En kioscos: Abril 2021
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu
Artículo precedente: « El día después »
>

Parte el camino hacia la Convención que redactará la nueva carta magna

La Constituyente y la tragedia de Orfeo

El plebiscito del 25 de octubre va a quedar en la memoria como un momento clave para entender la historia de Chile, y su división en clases negada por el mito fundacional de la independencia, que creó desde la nada una Patria Nueva, única y homogénea. Condición que además quedó oculta por las nuevas formas de explotación política y económica posteriores a 1990. Las tres solitarias comunas donde ganó el Rechazo, aisladas del 80 por ciento de la población, evidencian la contradicción crucial que explica la identidad más profunda del país.

El masivo triunfo de quienes han impulsado el cambio de la Constitución de 1980 corre el riesgo de esfumarse políticamente si su enorme fuerza e impacto no se logra canalizar institucionalmente. El momento “destituyente” ya ha terminado. Ahora comienza un momento mucho más difícil, orientado a constituir un nuevo orden institucional. Para entender esta dinámica se puede recurrir a una metáfora, que permite interpretar los enormes desafíos por venir.

Cuenta la mitología griega que Orfeo, hijo de Apolo, perdió a su esposa Eurídice al ser mordida por una serpiente. Consternados, los dioses lloraron con él y le permitieron descender al inframundo a buscar a su amada. Después de sortear muchos peligros llegó hasta ese lugar, donde Hades y Perséfone, dioses del mundo de los muertos, se apiadaron y le permitieron rescatar a Eurídice. Pero le impusieron la condición de que él caminase delante de ella y no mirase atrás hasta que hubieran alcanzado el mundo superior y los rayos de sol bañasen a la mujer. Orfeo no volvió la cabeza en todo el trayecto: ni siquiera se volvía para asegurarse de que Eurídice estuviera bien cuando pasaban junto a un demonio o corrían algún peligro. Así Orfeo y Eurídice llegaron finalmente a la superficie. Entonces, preso por la ansiedad, o el temor, Orfeo volvió la cabeza para ver a su amada; pero ella todavía no había sido completamente bañada por el sol, y aún tenía un pie en el camino del inframundo, así que se desvaneció en el aire, y esa vez para siempre.

Esta antigua historia sirve para entender el momento que deberán enfrentar los actores políticos que buscan el cambio constitucional en esta nueva etapa. Después de largas fatigas y tormentosas dificultades, por fin se ha logrado llegar a fondo, al inframundo del infierno constitucional, donde permanecía prisionera la potestad soberana y constituyente del pueblo. Con el plebiscito del 25 de octubre se la ha liberado y ha comenzado un viaje de retorno al mundo de la vida cívica, después de tantas peripecias.

Nuestro Orfeo sabe perfectamente cuáles son condiciones, sine qua non, a las que debe atenerse para llegar a la meta: 1. Articular social y políticamente a las fuerzas transformadoras 2. Asegurar la participación de pueblos originarios mediante escaños reservados 3. Sumar independientes en las listas 4. Llevar dirigentes sociales y expertos 5. Exigir que sea un proceso constituyente abierto a la ciudadanía. Sabe muy bien que no puede volver la mirada a los políticos tradicionales, no puede fragmentar ni dispersar su (...)

Artículo completo: 1 537 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Álvaro Ramis

Rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

Compartir este artículo