La pregunta por la unidad reaparece con fuerza en nuestro país después de cada derrota electoral, pero rara vez se aborda con la profundidad que exige el momento histórico. Hoy, más que un problema táctico, la unidad se ha transformado en una cuestión estratégica de supervivencia política y de responsabilidad con amplios sectores sociales que ven frustradas, una y otra vez, sus expectativas de cambio. Todo ello, además, en un contexto donde el margen de error se ha estrechado y las certezas son cada vez más escasas.
La unidad no puede sostenerse únicamente sobre acuerdos electorales de corto plazo ni sobre la evocación de ciclos pasados. Requiere ideas-fuerza compartidas, un horizonte temporal claro y liderazgos capaces de articular diferencias sin diluir proyectos. En esa perspectiva, no resulta irrelevante reconocer el valor político que tuvo, en su momento, la conformación del Frente Amplio como un esfuerzo unitario orientado a superar la fragmentación histórica de la izquierda, articulando generaciones y trayectorias diversas en torno a un proyecto común. Más allá de sus límites y contradicciones, ese gesto expresó una voluntad de convergencia que hoy vuelve a interpelar al conjunto del sector.
La historia política chilena ofrece, además, antecedentes elocuentes sobre la importancia de la unidad en momentos críticos. Desde los frentes populares hasta las alianzas construidas para enfrentar dictaduras o frenar retrocesos en derechos sociales, la izquierda y el progresismo han sabido articularse no solo para disputar elecciones, sino para defender conquistas democráticas y sociales frente al avance de proyectos conservadores. Esa memoria histórica recuerda que la unidad no ha sido un fin en sí mismo, sino una herramienta política frente a contextos de amenaza y regresión.
¿Qué ejes podrían sostener esa unidad hoy?
Un primer eje es programático. Resulta difícil imaginar una unidad duradera sin un mínimo común denominador que vaya más allá de consignas generales y se traduzca en prioridades reconocibles: reducción efectiva de las desigualdades, fortalecimiento del Estado social, seguridad entendida como derecho (…)
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