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Un modelo amenazado por la dependencia financiera

Brasil, un gigante empantanado

En octubre de 2008, el presidente Lula da Silva tranquilizó a los brasileños: la crisis financiera internacional no sería más que una “pequeña olita” para el gigante sudamericano, que vivía un “momento mágico” disfrutando de su independecia del centro capitalista mundial. Pero la “olita” se hizo pesadilla y expuso las falencias estructurales de la economía brasileña. A pesar de algunas medidas sociales importantes, Lula ha dejado intactas las reformas neoliberales de Fernando Henrique Cardoso que atan el crecimiento del país a la especulación internacional.

Mayo de 2008. La economía estadounidense inicia su descenso a los infiernos. ¿Y en Brasil? Todo bien, gracias. El presidente Luiz Inácio Lula da Silva estima que su país “vive un momento mágico”. Tras un alza del Producto Bruto Interno (PBI) del 5,67% en 2007, el gobierno mantiene la moral en alto. Qué más da lo que pasa en otras partes: el crecimiento continuará “al ritmo actual durante los próximos quince o veinte años”.

Octubre de 2008. El sistema financiero internacional se derrumba. ¿Y en Brasil? Nada de qué preocuparse. “Allá (en Estados Unidos) la crisis es un verdadero tsunami. Aquí, si llegara, sólo sería una olita, demasiado pequeña incluso para surfear”, tranquiliza en un discurso del 4 de octubre un Presidente con humor hawaiano. “El desacople ya se produjo”, reafirma algunos meses más tarde Luciano Coutinho, director del Banco Nacional de Desarrollo (BNDES), validando una teoría según la cual el crecimiento de los países de la “periferia” del sistema capitalista mundial se habría independizado de las turbulencias del (...)

Artículo completo: 273 palabras.

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Renaud Lambert

Periodista.

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