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100 días de cuarentena. Desafíos de la educación en Chile y sus desigualdades. Por Juan Alejandro Henríquez Peñailillo

Recuerdo con claridad cuando en la noche de un viernes de marzo le dije a mi familia que no fuésemos al cumpleaños infantil del día siguiente, ya que la pandemia estaba complicando mucho nuestra condición de asmáticos. Así fue como, contando desde el sábado 14 de dicho mes, se han cumplido 100 días de cuarentena preventiva y, luego, obligatoria.

Esa misma decisión me posiciona en un rol de ventaja respecto a la gran mayoría del país, que han tenido que ir sorteando el vaivén de las decisiones de cuidados sanitarios implementados por las autoridades. Yo tuve la posibilidad de elegir, muchos no.

Acabamos de superar la cantidad de contagiados que tuvo Italia, esto es un dato claro y preciso de que no bastó esa planificación preventiva, a dos semanas de iniciado todo en China, mucho menos la soberbia de creer que estábamos en el mejor sistema de salud del mundo.

Estamos ante un cambio de era y la Memoria es cada vez más importante de relevar. Hace poco más de 100 años la pandemia de gripe española debió dejar lecciones a no olvidar nunca. Pero, algo ha pasado que no hemos escuchado el clamor de dichos recuerdos.

Una vez más aparece el fantasma de “lo urgente versus lo importante” y un Estado no puede, nunca, obviar lo importante. Es clave aplanar la curva y evitar más contagios y muertes, pero es aún más difícil reordenar las piezas de un sistema injusto y desigual, donde el que tiene más sigue pudiendo decidir mejor.

En salud, las diferencias son abismantes entre lo público y lo privado, entre un centro de eventos con condiciones de lujo y un consultorio que adapta sus espacios como puede. No me referiré mucho más porque no es mi área de desarrollo, pero como ciudadano, se me hace evidente la desigualdad. En trabajo y economía, hubo intento de distribuir los ahorros generados, mientras hay quienes han tenido que sobre endeudarse y cambiar drásticamente de rubro. No hay que ser economista para darse cuenta de que la desigualdad es abismante y que la cesantía o precariedad laboral seguirá aumentando si no se toman medidas que permitan, realmente, cambiar el paradigma actual.

Pero en educación, claramente puedo decir algo más. Como profesor y educador, no me cabe duda alguna que no podemos seguir entendiendo esta área como un bien de consumo.

Formación ciudadana, educación en derechos humanos, educación no sexista, educación intercultural e inclusiva. Valoración de la profesión docente y construcción de un modelo basado en una ética de la comprensión, mediante metodologías de aprendizaje colaborativo y con un sentido de hospitalidad digital que nos permita superar las brechas existentes aun en un ya avanzado siglo XXI.

Para ello, una nueva constitución que favorezca un estado plurinacional, una educación como un derecho y que, entre otros tantos temas necesarios de abordar, promueva una real consciencia de no discriminación, es urgente e importante.

La pandemia agudizó y terminó por hospitalizar un sistema ya contagiado y agonizante, una educación con ventilador mecánico, que tiene a la profesión docente en una deuda histórica que, claramente, no es sólo económica. ¿Dónde están las prioridades? ¿Qué es lo urgente? ¿Y dónde están los desafíos sobre lo importante, en materia de educación?

No creo que sólo sea buscar la fórmula para volver a clases presenciales lo antes posible, sin revisar primero cuáles han sido las condiciones de inequidad y desigualdad, hablando desde los territorios, desde el acceso a la tecnología, desde el apoyo socioemocional de los niños, niñas, adolescentes y jóvenes, junto a sus familias, pero también a los y las docentes.

Con 100 días de distancia física, no social, si no hemos logrado visualizar la urgencia que tiene lo importante y evitar ese dualismo que sólo hace vivir en el oasis de lo urgente, entonces, no hemos logrado avanzar en la tan anhelada y necesaria igualdad. Por favor, discutamos lo importante.

Juan Alejandro Henríquez Peñailillo Profesor de Filosofía
Máster en entornos de enseñanza y aprendizaje mediados por tecnologías digitales Autor de www.filopoiesis.cl

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