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Crece el uso de aviones no tripulados

Guerras a control remoto

El laboratorio estadounidense de guerra tecnológica destina cada vez más recursos a los aviones no tripulados, los drones, cuyo rol en el conflicto afgano-paquistaní se intensifica. La razón es principalmente económica, pero su utilización plantea serias cuestiones sobre la responsabilidad en los actos de combate. A medida que crece el mercado mundial de estos aparatos, ampliamente dominado por Estados Unidos, se amplia también su campo de funciones “securitarias”.

El 5 de agosto de 2009, hacia la una y media de la mañana, un dron estadounidense lanzó dos misiles Hellfire (“fuego del infierno”) sobre Laddah, un pueblo apartado de Waziristán del Sur (Pakistán). El blanco del ataque era la casa de un líder religioso que apoya a los talibanes, el Maulana Ikram-ud-Din. Entre las doce víctimas del asalto figuraba Baitullah Mehsud, el carismático jefe de los talibanes paquistaníes.

El 22 de julio de 2009, funcionarios estadounidenses dieron a conocer la muerte de uno de los hijos de Osama Ben Laden, Saad, aunque el dato no fue confirmado desde entonces. El 1º de enero, la muerte de Osama Al-Kini, jefe de operaciones exteriores de Al Qaeda, buscado por su responsabilidad en los atentados contra las embajadas estadounidenses de Kenia y Tanzania en 1998, también había despertado satisfacción en las autoridades estadounidenses. “Los drones tuvieron un impacto significativo sobre Al Qaeda, al eliminar a sus personajes clave, empujar a sus miembros fuera de las zonas tribales y comprometer sus capacidades operacionales”, señala Christine Fair, miembro de la RAND Corporation y especialista en la (...)

Artículo completo: 263 palabras.

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Laurent Checola y Edouard Pflimlin

Periodistas.

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