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Georges Ibrahim Abdallah, una detención perpetua para complacer a Estados Unidos

“Terrorista” hoy, ¿terrorista siempre?

El militante comunista libanés, Georges Ibrahim Abdallah, se encuentra preso en Francia desde hace más de un tercio de siglo, a pesar de que ya podría estar libre.

Afinales de marzo de 2020 y con el objetivo de descongestionar las prisiones francesas en un momento en el que la pandemia de coronavirus amenazaba con causar estragos, la ministra francesa de Justicia Nicole Belloubet ordenó la excarcelación de 13 500 presos en los dos meses siguientes. Se trataba sobre todo de personas que habían cumplido ya la mayor parte de su condena. En el momento en el que la ministra toma esta decisión, la prisión de Lannemezan, en el departamento de Altos Pirineos, alberga a Georges Ibrahim Abdallah, un militante comunista libanés, que combatió la ocupación de su país por parte de Israel en 1978. Cumplió su pena irreductible el 27 de octubre de 1999. Por tanto, podría ser libre desde el siglo pasado.

En 2020, comienza su trigésimo sexto año de prisión. El “récord de Francia” de los últimos cincuenta años para un activista político. Dejando aparte a Italia, un cautiverio de tal duración es excepcional en un país de la Unión Europea. Georges Ibrahim Abdallah fue juzgado y condenado por complicidad en asesinato. A ojos de la Justicia, no es un asesino. Durante el juicio negó haber participado en los actos por los que fue arrestado y condenado. Sin embargo, sí que manifestó su solidaridad con ciertas luchas militantes radicales y expresó su apoyo a las Fracciones Armadas Revolucionarias Libanesas (FARL), un grupo de opositores comunistas que tomó las armas y asesinó en 1982 al agregado militar de la embajada de Estados Unidos, Charles Ray, y a Yacov Barsimentov, un funcionario israelí miembro del Mossad (los servicios secretos israelíes), ambos destinados en París.

Aquel año, con la bendición de la Administración Reagan, Israel atacó el Líbano en un intento de erradicar a la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y de matar o capturar a Yasser Arafat, líder de la resistencia palestina. Para las FARL, aquellos dos asesinatos fueron un acto de resistencia armada a una agresión militar. Durante su juicio en febrero de 1987, Abdallah dijo: “Aun cuando el pueblo no me ha concedido el honor de participar en los actos antiimperialistas que ustedes me atribuyen, al menos tengo el honor de ser acusado por su tribunal y de defender su legitimidad frente a la legitimidad criminal de los verdugos”.

¿Qué otro motivo podría justificar la no excarcelación en 2020 de un cómplice de asesinato que ha cumplido 36 años de condena? Su comportamiento en prisión le hizo ganarse el respeto de sus vigilantes y al director de la prisión le gustaba discutir con él la situación de Oriente Próximo. Por extraño que pueda parecer, los mismos guardias sindicados de su centro penitenciario, perplejos porque sus camaradas tarbeses no se movilizaran para reclamar su liberación, alertaron a la célula comunista de Tarbes de la presencia de este marxista libanés tanto tiempo encarcelado.

Pero su no liberación se explicaría en el discurso que la ministra de Justicia pronunció ante la Asamblea Nacional el pasado 8 de abril, en plena pandemia. Aquel día, la ministra Belloubet precisó que la excarcelación anticipada excluía a “criminales, maltratadores y terroristas”. Aunque el grupo armado al que supuestamente perteneció Abdallah nunca cometió actos terroristas en el sentido estricto (atentados indiscriminados, atentados con bomba en la calle, asesinato de civiles para aterrorizar a la ciudadanía), la Justicia francesa le califica como “terrorista”. ¿Por qué? Por actos que son ciertamente criminales, pero que no son obra de las FARL…

Unos meses antes de que Abdallah declarara ante la Sala Especial de lo Criminal de París, a finales de febrero de 1987, una oleada de atentados asoló la capital francesa (tren de cercanías RER, estafeta de correos, tienda Tati). La mayoría de los grandes medios de comunicación (Le Monde, Libération, Le Figaro, RTL, France Inter, Europe 1, las principales cadenas de televisión) retransmitieron las palabras del entonces ministro del Interior Charles Pasqua y de su adjunto, Robert Pandraud. Ambos atribuyeron la autoría de los atentados a las FARL y a los camaradas de Georges Ibrahim Abdallah. Sin embargo, tal y como admitirían unos años más tarde, Pandraud y Pasqua lanzaron el nombre de Abdallah a la prensa para ocultar el hecho de que en ese momento desconocían la (...)

Artículo completo: 2 234 palabras.

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Pierre Carles

Director de la película Who Wants Georges Ibrahim Abdallah in Jail? (en rodaje).

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