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En las raíces históricas del movimiento maker

Las máquinas que despiden obreros

La emergencia de herramientas que permiten fabricar en casa objetos que antes se adquirían en el mercado, ha reavivado la esperanza de poder lograr la democratización de la producción y la abolición de la sociedad de consumo. Pero en su creación subyace el mismo pensamiento de antaño: “la reducción de costos laborales”.

Se trataría de la revolución industrial del siglo XXI: herramientas que permiten actualmente fabricar en casa objetos que antes debían comprarse en los negocios. Cortadoras láser, impresoras 3D, fresadoras de control digital... todas estas máquinas siguen un mismo principio tecnológico: guiar los movimientos de una herramienta mecánica con la ayuda de un software. Las más conocidas funcionan como impresoras, pero en tres dimensiones: una boquilla se desplaza una y otra vez sobre tres ejes y superpone capas de materia (la mayoría de las veces, una resina sintética) siguiendo un modelo digitalizado, hasta la obtención del volumen deseado. Desde un picaporte hasta una bicicleta, los objetos así producidos se multiplican.

Aun cuando esta tecnología genere una multiplicación de pequeñas empresas innovadoras, su desarrollo es esencialmente obra de aficionados, que se definen como “makers”. Aferrados al mundo del software libre, aplican sus valores y prácticas a los mecanismos de fabricación. Para los más radicales, la reapropiación popular de las herramientas abriría el camino a una “democratización” de la producción industrial, con miras a la abolición de la sociedad de consumo...

Artículo completo: 259 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de mayo 2013
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Johan Söderberg

Sociólogo, Instituto de Investigación, Innovación y Sociedad de la región Île-de-France (IFRIS), Laboratorio Técnicas, Territorios y Sociedades (LATTS), Universidad de París-Este.

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