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Evangélicos: una Internacional reaccionaria

Introducción:

¿Evangélicos o evangelistas?

En este dossier, el término “evangélicos” hace referencia a los fieles de Iglesias y de movimientos vinculados al evangelismo (en otras palabras, al protestantismo evangélico). No debe confundírselo con el de “evangelistas”, que designa a los autores de los cuatro evangelios del Nuevo Testamento (Mateo, Marcos, Lucas y Juan) o a especialistas en los evangelios o en la evangelización (que no son necesariamente protestantes). También puede tratarse de predicadores cuya prédica está destinada a los no creyentes. La expresión “protestantes evangélicos” permite diferenciarlos de los fieles de las llamadas Iglesias protestantes históricas, cuyos orígenes se remontan al siglo XVI, como por ejemplo las Iglesias reformadas y luteranas. En este dossier, se trata también en gran medida de los movimientos neopentecostales o carismáticos, que constituyen buena parte de las corrientes evangélicas, pero sin por ello representar su totalidad.

De Río de Janeiro a Seúl, pasando por México y Lagos, el mundo protestante vive desde hace cuatro décadas una dinámica ultraconservadora que influye en las cuestiones sociales, societales, pero también económicas y diplomáticas. Con sus 800 millones de fieles, el evangelismo cristiano –una corriente del protestantismo– avanza de manera fulgurante (1). A comienzos del siglo XX, el 94% de la población de América del Sur era católica; sólo el 1% de los habitantes de la región profesaba el protestantismo. Hoy, estos últimos representan el 20%, y la proporción de fieles al Vaticano cayó al 69%. En Brasil, en 1970, el 92% de los habitantes se declaraban católicos; en 2010, no superaban el 64%; las “defecciones” beneficiaron a las múltiples iglesias evangélicas, especialmente pentecostales, que proliferan en ese país (2). El candidato a la presidencia en 2018, Jair Bolsonaro, recibió el apoyo del 70% de los evangélicos. Sus 11 millones de votos marcaron la diferencia con Fernando Haddad, el candidato del Partido de los Trabajadores.

En 2016, de manera más abierta aun que sus predecesores republicanos Ronald Reagan y George W. Bush, Donald Trump sedujo a este electorado al que hoy considera esencial para su reelección en noviembre. Actualmente, evangélico rima con político.

Lucha contra el demonio
El punto de partida de este avance se sitúa en Estados Unidos. El pentecostalismo nació allí en los años 1910, otorgando importancia al relato de Pentecostés y a la influencia del Espíritu Santo en los Apóstoles de Jesucristo. Los misioneros comenzaron entonces a recorrer el planeta para difundir los principios fundamentales del pentecostalismo: el renacimiento o el comienzo de una nueva vida a través de una conversión personal que pasa por un “segundo bautismo” y la centralidad de la Biblia en la vida cotidiana y su inerrancia, es decir, la afirmación doctrinal de que no contiene ningún error. A lo que se suma la importancia del testimonio personal en la expresión de la fe. Reimpulsado por la “segunda ola” de los años 1960, este movimiento vivió una nueva ola, veinte años más tarde, con la aparición, siempre en Estados Unidos, del neopentecostalismo. Con esta “tercera ola”, los fieles debían incorporar la necesaria lucha cotidiana contra el mal y el demonio. Necesitaban también otorgarles una importancia particular a las señales y prodigios provenientes de lo divino. Milagros, curaciones, “profetización” y “hablar (...)

Artículo completo: 1 679 palabras.

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Akram Belkaïd y Lamia Oualalou

Respectivamente, jefe de Redacción adjunto de Le Monde diplomatique, París, y periodista, autora de Jésus t’aime ! La déferlante évangélique, Cerf, París, 2018.

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