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Su aporte de radicalidad, creatividad, dinamismo y sentido

Los feminismos de la revuelta

El levantamiento popular iniciado el 18 de octubre de 2019, contó con una activa participación de mujeres de todas las edades, pero particularmente jóvenes, en los distintos espacios, acciones y marchas, en alianzas, producción de campañas, en las comunicaciones y en las expresiones artístico-culturales que expresaron y acompañaron este proceso. Dentro de esta activación generalizada de las mujeres, observamos claramente la activa participación de las organizaciones feministas y la inspiración significativa del feminismo en sus consignas y prácticas sociopolíticas. Una de las explicaciones de esto deriva de la fuerza que los feminismos han ido adquiriendo en el último tiempo en la juventud; pero también el fuerte entramado del malestar con la cotidianeidad, es decir, con la precarización generalizada de la vida que ha sido especialmente sentida y resistida por las mujeres y una demanda transversalizada por el movimiento feminista, con singular éxito, en el último quinquenio.

Un breve recuento
Es importante tomar en cuenta que el feminismo chileno ha tenido un desarrollo muy importante en las dos últimas décadas (Lamadrid, 2016), potenciado fundamentalmente por el movimiento estudiantil y por ende, por el impulso de liderazgos y organizaciones juveniles. Esta fuerte vinculación que implicó un desarrollo progresivo y politización del feminismo a lo largo de dos décadas hasta llegar a hacer de él “algo necesario” en la política estudiantil (Follegati, 2018), se manifestó, por ejemplo, en el llamado Mayo Feminista del 2018, y en la consecuente feminización de los liderazgos universitarios, y también estimuló la diversificación de su composición social y de las estructuras organizativas que a todo nivel se definieron como, y se aliaron con, el feminismo. Este desarrollo contribuyó también significativamente a la politización y masificación de las demandas en contra de la violencia hacia las mujeres, en distintas dimensiones. Como señala Alejandra Castillo: “…el movimiento feminista volvió visible la violencia patriarcal en la silenciosa inercia de las instituciones, en la cotidianeidad de la vida privada y en el daño que produce el modelo económico neoliberal al cuerpo de la sociedad […] la política en Chile recobró, de tal modo, un olvidado radicalismo de la mano de un feminismo lejano de las moderadas políticas liberales de mujeres…” (Castillo, 2019: 36)

La Coordinadora Feminista 8M
Si bien existen multiplicidad de organizaciones y corrientes en el movimiento feminista, es posible reconocer una organización que conduce las principales intervenciones y posiciones políticas dentro del espacio feminista en la revuelta: la Coordinadora Feminista 8M. Esta organización, nacida en 2018, y orientada principalmente a articular la Huelga Feminista, tiene como principal virtud la articulación y transversalización de las demandas feministas, organizadas en un proyecto político claro -el Programa para la Huelga Feminista, levantado en colectivo a través de los Encuentros Plurinacionales de Mujeres que Luchan, de diciembre 2018 y enero 2020-, un trabajo en red, descentralizado, y una radicalidad que se expresa en su voluntad de cambio profundo y de acción directa, lo que le permite al feminismo entroncar profundamente con las demandas generales, todo lo cual potenció y se potenció en el (...)

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Ximena Vanessa Goecke S.

Historiadora. Magister em Género y Cultura.
xgoecke@gmail.com

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