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Uso mundial gatilla crecimiento de la producción del arma disuasiva

Gas lacrimógeno, lágrimas de oro

Alrededor del mundo, los manifestantes comparten una experiencia: la inhalación de gases lacrimógenos. A lo largo del siglo XX, esta arma lucrativa, presentada como inofensiva por las autoridades, se impuso como la herramienta preferida de las fuerzas del orden.

A diferencia de otros mercados, la industria del mantenimiento del orden no les teme a los conflictos sociales ni a las crisis políticas. Muy por el contrario. Las rebeliones de la “Primavera Árabe”, en 2011, y las manifestaciones que estremecieron el mundo estos últimos años hicieron explotar las ventas de gas lacrimógeno y de equipos antidisturbios. Los agentes de ventas recorren el planeta con un libro de pedidos en mano. Ejércitos de expertos están al acecho de la menor agitación popular para aconsejar a los fabricantes y compradores sobre el negocio del día. El gas lacrimógeno es sin duda alguna su producto estrella: es universalmente considerado por los gobiernos como el remedio a la protesta social más confiable y más indoloro; como una panacea contra el desorden, que no conoce ni fronteras ni competencia...

Artículo completo: 184 palabras.

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Anna Feigenbaum

Investigadora en la Universidad de Bournemouth (Reino Unido). Autora de Tear gas. From the battlefields of Word War I to the streets of today, Verso, Londres, 2017.

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