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Causa ecológica y causa antropológica

El planeta Tierra, modo de decir nuestro hábitat natural, se encuentra mal a un punto alarmante. La conciencia de ésto se ha difundido considerablemente, y ya no hay grupo político que no incluya al menos en su discurso la causa ecológica. El planeta-Hombre, modo de decir el género humano, se encuentra mal a un punto igualmente alarmante. No hay conciencia de la gravedad de ésto y no se menciona, en términos de igualdad, la causa ecológica con la causa antropológica.

Pregunten a los menos politizados qué es la causa ecológica. Seguro que sabrán decirles que el recalentamiento del clima debido a los gases de efecto invernadero nos hace entrar en una era de catástrofes, que la contaminación de la tierra, el aire y el agua alcanza en muchos lugares niveles insoportables, que el agotamiento de recursos no renovables esenciales condena nuestro actual modo de producción y consumo, que el uso de la energía nuclear está llena de peligros sin remedio. Más de uno agregará los ataques a la biodiversidad, para concluir con sus propias palabras sobre la urgente necesidad de reducir la marca ecológica de los países ricos.

¿Cómo saben todo esto las personas menos politizadas? Por los medios, donde actualmente la información ecológica es constante. Por experiencias directas que la confirman sin cesar, desde el clima hasta el precio de los combustibles. Por el discurso de científicos o políticos que elevan esos saberes parciales a visión globalizada, convirtiéndolos en programa político que se anuncia por doquier. A lo largo de las décadas, fue construyéndose así una cultura que da coherencia a una amplia gama de motivaciones e iniciativas que conforman ese gran asunto, la causa (...)

Artículo completo: 304 palabras.

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Lucien Sève

Filósofo.

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