En kioscos: Junio 2022
Suscripción Comprar
es | fr | en | +
Accéder au menu
Artículo precedente: « La escoba ciudadana de Burkina Faso »
Siguiente artículo: « Un crimen persistente »
>

Más de 50 años después del retiro de Francia de Argelia

Silencio sobre los harkis que se quedaron tras la independencia argelina

Tlemcen, en el extremo noroeste de Argelia. Abandonamos la ciudad en dirección al sur. La ruta se eleva con rapidez, luego trepa en zigzag, rodeada de suntuosos paisajes de montaña. Aquí o allá, atravesamos aldeas colgadas en la roca. Allí habitan familias cuya vida, organizada en torno a una parcela y algunos animales, apenas cambió en medio siglo. En ese árido paisaje del jebel hay pocos elementos modernos: el teléfono celular, la parábola satelital para la televisión y los bloques grises de hormigón de las nuevas casas. Llegamos a Beni Bahdel, una aldea situada a unos cuarenta kilómetros de Tlemcen, conocida por su inmenso embalse, construido por “los franceses”. A los 79 años, Abderrahmane Snoussi sigue viviendo de sus pocas cabras, a las que cada mañana lleva a pastar al terreno familiar, en las alturas. Harki de 1959 a 1962, el anciano acepta por primera vez hablar de su pasado con un periodista. “Los franceses habían instalado aquí un puesto muy importante, con al menos ochocientos soldados. Mi padre, que había hecho la Segunda Guerra Mundial, les servía de intérprete. El FLN [Frente de Liberación Nacional] lo asesinó en 1955, yo tenía 19 años. Cuatro años después, los soldados franceses vinieron a mi casa. Tomaron a mi mujer, y me dijeron que fuera a trabajar con ellos, sino lo pagaría mi esposa. Es así como me convertí en harki”. Entre los soldados se encontraba el suboficial Pierre Couette, un convocado originario de la región parisina. En las numerosas cartas que envió a sus parientes, el joven, profundamente católico, describió todas las “humillaciones” e “inútiles tropelías” que padeció la población local. Y también el sistemático recurso a la “bañera” y a la “picana”, “torturas” que practicaba el oficial de inteligencia de la segunda oficina de Beni Bahdel, contra muyahidines arrestados, sus mujeres y cualquier persona sospechosa de prestar ayuda. ¿Snoussi asistió, incluso participó, en esas sesiones de tortura? “¡No, nunca! Con mi grupo realizábamos emboscadas, rastreos, etc. Cuando hacíamos un (...)

Artículo completo: 365 palabras.

Texto completo en la edición impresa del mes de mayo 2015
en venta en quioscos y en versión digital
E-mail: edicion.chile@lemondediplomatique.cl

Adquiera los periódicos y libros digitales en:
www.editorialauncreemos.cl

Pierre Daum

Periodista, autor de Le Dernier Tabou. Les “harkis” restés en Algérie après l’indépendance, Actes Sud, Arles, 2015.

Compartir este artículo