En kioscos: Enero 2026
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu

Cuba, Honduras, Colombia, Venezuela...

Donald Trump, el pirata del Caribe

La doctrina Monroe resurge con fuerza en América Latina y se acompaña de un “corolario Trump”. Los objetivos son restaurar su dominio continental. El pasado 2 de enero Estados Unidos bombardeó Venezuela y secuestró al presidente Nicolás Maduro, junto con su esposa. Esta intervención, absolutamente contraria al derecho internacional, forma parte de una estrategia de retorno imperial de Estados Unidos, que cuenta con el apoyo de las derechas latinoamericanas, que ganan terreno en varios países.

Fue responsable de más de tres mil desapariciones o asesinatos. Cerca de cuarenta mil personas fueron torturadas siguiendo sus órdenes, y algunas de ellas aún sufren secuelas. Poco tiene de extraño que, desde el final de la dictadura que impuso al país de 1973 a 1990, en Chile los retratos de Augusto Pinochet se hayan vuelto raros. Pese a ello, el 14 de diciembre de 2025, regresaron triunfales a las calles de Santiago para celebrar la victoria en las elecciones presidenciales de José Antonio Kast, que se proclama con orgullo admirador del general golpista.

Catorce años atrás, sin embargo, los estudiantes salían a las calles de Chile para sumarse a las mayores manifestaciones que había conocido el país desde el regreso de la democracia. Exigían una educación “gratuita y de calidad” y, más en general, el final del modelo neoliberal inscrito en la Constitución de 1980, heredada de la dictadura. Ellos también tenían su propio icono, cuyos retratos engalanaban las protestas: Salvador Allende, presidente socialista de Chile, elegido en 1970 y derrocado por Pinochet. Uno de aquellos estudiantes, Gabriel Boric, progresó en su carrera política hasta ponerse al frente del Estado en 2022 sin dejar de invocar el nombre de Allende. Dentro de unos meses, el 11 de marzo de 2026, Kast le sucederá en el cargo de presidente del país.

En 1973, la Casa Blanca apoyó el golpe de Estado de Pinochet: “No veo por qué deberíamos dejar que un país se vuelva marxista solo porque su población es irresponsable”, se justificó Henry Kissinger por entonces (1). Algo más de cincuenta años después, el presidente estadounidense se congratula de la victoria en las presidenciales chilenas del candidato al que ha brindado su “apoyo” (2).

¿Su “apoyo”? Antes del regreso al poder de Trump, Washington no mostraba tan descaradamente su parcialidad en los asuntos del subcontinente. Claro que las palabras del multimillonario presidente no han sorprendido gran cosa. América Latina ha caído en la cuenta del gran interés que despierta en el actual inquilino de la Casa Blanca.

“La democracia [en Honduras] será puesta a prueba en las próximas elecciones, que se celebrarán el 30 de noviembre”, señalaba el presidente estadounidense en su plataforma Truth Social el pasado 26 de noviembre. Según las normas del Consejo Nacional Electoral hondureño (CNE), la campaña electoral había concluido tres días antes, pero Trump dirigía a los millones de votantes del país una consigna directa para que depositaran su papeleta en favor del hombre de negocios conservador Nasry “Tito” Asfura (Partido Nacional), el “amigo de la libertad” (3). Dos días más tarde de su primer mensaje, el presidente estadounidense precisó lo que tenía en mente, y lo hizo en forma de amenaza: si su candidato ganaba “las elecciones presidenciales […], Estados Unidos le brindará todo su apoyo. […] Si no gana las elecciones, Estados Unidos no malgastará su dinero, ya que un mal dirigente no puede sino tener consecuencias catastróficas para un país”.

Mensaje vengativo

Washington concentró su presencia militar en América Central en el noroeste de Tegucigalpa, la capital de Honduras, un país que dispone de costa frente al mar Caribe. La base aérea de Soto Cano alberga la Joint Task Force-Bravo, una unidad conjunta entre ambos países y en la que participa una fuerza permanente de medio millar de soldados estadounidenses para realizar misiones teóricamente humanitarias, de formación en materia de seguridad y de lucha contra el narcotráfico. A principios de 2025, la presidenta de izquierda Xiomara Castro amenazó con poner fin a esta cooperación en protesta por la política de expulsión de personas migrantes impulsada por Trump, que pronto afectaría a decenas de miles de ciudadanos del país centroamericano. De ahí los vengativos mensajes del republicano…

Por si algunos hondureños no lo habían entendido del todo, entre el 27 y el 29 de noviembre más de 90.000 habitantes —todos titulares de una cuenta bancaria nacional receptora de remesas, el dinero que los emigrantes transfieren a sus familias— recibieron mensajes en sus teléfonos móviles con un enlace que los dirigía a un audio en el que se les anunciaba que si Rixi Moncada (del mismo partido que Castro) salía elegida, no recibirían sus remesas en el mes de diciembre. Los envíos de dinero de los cerca de dos millones de personas instaladas en territorio estadounidense suponen más de un cuarto del producto interior bruto (PIB) de Honduras (4). El 1 de diciembre de 2025, sucedió el milagro: pese a la derrota augurada por los sondeos, el “amigo” de Trump ganó las elecciones presidenciales.

Este último, a quien preocupaba que el jefe de Estado venezolano “y sus narcoterroristas” puedan “apoderarse de otro país, como hicieron con Cuba, Nicaragua y Venezuela”, se quedó tranquilo: desde septiembre de 2025, Estados Unidos concentra las mayores fuerzas navales reunidas en la región desde la crisis de los misiles de Cuba, en 1962 (5). Según el presidente estadounidense, cuya Administración está imponiendo una guerra híbrida a la República Bolivariana, el dirigente chavista “tiene los días contados” (Politico, 9 de diciembre de 2025). Su caída significará también, espera él, la del “régimen cubano”.

Bloqueo marítimo

A las sanciones financieras y económicas que asfixian Venezuela se les añade una campaña de demonización mediática contra Maduro, de hecho cuestionado tanto en el país como en la región. En la actualidad, Washington ha puesto en marcha un bloqueo marítimo petrolero a Caracas; la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) ha recibido autorización para realizar operaciones secretas con vistas a una potencial intervención en el territorio, y la Armada estadounidense ha intensificado los ataques contra embarcaciones en las que supuestamente se transporta droga. Para el 18 de diciembre de 2025, estos ataques, calificados de “ejecuciones extrajudiciales” por el alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, habían causado ya la muerte de más de cien personas (6).

Chantaje económico

Estas injerencias no suscitan la menor recriminación por parte de las cancillerías occidentales, bien dispuestas a denunciar agresiones militares o manipulaciones electorales a condición de que puedan atribuirse a Moscú. La estrategia funciona. Antes de los comicios legislativos en Argentina, el pasado 26 de octubre, el presidente estadounidense procedió a un chantaje económico y financiero semejante al que “convenció” a los hondureños: o bien le hace entrega a Buenos Aires de financiación e inversiones en caso de victoria del candidato de la Casa Blanca, Javier Milei, o bien deja en la estacada al país y le complica la vida con la interrupción de las ayudas bilaterales, un aumento de los aranceles, el cierre del acceso al mercado estadounidense… Aunque los sondeos le prometían una victoria por la mínima, el aliado libertario de Trump acabó ganando las elecciones con una cómoda ventaja sobre la oposición peronista.

Son muchas las herramientas de presión o de (…)

Artículo completo: 3 750 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de enero 2026
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Christophe Ventura

Periodista.

Compartir este artículo