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¿Estudiantes o clientes? El neoliberalismo y la Educación Superior

Durante los años que dirigí el Centro de Cooperación con América Latina, CEXECI, en Extremadura, España, me tocó recibir con una cierta frecuencia a gestores universitarios que representaban grupos de universidades privadas. Nunca dejó de chocarme su lenguaje. Hablaban del número de “clientes” que representaba el grupo, aludiendo a los estudiantes.

Después supe que un diputado chileno, Ibáñez, hablaba de “industria universitaria”. ¡No!, los estudiantes son todo menos clientes, y la universidad es muchas cosas, pero no una industria, aunque en eso haya tratado de convertirla el proyecto neoliberal que, aparte de poner los mercados por encima de los gobiernos- como lo está demostrando la crisis en la Unión Europea- ha permeado la universidad con valores que no le son propios. El más nefasto de ellos es el de rentabilidad, que se aplica en varias direcciones y que es esencialmente rentabilidad económica en el sentido de preparar gestores para el mercado, suprimir o reducir las asignaturas no rentables, como la historia o la filosofía y transformar la universidad en una industria.

La caricatura del modelo neoliberal es la universidad-empresa. Un combinado aberrante que transforma a los estudiantes en clientes y las políticas universitarias en gestión comercial. Un dechado que in extremis no se detiene ni siquiera frente al fraude y, descaradamente, se lanza al tráfico de titulaciones. Basta abrir el ordenador día a día y ver la cantidad de diplomas que se ofrecen por Internet. Un título de doctor en 15 días, sin currículo ni estudios, sólo basta pagar por él y lo envían por correo certificado… (aunque puede que por certificado, no). Este es un caso extremo, pero es uno de los extremos a que ha llegado el modelo.

MODELO NEOLIBERAL: PROYECTO HEGEMÓNICO DE LA DERECHA Sin duda que entre las mayores transformaciones geopolíticas que ha experimentado la sociedad planetaria después de la guerra fría, figuran la globalización y la transferencia del poder del Estado a los mercados. Sobre ellas se asentó el modelo neoliberal. Un proyecto hegemónico de la derecha económica que descansaba fundamentalmente en la educación y que bajo la influencia de Milton Friedman, en visita a Chile junto a Arnold Herberger en 1975, encontró en el país su laboratorio experimental. Hechas sus pruebas se impuso en Inglaterra, a donde lo llevó el propio Pinochet invitado en 1981, por Margaret Thatcher.

El paso de la sociedad democrática a la neoliberal es ya una larga historia. Comienza en 1947, cuando Friedrich Hayeck se reunió en una pequeña localidad suiza con un grupo de 39 intelectuales y fundaron la Sociedad Mont Pellerin (1). La idea que los unía era su crítica a la función intervencionista del Estado y su convicción de que el mercado era el sujeto de la historia y la base de todos los derechos, incluyendo los derechos humanos. El proyecto se impuso e incluso la universidad se piensa hoy desde las ideas de Hayek, Milton Friedman y la economía de mercado. Años más tarde, La Comisión Trilateral estableció la relación del proyecto con la Universidad (2). En un informe de 1975 se manifestaba la alarma por el papel que desempeñaban los intelectuales dentro del sistema democrático. El informe señalaba que un peligro mayor para la sociedad era la universidad abierta. Su permisividad facultaba, por una parte, que demasiada gente tuviera acceso a una educación superior y, por otra, que en su seno se generase un intelectual “portador de valores”, un intelectual contestatario, al que proponía reemplazarlo por el “intelectual práctico”. El adiestrado en una universidad puramente profesional, formado para integrarse de manera eficaz al sistema productivo.

REFORMA DE CÓRDOBA: LA EQUIDAD COMO FUNCIÓN SOCIAL Todo esto atentaba contra el modelo democrático de una educación con equidad, una tradición republicana que en América Latina venía de la reforma de Córdoba del año 1918. El aporte esencial de la Reforma fue que, aparte de definir sus funciones: docencia, investigación y extensión, integró la equidad como función social. La universidad para todos según (...)

Artículo completo: 2 070 palabras.

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Miguel Rojas Mix

Académico adjunto doctorado en Ciencias de la Educación, mención Educación Intercultural, USACH. Dr. Honoris Causa por la USACH.

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