capitalista y liberal desde sus propios fundamentos, y así romper el consenso establecido en la élite gobernante. Una vuelta del ciudadano común al ámbito político, un debate en torno a ideas políticas y en torno al disenso.

Nuestro trabajo hoy no es el de denostar la política y consumar la lógica implantada por el gremialismo de Guzmán. Nuestro trabajo es el de comenzar a construir aquella nueva fuerza política y social, que de manera unitaria, sea capaz de disputar ideológica y políticamente el modelo actual creado por dicha “casta” de profesionales políticos, que ya en más de una ocasión, ha demostrado su radical fracaso a la hora de solucionar las verdaderas problemáticas de la sociedad.


METÁFORA VISUAL: CONTRACARA DEL BICENTENARIO OFICIAL por Jorge Scherman Filer

La imagen de Hugo Gutiérrez apoyado en el pecho de Sergio Aguiló forzados a cruzar hacia afuera las rejas de la cárcel de Temuco, mientras los periodistas, las cámaras y micrófonos intentan captar sus gestos y sus palabras, es la mejor metáfora de la contracara del Bicentenario oficial.

Aguiló parece clamar ayuda al cielo, en tanto Gutiérrez busca el cobijo de un corazón que lo ampare. Y no nos debiera sorprender, pues sabemos que Aguiló viene de la Izquierda Cristiana devenido PS y recién renunciado a esta colectividad, y Gutiérrez es PC, abogado de Derechos Humanos, ¿y quién si no la Vicaría de la Solidaridad fue un baluarte de la lucha para detener el horror y el terror de la dictadura?

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Pero la imagen dice mucho más aún. Adentro quedan los mapuches a cargo de Gendarmería como representante del Estado chileno, y los diputados son forzados hacia el exterior, diciéndoles desde La Moneda que otros integrantes del Estado, del Parlamento, no pueden hacer causa común con presos mapuches en huelga de hambre. Que no se debe cruzar el límite, si no se diluye la frontera entre el santo Chile actual y la realidad pecaminosa de los pueblos originarios.

Carlos Peña ha dejado muy clara esta mirada de la elite, con una frase extraña, si no provocadora, pero sobre todo muy decidora: no se puede ser a la vez Gandhi y funcionario del Imperio Británico. Extraña y/o provocadora, pues insinúa que el Estado chileno es el colonizador y los diputados se han puesto de parte de los colonizados. Pero la frase es asimismo mentirosa, porque ser parlamentario no es lo mismo que ser un burócrata de gobierno, sobre todo cuando se es parte de la bancada de la oposición. Si no, ¿qué significan la separación de poderes con que Peña se persigna en muchas de sus columnas? Para él los parlamentarios deben respetar la Ley y legislar acerca de sus modificaciones, y queda para los ciudadanos la rebeldía si se sienten maltratados por la Ley. En el caso de los presos mapuches en huelga de hambre, dice, se puede estar de acuerdo o no, pero es digno; en el caso de los diputados, en cambio, hay un paso entre lo sublime y lo ridículo. ¿Qué significa esta afirmación? ¿Cómo se pasa de lo noble a lo grotesco? Peña afirma en vez de explicar qué trata de decir. Pero lo que sí es transparente es que, de nuevo, los límites que no se deben cruzar, no se debe mezclar. Todo debe ser claro como el agua, cuestión que les fascina a quienes piensan la vida desde sus libros y verdades abstractas.

Alfredo Jocelyn-Holt, por su parte, transmite el mensaje de que la decisión de Margaret Thatcher frente a los presos en huelga de hambre del IRA sería el modelo a seguir. Jocelyn-Holt habla de una presión radical, desesperada y patética de parte de presos en huelga de hambre, y que salvo excepciones, no es legítima o convincente. Y en relación a los diputados (“Que otros nada que ver se sumen es más que patético”) es oportunismo. Más allá de sus frases alambicadas, “situación imposible”, sí pero no, múltiples signos de interrogación, sus silencios (no se nombra la palabra mapuches ni diputados), muestra su inclinación por los universales propios de la filosofía y no los particulares de la historia, y ¡eso que es un historiador! Ya nos lo dijo Borges, la filosofía es una rama de la literatura fantástica y, por tanto, ajena a la realidad (volveré sobre esto más adelante).

(Cuando leo este tipo de reflexiones de iluminados, me acuerdo de Saul Bellow, quien declaró en 1991 respecto a lo que sentía acerca de los que llama “los intelectuales político-literarios” del continente americano: “Ira y desprecio. Por esta última y prolongada traición de intelectuales y eruditos con cerebro de plasticina”. Y en uno de sus cuentos los denomina “colibríes mentales”.)

Volviendo a la imagen, esta también dice: Sí, los mapuches son prisioneros del Estado, sus rehenes. De este modo se puede seguir cobrando el botín y la renta del secuestro de sus tierras desde “la pacificación de La Araucanía”. ¡Fuera de la cárcel los chilenos que pretenden empañar el Bicentenario!

La prensa consigna el hecho, lo informa, pero parece ignorar la importancia real y simbólica de lo que está en juego. Integrantes del Estado, elegidos por sus distritos (y miembros de la Comisión de Derechos Humanos, Nacionalidad y Ciudadanía, de la Cámara de Diputados), no pueden auto encarcelarse y dejar de comer, además entre rejas, pues ese es también un expediente, una vía de presión que atenta contra la vida. Cuando escucho este argumento desde el gobierno y la derecha, me acuerdo de Nietzsche: “Que uno hace bien en ponerse los guantes”, para defenderse de tamaña y cínica moralina. “Nos dan donde somos más vulnerables: en nuestro sentido cristiano de la compasión”, dijo Thatcher luego de la muerte de Bobby Sands. La DC (que también ha repudiado la decisión de los diputados) y las iglesias son harina de otro costal, pues su postura se afincaría en esa misma misericordia y, más allá de hacer ver su visión e intentar hacer pesar su influencia para que se abra un diálogo entre el gobierno y los mapuches, las decisiones no están en sus manos.

Y ya “liberados” los diputados, se les dice que mantener la huelga de hambre en la CUT es una actitud de “irresponsables” (Piñera) y de “jardín infantil” (Hinzpeter). Vengan a trabajar, los llama Alejandra Sepúlveda, necesitamos sus votos (sic). Son como niños desordenados y rebeldes, a la fila, les dicen, nada bueno puede salir de esto. (Cristo, quien era ajeno a estas distinciones generacionales, les diría: Dejad que los niños vengan a mí, no se lo impidáis.)

En este año Bicentenario, marcado además por el terremoto y los mineros resistiendo la secuela de la avaricia que los llevó y secuestró al fondo de la tierra, la lucha mapuche y de sus presos vienen a coronar que ni naturaleza, ni la injusticia sobre las cuales descansa el Chile del Bicentenario, van a aceptar la mentira de una patria donde todos cabemos y somos ciudadanos con iguales derechos y sometidos a una misma Ley. A los mapuches rebeldes se les aplica una legislación especial, la Ley Antiterrorista, heredada de la dictadura y comenzada a aplicar por gobiernos de la Concertación (ahora Carolina Tohá dice que fue un error y Soledad Barría desde el púlpito que “Tenemos que pedirle perdón al pueblo mapuche” (sic)).

El mundo y el lenguaje al revés, pues el camino elegido se llama terrorismo de Estado; es decir, sembrar el terror desde el poder sobre una comunidad que vive en su territorio y que ese mismo Estado le arrebató. Zonas ancestrales mapuches semi-ocupadas por sus fuerzas de represión que matan araucanos a mansalva, doble juicio de tribunales militares y civiles, y testigos protegidos (anónimos) que inculpan a los detenidos. ¿Es esto un real Estado de Derecho? ¿Esas son las instituciones que funcionan? ¡Qué vergüenza! Chile no es el único país donde los colonizadores victoriosos a punta de las armas han debido enfrentar con el paso de los años a sus pueblos originarios y, tras un proceso de nada fácil de negociaciones, llegar a un acuerdo. Otros Estados y sus pueblos originarios lo resolvieron mal o bien, pero lo resolvieron. Las grandes tensiones se pueden salvar si se posee y se logra el fino equilibrio entre una ética de la responsabilidad y una ética de la convicción. Hacerlo significa volar alto y mirar al ayer, el presente y al futuro.

Desgraciadamente, la llamada clase política y la elite chilena apenas se arrastran a ras de suelo y son ciegas (hay excepciones, por cierto, aunque con muy poco poder y voz, todo sea dicho). Para ambas, la realidad y el tiempo no son la realidad y el tiempo, sino lo que tienen en sus mentes que giran en torno a imágenes recurrentes sobre su ego. Borges le dio muchas vueltas al tema de la realidad y el tiempo, y al fin concluyó: “El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. El mundo, desgraciadamente, es real; yo, desgraciadamente, soy Borges”. Los mapuches desde siempre, con los ojos cerrados, si no mientras duermen, ya saben de qué hablaba Borges. Quieren recuperar su río, su tigre y su fuego, eternamente unos con la naturaleza y el tiempo que fluye. ¿Es tan difícil sacarse la venda de los ojos y entender esta cosmovisión?

Claro, yo no soy un tonto puro, quizá tonto pero no puro, y por esto último intuyo que la ambición les nubla la mirada. Y desde una ceguera y avaricia análoga, los inquisidores actuaban bajo la lógica de que más importante que la justicia era la victoria, y que más importante que la verdad era el poder. Actuar así es carecer de una ética de la responsabilidad y de una ética de la convicción.

Al fin, la historia dijo lo suyo, le pasó la cuenta a esa aberración integrista y enemiga de la diversidad. No hay nada peor que la ideología nacionalista montada a caballo de una teología (religiosa o profana). Si antaño fue el nacionalismo español y el catolicismo (“pureza de sangre”, “cristianos viejos”), ahora es el racismo chileno (de una elite que tiene un 20% de genes indígenas) junto al capitalismo salvaje o neoliberalismo (dogma hegemónico).

Ya alguien lo dijo hace dos milenios: la verdad os hará libres. Cuando a Cristo le preguntaron sobre la verdad, respondió: “Sea vuestro lenguaje: ‘Sí. Sí’, ‘no, no’”. De esta manera leía el mandamiento “No darás falso testimonio contra tu prójimo”. Y por eso mismo consideraba innecesario jurar ante un tribunal, Dios quedaba fuera de la porfiada realidad. A eso me refiero con la verdad: la tiranía de los hechos, y no a que mi certeza es la única válida. Y agrego: solo la justicia (la virtud cardinal de dar a cada uno lo que le corresponde o pertenece), y no su negación, podría reestablecer la paz en La Araucanía. A la sazón, y solo entonces, el Bicentenario nos podría evitar esta imagen turbadora y triste de Sergio Aguiló invocando a las alturas y Hugo Gutiérrez aplastado contra su corazón.

Pero lo más perturbador y doloroso de todo, el símbolo más potente, es que los mapuches están ausentes en la imagen. La cámara oscura no los pudo rescatar ni de sus celdas ni de su hambre bicentenaria.

Jorge Scherman Filer, economista y escritor.


El momento de la verdad en el juicio contra CELCO-ARAUCO por el desastre de Valdivia: LA EMPRESA ES RESPONSABLE Y SIEMPRE LO SUPO

Por Claudia Sepúlveda Luque

Estudiante de Doctorado en Geografía Humana University of British Columbia, Canadá

Los informes periciales que hoy hemos terminado de conocer son de una importancia fundamental. Ellos vienen a reparar la grave omisión de no haber contado durante todos estos años con un pronunciamiento claro sobre la responsabilidad de una empresa que, como dicen los peritos, ha sido negligente con las normas ambientales, ha ocultado información, ha montado una dañina campaña de incertidumbre científica, y ha mostrado una conducta arrogante sobre los efectos de sus acciones. Todo indica que CELCO-ARAUCO siempre supo que era responsable.

El desastre del Santuario de la Naturaleza del Río Cruces marcó un antes y un después en la historia ambiental de Chile. El movimiento valdiviano surgido en respuesta a la masiva muerte de cisnes de cuello negro –que tenían en este humedal protegido internacionalmente la mayor colonia reproductiva de dicha especie– conmovió al país con su masividad, fuerza y perseverancia. Las repercusiones provocaron una crisis de proporciones en la institucionalidad ambiental, cuyo efecto final fue la reforma legal aprobada por el Congreso a fines del 2009 y vigente desde el 2010, que se tradujo en la creación del Ministerio del Medio Ambiente, la Superintendencia Ambiental y el nuevo Servicio de Evaluación Ambiental.

Resulta difícil entender que habiendo provocado tales repercusiones el movimiento valdiviano no haya logrado su principal objetivo: detener el desastre y recuperar el Santuario. Aunque cueste creerlo, CELCO-ARAUCO no sólo ha seguido descargando sus desechos directamente al Río Cruces sino que volvió a operar al 100% durante el 2008 y hace poco inició el trámite para duplicar su producción. De ser aprobado, éste último supondrá más insumos, más desechos y, por tanto, más contaminación. La consecuencia directa ha sido que los cisnes y el Santuario siguen sin recuperarse, como lo revelan los informes mensuales realizados por CONAF, y que el Río Cruces presenta niveles de contaminación que superan con mucho los parámetros históricos, particularmente en compuestos altamente biotóxicos como los cloratos, cuya única fuente conocida es la planta de celulosa de CELCO-ARAUCO.

¿Cómo se explica que el desastre haya persistido si la empresa ya fue identificada como la única responsable por científicos de la Universidad Austral de Chile? Efectivamente, en abril del 2005 científicos de dicha universidad valdiviana concluyeron que los efluentes de CELCO-ARAUCO “bastaban para explicar el desastre”. Sin embargo la CONAMA, que había contratado el estudio, nunca se pronunció sobre dicha conclusión y entregó el informe científico al Consejo de Defensa del Estado. Fue éste último el que interpuso una acción civil en contra de la empresa con el fin de obligarla a reparar el daño causado. Ni el requerimiento de retirar las descargas del Río Cruces ordenado el 2005 por la COREMA de Puerto Montt ni el plan para recuperar el Santuario iniciado el 2006 por CONAF tuvieron mayor efecto, limitándose a un par de consultorías irrelevantes. ¿Por qué?

Porque a pesar de que el Consejo de Defensa de Estado ha mantenido invariable su convicción sobre la responsabilidad de CELCO-ARAUCO, la falta de un pronunciamiento oficial dejó libre el camino para que la empresa sembrara la incertidumbre. Atacando el informe de la Universidad Austral y contratando a “connotados” científicos que propusieron rebuscadas explicaciones exculpatorias, CELCO-ARAUCO impuso la tesis del ecólogo de la PUC Fabián Jaksic sobre la imposibilidad de demostrar “de forma irrefutable” su responsabilidad. Tal campaña fue apoyada por prominentes figuras, como el ex candidato presidencial y senador por Valdivia Eduardo Frei, quien ofició de chaperón en el Congreso de uno de los consultores contratados por CELCO-ARAUCO. La empresa reiteró hasta el cansancio que su tecnología de punta y su impecable manejo la exculpaban, invirtiendo sumas millonarias en donaciones y campañas de imagen. El efecto fue inmovilizador. Las instituciones, confundidas, temieron responsabilizar erróneamente a la empresa y las medidas de restauración comprometidas por Chile ante la Convención Ramsar se convirtieron en un absurdo: ninguna acción tendría efecto mientras la planta de celulosa siguiera operando. El desastre continuó.

Por eso es tan relevante que hoy se hayan conocido los últimos informes periciales encargados por la jueza Gloria Hidalgo, del 1er Juzgado Civil de Valdivia, como parte del juicio del Estado de Chile en contra de CELCO-ARAUCO iniciado hace casi 6 años exactos. Seis peritos independientes de un total de siete –incluyendo geógrafos, ecólogos, biólogos e ingenieros químicos– han concluido que existe una relación directa entre las descargas de CELCO-ARAUCO y el desastre. Según los peritos, la empresa provocó el colapso ecológico del humedal, “la muerte súbita y total” de las plantas acuáticas –entre ellas el luchecillo– , la masiva mortandad de cisnes y otras especies, la pérdida de biodiversidad, y el aumento drástico de la contaminación en las aguas y sedimentos del Santuario.

Los peritos independientes destacan el accionar negligente de CELCO-ARAUCO que se refleja en el incumplimiento reiterado de las condiciones de aprobación de la Planta Valdivia, las que fueron sistemáticamente sobrepasadas como lo comprueban 17 procesos sancionatorios. Los peritos subrayan como agravante que la empresa, con toda su experiencia en operaciones similares, no haya tenido en cuenta los efectos desastrosos en el Santuario causados por las descargas tóxicas de emergencia que realizó durante episodios de “fuera de control” que promediaron uno diario durante el primer año de operaciones. A ello se suma la constatación de escurrimientos superficiales al Río Cruces de sustancias peligrosas que la empresa no sólo negó, sino que recién a partir del 2007 comenzó a tratar como lo exige la ley. Los peritos también consideran como agravante que la empresa no haya realizado “ninguna iniciativa de restauración, remediación, compensación o preocupación significativa relacionada con el Santuario en estos 8 años” (sic). Finalmente, hacen notar los sistemáticos esfuerzos de desinformación emprendidos por CELCO-ARAUCO al continuar “culpando a terceros con extrañas hipótesis y débiles explicaciones, evadiendo su responsabilidad o autoría en los hechos que produjeron el colapso y degradación ambientales hasta el día de hoy del humedal” (sic). Es decir, los peritos asumen que CELCO-ARAUCO debió saber los efectos de sus acciones y que negligente (o dolosamente, podríamos decir) no sólo persistió en ellas sino que las negó y ocultó, desinformando y confundiendo a autoridades y ciudadanos. En otras palabras, la empresa derechamente mintió sobre la gravedad de los impactos ambientales que generó, como claramente consta en el expediente.

Solo el informe de la limnóloga Irma Vila Pinto –quien integra el equipo de la Universidad de Chile que el año 2007 levantó una de tales “extrañas hipótesis”– apunta a factores climáticos como los causantes del desastre. Los restantes 6 peritos independientes, en cambio, descartaron de plano tales causas “naturales” señalando que los estudios que las sustentan presentan problemas metodológicos y son inconsistentes con la temporalidad de los eventos y con los antecedentes empíricos disponibles.

Se trata por tanto ─como los peritos insisten─ de un daño ambiental, social y económico que ha continuado ocurriendo día a día en el Santuario y en Valdivia, donde la industria turística que operaba en torno al humedal colapsó junto al ecosistema. Los peritajes destacan que durante el año 2005, por ejemplo, se produjo una baja de un 50% en el turismo de la Comuna de Valdivia, impactando negativamente al PIB regional.

Los 6 peritos independientes consideran que debido a su responsabilidad directa en el desastre, así como a los agravantes de su accionar negligente, CELCO-ARAUCO debe compensar por los costos de los perjuicios ambientales, tributarios, al turismo y al comercio, así como por daños inestimables causados “al activo potencial turístico y sentido de identidad de la comunidad valdiviana” (sic). El costo de estos daños ascendería a 86 mil millones de pesos. Además, los peritos consideran que la empresa debe financiar la restauración del Santuario y pagar por haber usado el humedal como planta de tratamiento cuaternario para sus efluentes líquidos.

La claridad, contundencia y convicción de los informes que hoy hemos terminado de conocer son de una importancia fundamental. Ellos vienen a reparar la grave omisión de no haber contado durante todos estos años con un pronunciamiento claro sobre la responsabilidad de una empresa que, como dicen los peritos, ha sido negligente con las normas ambientales, ha ocultado información, ha montado una dañina campaña de incertidumbre científica, y ha mostrado una conducta arrogante sobre los efectos de sus acciones. Las comunidades afectadas han pagado un costo demasiado alto que no podrá ser fácilmente compensado. No sólo han visto desaparecer parte de su patrimonio ambiental, sino que se han visto obligadas a convivir con la incertidumbre sobre los riesgos a la salud derivados de la contaminación que día a día se acumula en el entorno de Valdivia y otras localidades. Lo que es más grave, han presenciado impotentes cómo esta empresa ambientalmente irresponsable limpia su imagen con generosas donaciones –la última recibida por la propia Universidad Austral– mientras insiste en no tener relación con lo ocurrido en el Río Cruces.

Dos son las principales implicancias de estos informes. Primero, demuestran que la operación planta de celulosa de CELCO-ARAUCO es incompatible con la recuperación del Santuario. La reparación ambiental que la empresa debería realizar supone por tanto la detención de su descarga a Río Cruces. Segundo, que confirman que la empresa supo desde un comienzo que era responsable pero prefirió negarlo con millonarias campañas y estudios cuyo efecto ha sido agravar el daño causado, comprometiendo de paso la credibilidad de instituciones como la ciencia.

Lo que los peritos han dicho hoy los ciudadanos lo dijeron hace años basados en los mismos o similares antecedentes. Pero lo que hoy ha cambiado es que la responsabilidad de CELCO-ARAUCO ha quedado por fin oficialmente establecida. La empresa tiene hoy la última oportunidad de reconocerlo públicamente, como debió hacerlo desde un inicio. Con ello no sólo contribuiría a un proceso real de restauración del Santuario sino que podría finalmente dar una señal de tener la voluntad de actuar correctamente. Por el bien de la comunidad a la que tanto ha dañado.


Inicio del Programa Ético Familiar

MIDEPLAN y área dramática de TVN, unidos por la riqueza

Por Rodolfo Quiroz

El miércoles 23 de Marzo el gobierno encabezado por el Ministerio de Planificación daba inicio oficial al Bono Ético dentro de las reformas sociales para el 2011. Este anuncio es la primera parte del programa Ingreso Ético Familiar y se traducirá en un bono dirigido a las familias más pobres pertenecientes al programa Chile Solidario. El monto de la transferencia se otorga a cada integrante del grupo familiar y tendrá tres niveles, dependiendo del umbral de pobreza. Aquellos más pobres recibirán un monto de 7.500 pesos, el nivel intermedio recibirá 6.000 pesos y el menos pobre obtendrá 4.500 pesos. Eventualmente podrían aumentar los ingresos mediante otros bonos condicionados: cinco mil pesos por hijo, si es que acredita asistencia a clases de un 85 por ciento y control al día con el consultorio; y otro bono de igual monto (cinco mil) hacia aquellas mujeres que formalicen actividades (después de tres cotizaciones).

La medida se aplicará desde abril a diciembre y cubrirá a casi medio millón de chilenos. Dicha iniciativa es el resultado de un panel de “expertos” y una mesa interministerial (Salud, Trabajo, Educación, Planificación y Hacienda). La propuesta del ejecutivo vendría siendo una respuesta a la Iglesia Católica, quién en el año 2007 a través del arzobispo Alejandro Goic hizo un llamado a los empresarios para que pagaran un sueldo ético a los trabajadores, indicando un monto de 250 mil pesos mensuales. En rigor, esta medida comenzaría promediando los 152 mil pesos mensuales, ello considerando la suma ponderada entre las transferencias públicas (50 mil pesos), el ingreso autónomo por familia pobre (63 mil pesos) y el bono ético (38 mil pesos).(1)

Si bien, más de algún chileno pensaría “peor es nada”, lo cierto es que dicho bono, imperdonablemente está muy cerca de significar NADA. Ello considerando los costos reales de los precios y el cruce de necesidades de familias más pobres o cualquier chileno que quiera sobrevivir hasta fin de mes. Veámoslo con detención, echemos a correr el bono dentro de una familia de tres integrantes del tramo más pobre. Supongamos que es una pareja joven con un hijo. Como son tres, el bono tendría un monto de 27.500 pesos, ello porque se haría una asignación por integrante más bono por hijo (7.500 x 3 + 5.000). ¿Qué alcanza con esto? Vergonzosamente este monto no alcanza ni siquiera para la mitad de la alimentación básica, ello si consideramos que actualmente la canasta de alimentos tiene un valor de 70 mil pesos, es decir, 61 por ciento debajo de las necesidades alimenticias. Por otra parte, si observamos el gasto de transporte, rápidamente evidenciamos que dicho bono está muy lejos de la mitad efectiva del gasto familiar. Solo por llegar al trabajo se gastan 25 mil pesos mensuales en Santiago (por persona). Por tanto, dicho monto nuevamente es incapaz de cubrir al grupo familiar. Esto porque evidentemente la familia no puede estar encerrada los 30 días del mes; hay que llevar al niño a la escuela entre otras actividades domésticas. Para que hablar de recrearse, o más indignamente, enfermarse. Sería necesario que estos “expertos” y representantes interministeriales (Salud, Trabajo, Educación, Planificación y Hacienda) le expliquen al país cual idea descerebrada podría fundamentar tan imponderable medida. Esto es grave, se puede ser derechista, defender los intereses de la clase empresarial, pero otra cosa, es reírse de la gente humilde y decirle descabelladamente junto a todo un país, “estamos con su posible hambre”.

Como dice Paul Walder y Beatriz Michell, “no basta con comer pan y sopa. Frutas, verduras, carnes, granos y leche son todos necesarios para mantenerse sano” (2). Y aquí esta lo altamente abominable del bono curiosamente ético. La política de Estado se calcula con la carestía, legalizando que casi medio millón de chilenos presente la negación de una vida sana.

Si de verdad existiese el compromiso para enfrentar el alza sostenido de la vida, al menos dicho bono, por sí solo, debiese asegurar la canasta básica (70 mil pesos). Por tanto, es una medida paliativa que busca agregar un monto de ingresos insubstancial con las necesidades básicas, representa lo más sucio de la política chilena, manipular la ignorancia, profundizar la humillación y domesticar la pobreza. En consecuencia, ¿De que ética y “nuevo trato” estamos hablando? Al parecer, la de hacer pública la injusticia y la de saludar la desigualdad de los chilenos. El ministro de Planificación, Felipe Kast, si tuviera un mínimo de decencia social, debería pedir disculpas públicas a todo Chile, por encabezar una medida tan recalcitrantemente reproductora de la pobreza. No hay que ser economista para entender que dicho bono es una medida insuficiente para las aspiraciones de un Chile más justo. Recordemos que la CASEN 2009 demostró que el aumento de la pobreza (355 mil nuevos pobres entre 2006-2009) y el ensanchamiento de las brechas vienen en alza(3). Del total de la renta, el 10 por ciento más pobre representaba el 0,9 por ciento, mientras el 10 por ciento más rico, ascendía al 40,2 por ciento. A estas alturas ya las cifras no asombran, son nuestra vergüenza y derrota, pero lo que cierto es que día a día, minuto tras minuto, angustias y dramas se multiplican en los rincones chilenos.

Sin embargo, seguimos callados y al amparo del silencio cómplice, la derecha, con claridad de clase y sin pudor social, argumenta sus dudas ante la medida (evidentemente la Concertación ya la aprobó). El problema –explica el Mercurio- es que estos nuevos bonos vienen acrecentar la dependencia de estas familias respecto al fisco(4). Y en efecto, si consideramos la variación de las asignaciones estatales directas como indirectas hacia el grupo más pobre entre 1990-2009, podemos identificar que existe un aumento significativo del peso del Estado. En 1990 el trabajo de los más pobres cubría el 51 por ciento de sus ingresos, el Estado directamente aportaba con el 6 por ciento, mientras el restante 43 por ciento correspondía a asignaciones indirectas (salud, educación, etc). Para el 2009, los asignaciones cambiaron: los ingresos por trabajo familiar bajaron marcando un 26 por ciento, mientras que los aportes directos subieron con un 21%, según Paulina Heroch de L&D(5). ¿Cuál es el espíritu de la preocupación de la derecha? “estos pobres son más caros que los de ayer, mas improductivos y por ende -ocupando su jerga- malos emprendedores”.

Lo que no advierte la economista, es que estos mismos datos confirman que los pobres de hoy son más pobres que hace veinte años. Ello porque sus ingresos reales son 25 puntos porcentuales más bajos (de 51% a 26%), porque sus demandas sociales son más elevadas aumentando las asignaciones indirectas del Estado (de 43% a 53%), y por esta misma carestía, más imprescindible se hace el aumento de bonos en aportes directos (de 6% a 21%). En definitiva, dependen más del Estado.

Las razones de esta tendencia no tienen otra explicación más que la consolidación del modelo ultra liberal que flexibiliza los trabajos, concentra la producción privada, expropia la fuerza de trabajo, disminuye la cobertura de servicios sociales del Estado y consolida leyes laborales de escaso poder resolutivo para los trabajadores, que para mal, deben asumir el lucro indiscriminado en todas las direcciones de la cotidianidad producida. Más enfermos y seguramente con menos condiciones para enfrentar la participación plena en sus vidas, puede ser la diferencia entre los pobres del 2011 que con los de 1990. Ello porque sus trabajos son peores, sus ingresos son objetivamente menores y sus necesidades sociales crecen.

Las teleseries de TVN: ¿Casting en MIDEPLAN?

Y si MIDEPLAN hace la tarea de legalizar la pobreza, las teleseries nocturnas de TVN dan cuenta de una de las promesas de Piñera: la pobreza no existe. ¿Alguien podría señalar que tienen en común Donde Está Elisa, 40 y Tantos y El Laberinto de Alicia, fuera de Francisco Melo, Pancho Reyes y Sigrid Alegría? Historias centradas en la vida del segmento social más privilegiado. Recordemos que la pillín de Elisa, era hija de un empresario prepotente de apellido Domínguez; en 40 y Tantos, cuatro hermanos pelean y negocian la empresa familiar en medio de sus egos y suspicacias existenciales; y El Laberinto de Alicia, más allá que pretende abarcar el abuso sobre los niños, gira en torno de familias amigas propietarias de un colegio acomodado que busca un abusador infiltrado. En fin, las tres teleseries posicionan vidas donde los problemas económicos y de carácter social no existen, lo que predomina son disputas interpersonales (egos, infidelidades, prepotencia, carácter) o bien, uno que otro desequilibrado violador o asesino que trasgrede la vida de amigos y familias pudientes desafortunadamente castigadas por la desgracia del hombre lobo.

¿Por qué solamente se proyectan las trayectorias del segmento social más privilegiado, excluyendo de su reparto al sector más pobre? Por un lado, ocultar la pobreza tanto intima como social de un país en creciente. Y por el otro, aportar a la concentración de la riqueza. En otras palabras, el área dramática de TVN también vendría a ofrecer su granito de arena al modelo de dominación vigente; la exclusión de imágenes relativas al sector social más pobre es su oferta de orden al complot de justicia presente. Es una lucha de imágenes en clases indiscutidamente replegadas asimétricamente: una clase se mapea (tiene teleserie), la otra simplemente se desterritorializa (no tiene teleserie).

Es importante destacar que en ningún caso se niega la existencia de los problemas del sector más privilegiado que vemos noche tras noche, incluso se pueden asociar a la vida de cualquier chileno/a, con imaginación y arribismo, por supuesto. La crítica hacia estas producciones se funda en que sus problemas (disputas personales entre egos, infidelidades, asesinatos, violaciones) no representan los relatos cotidianos y mensuales de la gran mayoría de los chilenos endeudados, cansados y disociados principalmente. Entonces ¿Será que las teleseries deberían centrarse en los problemas que padecen estos últimos endeudados, explotados y disociados? Por ningún motivo, de lo que se trata es de relacionar cuales problemas afectan a unos y como se conectan con otros, ponerlos en perspectiva, evidentemente organizada, consciente y crítica, pero desde los humildes, no de los privilegiados como dramatiza TVN. En suma, innegable y estrecha alianza existe entre los medios de comunicación masivos y la clase política dominante. Emblemático es el matrimonio entre la conductora Consuelo Saavedra y el ex Hacienda Andrés Velasco o el de Cecilia Bolocco y Carlos Menen, y quizás cuantos otros más, da lo mismo, son pelos de la cola, lo sustancial es entender que los segmentos de entretenimiento de la pantalla, también flagelan el hambre, la angustia y la condiciones de la existencia social. Ello porque invisibilizan realidades e imponen problemáticas infectas de la dominación de un segmento sobre otro.

Alerta sindical: subsidio amenaza negociación colectiva El objetivo de MIDEPLAN es que para el 2012 dicho bono ético sea ley. Para ello, se le sumará una segunda fase que consistirá en subsidiar el empleo de los salarios más pobres. Es decir, cada peso que produzcan los trabajadores de menores ingresos, el Estado suplementará con un adicional. Por ejemplo, si el trabajador recibe un ingreso de 100 mil pesos, el Estado podría agregar 30 mil pesos. Dicha ponderación dependerá de los umbrales de ingreso, de acuerdo al ítem definido por los “expertos”. ¿Cuáles son los posibles efectos? Probablemente aumentarán los ingresos sin que los empresarios tengan que efectuar ajustes salariales propios de un convulsionado período de alza generalizada, lo que a su vez agrede la negociación colectiva y apunta a la desmovilización. Ello porque aquellos trabajadores (sindicados o no) verán aumentar su sueldo sin la necesidad de sindicalizarse o protestar por sus derechos. Y mejor aún, los empresarios no tendrán que desembolsar ni en peso de las utilidades, por el contrario, sus puestos de trabajo serán sobre cotizados por la fuerza laboral, ya que se sabrán cuales serán los sectores y montos subsidiados. Cuan impacto será en términos organizativos, no lo sabemos. Solo las organizaciones de trabajadores podrán marcar una cancha. Durante el 2010 en promedio las carnes subieron 30 por ciento, lo mismo que la leche (25%), las frutas y verduras (10%). Durante el mes de febrero se efectuó la séptima alza del Transantiago en doce meses. El valor de hora punta llegó a los 640 pesos (1 euro), lo que lo convierte en el pasaje más caro de América Latina. Tanto el alza del transporte como gran parte de las necesidades básicas posiblemente sigan aumentando producto de la crisis alimentaria y la especulación del petróleo libio.

Para la derecha el problema es la pobreza, para los que se organizan es la riqueza. Ya no es tiempo de seguir desmoralizados, hay que mirar hacia la cordillera, no importa que midamos un metro y medio, lo que importa es levantarse.

1) Datos del Mercurio, Economía y Negocios, 20/03/2011

2) Ver Paul Walder y Beatriz Michell, edición chilena Le Monde Diplomatique, marzo 2011

3) Ver Paul Walder y Beatriz Michell, edición chilena Le Monde Diplomatique, marzo 2011.

4) Ingreso Ético Familiar debutará en $ 152.505, El Mercurio, 20/03/2011.

5) Ver Paul Walder y Beatriz Michell, edición chilena Le Monde Diplomatique, marzo 2011


EL PRESIDENTE OBAMA VISITA CHILE

Por Jorge Arrate

Los grandes desafíos de los años sesenta tienen una fecha memorable: el 1 de enero de 1959, cuando la Revolución Cubana propuso otro horizonte a los latinoamericanos. En un continente plagado de dictaduras -muchas de ellas una asociación ilícita entre militares corruptos y empresas estadounidenses- Germán Arciniegas había registrado esa odiosa realidad política en su influyente y censurado libro “Entre la libertad y el miedo”. Por otra parte, Juan José Arévalo, el antecesor del presidente de Guatemala Jacobo Arbenz derrocado en 1954, describía la relación entre Estados Unidos y América Latina en su famoso texto que llevaba el sugerente título de “La fábula del tiburón y las sardinas”. La Revolución Cubana rompió ese destino odioso al que parecían condenados muchos de los países latinoamericanos y, en Chile, donde subsistían formas políticas democráticas, hizo que la tercera candidatura presidencial de Allende, la de 1964, adquiriera un nuevo tinte y fuera vista por todo el continente como otro desafío frontal a la dominación norteamericana. El triunfo de 1970, el gobierno de la Unidad Popular y su culminación, el sangriento golpe de 1973, comprobadamente urdido e incentivado por la CIA y el gobierno Nixon, confirmaron una vez más el enorme poderío de los patrones del “patio trasero”.

Los años sesenta fueron también años de conmoción en los Estados Unidos. John Kennedy pareció abrir alguna expectativa promisoria, desmentida pronto por la invasión de Bahía Cochinos. Pero la tensión ciudadana en los Estados Unidos era arrolladora. La tenaz lucha por los derechos civiles y particularmente contra la discriminación racial convertiría, especialmente a los estados del sur, en territorios de duro enfrentamiento. La guerra de Vietnam convocaría cada día más voluntades, especialmente de jóvenes, a constituir un movimiento de gran magnitud por la paz. La lucha por la libertad de expresión en los campus universitarios, surgida en Berkeley en 1967, abriría el camino a la ola de explosiones estudiantiles posteriores, tanto en Estados Unidos como en Europa y América Latina. El macartismo de los cincuenta y la odiosa persecución anticomunista parecían en retroceso frente a fuerzas sociales y culturales poderosas. La irrupción del rock reconocía el rol expresivo y originalidad del propio cuerpo, el movimiento hippie con su perfil anticonsumista florecía precisamente en el mercado más grande y potente del mundo, la píldora anticonceptiva sustentaba una revolución sexual generalizada, emergía la demanda por derechos plenos de aquellos con una opción sexual diferente de las admitidas, el pensamiento de izquierda retomaba fuerza en las universidades, desde liberales de avanzada como Galbraith, pasando por académicas e ideólogas del movimiento feminista, hasta la inolvidable Monthly Review, donde escribían los marxistas Paul Baran, Leo Huberman, Paul Sweezy y muchos otros que fueron señeros en la formación política de generaciones de norte, centro y sudamericanos.

Traigo a colación estas memorias porque el Presidente Obama visita Chile y pienso que un afroamericano como él, hijo de africano y nacido en Hawai, que ha de haber conocido en carne propia, incluso en su nivel de estudiante de élite, muchas formas de discriminación, no existiría en esa investidura, la de Presidente, si no fuera por la larga lucha de distintos sectores de la sociedad norteamericana por un país más libre e igualitario. En los años sesenta murieron asesinados Robert Kennedy, que forzó la integración racial en el sistema educacional, y miembros de los Panteras Negras, Malcolm X y Martin Luther King, con concepciones en muchos sentidos contrapuestas entre sí pero convergentes en la vigencia y universalidad de los derechos civiles. La plenitud de su reconocimiento está aún lejana pero el avance registrado es muy grande y explica que un afroamericano ocupe la Casa Blanca. Hace cincuenta años habría sido un despropósito pensar que Estados Unidos pudiera elegir un presidente de raza negra. Lo impensado ha ocurrido y es innegable que la elección de Barrack Obama constituyó un hito en el proceso de lucha cultural por sociedades más igualitarias.

Sin embargo, esta constatación no puede ocultar que el Presidente Obama representa un sistema económico y político que es el sostén de un mundo hoy día más desigual que hace cincuenta años, tanto entre continentes y países como dentro de cada uno de los estados, donde la guerra sigue siendo una monstruosidad de la vida diaria y en que el predominio de los grandes poderes económicos radicados en Estados Unidos y otras potencias del hemisferio norte han configurado lo que llamamos “globalización”, los conglomerados que conocemos como “transnacionales” y la visión que crecientemente hemos denunciado como “depredadora”. En América hay varios acontecimientos políticos ocurridos en el siglo XXI que marcan hitos culturales. Un obrero metalúrgico auténtico, Lula, es electo Presidente de Brasil. Un indígena, Evo, llega a la presidencia de Bolivia. Mujeres, Bachelet en Chile, Cristina Fernández en Argentina, son electas por voto popular para presidir sus estados. Obama, un afroamericano, llega a la presidencia del país más poderoso del mundo, donde los afroamericanos son una minoría. Pero todos asumen una tarea que conlleva la representación de estado y, por lo tanto, de uno u otro modo, encarnan una historia y, no cabe duda en el caso del Presidente Obama, un régimen que él se ha comprometido a administrar y defender.

En la realidad estadounidense las voces de izquierda y la fuerza de los movimientos sociales y culturales de pacifistas, feministas, alternativos, ecologistas, antidiscriminadores, marxistas, consumidores y libertarios, han perdido fuerza refugiándose fragmentadamente en ONGs, publicaciones de baja circulación, universidades, mini movimientos políticos o en sectores del Partido Demócrata. Un sistema político de “alternancia binominal” ---demócratas o republicanos, republicanos o demócratas--- y la influencia decisiva de los intereses económicos en la política se han consolidado. Sólo un senador independiente, por el estado de Vermont, se declara socialista en los Estados Unidos. No hay una izquierda mínimamente coordinada, ni política ni social, sino muchos fragmentos. La “opción del mal menor” se asentó de tal manera que es difícil avizorar un futuro en que pueda emerger allí una fuerza de avanzada social con un rol protagónico. El sistema conduce, además, como en otra escala ocurrió también con Bachelet, a que el poder se ejerza dentro de márgenes ajustados, precisamente los límites que garantizan una estabilidad fuertemente conservadora.

No sé si el Presidente Obama quisiera ir más allá de lo que ha ido o si está satisfecho de su propio gobierno. Cuando era senador votó contra la guerra en Irak en una postura de franca minoría y siendo Presidente la terminó, pero escaló las acciones en Afganistán. Quiso realizar una reforma de salud de impronta igualitaria y debió transigir puntos clave. Se propuso cerrar Guantánamo y no pudo, aunque ha dicho que mantiene su promesa. Lo que está claro es que, si efectivamente quisiera alcanzar logros únicos, que marquen hitos, está severamente ajustado por el sistema político de su país porque en definitiva debe representarlo, a ese sistema y al nudo de poder económico que ejerce el poder en Estados Unidos y en el mundo.

Una trágica coincidencia dispone que la visita del Presidente Obama ocurra cuando el uso de la energía nuclear ha mostrado sus falencias y su carácter de horrenda amenaza. El gobierno chileno ha resuelto perseverar en la firma de un acuerdo de cooperación nuclear y ha sido receptivo de la decidora iniciativa norteamericana firmarlo sin la presencia de los Presidentes y antes del viaje del norteamericano. Además, el gobierno chileno ha resuelto hacerlo prácticamente a escondidas, en la ceremonia más privada posible. Detrás de este acuerdo están las grandes empresas que fabrican y venden reactores nucleares -una tecnología derivada del uso principal de esa energía, o sea el uso militar- y los pequeños grandes poderes económicos que gobiernan Chile, que impulsan un crecimiento a cualquier costo justificándolo con la necesidad de terminar la pobreza aunque sus resultados sean ensanchar las desigualdades. El acuerdo mostrará el alcance y extensión de los intereses que comandan el sistema globalizado en que vivimos y de su desgraciado modo de funcionar. Como chilenos debemos lamentar que el Presidente Obama represente aquello y avergonzarnos de la impúdica ansiedad de nuestro gobierno.

Vuelvo al comienzo. Cuando surgió la Revolución Cubana en 1959, Estados Unidos estableció al poco tiempo el bloqueo económico que supera ya el medio siglo de existencia. De este modo condicionó severamente el curso del proceso cubano y lo condiciona hasta hoy. El bloqueo ha sido rechazado por todo el mundo, incluyendo países que Estados Unidos considera sus aliados. Nadie podría esperar que el Presidente Obama cambie el curso de los acontecimientos mundiales en un sentido socialista y que abandone la representación que tiene y que obviamente asume. Pero, si efectivamente está dentro de sus márgenes y es su voluntad iniciar otra era en las relaciones hemisféricas, debiera empezar por levantar el bloqueo a Cuba. Si lo hiciera, además, tributaría un reconocimiento a todos aquellos que en los años sesenta abrieron el sendero para que un afroamericano fuera alguna vez Presidente de los Estados Unidos.

Santiago, 18 de marzo de 2011.

Jorge ARRATE


JAPÓN: DOLOR Y VERGÜENZA

Por Dra. Clara Olmedo Reynoso

Dolor es el sentimiento inmediato y natural que nos invade ante las imágenes que recibimos de la devastación producida por el terremoto, el maremoto y ahora las explosiones de plantas nucleares en Japón. Pero me avergüenzan las lecturas e interpretaciones con que diversos “especialistas” abordan los efectos de esta catástrofe “natural” (¿?).

Específicamente me laceran la razón las lecturas que hacen los “expertos” del mercado, sobre todo los predicadores neoliberales que, desplegando todo su arsenal teórico-discursivo y afinando sus calculadoras, se apresuran a dar pronósticos para el movimiento de los commodities: el petróleo, el cobre, etc. y de los valores del sector nuclear en las bolsas del mundo y sus efectos en la economía mundial. Más que vergüenza ¡me dan asco! ¿Por qué no callan por un instante, un solo instante, y se dejan invadir por el humano sentimiento del dolor? A ver si ese noble acto les permite desviar sus miradas del monitor de sus calculadoras y reconocer que la tragedia humana japonesa, como la de tantas otras regiones, también dicen relación con esas alabadas “leyes naturales del mercado: oferta y demanda”. Si no, que me expliquen por qué “Japón cuenta con 54 rectores nucleares repartidos en 18 centrales, y en estos momentos están construyendo dos reactores más” (1). Y por qué esa expansiva industria está solo en manos de tres grandes operadores: EPCO (Electric Power Company); JAPC (Japan Atomic Poer Company); JNFL (Japan Nuclear Fuel Limited). Por qué los predicadores neoliberales no reconocen que los abnegados esfuerzos que se dedican a la construcción de centrales nucleares, NO responden en nada a las necesidades fundamentales de la humanidad, sino a la voracidad de las grandes corporaciones, que detrás de sus intereses económicos también esconden estrategias bélico-militares.

Por favor, explíquenme por qué el desarrollo de la energía nuclear es considerada como una “amenaza a la humanidad”, es “terrorista”, es casi “diabólica” en Irán y jamás se dijo lo mismo de países occidentales como Francia, Estados Unidos, o los orientales como Japón, que hoy se convirtió en una amenaza no sólo para sus propios ciudadanos, sino para el mundo entero. El presidente de Chile acaba de regresar de una “productiva” gira a países como Francia, donde se vio a un muy apresto ministro de energía, Laurence Golborne Riveros, con la Tour Eiffel y un iluminadísimo Paris de fondo, diciendo que esa “belleza” es posible hoy gracias a la energía nuclear. No puedo dejar de contrastar esa sonriente imagen del ministro de energía de Chile con los desesperados y confundidos rostros de niños y niñas, mujeres y hombres japoneses, sobrevivientes que apenas les alcanza la energía vital para seguir buscando a sus seres queridos. Sí, esos niños y niñas a quienes no sabríamos explicarles por qué los mayores construimos esos monstruos que, como en una fantasiosa película, luego matan a los seres humanos.

Tal como Enrique Leff (2003) señala “la amenaza que se ha establecido en el imaginario colectivo y que mantiene pasmado al mundo actual es la del terrorismo que se manifiesta en un miedo generalizado a la guerra desenfrenada, al holocausto humano, al derrumbe de reglas básicas de convivencia y de una ética de y para la vida” (2).

Pero ¿qué estamos haciendo para evitar el terror de los proyectos nucleares desplegados por los países “buenos”? Volviendo a los números, tanta es la obsesión por cuantificar-marketizar la catástrofe nipona, que sin ningún pudor nos cuentan que el “nivel de riesgo es 4 sobre 7”. ¿Qué significan esos números? ¿Debemos quedarnos tranquilos? Perdón, mi simple mente no lo entiende. Pido que bajen del pedestal técnico y hablen en un lenguaje que podamos entender los simples mortales. Y de paso que se sinceren con la humanidad y, ya que tanto gustan de los números, nos digan quiénes son los mayores beneficiarios de la energía nuclear: Mitsubishi, Toshiba, Hitachi, General Electric en Japón (3).

Y en Chile, ¿a quién beneficiaría un futuro proyecto de energía nuclear? Aquí la catástrofe nuclear japonesa ya levantó voces que se adelantan al rechazo ciudadano de proyectos de centrales nucleares en un país igualmente sísmico y donde las autoridades no titubean en cambiar las etiquetas de un proyecto económico de “contaminante” a “molesto”. Entre los que se adelantan a la oposición ciudadana se encuentra el diputado de la UDI, Juan Lobos, quien reconoció que el problema nuclear de Japón “no hará variar los planes oficialistas que buscan implementar este tipo de energía en nuestro país” y que “la minería y la industria son los grandes consumidores de energía, lo que se debe potenciar” (4).

Este mismo representante de la ciudadanía señaló que “si en este ámbito el Estado no está en condiciones de dar los pasos con la celeridad que se requiere, pues entonces se debe dejar a los privados avanzar, y apoyarlos en esta tarea” y él le pide al Ministro Golborne que apoye “al grupo empresarial que quiere llevar adelante el desarrollo de la energía nuclear en Chile”(5).

Una clara estrategia discursiva que busca legitimar un proyecto económico y político que, bajo la etiqueta del desarrollo y el progreso del país, esconde relaciones de poder y una cruda desigualdad entre los actores sociales: grandes corporaciones vs. ciudadanos y ciudadanas, cuyas voces son apenas enaltecidas en performáticas elecciones de autoridades, pero fuertemente aplastadas o desoídas cuando se manifiestan, pro ejemplo, en contra de centrales hidroeléctricas en la Patagonia o de la planta termoeléctrica Castilla en la región de Atacama, entre otras.

La tragedia nuclear de Japón no sólo debiera revitalizar el debate en torno a la viabilidad de la energía nuclear en Chile, sino también la cuestión ambiental en general. Pero esto no debe plantearse en términos de la cuantificación de los costos socio-ambientales que conlleva este o aquel proyecto productivo, sino reconociendo que bajo la lógica del neoliberalismo, todo proyecto productivo que avanza sobre comunidades y territorios, mares, ríos o bosques se inscribe en una lógica de competencia y conflicto con una naturaleza fuertemente “capitalizada y tecnologizada por una cultura globalizada que hoy en día impone su imperio hegemónico y homogenizante bajo el dominio de la tecnología y el signo unitario del mercado” (Leff 2003) (6).

Precisamente este es el escenario sobre el cual estamos obligados a revitalizar el debate sobre la energía nuclear, desplazándolo del discurso puramente técnico-económico y llevándolo al plano de lo político y aceptando que no estamos obligados, como sociedad, a seguir el camino elegido por los llamados países desarrollados. Al igual que muchos otros países del Tercer Mundo, Chile tiene una gran “deuda ecológica” que “pone al descubierto la parte más grande y hasta ahora sumergida del iceberg del intercambio desigual entre países ricos y pobres, es decir, la destrucción de la base de recursos naturales de los países llamados subdesarrollados, cuyo estado de pobreza no es consustancial a una esencia cultural o a su limitación de recursos, sino que resulta de su inserción en una racionalidad económica global que ha sobre-explotado a su naturaleza, degradado a su ambiente y empobrecido a sus pueblos” (Leff 2003) (7) . Por suerte, hoy, Chile no es Japón ¡Ojalá nunca tengamos que lamentar un desastre nuclear! Eso sí, en el dolor, todos y todas somos japoneses. Mi más sentida empatía con los ciudadanos y ciudadanas de Japón.

NOTAS:

(1) http://www.efeverde.com/esl/contenidos/noticias/13-marzo-2011-18-39-00-claves-para-entender-la-alerta-nuclear-en-japon (consultada 14/03/2011)

(2) Leff, E. (2003) “La ecología política en América Latina. Un campo en construcción”, Revista Polis, Nº 5, Vol. 2, Universidad Bolivariana, Chile

(3) Ver mapa y datos en: http://www.aeromental.com/2011/03/11/mapa-de-las-55-plantas-nucleares-de-japon (consultada 14/03/2011)

(4) Ver noticia en: http://www.biobiochile.cl/2011/03/12/diputado-lobos-defiende-centrales-nucleares-en-chile-las-de-japon-tienen-30-anos-de-atraso.shtml (consultada 14/03/2011)

(5) http://www.biobiochile.cl/2011/03/05/diputado-lobos-si-el-estado-no-avanza-rapido-en-materia-de-energia-nuclear-debe-dejar-a-privados.shtml (consultada 14/03/2011). (6) Op. Cit.

(7) Op. Cit.

Dra. Clara Olmedo Reynoso Socióloga, Docente-Investigadora Universidad Austral de Chile

E-mail: claraolmedo@uach.cl


La Batalla de La Moneda

QUERELLA POR EL CRIMEN DE LESA HUMANIDAD Y HOMICIDIO CALIFICADO DEL PRESIDENTE SALVADOR ALLENDE GOSSENS CONTRA QUIENES RESULTEN RESPONSABLES.

Pasaron treinta y siete y medio años para que, por resolución de la Fiscal de la Corte Suprema de Justicia, Señora Pedrals, se inicie el primer proceso judicial en los tribunales chilenos por el término de la vida del Presidente de la República de Chile Doctor Salvador Allende Gossens el 11 de septiembre de 1973 en el Palacio de La Moneda. A los pocos días se presenta la primera querella de particulares por el crimen de lesa humanidad y homicidio calificado del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens por parte de quince ciudadanos que nos declaramos, políticamente, Socialistas Allendistas. Luego del tiempo pasado en que aceptamos, a regaña dientes, la versión del suicidio se nos presenta esta oportunidad de rescatar para la historia una visión diferente de los acontecimientos del 11 de septiembre de 1973, y que hoy me atrevo a calificar como la Batalla de La Moneda, que se desarrolló entre la 7.45 horas de la mañana cuando llega al Palacio de La Moneda el Presidente y termina esa misma tarde en el momento en que su cuerpo es sacado por la puerta de calle Morandé Nº 80, pasadas las 18,00 horas de ese mismo día.

Este brutal acontecimiento único en la historia de Chile no tiene parangón. Sabemos de alzamientos militares, golpes de estado, muerte de gobernantes, pero es la primera vez que las fuerzas armadas y de orden conspiran, sitian y toman el control la ciudad de Santiago, luego sitian, bombardean, incendian, asaltan y toman la sede del Gobierno de la República, el Palacio de La Moneda, y causan el término de la vida del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens, con un apoteósico despliegue de recursos en armas terrestres y aéreas en un juego de guerra que, a sabiendas, no tendrá respuesta equivalente. Triste es comprobar que quienes tienen el monopolio de las armas en nombre de la democracia se juegan por un ejercicio de guerra, la Batalla de La Moneda, colgando el peor baldón que nuestra la historia de Chile.

En el Palacio de La Moneda queda sitiado el Presidente Doctor Salvador Allende Gossens acompañado por un minúsculo grupo de combatientes integrado por algunos detectives de la Policía de Investigaciones, algún funcionario administrativo de la Presidencia y por su equipo de seguridad conocido como el GAP. Las fuerzas armadas hacen en el centro de la ciudad de Santiago, y en toda ella, el mayor despliegue militar de todo el siglo XX. Recordemos cual era la presencia de unidades militares y aéreas en aquella época en al interior de la ciudad Santiago y en un radio de cien kilómetros.

Tenían sus cuarteles en el sector urbano de la ciudad de Santiago: La Escuela Militar, en Las Condes, La Escuela de Suboficiales, en San Ignacio con Blanco Encalada, La Escuela de Telecomunicaciones, en Antonio Varas, Providencia, El Regimiento de Infantería Nº 1 Buin, en El Salto sector Recoleta, El Regimiento de Artillería Nº 1 Tacna, en Tupper con Plaza Ercilla, El Regimiento Blindado Nº 2, en Santa Rosa y Avenida Matta El Batallón de Intendencia Nº 2, Beaucheff con Rondizzoni, Los Arsenales de Guerra, en Ejército con Blanco Encalada, La Fábrica y Maestranza del Ejército, en Pedro Montt con San Ignacio La Guarnición Naval de Santiago, en la Quinta Normal Escuela de Aviación, en Gran Avenida, Escuela de Especialidades FACH, en Gran Avenida Base Aérea del Bosque, En Gran Avenida Grupo de Aviación Nº 7, en Cerrillos Grupo de Aviación Nº 10, en Cerrillos.

En un radio aproximado de cien kilómetros, en el entorno de la ciudad de Santiago, encontramos: El Regimiento de Artillería Antiaérea de Colina, La Escuela de Paracaidistas y Fuerzas Especiales del Ejército en Peldehue, El Regimiento de Infantería Guardia Vieja de Los Andes, La Escuela de Alta Montaña en Río Blanco, El Regimiento de Infantería Yungay de San Felipe, La Escuela de Caballería en Quillota, El Regimiento de Caballería Coraceros en Viña del Mar El Regimiento de Infantería Maipo en Valparaíso, La Escuela de Ingenieros en Tejas Verde, La Escuela de Infantería de San Bernardo, El Regimiento de Ingenieros de Puente Alto, El Regimiento Membrillar de Rancagua. Todas las Escuelas y Unidades de la Armada en Valparaíso y Viña del Mar, Todas la Escuelas y Unidades de Carabineros.

(Este listado lo hice de memoria, espero no tener omisiones para no provocar menoscabo a nadie).

Esta información detallada hace visibles los dos anillos que representan las unidades militares sobre Santiago, uno interior totalmente urbano y uno exterior pero de rápido transporte, que presentan más notablemente la desproporción de las fuerzas enfrentadas en la Batalla de La Moneda y que hacen que nazcan una serie de reflexiones y preguntas que aún no tiene respuestas al paso de los años. La esperanza esta centrada en el resultado de las diligencias que decrete el Señor Ministro en Visita que acogió a trámite nuestra querella y ordenó acumularla con el expediente iniciado por resolución de la Ilustrísima Corte Suprema de Justicia. Es indiscutible que se formó y actuó una asociación ilícita criminal y terrorista cuya finalidad es poner término violento al gobierno constitucional en funciones. Esta asociación ilícita es la que prepara las coordinaciones y da ordenes que movilizan las fuerzas armadas y de orden en todo el territorio nacional, gestan el golpe de Estado ocurrido el día martes 11 de septiembre de 1973, y los días siguientes, pero que tiene una existencia y funcionamiento muy anterior a la fecha de los acontecimientos que revisamos, que es la Batalla de La Moneda.

La nebulosa es tan grande sobre la verdad de lo acontecido que en esto colaboran las multitudes de entrevistas , reportajes, crónicas, ensayos, libros, documentales y otras expresiones que narran o quieren reconstruir los momentos en que termina la vida del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens; llega a tanto que el lugar efectivo del término de su vida no ha sido establecido exactamente por cuanto la reconstrucción del Palacio de La Moneda incluyó una modificación a las plantas existentes al día 11 de septiembre de 1973 cuya primera muestra es la eliminación de la puerta de la calle Morandé Nº 80 y la escala que llevaba al segundo piso. Se me ocurre que se debería reconstruir la escena del crimen pidiendo a la Presidencia de la República que entregue los planos de plantas, circulaciones y cortes del Palacio al día 10 de septiembre de 1973 y los correspondientes a la actual distribución, producto de la reconstrucción, y que se oficie a quién corresponda, como es la Dirección de Arquitectura del Ministerio de Obras Públicas, a la Dirección de Obras de la Municipalidad de Santiago, al Consejo de Monumentos Nacionales, al Archivo Nacional, al Museo Histórico Nacional y toda repartición que pueda aportar antecedentes con la finalidad que los profesionales y especialistas que disponga el Señor Ministro en Visita establezcan los calces entre la antigua planta y la actual.

En la Batalla de La Moneda participaron, que yo recuerde, personal de cuatro instituciones: el Ejército de Chile, la Fuerza Aérea de Chile, Carabineros de Chile y Policía de Investigaciones. Cada una de estas instituciones tuvo una participación diferente; en diferentes tiempos durante el día, y debieran estar todas ellas en condiciones de aportar respuesta a una serie de interrogantes que están sin contestar. Mirando este escenario con la calma parcial que dan los treinta y siete años transcurridos, comienzan las dudas razonables de cómo fueron los últimos momentos de la vida del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens y fundamentalmente como fue que terminó su vida. La multiplicidad de versiones sobre aquel trágico momento de la historia comienza a generar numerosas preguntas que luego de largas reflexiones he logrado clasificarlas sobre el desarrollo y término de la Batalla de La Moneda para cada una de las instituciones que conocemos como partícipes del acontecimiento.

Al Comandante en Jefe del Ejército le pediría que contara:

-  Qué Oficial General ocupaba el cargo de Comandante General de la Guarnición Militar de Santiago entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y quién lo ocupó el día 11 de septiembre de 1973.

-  Cuantos y quienes eran los Oficiales Generales con destinación en Santiago entre el 1 de junio y el 10 de septiembre de 1973 y que cambios sufrió esa nómina el día 11 de septiembre de 1973.

-  Qué Escuelas y Regimientos del Ejército tomaron posiciones de infantería, artillería, mecanizados y blindados en torno al Palacio de La Moneda la mañana del martes 11 de septiembre de 1973 en un radio aproximado de medio kilómetro; es decir entre las calles Rosas por el norte, Eleuterio Ramírez por el sur, Mac Iver por el oriente y Almirante Barroso por el occidente.

-  Quién fue el Jefe de esas fuerzas en el descrito teatro de operaciones en el entorno del Palacio de La Moneda, (oficial general o superior) y cual fue su Plana Mayor, señalando la nómina con los correspondientes grados

-  Cuáles fueron los recursos del Jefe de las Fuerzas en el sito del Palacio de La Moneda; es decir el total de hombres, piezas de artillería, carros blindados y tanques bajo su mando; y señalar cuantos hombres respondían a su voz por los correspondientes grados (cuantos coroneles, tenientes-coroneles, mayores, capitanes, tenientes, subtenientes, suboficiales, clases, soldados y conscriptos).

-  Quiénes fueron los funcionarios del Ejército que en el asalto y toma del Palacio de La Moneda tuvieron contacto visual y/o físico con el Presidente de la República (y como fueron esos contactos) hasta la hora en que es retirado su cuerpo, señalando nombres, grados y unidades a las pertenecían.

Al comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile le pediría que contara :

-  Cuántos aviones de combate y helicópteros participaron en el bombardeo del Palacio de La Moneda, de la Residencia Presidencial del Tomás Moro y contra las antenas de las radioemisoras en la ciudad de Santiago, sus características y capacidades de fuego, cuales fueron las tripulaciones señalando en nómina los nombres, grados y especialidades de cada uno de ellos.

-  Cual fue el tipo de bombas y/o proyectiles descargados en estas acciones por las unidades participantes y cual era su poder de destrucción antes probados en ejercicios de combate.

-  Cual era la cadena de mando desde el día 1 de junio y al 11 de septiembre de 1973 entre el Comandante en Jefe de la Fuerza Aérea de Chile y cada uno de los Comandantes de los aviones y helicópteros de combate participantes en los bombardeos antes identificados incluyendo los nombres, grados y cargos de cada uno de ellos, y los cambios habidos en el período.

-  Qué día, a que hora, con ordenes generados donde y emitidas por quién, se cargaron los aviones y desde donde y a que hora se inició el despegue para efectuar los bombardeos antes señalados.

-  Cual fue el destino de esas tripulaciones después de los bombardeos, informando de los ascensos, destinaciones, traslados y retiros (voluntarios o dispuestos por el mando) hasta el 31 de diciembre de 1974.

Al Director General de Carabineros de Chile le pediría que contara:

-  Quien era el Señor Oficial de Guardia del Palacio de La Moneda la noche del 10 al 11 de septiembre de 1973 y la nómina de los suboficiales y sargentos bajo su mando en el Escuadrón Guardia de Palacio.

-  Cual era la cadena de mando entre el Director General de Carabineros de Chile y el Señor Oficial de Guardia del Palacio de La Moneda entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y los cambios ocurridos en esa nómina el día 11 de septiembre de 1973.

-  Cual era el total del armamento y de la munición fiscal asignada a la Guardia del Palacio de La Moneda entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y cual fue su destino el día 11 de septiembre de 1973.

-  Quién dio la orden al Señor Oficial de Guardia para que la Guardia del Palacio de La Moneda hiciera abandono de sus puestos de servicio, a que hora del día 11 de septiembre de 1973 ocurrió este hecho y si esta acción fue conocida, comunicada y/o autorizada por el Presidente Doctor Salvador Allende Gossens.

-  Cual fue el destino del personal de la Guardia del Palacio de La Moneda durante ese día 11 de septiembre de 1973 y en los días siguientes.

Al Director de la Policía de Investigaciones le pediría que contara :

-  Cual fue el personal de esa Policía de Investigaciones que prestó servicio en el Palacio de La Moneda los días 10 y 11 de septiembre de 1973, señalando nombres, grados y responsabilidades individuales.

-  Como era la cadena de mando entre el Director General y el personal de la Policía de Investigaciones en el Palacio de La Moneda entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y que cambios se produjeron en el mando durante el día 11 de septiembre de 1973.

-  Quienes de los funcionarios de esa Policía de Investigaciones abandonaron el Palacio de La Moneda la mañana del día 11 de septiembre de 1973 con ordenes de quién, o con que autorización y a que hora, y cuales fueron los funcionarios que permanecieron en el cumplimiento de sus funciones junto al Presidente Doctor Salvador Allende Gossens.

-  Si hubo funcionarios de esa Policía de Investigaciones que ingresaron al Palacio de La Moneda durante la tarde del día 11 de septiembre de 1973, por órdenes emanadas de quién, quienes fueron, a que entraron y durante cuanto tiempo permanecieron en el Palacio.

-  Cual fue el destino de este personal después de salir del Palacio de La Moneda, contar de los ascensos, destinaciones, traslados y retiros (voluntarios o dispuestos por el mando) hasta el día 31 de diciembre de 1974.

Al Comandante en Jefe de la Armada le pediría que contara :

-  Que oficial servía el cargo de Comandante de la Guarnición Naval de Santiago entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y quién lo ocupó el día 11 de septiembre de 1973.

-  Si habían Almirantes con destinación y residencia permanente o temporal en Santiago entre los días 1 de junio y 10 de Septiembre de 1973 y en caso afirmativo quienes eran y que cargos ocupaban.

-  Quienes eran los almirantes con destinación en Valparaíso y Viña del Mar entre los días 1 de junio y 10 de septiembre de 1973 y si se produjeron cambios en el alto mando naval el día 11 de septiembre de 1973.

-  Que oficial ordeno el zarpe de la Escuadra para participar en la llamada Operación Unitas con buques de guerra norteamericanos y quién ordenó su regreso a puerto la noche del 10 al 11 de septiembre de 1973.

-  Que investigación llevó a efecto el Servicio de Inteligencia Naval entre los días 1 de enero y 10 de septiembre de 1973 al interior de la institución, de carácter político contingente de la época, y que resultado logro dicha investigación, contando si hubo personal naval detenido, cuando ocurrió la detención, si fueron puestos a disposición de algún mando, y donde se concretó el arresto (dependencias de cual guarnición o buque)

Si algún día logramos responder estas y, quizás, otras preguntas sobre la Batalla de La Moneda es probable que nos acerquemos a la verdad sobre el término de la vida del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens. Responder todo lo planteado permitiría conocer los nombres de muchos actores y autores del término de la vida del Presidente Doctor Salvador Allende Gossens, incluso, si se les pudiera interrogar es probable que se logre configurar algunos delitos. El crimen de lesa humanidad es, desde luego, imprescriptible, y se pueden configurar un homicidio calificado donde además de autores físicos, hay autores intelectuales, hay quienes cometen el delito de suplantación de autoridades arrogándose funciones y atribuciones que no tenían, existe un claro delito de homicidio frustrado y con un análisis posterior formar probablemente un cuadro diferente al generalmente aceptado.

Puede ocurrir que, con los resultado de las diligencias de este proceso judicial, logremos reconstruir este pasaje de la historia, muchos de los actores de esta tragedia ya no existen, otros ocultan su real participación, quizás cuantos quieren olvidar es momento de sus vidas, pero el hecho ya es parte de la Historia de Chile y nada ni nadie podrá borrarlo de la memoria del país.

Rubén A. Yocelevzky Retamal.


El documento Fotopoético "Herida", es la convergencia colectiva de Poesía y Fotografía

Realizado en la ciudad de Talca.

Fulvio Fernández, académico y Artista Visual nos dice: hemos esperado un año para darloa conocer... este tiempo fue necesario... "para prender a volar con las alas rotas", en Palabras del Poeta prologuista...

(Para ver el documento fotográfico hay que abrir el PDF, haga clik en él)


Diagrama del Chile social

27F: El terremoto de todos y la tragedia de los nadies

A un año de la catástrofe, contradictorias perspectivas sociales, políticas y económicas acontecen el proceso de la reconstrucción.

Por Rodolfo Quiroz

Dos son las verdades que se confrontan previas horas de cumplirse un año del terremoto y tsunami que afecto al núcleo central de Chile. Por un lado, organizaciones sociales y autoridades locales, que acusan incertidumbre, lentitud y corrupción. Y por el otro, el gobierno y autoridades regionales, que curiosamente con sus chaquetas rojas difunden los avances de las localidades afectadas, recalcando transparencia y una buena gestión del proceso. Y en efecto, el terremoto y tsunami ocurrido el 27 de febrero pasado, mostró realidades sociales profundamente irresueltas, importantes de ocultar y fáciles de estallar. Sin embargo, la discusión política de la reconstrucción, se centró en si fue rápida o lenta, o bien, transparente o corrupta. En ese marco, el nuevo gobierno derechista reforzó su proyecto y aceleró su agenda, sin mayor adversario político. Ello indica que en Chile no existe un debate público de fondo que cuestione el modelo económico a partir del 27F. Aún así, desde una composición diversa y arraigada en lo territorial, las organizaciones locales se organizan y comienzan a coordinar lo nacional, y preparan protestas ante lo que ellas afirman “la mercantilización de la catástrofe”. En la intimidad social, hogares pobres se ensanchan y afirman el carácter clasista de la dignidad ultrajada por el terremoto. Mientras que una fuerte ola especulativa acelera el negocio inmobiliario y establece las pautas para nuevos circuitos productivos al amparo tributario del gobierno. Finalmente, la lucha ideológica rearma un imaginario del poder que preconiza el terremoto de todos, mientras los que se organizan desde abajo, socializan la tragedia de los nadies y arman la ruta de sus luchas.

Las nuevas marcas mundiales y el descalabro

No fue cualquier terremoto, de eso, al parecer hay consenso. Según la agencia Disaster Center (1), el 27F quedó como el cuarto terremoto más grande, -tanto por el costo proporcional al PIB, así como por sus daños- de los terremotos mundiales. La suma ascendió al 18 por ciento del PIB, equivalente a 30 mil millones de dólares. En cifras oficiales: 555 personas fallecidas, 800 mil damnificados, más de 500 mil viviendas afectadas, 4 mil quinientas escuelas deterioradas, 25 hospitales con daños serios, entre otras insuficiencias. En términos geofísicos, fue el quinto más grande del registro mundial. Los 8,8 grados Richter fracturaron 350 kilómetros entre las placas de Nazca y Sudamericana.

Fue a las 3:34 hrs. cuando se estremeció la tierra y despertó una buena parte de chilenos, aproximadamente el 75 por ciento de su población nacional. Los intensos e interminables 8,8 grados Richter impactaron directamente a las Regiones Metropolitana, Valparaíso, Libertador B. O’Higgins, Maule y Biobío. Estas últimas tres Regiones fueron las más afectadas (2).

A las 3:46 hrs, doce minutos más tarde del sismo, el Centro de Alerta de Tsunami del Pacífico (PTWC) desde Hawai le advierte al Servicio Hidrológico de la Armada (SHOA) - responsable para alertas de tsunami en Chile- que producto del terremoto (de epicentro en el océano Pacífico) existe una alta probabilidad de efectuarse un destructivo tsunami en las costas chilenas. El SHOA retiene la información, pero su socialización se limita producto que el mensaje viene en inglés. Aun así, cuentan los investigadores (3) de alerta de la Universidad de Chile, que el Dr. español Víctor Saldaña, integrante del PTWC, dos minutos más tarde, 3:48 hrs, enviaba un oficio en español recomendando la precaución del tsunami.

Una hora más tarde, 4:48 hrs., el mismo científico volvía a escribir, ahora sí con la certeza: “las lecturas del nivel del mar indican que un maremoto se generó”. Por relatos de los sobrevivientes del tsunami y la constatación de caza videos se supo que la última ola (de un total de tres) llegó a eso de las 6 de la madrugada. Sin embargo, solo después de dos días, las autoridades chilenas a través del Ministro de Defensa, reconocían la existencia del tsunami, que dicho sea de paso, se llevó la vida de más de 300 personas, de las cuales 31 aún están desaparecidas.

¿Shock del desastre o gobierno de clase empresarial?

La historia de Chile es también la historia de sus terremotos. No han sido pocos los sismos que se han cruzado con procesos políticos que han gatillado nuevos paisajes económicos para la vida nacional. Por ejemplo, el terremoto de Chillán (4) de 1939 con el gobierno de Pedro Aguirre Cerda, fundaba la Corporación de Fomento y Reconstrucción (CORFO) y daba inicio a profundas transformaciones económicas que marcarían la fisionomía de gran parte del siglo XX.

Hoy en cambio, el actual gobierno de Sebastián Piñera, lejos de implementar un proyecto de reconstrucción productivo y nacional, reduce el tamaño del estado y contribuye al incentivo del crecimiento económico. Dos terremotos en medio de contextos políticos y económicos difíciles de corresponder. Sin embargo, la inflexión de ambos indica ilustrativamente la dirección de la historia reciente: el desmantelamiento del keynesianismo para la entrada del neoliberalismo.

Y es el liberalismo avanzado al cual irrumpe el 27F en Chile. En el plano político, coincide con una inflexión muy relevante: la derrota de la Concertación después de cuatro gobiernos (1990-2010) y el triunfo de la Coalición derechista que retoma la Moneda tras cincuenta años -si consideramos la vía electoral- mediante el bloque de la Alianza.

“(…) Va a significar cambios en nuestro programa de gobierno” (5), advertía Piñera antes de firmar como Presidente. Y en efecto, hubo cambios para el gobierno, pero claramente funcionales a su agenda, que se aceleró. En una jerga más cristiana, fue un regalo del cielo. Decimos regalo porque en términos políticos el terremoto ocurrió días antes de comenzar su gobierno, por tanto, todas las posibles inconsistencias provenientes del estado (SHOA y Onemi, entre otras) remitidas tras la emergencia, le cabrían a la Concertación. Más aún, las metas incumplidas podrían justificarse debido a los recursos “extra” propios de la reconstrucción. Ello sin contar que sólo por el Fondo de Estabilización Económico Social (FEES), el gobierno disponía de 12 mil millones de dólares para enfrentar la emergencia. Buenos alicientes para echar a correr la nueva empresa.

El instrumento concreto que aceleró la agenda de gobierno, fue el plan de reconstrucción pública (8.431 millones de dólares para los próximos cuatro años) y su combinación financiera que se tradujo en las ventas de las empresas sanitarias (6) estatales y la implementación de una reforma tributaria regresiva. Ambas medidas crean directa o indirectamente condiciones para los mercados de capital extranjero y nacional, y de paso disminuyen la expresión del estado, extendiendo el poder privado, que a su vez desviaba ese imaginario de aquella clásica derecha incapaz de aumentar los impuestos.

En cuanto a la combinación tributaria, “en ningún caso busca hacer más equitativo y horizontal el sistema tributario de quienes tienen mayores ingresos” (7), explica Libio Pérez. La reforma de impuestos establece una subida parcial por los años de reconstrucción: 17 por ciento en el 2010, 20 por ciento para el 2011, 18,5 por ciento al 2012, 17 por ciento para 2013. Por tanto, la dirección de los impuestos es regresiva al beneficio de las empresas y no para engrosar las arcas fiscales de manera permanente. Otra variable se presenta en la nueva ley de donaciones, que establece un descuento del 17 por ciento a las empresas donantes. Es decir, lo que se le quita por un lado, se le ofrece recuperar por el otro.

En cuanto al royalty, el plan de reconstrucción estableció una subida del 4 al 9 por ciento, pero de carácter voluntario y sólo durante el período de la reconstrucción (2010-2013). En otras palabras, las corporaciones cupríferas a cambio de aceptar la subida parcial del impuesto obtienen una invariabilidad tributaria hasta el 2025. Grave agresión a la soberanía, si consideramos que actualmente concentran más del 70 por ciento de la extracción nacional del cobre, y presentan utilidades superiores a los 20 mil millones de dólares anuales, equivalentes a 2/3 del plan de reconstrucción.

Dentro del paquete tributario también se contempló “disminuir las exenciones al impuesto a la renta para las propiedades nuevas acogidas al DFL-2” (8), según Hernán Frigolett. ¿Qué significó esta medida? Entre enero y noviembre del 2010 se vendieron más de un 55 de por ciento que las propiedades del 2009. Exactamente, 4.017 departamentos fueron adquiridos para hacer nuevos negocios. Es decir, una medida tributaria destinada a financiar la reconstrucción generó que el mercado inversionista inmobiliario creciera de un 9,5 a un 12,5 por ciento. Excelente medida para los empresarios inmobiliarios, pero nada relacionada con los afectados del terremoto, más allá de contribuir al financiamiento del plan, que tal como decíamos, contaba con recursos al interior del estado.

Estos elementos (exenciones, tributo regresivo, condiciones pro mercados, reducción del estado) nos hablan de un gobierno claro en objetivos y que no tiene mayores obstáculos para llevarlos a la práctica. Y claro, en un país donde los dos bloques políticos comparten el mismo proyecto país, el resultado no podría ser otro. Por ello que a un año del terremoto el debate político no considere los caminos del cómo se enfrentó y la respectiva definición de estado. Las principales polémicas se resumen en si el proceso de reconstrucción ha sido ejecutivo o burocrático, o bien, si hay más o menos corrupción para que la Intendenta del Biobío se vaya o se quede.

“Perversamente, el desastre facilitó la tarea de elevar el crecimiento” (9), decía el Financial Times refiriéndose al año del bicentenario. El terremoto reactivó la economía del país y fue el impulso que pudo sacar a Chile de su prolongada recesión del 2009, resultado de la crisis económica y financiera mundial. Según el informe de Terram, para el año 2011, habrá un estímulo importante: “el impacto neto del programa de reconstrucción en el PIB debiera ser de alrededor de 4.000 millones de dólares, es decir un 2,5% del PIB. En consecuencia, si el pronóstico anterior al sismo situaba el crecimiento de 2011 en torno al 5%, con el programa de reconstrucción se podría llegar a más de 7% de crecimiento del PIB” (10). Al parecer, el terremoto es un buen puente para el crecimiento, pero ¿Será ese mismo crecimiento equivalente al avance social después del terremoto?

La tragedia de los nadies

La alarma social la emitió el programa Informe Especial y su capítulo titulado Por favor, no nos olviden (11). En esa ocasión, el estelar de prensa divulgaba las malas condiciones de las viviendas de emergencia, y la dudosa asignación de recursos entre los gobiernos locales (la culpa era de los municipios). Aunque más allá de esto, lo central del capítulo, es que había una manifiesta condición social del terremoto. Ello porque tras la pantalla se conocían los verdaderos golpeados y humillados ante la naturaleza; eran los hogares pobres de las localidades afectadas. Fue el llanto de un niño enfermo que dormía junto a la lluvia y el terrible lamento de su madre, el que rompía el silencio público y soterraba la repetitiva expresión del Presidente que “el terremoto nos golpeo a todos”.

Más tarde fue el turno de la encuesta Post Terremoto: Efectos en la calidad de vida de la población afectada por el terremoto/tsunami (12) levantada por el Ministerio de Planificación (MIDEPLAN). El documento señala: “El impacto del desastre sobre las viviendas fue mayor en la población de bajos ingresos”; “En las seis regiones afectadas el 12% de las personas del quintil más pobre experimentaron daño mayor o destrucción de la vivienda, comparado con un 4,6% en el quintil más rico”; “El desastre deja así en evidencia que los pobres no sólo tienen escasos ingresos, sino que están más afectos a experimentar los efectos adversos de los desastres naturales”.

El terremoto es también un radiograma elocuente de las diferencias de clase y sus condiciones. Un ejemplo destacable que arroja la encuesta, es que mientras la dinámica nacional de la pobreza presentaba un “aumento neto en tres puntos porcentuales, de un 16,4 a un 19,4 por ciento” (13), el mercado inversionista de nuevas propiedades crecía del “9,5 aun 11,2 por ciento” (14). En otras palabras producto el terremoto hay nuevos pobres y más riqueza. Es importante recordar que al momento del terremoto, la pobreza venía en alza. Durante el período 2006-2009 la tasa de pobres indicó un aumento del 1,4 por ciento (del 13,7 al 15,1 por ciento) (15). Y no sólo eso, la riqueza también venía en alza. Entre el 2003-2005 el crecimiento de las utilidades de las empresas trasnacionales y chilenas aumentó un 164 por ciento, superando inclusive el crecimiento de la economía (75 por ciento) (16). Por tanto, el efecto del 27F tristemente viene a reforzar lo establecido, siendo un gatillo más de las desigualdades de vida, felicidad y libertad de los chilenos.

Fábulas del miedo y las masas

“Hace poco menos de un año la ciudad de Concepción estaba asolada por hordas de maleantes que recorrían las calles saqueando tiendas, amenazando viviendas particulares y sembrando el miedo tras el terremoto” (17), nos recuerda un abogado. Curiosamente olvida que tras dos semanas de estos acontecimientos los tribunales y carabineros afirmaban que los protagonistas de los “saqueos” eran ciudadanos chilenos sin problemas con la justicia, mayoritariamente. Y que si bien hubo robos y expresiones de violencia, hay que señalar que realmente fueron robos menores y violencia aislada (prueba de ello, es que no hubo cifra de muertos por esta índole), ya que en general prevaleció la solidaridad barrial y la resiliencia de las comunidades para enfrentar las urgencias propias del terremoto: recolección de alimentos, agua, aseo, comunicación, etc. Las “hordas de maleantes” fue un imaginario del miedo, altamente funcional a la autoridad, que antes de haber cubierto la emergencia social de alimentos e insumos básicos, ya tenía a las fuerzas armadas en las calles y reconstituía la necesidad de unidad. Había que avanzar la idea de que “somos todos chilenos, todos sufrimos por el terremoto” (18), como señala Piñera en cada una de las localidades que visita. Sin embargo, tras días del terremoto la misma prensa alentaba la batalla de ideas y de clases. Fernando Villegas en su columna de la Tercera (con la imagen de un carabinero apuntando su pistola a un penquista que seguramente participó de los saqueos) argumentaba la represión hacia los “saqueadores”, encarando una cierta deuda dictatorial frente a hechos delictuales: Por eso la imagen del carabinero poniendo una pistola en el cuello de uno de los miserables entregados al pillaje es una notable excepción, pero también una muestra de hasta dónde es preciso llegar cuando métodos menos elocuentes ya no hacen mella. Y es una valiente excepción, porque hace ya mucho tiempo que el carabinero teme siquiera levantar la voz, no sea que le abran un sumario, se le eche del servicio y se le lleve a juicio. De eso es muy consciente la inmensa cantidad de ciudadanos resentidos, frustrados y llenos de instintos destructivos y depredadores que ha criado el sistema por las razones expuestas más arriba. Se sienten con esa sensación de derecho a cometer delitos que otorga la impunidad. ¿"Por qué yo no", dijo una mujer que se llevaba objetos robados de una tienda, "si lo hacen todos? Y pudo haber agregado: "y nada nos va a pasar porque somos el pueblo". De ahí que sea la sociedad, no ese punga, quien está hoy con la pistola al cuello. Y que, en la hora mona, deba sacarse al Ejército a la calle (19).

Y si bien es muy cierto que en Chile existe una alta frustración, la única impunidad prevaleciente al año del terremoto, ha sido la del Estado (aún no hay condenas por los errores) y el poder económico, que ha desarrollado el lucro de la tragedia. Ejemplo de ello, es lo que ocurre con la constructora JCE S.A., líder en edificios dañados del Biobío, que se adjudicó una licitación del Ministerio de Obras Públicas (MOP) para estabilizar cinco de las torres dañadas (20). En otras palabras, los mismos responsables de departamentos inhabilitados y damnificados, producto de una mala construcción que violenta la ley, no son juzgados, por el contrario, sus negocios crecen al amparo del gobierno.

Esta es la ética del sistema que nos gobierna la vida y nos cercena los sueños. La misma ética que patenta que al año de la tragedia seamos testigo de un pueblo humillado, invisible y ultrajado de su dignidad (terremoteados) y una minoría insensible, poderosa y victoriosa del desastre (terremoteadores). Probablemente las verdades se conquistan, pero de que hay algo insoslayable, es que por más que seamos todos chilenos, tras el terremoto se refuerzan dos países opuestos.

Redes Sociales: ¿Reimpulso popular?

“Estamos todavía sin agua, los servicios básicos no están completos, todavía estamos hacinados, tenemos problemas de trabajo, necesitamos subsidios y a un año del terremoto no hay nada” (21), asegura el dirigente Miguel Barra. Su relato demuestra que efectivamente, hay más dudas que certezas de la reconstrucción del gobierno. Por ello, conviene conocer las organizaciones locales y la trayectoria de sus demandas, ya que son ellas las que empiezan a florecer los quehaceres del campo popular en Chile.

La razón es simple. El arraigo del quehacer de las organizaciones sociales es transversal, se funda en lo territorial (de localidades a comunas), por tanto, incluye a diversos actores sociales (estudiantes, pobladores, colectividades sexistas, profesionales, dirigentes, artistas, etc.) que se deciden enfrentar la tragedia social, creando un diálogo político sumamente extenso que supera la cotidianidad organizativa de los de abajo, al menos la más clásica. “Ha sido muy interesante tener a evangélicos y organizaciones homosexuales marchando juntos”, comenta un dirigente de la RedConstruyamos de Concepción. Con ello podemos pensar en una superación de la actual división al interior de las organizaciones de izquierda: la ofensiva es el territorio.

Es de esperar que sea así, ahora bien, ¿Cuál ha sido su respuesta frente a las amplias tendencias políticas y las diversas ideologías? Por un lado, defender los intereses comunitarios ante la reconstrucción, planteándose plataformas políticas para conquistar sus demandas, sin la mediación de los partidos políticos. Por el otro, articular redes sociales para conquistar recursos públicos y gestionar la emergencia. Actualmente estas dos tendencias se discuten al interior de las expresiones organizacionales. Frente al arraigado derechismo cultural, no es muy fácil avanzar lo político desde lo social. Sin embargo, considerando que la gran mayoría de las redes se han desarrollado sobre la base de la democracia directa, las necesidades de los más pobres, del diálogo abierto y transversal entre diversas colectividades y un continuo traspaso de confianzas, puede ser que la ruta política aparezca con más fuerza.

Un hito importante se vivió en la ciudad de Talca, los días 29 y 30 de enero del presente año. En dicha ocasión, agrupaciones de distintas partes del país aunaron criterios para impulsar el Movimiento Nacional por la Reconstrucción Justa, bajo la consigna “Un año sin Reconstrucción”. Tres son sus demandas: 1) Inmediata reconstrucción de vivienda digna y participativa, con plazo fijado junto a las comunidades; 2) Reconstrucción de servicios públicos de salud y educación, garantizando su carácter público; 3) Freno inmediato al lucro y a la privatización con la reconstrucción. También elaborarán un documento titulado Agenda para una Reconstrucción Justa y organizan actividades conmemorativas y protestas a lo largo de las principales ciudades del país para el 27 de febrero del 2011.

Es de esperar que ese día sea más enseñanza para la conciencia de los chilenos. Será difícil. Conoceremos tan sólo una parte de la realidad, que de paso será muy desproporcional. Por un lado, programas de televisión centrados en lo melodramático y escasamente reflexivos, con un gobierno exitista y hábil en la rueda de apelaciones. Y por el otro, una disminuida y pujante red de organizaciones sociales desplegando manifestaciones de distinto tipo, muy bien reprimida, pero con su haber de llevar las banderas de la dignidad y solidaridad de los pueblos, que dicho sea de paso, son las únicas capaces de brillar el sol de la esperanza y la rebeldía.

) Se basa en las estadísticas del Centre for Research of the Epidemology of Disaster (CRED).

2) En ellas habita alrededor del 23 por ciento de la población nacional: 3,85 millones de personas.

3) Daniel Brzovic, Rodrigo Cornejo, Juan González, Rodrigo Sánchez, Mario Sobarzo, integrantes del Centro de Alerta e investigadores OPECH – Facultad de Ciencias Sociales -Universidad de Chile.

4) Mas información del terremoto de Chillan en: http://www.memoriachilena.cl/temas/dest.asp?id=terremotoschillan

5) 03/03/2010 La Nación.

6) Ver Iván Valdés, el ciudadano, febrero 2011.

7) Ver Libio Perez, edición chilena Le Monde, mayo 2010.

8) Hernan Frigolett, Impactos del Terremoto y opciones de Reconstrucción, Octubre 2010, Fundación Terram.

9) Hernan Frigolett, Impactos del Terremoto y opciones de Reconstrucción, Octubre 2010, Fundación Terram.

10) Hernan Frigolett, Impactos del Terremoto y opciones de Reconstrucción, Octubre 2010, Fundación Terram

11) Informe Especial TVN 16/09/2011 http://www.24horas.cl/programas/informeespecial/2010/index.aspx?id=89167&cap=s

12) Osvaldo Larrañaga (PNUD) y Rodrigo Herrera (MIDEPLAN).

13) Dato de la encuesta Post Terremoto.

14) El Mercurio, 20/02/2011.

15) La Tercera, 23/01/2011. En Chile hay 2,5 millones de pobres y de ellos, 634 mil son indigentes. Entre 2006-2009 cayeron 355mil personas en la pobreza.

16) Ver Paul Walder, edición chilena Le Monde, enero-febrero del 2011.

17) Luis Larraín, El Mercurio, 20/02/2011.

18) 11/02/2011 http://www.gob.cl/destacados/2011/02/11/quisiera-convocar-a-los-chilenos-a-unirnos-para-enfrentar-no-solo-la-catastrofe-sino-que-tambien-los.htm

19) La Tercera, 02/03/2010.

20) Al cierre de este edición existía una demanda en la Controlaría para impedir el contrato y esta encabezada por Fuad Chaín (DC).

21) http://radio.uchile.cl/noticias/103247/


Vientos magallánicos empiezan a despejar Chile por Rodolfo Quiroz

“Chile escucha, así se va a la lucha!” era el grito que resonaba en los pulmones magallánicos tras firmado el protocolo de acuerdo con el ejecutivo. Las fuertes movilizaciones de Punta Arenas lograron congelar las aspiraciones del alza del gas. De un 16,8 por ciento que pretendía imponer el gobierno, se llegó a un 3 por ciento, sumado a 18.000 subsidios dirigidos a las familias más vulnerables. A sí mismo, con plazo máximo de octubre, las distintas partes del conflicto trabajaran en un proyecto de ley que buscará regular el abastecimiento y tarifario del gas de la región.

Pero más allá de estos balances, que también se cruzo con una recomposición del gabinete, –salen los “técnicos” entran los políticos- y una representación oficialista empobrecida, también conviene esclarecer algunos pasajes del conflicto, en una perspectiva crítica y propositiva, ya sea para entender la apuesta política en juego y los posibles apuntes para nuevos procesos y luchas de los pueblos que galopan su historia, a contrapelo y sin manuales.

Antes que todo, es necesario darnos cuenta de algo evidente, aunque no menos revolucionario: las protestas populares son efectivas cuando se ejercen mancomunadamente. Ello porque más allá de la tribuna mediática que se le dio mayoritariamente a ministros, alcaldes, arzobispos, parlamentarios, fue finalmente la Asamblea Ciudadana de Magallanes (ACM) la que llevó la voz del sentir del pueblo magallánico, defendiendo con organización y decisión.

Este precedente se vuelve imperioso cuando una vez más los trabajadores y ciudadanos chilenos se ven amenazados por nuevas oleadas del capital. Y es que la situación magallánica también reflejó a cualquier santiaguino, porteño o iquiqueño que ha ido reconociendo, de manera progresiva o radical, que sus bolsillos año a año se estrechan. Y es que mientras Punta Arenas salió decididamente a la calle para defender sus derechos de un gas justo, en Santiago, tras una antidemocrática intervención del Banco Central en beneficio de los empresarios exportadores, los precios de la gasolina subieron 34 pesos. Resultado: mayores utilidades para los mismo de siempre, y una vida más cara, estresada y denigrante para los que producimos la riqueza.

No hubo banderas negras ni caminos ocupados, por el contario, reinó una empatía cultural, dado por las nuevas del New York Times que catalogó a Santiago como el primer destino turístico a nivel mundial. ¿Por qué una medida como la del Banco Central, con efectos similares al caso de Magallanes (alza de precios), que benefició el cambio para los empresarios exportadores, no se transformo en un conflicto político? Una pregunta para pensar que está pasando en torno al despertar del narcótico neoliberal. Dentro de la respuesta algunos dirían que la movilización de Magallanes se entiende porque existe una diferencia sustantiva del arraigo contradictorio entre el vivir de Punta Arenas y Santiago. Por otra parte, los más dogmaticos agregarían que los magallánicos están menos alienados que los santiaguinos. Finalmente, lo más deterministas plantearían que se debe a la identidad territorial magallánica. Lo cierto, es que todas las anteriores se mezclan, ya que existe una espacialidad política de perspectiva dialéctica, que no se responde con la simple diferenciación de la localización de las luchas o las condiciones geofísicas que acompañan estos escenarios. ¿Qué significa esto? Que el espacio también es un escenario relevante del proceder político, como diría el destacado geógrafo marxista David Harvey, parte de la utopía es el derecho a la producción social del espacio, y esto significa el derecho a reconstruir las relaciones espaciales, tales como las formas territoriales, las capacidades comunicativas y las reglas de la vida social en el espacio y los lugares, de modo que el espacio deje de ser una estructura absoluta y fija de la acción para transformarse en una condición más maleable, relativa y relacional de la vida social.

Apuntes de las geografías políticas

Y es precisamente esta última idea la que nos merece mayor atención para el caso magallánico, porque efectivamente, tras la movilización ciudadana la geografía urbana de Punta Arenas se transformó, volviéndose política y relacionalmente a la causa del gas. Y es por este motivo que resulta importante adentrarse en una discusión más detallada de sus perspectivas políticas, veamos.

Cuando el pueblo magallánico superó la protesta basada en la marcha y pasó a tomar el control de las principales arterias de la ciudad, el gobierno de Piñera no tuvo otra opción que sentarse y conversar. Ello, pese a la soberbia instalada durante las primeras declaraciones. Y es que cualquier proyecto, organización o fuerza política que es capaz de intervenir en el espacio, en mayor o menor medida, entra necesariamente en la arena política de la disputa y la posibilidad de avanzar sus objetivos. En consecuencia, tiene bastante sentido empezar a dimensionar lo valioso que significa revelarse en términos espaciales, ya sea en distintos formatos. Desde las ocupaciones momentáneas de espacios públicos y privados, pasando por las marchas, hasta los cortes de rutas. Valioso, siempre y cuando efectivamente exista una organización representativa de los intereses mayoritarios de los trabajadores y los derechos de los ciudadanos organizados.

Construir una táctica de ocupación territorial implica tomar la iniciativa política y estar más equiparados que al principio. En esa dirección, la advertencia del ministro del Interior Rodrigo Hinzpeter, en cuanto a la aplicación de ley de Seguridad del Interior del Estado, adquiere relevancia ya que nos dice “ojo los que quieran movilizarse, la protesta tiene techo, si lo sobrepasan el Estado caerá sobre ustedes”. Y cuál es ese techo, simplemente es la influencia o cierto control del espacio por parte de los movilizados, o dicho geográficamente, su nivel de territorialidad. Se trata del incuestionable orden público versus la decisión efectiva del interés colectivo, que en este caso, sacó al pueblo magallánico a la calle, consciente de querer ejercer su justicia.

Horas más tarde la vocera de gobierno planteaba: “si no se mantiene el orden público, estamos afectando a la región”[1]. Y es que el orden público ha sido una de las principales lanzas ideológicas propiciadas por la clase dominante. Fue a nombre del orden público que se asesino a mujeres, niños y trabajadores en la escuela de Santa María. Por ello, siempre cuando se insista en la organización política del espacio, por un lado tenemos que saber que nos instalamos en un territorio de vocación emancipadora, y por tanto altamente recelado por la clase política dominante.

Cabe a destacar la disciplina mostrada en las ocupaciones magallánicas. Se demostró que en la unión organizada esta la fuerza, y no al juego de entrar al frente con las fuerzas públicas. Tampoco se trata de flagelar la memoria, y de no querer defender lo posiblemente ultrajado, pero dado la correlación de fuerzas y el momento histórico, la ocupación del movimiento magallánico es el mejor ejemplo para nutrir las nuevas resistencias. Dicho triunfo táctico, la ciudad paralizada, también se debe a nuestras indudables matemáticas, y es que por más que la burguesía nos intimide con leyes dictatoriales, el pueblo es mayoría, y siendo mayoría basta que se ponga en la trinchera cotidiana para paralizar lo que se proponga.

Y que se viene desde la derecha

No obstante, frente al desarrollo conflicto, el gobierno derechista también mostró ser ágil. Prueba de ello fue la rápida salida del ministro de energía, Ricardo Raineri y las permanentes exposiciones públicas para instalar la figura del “diálogo”. Si bien, siempre predomino el sentido centralista y autoritario fiel a la constitución imperante, hay que reconocer que este gobierno sabe negociar y posicionar su agenda. Y reconocer significa medir el grado de adversario a quien nos enfrentamos, aprender de él en su táctica, para luego arremeter con prepotencia de ideas.

La derecha gobernante es una maquinaria política fuertemente cohesionada por el porvenir de su clase. Muy elocuente fue el papel de la CPC regional, representada por Alejandro Kusanovic, que en un inicio, tal como el conjunto de los sectores y fuerzas políticas regionales, se anexo a la movilización pero una vez avanzada la propuesta del ejecutivo, rápidamente se cuadro con su clase y su gobierno; “El gobierno flexibilizo totalmente su posición, y estuvo dispuesto a llegar a un acuerdo, pero la ACM no quiso flexibilizar su posición”[2], declaró Kusanovic, en momentos donde la prensa ya hablaba de desgaste y quiebre al interior de la movilización. Sin duda el día lunes (17/01/2011) pudimos evidenciar el mayor grado de agresividad mediática frente al pueblo magallánico representado en la ACM.

Todo lo justo y legítimo de la protesta que pudo haber pasado durante el inicio de la protesta pasó a convertirse en la tozudez de una asamblea ciudadana que no entendía de las pérdidas económicas regionales. El Mercurio habló de turistas sin posibilidad de ingerir alimentos en medio de fogatas de personas insensibles. Y en efecto, tal empuje mediático fue un factor clave para la rápida disposición de las partes y la también mediática llegada del nuevamente salvador Laurence Golborne, en su calidad de facilitador y ejecutor del protocolo de acuerdo.

La nueva cruzada de Golborne, también podría entenderse como una investidura del supuesto “liderazgo” de Piñera ante la llegada de nuevos inquilinos con sobrepeso político, tales como Allamand y Matthei. El nuevo biministro debiese llevarse los mayores logros de la mentirosa apuesta del “Gobierno de los Mejores”, criticada en la misma Alianza, y que vendría a romperse con la llegada de los ex patrulleros juveniles. Mentirosa apuesta porque la idea de Piñera, en cuanto a instalar a un número importante de ministros no militantes y provenientes del alto negocio, no es privilegiar el conocimiento técnico frente a determinados temas políticos (que obviamente siempre se resuelven políticamente), sino más bien, tener un equipo político más manejable, donde la jerarquía del presidente se haga sociable, y que el único político que pueda restarle importancia, provenga de su mismo invento. Una especie de conducta manotesca, muy propia del mundo empresarial y digno de la politiquería chilena que hoy reina.

Quizás esta haya sido la jugada más bien pensada desde la Moneda, instalar a su súper ministro (a cargo de dos carteras, quién se hace esa), que en menos de 24 horas era capaz de resolver la supuesta mayor crisis política del gobierno. Una real estrategia de marketing y dividendo político para Piñera, aunque claramente refutable, conociendo la fuerte labor conciliadora emanada por parte de los parlamentarios, la Iglesia y el mismo subsecretario del Interior, Rodrigo Ubilla, quién fue el verdadero autor político, que encabezó el protocolo de acuerdo en los momentos más relevantes para la negociación.

Pero aún así, intentemos ser menos ingenuos, se pueden establecer muchas críticas del proceder del conflicto, tanto de forma como de fondo (que son las que nos interesan), pero los empresarios gobernantes, en materia de negociar, saben mucho más de lo que creemos. No en vano el crecimiento de las utilidades durante el 2003-2005 de las corporaciones chilenas marcó un 164 por ciento, mientras que la evolución real de los salarios seguidos por el INE (2000-2004) haya aumentado tan solo en un 1,4 por ciento[3]. Y quizás el barómetro más reciente del poder de la burguesía chilena haya sido el lamentable reajuste del 4,2% posicionado ante los empleados públicos. Con una CPC unida y representativa, y una CUT partida y cupular, el resultado no podría ser distinto. En ese sentido, pareciera leerse que el gobierno sabía de las posibles resistencias magallánicas, pero aún así, se convenció por los óptimos resultados que había sacado en la negociación con los empleados públicos.

Pero que podría pretender con avanzar la privatización de ENAP y la subida estrepitosa del gas en Magallanes. Nada más y nada menos que medir el grado de su fuerza política para impulsar su agenda de políticas económicas liberales, es decir, cuanto más o menos podría seguir agrediendo los bolsillos de los trabajadores o cuan mayor o menor desposesión de derechos a los ciudadanos chilenos. Ello porque sabía que en Magallanes hay una tradición política del subsidio, de carácter regionalista y fuertemente enraizado por sus habitantes. Sabía todo ello, lo que no sabía, era el nivel de organización política y mancomunada de los sectores populares agrupados en la ACM y el desenlace fatal que se llevó dos jóvenes vidas del pueblo magallánico.

Fue una relativa aventura política del hasta donde podrían llegar en el camino revolucionario del capital. Al principio pensada pero que termino siendo improvisada. Son los dividendos de una clase que ha sabido apropiarse de un Estado echo a su medida, capaz de retroceder oficios, pero sacando la máxima ventaja hasta el último confín de sus propósitos.

Todos somos Magallanes

Aún así, no desdibujando la coherencia y fuerza burguesa, el pueblo magallánico también demostró que los de abajo también podemos tener coherencia y defenderla con organización. Por supuesto que sí, y es que en Magallanes se evidenciaron verdades más que galopantes para los desafíos del pueblo chileno.

La gran protesta popular, más allá que en su inicio haya agrupado ha patronales regionales, demostró una vez más, que la clase política dominante, tanto la Concertación como la Alianza, no son defensores del pueblo, ni tampoco pueden serlo. A la hora final de la negociación, los dos conglomerados, le dieron la espalda a la asamblea ciudadana: “El gobierno siempre tuvo una propuesta potente, pero la intransigencia y la división de la gente de Magallanes, hizo que la mesa fracasará”[4], arremetió Rodrigo Ubilla poco antes terminado el conflicto.

Ninguno sector político pudo representar el real sentir del pueblo magallánico, y decir abiertamente, que el bien de los intereses del capital, en este caso el reimpulso de ENAP y su viabilidad privatizadora, van en la dirección contraria de las necesidades económicas y sociales del pueblo magallánico. En consecuencia, existe una tercera fuerza política cautiva, que si bien no tiene nombre ni estrategia, está llamada a representar los intereses de los trabajadores y ciudadanos chilenos y por ende, a dirigir el descontento social frente a las investidas de los políticos de siempre.

En ese sentido, no es tan coincidente que en Magallanes haya ganado en primera vuelta el oportunismo de Enriquez-Ominami, y que la derecha no tenga representación parlamentaria. De este modo, es el pueblo magallánico al alero del chileno, el que sabrá juzgar que mientras sus luchas vivan, mayores serán sus posibilidades de bienestar, dignidad y felicidad. Porque finalmente frente al nublado inmovilizante, vientos magallánicos empiezan y tendrán que despejar Chile.

Notas: [1] Ena Von Baeh, radio universidad de Chile, http://radio.uchile.cl/noticias/99571/.

[2] El Mercurio, 16/01/2011.

[3] Ver Paul Walder, Le Monde Diplomatique, edición chilena, enero-febrero de 2011.

[4] El Mercurio, 16/01/2011.


DESDE CAIMANES por Jean Ortiz

Una transnacional forajida en el Chile ultraliberal de Piñera.

Ver Documental: Caimanes LOS SIN AGUA
por Jean Ortiz y Dominique Gautier:
http://www.youtube.com/watch?v=PeTk...

En Chile, se le llama «la minera» a la compañiía minera Los Pelambres , la transnacional Luksic de capitales japoneses y chilenos, como antaño se le llamaba «la Frutera» , en Guatemala, Costa Rica, a la United Fruit Company, el omnipotente pulpo.

La Minera ha instalado el mayor basurero químico (tranque de relave) de América latina (12 piscinas), entre dos picos medianos de la Cordillera de los Andes, en la zona angosta de la «cintura de Chile», Municipalidad de Los Vilos, provincia de Choapa, región de Coquimbo. El lugar, aunque no militar, está sin embargo ocultado en Google Earth. Un hecho consumado de mucha relevancia.

El vertedero, que terminará midiendo unos 240 metros de altura, se ha construido, según la transnacional, «en total conformidad con las leyes», y sin pagar apenas impuestos. Para eso sirven los «paraísos» ultraliberales. Bien es sabido que esa legalidad, bajo regímenes liberales, no vale más de tres pepinos, sin legislación ecológica fuerte, y frente a las miles de coimas ya repartidas por la minera a unos y otros. Hemos podido comprobar in situ que ya el basurero, conocido como «tranque de relave» de el Mauro deja casi sin agua a los habitantes del valle de Choapa, 8 kilometros más abajo, y envenena los aquíferos, el aire, los animales, las aves… Hemos visto cultivos muy afectados, y campos de nogales raquíticos. Para enmascarar sus crímenes medioambientales, la Minera ha comprado parte de las comunidades, ediles, políticos : el alcalde de Salamanca considera que «ella se porta como un buen ciudadano» (Revista El Ciudadano, segunda quincena de diciembre de 2010), y también a la mayor parte de los dirigentes, periódicos, prensa. Y vaya, como es «buena ciudadana», multiplica su participación en operaciones caritativas, culturales, medioambientales, sociales… Con tremenda generosidad, donó 130 milliones de pesos para la Teletón. Y además, contribuye a la distribución de agua potable a las comunidades con camiones aljibes.

Ha provocado multiples daños, desestructurando las relaciones sociales ancestrales dentro de las comunidades; según este mismo periódico (El Ciudadano), ha destruido más de 500 sitios arqueologicos, eliminado 70 hectareas de canelo, etc.

Según los vecinos de la comunidad de Caimanes (1600 personas), que luchan desde hace 10 años, enarbolando banderas negras en los tejados, un fallo del Tribunal Supremo, rehusado por la compañía, plantea que la ubicación es geológicamente impropia (suelos demasiado blandos, riesgos sismicos, lluvias abundantes, inadecuación de la cortina de arena que no toma en cuenta la presión ejercida, etc.)

En este lugar perdido, 11 miembros de la comunidad, entre los cuales 3 mujeres, han dado fin a 81 días de huelga de hambre, desestimada tanto por la compañia como por las autoridades, una forma de lucha extrema, jugándose el pellejo por indignación y ética. La Minera les ha acusado de «pretender conseguir beneficios financieros exponiendo la vida» ; varios de los huelguistas han quedado con graves carencias visuales. Su lucha ha sido silenciada cuando, al mismo tiempo, se montaba el show politiquero e hipermediatizado para rescatar a los 33 mineros de San José de Atacama, verdaderas estrellas. Hoy en día, un grupo de accionistas gestiona los intereses y la imagen mediática de éstos. (El Mercurio, 31/12/2010).

Juan Villalobos y Juan Ruiz, voceros del Comité de Defensa de Caimanes nos comunican que «1 800 toneladas de basura química llegan a diario. La Minera consiguió las autorizaciones a base de engaños, comprando a las autoridades. El agua que bebemos es amarilla, y las teteras verdes por el arsénico, el plomo y demas metales pesados. La Minera juega con nuestras vidas. Habrá un dia en que el pueblo de Caimanes será borrado del mapa en unos cuantos segundos».

El alcalde piñerista de Los Vilos, Juan Jorquera Niño de Cepeda, de quien depende la Comunidad de Caimanes, nos habla sin rodeos : «No tengo facultad legal para intervenir frente a la Minera. Ni siquiera me han permitido personarme en el lugar del relave. La voluntad politica del gobierno es insuficiente.» El Estado considera que «las normas legales han sido respetadas y se lava las manos», «somos municipios mendicantes». «Durante los 81 días de huelga de hambre, la prensa se quedó muda. La Minera está por encima de nuestras leyes».

El ministro de Minería, descaradamente, opina que se trata de un asunto «entre privados». El Presidente democrata cristiano del Senado, Jorge Pizarro, reconoce «la debilidad de las normas vigentes cuando se instaló la Minera, en 1994, la ausencia de un marco legal medioambiental. Nuestro país, y más particularmente la region de Illapel, esta repleto de numerosos relaves, sin ningún control, sin catastro para ubicarlos. Estamos frente a un grave problema, y estamos empezando a tomar medidas, pero las transnacionales tienen mucho dinero y gran influencia. Hubo algunas fiscalizaciones, pero resulta dificil confiar en ellas, dada la potencia de la Minera».

En el país de un ultraliberalismo pirañesco, con un presidente fascinado por Sarkozy, se puede secuestrar el agua y envenenar a toda una comunidad, con plena impunidad.

Desde Caimanes, Chile,

Jean ORTIZ, Profesor en la Universidad de Pau, Francia.


Documento hacia Río+20 mayo de 2012

¿Qué pasará en Río+20? ¿Cuáles son los desafíos y problemáticas en juego? ¿Cómo prepararnos? Propuestas para un proyecto ciudadano

Por Gustavo Marin y Arnaud Blin

Fundación Charles Léopold Mayer y Foro por una Nueva Gobernanza Mundial -FNGM-

con la colaboración de François Soulard – Traversées

Octubre – Noviembre de 2010

“It always seems impossible until it is done” Nelson Mandela

Presentación

Este documento empieza con una reflexión sobre el contexto histórico en el cual se inserta Rio+20. Por cierto, cada persona, cada pueblo, puede concebir su propia cronología dando mas importancia a unos acontecimientos que a otros. Sin buscar prolongar excesivamente la perspectiva histórica del periodo actual con miras a Rio+20, empezamos el documento evocando la revolución francesa y las guerras napoleónicas de las primeras décadas del siglo 19. Algunos se preguntarán por que ir 200 años atrás, pero este enfoque es necesario para apreciar el contexto histórico y concebir Rio+20 en mayo del 2012 no sólo como un evento efímero, sino como una etapa clave en los caminos que estamos construyendo. En todo caso, la evocación a la Toma de la Bastilla es sólo un punto de referencia y saltamos enseguida al contexto actual. Repetimos que cada uno puede encontrar otros puntos de referencia histórica.

La segunda parte presenta los actores que estarán en Rio+20, los desafíos en juego, los temas que serán debatidos, los pilares éticos que estarán en el trasfondo del proceso.

La tercera y última parte enumera algunas tareas específicas por realizar y propone un marco flexible y evolutivo de iniciativas con el fin de poner en marcha una dinámica colectiva y participativa.

Este documento es sólo un texto de trabajo que puede ser utilizado, modificado, enriquecido con los aportes de todas y todos.

Atentamente, por el equipo del FnGM, Gustavo Marin

Preludio

14 de julio de 1789. Los muros de la Bastilla, símbolo supremo de la arbitrariedad del poder absoluto, caen bajo los fuertes y reiterados ataques de un pueblo alborozado. Uno de los mayores acontecimientos de la historia ya se está perfilando.

14 de julio de 1809. Exactamente veinte años después de la toma de la Bastilla, un pequeño hombre vestido de gris entra triunfalmente al palacio de Schoenbrünn, en Viena. Algunos días antes, su ejército abatió al imperio austríaco en las llanuras de Wagram y él acaba de firmar el armisticio con su adversario. De ahora en adelante, Napoleon es el amo de Europa. Habría que remontarse hasta Carlomagno para encontrar a un solo individuo que haya poseído tanta influencia sobre los acontecimientos y un poder tan formidable sobre los pueblos de Europa continental.

Entre esos dos acontecimientos, la formidable energía popular que había gestado una de las más grandes revoluciones populares de la historia se transformó rápidamente en una ilusoria búsqueda de dominación total por parte de hombres que buscaban, en un principio, desconstruir y luego reconstruir la sociedad en su pureza más absoluta, y más tarde conquistar vastos territorios.

4 de junio y 9 de noviembre de 1989. Doscientos años después de la caída de la Bastilla, en los dos extremos del continente euroasiático, hombres y mujeres rechazan una vez más la arbitrariedad del poder absoluto. En la plaza Tian’anmen es brutalmente reprimida una revuelta popular. En Berlín, por el contrario, otro muro de la vergüenza se desmorona bajo los golpes de los manifestantes, ávidos por terminar con el carácter absurdo del yugo totalitario.

Diciembre de 2009. Veinte años después de esos acontecimientos, que han marcado cada uno a su manera el curso de la historia, se realiza en Copenhague una gran conferencia sobre el cambio climático. Lejos de desembocar en un acuerdo a la altura de lo que estaba en juego, la conferencia pone de manifiesto, sobre todo, la aspereza de las luchas de poder que oponen a las antiguas potencias y al mundo emergente. En medio de ese contexto, las Naciones Unidas se muestran incapaces de manejar los conflictos latentes entre los dirigentes de algunas potencias en competencia, mientras que el resto de los participantes del mundo entero asisten impotentes a lo que representa, ante los ojos de todos, una constatación de fracaso.

1. Rio+20 en el contexto de una historia larga

La historia de nuestras sociedades se ve confinada, con demasiada frecuencia, a una lucha de poderes. La lucha de clases que Marx y Engels habían percibido como el motor subyacente de la evolución de todas nuestras sociedades, nosotros la sustituiremos más bien por un combate perpetuo y siempre renovado entre minorías que apuntan a preservar un statu quo favorable para ellas, o bien a revocarlo o fortalecerlo más a su favor. ¿No decía ya, por ejemplo, el Manifiesto del Partido Comunista precisamente, que “Todos los movimientos históricos han sido, hasta ahora, llevados adelante por minorías o en beneficio de minorías”?

Hoy, veinte años después de terminada la áspera lucha de poderes que constituyó la Guerra Fría, y después de todas las esperanzas que suscitó el fin de ese conflicto, nos vemos obligados a constatar que los antiguos reflejos siguen guiando a nuestros dirigentes y que el poder, por su parte, también se mantiene duraderamente en manos de estos últimos. Cierto es que hay otros elementos, incluidos algunos elementos perturbadores, que pesan sobre nuestro destino. Pero frente a esas influencias difusas, y a veces también confusas, las vías clásicas del poder siguen siendo, para bien y para mal, las claves de nuestro presente, quizás de nuestro futuro.

Cierto es también que la llegada de nuevos actores que se postulan para protagonistas a veces nos da la sensación de un renacimiento saludable. Pero el surgimiento de Brasil, de India, de Sudáfrica, el resurgimiento de China o de Rusia, ¿están insuflando un espíritu que podría renovar la arquitectura de la gobernanza mundial, o se trata sencillamente de un relooking de fachada que estaría ocultando groseramente las fisuras cada vez más profundas de un viejo edificio en decadencia?

Con demasiada frecuencia, esta irrupción de nuevos actores se traduce en los hechos por una bella arrogancia, la arrogancia que muestran aquél o aquélla que, tras una larga espera, acceden por fin al club cerrado de los grandes de este mundo. En estos últimos tiempos, ni China ni Brasil, o por lo menos sus más altos representantes, han sabido resistir a ese obstáculo con el que chocaron todos los que, antes que ellos, accedieron al rango de gran potencia. “Los perjuicios contra los que se previenen los hombres, advertía Maquiavelo, son lo que infligen a sus adversarios, como si siempre fuera necesario ser opresor u oprimido.”

A los idealistas que ven en el poder un medio, aunque imperfecto, para hacer avanzar la civilización, podemos oponer los realistas que sólo piensan en el poder, aunque algunos lo lamenten, como un fin en sí mismo, objeto último de todo proceso político. Una furtiva mirada sobre la historia de la humanidad nos muestra que si bien el realismo de los Kautilya, Hobbes y otros como Maquiavelo nos permite mantener un equilibrio razonable entre las expectativas y las prácticas, también podemos constatar que una buena dosis de idealismo es indispensable para que las cosas se muevan, avancen, progresen.

El siglo XX ha producido una buena cantidad de grandes desilusiones. Éstas insuflaron en un principio un viento de realismo, antes de que la gran apertura de 1989 nos hiciera cambiar radicalmente de dirección. Después de 1991, y en particular en la cumbre de Río de 1992, todo parecía posible. Y era cierto que el retroceso repentino del espectro de la guerra global nos permitía, por primera vez, reflexionar seriamente sobre la salud del planeta, mientras que hasta ese momento sólo la de la humanidad había acaparado nuestra atención.

Lógicamente, ese nuevo impulso estaba acompañado por cierto cinismo en relación a nosotros mismos, con esa idea incipiente de que, a fin de cuentas, el hombre sería el responsable de todos los males del planeta, esos males que descubríamos de repente, a medida que se iba alejando la amenaza de la guerra nuclear, amenaza central de la Guerra Fría. De hecho, cierto ecologismo radical se desarrollaría entonces, olvidándose casi del hombre para preocuparse en primer lugar, y casi exclusivamente, de la tierra, aun cuando el principio número uno de la Declaración de Río estipulaba que “Los seres humanos están en el centro de las preocupaciones relativas al desarrollo sustentable”. Sin embargo, muy rápidamente los Objetivos del Milenio para el Desarrollo reestablecerían cierto equilibrio en la materia, siempre con ese optimismo que desembocaría en expectativas demasiado elevadas en relación a los medios puestos a disposición, con las consecuencias lógicas que esto puede tener en términos de realización de los objetivos enunciados.

Pero volvamos a 1992. Aunque los temas debatidos en la Cumbre de Río no eran nuevos, ya que una primera Cumbre de la Tierra se había realizado veinte años antes en Estocolmo (y una segunda en Nairobi en 1982), se trataba, en ese momento, de la iniciativa más seria y por lejos la más ambiciosa en materia de protección del medioambiente, en particular con las 2.500 recomendaciones del programa Agenda 21. Aun habiendo sido organizada bajo los auspicios de las Naciones Unidas y por lo tanto, en cierta forma, directa o indirectamente a través de sus Estados miembros, la Cumbre de Río había generado un nuevo espacio para la sociedad civil. Sin embargo, diez años más tarde, en Johannesburgo, la máquina mostraría signos de debilidad, con un encuentro descarriado por el problema de Oriente Cercano y que anunciaba también, de algún modo, la lucha de poder que paralizaría el encuentro de Copenhague.

En cierta forma, estos reiterados fracasos que siguieron al éxito de Río son probablemente imputables, en parte, a las expectativas cada vez mayores que acompañan a cada una de estas cumbres. Tras el idealismo que provocó la ola liberadora de 1992, cierto cinismo – correspondiente a un idealismo decepcionado - se ha afirmado ahora, amenazando con ahogar cada una de estas grandes conferencias sobre el medioambiente. De ahora en más, es conveniente entonces abordar los problemas con una buena dosis de realismo, de forma tal de poder preservar y capitalizar las experiencias para una nueva ola creadora que nos proyecte de hacia adelante una vez mas.

2. Los desafíos y problemáticas en juego

Hasta hace poco tiempo, en un pasado reciente, los problemas de orden identitario dominaban ampliamente nuestras conciencias colectivas. ¿De dónde venimos?¿Quiénes somos? Dos preguntas que atormentan nuestras mentes. Tras varios siglos de conflictos, tras varios períodos de colonización de una brutalidad inusual, en un momento en que la noción de frontera va teniendo cada vez menos sentido, tanto desde el punto de vista político como económico o cultural, la respuesta a esas preguntas, si es que las respuestas existen, es importante para ayudarnos a entender quiénes somos. Pero en el mismo momento en que algunos países, en particular Francia y Alemania, llevan la cuestión de la identidad a nivel de debate nacional, ese debate aparece como algo singularmente superado.

Pues lo que se está desarrollando con fuerza y vigor es la conciencia de una comunidad mundial. Y esa conciencia naciente no busca sólo saber quiénes somos, ni de dónde venimos. Su búsqueda es otra. La pregunta que, de cierta forma, define ya la presencia y la naturaleza de esa conciencia colectiva es la siguiente: ¿quiénes queremos ser y en qué queremos convertirnos?

Ahora bien, la realización de una conciencia colectiva que acompaña el surgimiento de una comunidad mundial, por más que sea una evidencia de esta nueva historia que se está escribiendo ante nuestros ojos, va en contra de la dinámica política y económica que sigue guiando al mundo en el siglo XXI. El Estado-Nación, ese garante de la estabilidad y de la seguridad de nuestras sociedades, se vuelve por otro lado una fuerza refractaria a todo cambio susceptible de tornarlo obsoleto o de debilitar su influencia y su poder. En cuanto al mercado capitalista, esa fuerza sin rostro que no tiene otra razón de ser más que la de sacar ganancias y más ganancias, sus agentes y sus aduladores se manifiestan como adversarios tan naturales como feroces frente al surgimiento de una comunidad mundial decidida a reparar esas injusticias y desigualdades que van en dirección opuesta a su conciencia colectiva.

Frente a esta energía negativa, cuyas contradicciones se manifiestan en cierto modo a través de la Organización de las Naciones Unidas - que paradójicamente se afirma al mismo tiempo como su pendiente positiva -, la marcha de la historia amenaza con tropezar en cualquier momento.

En 1992 todo parecía posible. Pero las fuerzas externas, casi podríamos decir las fuerzas reaccionarias, obraron activamente para reestablecer de cierto modo el antiguo orden. Desde los neoconservadores norteamericanos convencidos de proseguir con su éxito en nuevos escenarios hasta los dirigentes chinos, deseosos de sustituir a la URSS como última muralla contra la hiperpotencia, los adeptos a las viejas reglas de juego se activaron con fuerza para redefinir el nuevo orden sobre las bases del antiguo orden. Y, en cierta medida, lo han logrado.

Pero la historia suele poseer una fuerza y una potencia que es muy difícil y hasta peligroso reprimir. Ya en el siglo XIX los diplomáticos habían intentado reestablecer el antiguo orden en el Congreso de Viena de 1815, pero nuevas fuerzas, cuyo alcance era difícil de imaginar en ese entonces, aniquilarían el nuevo/antiguo andamiaje, incapaz de contener la violencia desencadenada que devoraría a Europa y luego al resto del mundo. Aquéllos que, en la actualidad, desean ardientemente que volvamos a partir sobre las bases del pasado deberían aprender esa lección, para no correr el riesgo de perderlo todo una vez más.

Porque desde 1992 las mentalidades han cambiando, y han cambiado mucho, fenómeno que los gobiernos valoraron pocas veces en su justa medida. Y esos cambios profundos, ya que son cambios que afectan nuestros modos de pensamiento, no esperan sino materializarse a nivel de las instituciones y las prácticas. Y ese paso del pensamiento a la acción es lo que resulta difícil.

Entonces, veinte años después de la cumbre de Río, después de las vicisitudes de los años 1990 y 2000, a menudo enrarecidas por la amenaza del terrorismo -puesta de relieve por los gobiernos pero que, en los hechos, no amenaza demasiado en sí misma, a no ser una cierta despreocupación en algunos pocos países privilegiados-, es hora de pasar a la acción.

Río 92 supo plantear perfectamente los ejes esenciales del problema, pero esa no era sino una etapa, fundamental por cierto, dentro de un proceso de largo aliento que todavía hoy recién está en sus primeros pasos. Desde esta óptica, Río+20 es otra etapa, y es importante no ver en ella, como sucedió en Copenhague, un momento decisivo para la humanidad, una suerte de todo o nada donde el porvenir del planeta se juega en el espacio de algunos días.

Río+20 no será decisiva. Pero la cumbre constituirá un momento importante, aunque más no sea como un ejercicio de educación popular. Hay que seguir siendo ambiciosos entonces con respecto al proyecto global, pero modestos en cuanto a las expectativas específicas que nacerán de los debates. Tampoco debemos creer o intentar que todos los ciudadanos del mundo se pongan repentinamente de acuerdo. Al contrario, ya que a través de los desacuerdos irá surgiendo la implementación de los grandes temas.

Es fundamental en cambio que Río+20 marque un paso hacia adelante. En consecuencia, que la cumbre no sea nuevamente tomada como rehén por un acontecimiento externo, por una competencia entre grandes potencias, por problemas internos de un país o una región o por una efusión de emociones de todo tipo.

Lo ideal seria que de esta cumbre surgiese una visión pluricultural de las bases políticas y éticas capaces de transformar la arquitectura de la gobernanza mundial y de fortalecer el sentimiento de pertenencia a una comunidad mundial en formación. Cae de maduro que una visión de esa índole es necesaria también para avanzar sensiblemente en las distintas problemáticas puestas sobre la mesa en Río 2012. Por último, es imperativo que las partes involucradas aquí reflejen la diversidad de los participantes. En otros términos, que los participantes participen efectivamente. Que la mayoría no sea relegada una vez más al rango de espectadores impotentes.

Desde esta perspectiva, es necesario preparar con antelación Río+20. Primero tenemos que entender claramente la naturaleza de lo que está en juego, entender cómo se desarrollará la Cumbre y luego anticipar lo que ocurrirá luego. Evidentemente hay que garantizar que se respete un equilibrio entre las partes involucradas oficiales y las partes involucradas de una amplia sociedad civil que ya se está dando cita en Río para mayo de 2012: es importante alentar la dinámica de redes no oficiales que luchan por abrir un espacio para los ciudadanos del mundo sin esperar la decisión de los Estados. En otras palabras, los movimientos y redes de la sociedad civil actuarán con un discurso propio, sin por ello limitarse a organizar una contra-cumbre.

En la óptica de esta fase preparatoria de la Cumbre de Río+20 y de su implementación hay que tener en mente los tres actores en presencia, los tres modelos que serán sometidos a debate, los tres desafíos que estarán en juego y tres valores fundamentales que servirán de guía para esta preparación.

Tres actores:

1. Los gobiernos que asistirán a la Conferencia oficial organizada por la ONU (denominada “Cumbre de la Tierra”), 2. Las ONG del sistema de las Naciones Unidas agrupadas en el “Stakeholder Forum”, 3. La sociedad civil: movimientos sociales, redes, científicos independientes, sindicatos, organizaciones de jóvenes, ONG, etc. reunidos en la “Cumbre de los Pueblos”, que no será sólo un evento paralelo, sino que está llamado a ser un actor fundamental en Rio+20.

Tres modelos/ tres preguntas:

1. Un modelo económico: ¿qué tipo de “green economy” para erradicar o al menos reducir la pobreza? 2. Un modelo político: ¿qué tipo de organización para una nueva gobernanza mundial? 3. Un modelo ético: ¿qué tipo de humanidad?

Tres desafíos:

1. Controlar el cambio climático. 2. Concebir una nueva arquitectura de la gobernanza mundial. 3. Cambiar de modelo de civilización.

Tres valores:

1. Sustentabilidad 2. Solidaridad 3. Responsabilidad

3. Implementación de la fase preparatoria

Objetivos:

• Dar un paso suplementario hacia la conciencia y el sentimiento de una comunidad mundial de actores que se pone en marcha hacia Río+20 (y más allá para la transición hacia un mundo sustentable) a través del intercambio continuo y estructurado de informaciones.

• Invitar a todos los actores que deseen nutrir el proceso Río+20 a presentar sus acciones e iniciativas, a compartir lo esencial de sus propuestas y conectarse de manera autónoma con otros actores de la comunidad mundial.

• Facilitar la navegación en la complejidad de las iniciativas, obtener una legibilidad estructurando la diversidad de las contribuciones y de los actores (incluyendo los eventos preparatorios de tipo seminarios, talleres, mesas de diálogo, etc.) en torno a la estructura de la Cumbre, los temas de actualidad, las grandes temáticas de acción, las áreas geoculturales (georreferenciamiento), las estrategias de cambio y las propuestas.

• Implementar una dinámica de coordinación de la comunidad que podríamos llamar On The Road to Rio+20, a partir de la difusión de un soporte de conexión multilingüe, la movilización de relevos continentales y la realización de video clips.

Cuadernos de propuestas:

• Elaborar Cuadernos de Propuestas sobre tres temas prioritarios, partiendo del marco temático adelantado por la Comisión “Sustainable Development” de la ONU, integrándolo dentro de una visión más consistente:

• 1. ¿Qué tipo de “economía verde” proponemos para resolver la pobreza en el mundo? - Propuestas para la implementación de sociedades sustentables a principios del siglo XXI.

• 2. ¿Qué mecanismos y qué estructuras de organización necesitamos, de lo local a lo global, para hacer posible una “economía verde” capaz de contribuir a erradicar la pobreza y refundar los modos de regulación entre los Estados y las sociedades?

- Propuestas para una nueva arquitectura de la gobernanza mundial.

• 3. ¿Sobre qué valores, sobre qué bases éticas fundar el desarrollo de nuevos modelos de vida y sentar las bases de una nueva civilización para enfrentar los peligros del mundo actual y abrir nuevas perspectivas para la aventura humana en este comienzo del siglo XXI? - Propuestas para una Carta de los Pueblos.

Modalidades:

* Apoyar encuentros en los cinco continentes coordinados por redes y movimientos de la sociedad civil relacionados con responsables políticos y organismos de la ONU, científicos y/o empresarios.

* Organizar un seminario internacional en noviembre de 2011 en Río • Reunir en noviembre de 2011 en Río, entorno a un núcleo sino-brasilero, a unos 30 actores e investigadores de diversas regiones del mundo para discutir y completar los documentos que serán difundidos en forma de Cuadernos de Propuestas en Río +20 en mayo de 2012.

* Lanzar una plataforma interactiva

• Garantizar la gestión de los contenidos al menos en 4 idiomas: portugués, inglés, español y francés. Velar por la circulación de documentos escritos en chino y otros idiomas ampliamente difundidos.

• Concebir articulaciones entre herramientas de red social, de gestión de base de datos, de coordinación de redes y de georreferenciamiento.

• Buscar asociaciones con las herramientas utilizadas comúnmente y pensar en ahorros de escala: Base de fichas, Elgg, Lorea, Jappix, Ming, Sympa, OpenStreetMap (+ links con Facebook, Twitter).

• Contar con una organización metodológica y una gráfica atractivas que integren la imagen. Privilegiar la simplicidad de uso (limitar las necesidades de asistencia on line).

• Armar un equipo editorial de buen nivel técnico y conceptual que maneje las traducciones, la coordinación, la armonización y la organización de los contenidos.

* Organizar una cobertura mediática a través de la prensa, la televisión e Internet, con la participación de personalidades dispuestas a hacer hincapié en las propuestas elaboradas en forma colectiva.

Calendario

• Elaboración colectiva de un documento de base que sirva de hilo conductor para los trabajos: octubre-noviembre de 2010.

• Concepción y testeo de la plataforma interactiva: fin de 2010 y comienzos de 2011.

• Lanzamiento a fines del 1er trimestre de 2011.

• Coordinación intensiva desde el 1er trimestre de 2010 hasta mediados de 2012.





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