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Cuestionado privilegio en las universidades estadounidenses

Cómo papá me hizo entrar a Harvard

Para seleccionar a sus estudiantes, las universidades estadounidenses consideran distintos criterios: las notas escolares, el origen étnico, el lugar de residencia, el sexo. Las más prestigiosas también consideran el linaje familiar del candidato. Favorecen a los hijos de ex alumnos, y practican así una forma de discriminación positiva… para los ricos.

Los estadounidenses lo aprenden en su más tierna infancia: a partir de la Guerra de Independencia (1775-1783), Estados Unidos rechazaría el orden hereditario a favor de la ley establecida “por y para el pueblo”. Thomas Jefferson, uno de los Padres Fundadores del país, ¿no escribió acaso que sus conciudadanos aspiraban a una “aristocracia natural” basada en “la virtud y el talento” más que a una “aristocracia artificial”, basada, como en el Reino Unido, en la fortuna y el nacimiento?

Entre todas las violaciones a este principio cardinal, la que tuvo las consecuencias más pesadas fue seguramente el sistema de discriminación que se le infligió a la población negra. Más discreta, otra transgresión decisiva se incorporó a principios del siglo XX: el linaje como criterio de admisión en las principales universidades del país. En el momento de la inscripción, los jóvenes postulantes cuentan en efecto con un tratamiento preferencial si uno de sus padres -generalmente el padre- pasó por el establecimiento...

Artículo completo: 227 palabras.

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Richard D. Kahlenberg

Investigador en la Century Foundation, especialista en cuestiones de educación. Coordinador del libro Affirmative action for the rich: legacy preferences in college admissions, The Century Foundation, Nueva York, 2010.

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