El actual modelo educacional ofrece una serie de alternativas para que la población tenga acceso a la educación superior. Esto puede parecer bastante alentador, pero hay que tomar en cuenta que descuida diversos factores que permiten establecer una correlación entre el incremento de la matrícula y el desarrollo del país. En la actualidad, bajo el modelo económico imperante, el éxito de una persona es medido o cuantificado por los estudios que posee, soslayando capacidades o méritos inherentes a su calidad de ser humano.
Ver la educación como negocio ha llevado a un crecimiento exponencial de ingreso a las universidades, generando falsas expectativas e ilusiones que tienen como objetivo posibilitar la anhelada y a veces utópica movilidad social. Este modelo, a todas luces, se manifiesta como una gran alternativa para que la población se nutra de herramientas necesarias para surgir en este sistema basado en la competitividad, por lo que cualquier crítica que se haga parece infundada. Sin embargo, si analizamos más profundamente las consecuencias de acceder bajo estas condiciones a la educación superior, encontramos una serie de inadvertidas falencias y contradicciones que aumentan las brechas sociales y económicas en Chile...
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