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Una oportunidad para los proyectos transformadores

Constituyente: una salida al laberinto neoliberal

El despertar del estallido social chileno, trajo consigo una fuerte sacudida de todas las formas de dominación. De la mano de la toma de las calles y del cuestionamiento de las estructuras tradicionales de poder, la fuerza de la movilización popular fue desmonopolizando los espacios de participación, resignificando el ejercicio de los derechos civiles y políticos, ampliando los caminos de la acción y la deliberación política colectiva.

Para todos y todas quienes desde hace mucho tiempo hemos estado en las calles, en las organizaciones populares, construyendo desde los territorios y sus luchas, la constituyente es un desafío en el que podemos volver a quedar de lado.

Las preguntas son muchas, y quienes hemos vivido en poblaciones, hemos caminado por comunidades mapuche, hemos luchado día a día por sacar adelante nuestros proyectos de vida, intentando sortear los obstáculos del modelo neoliberal y sus precariedades, desconfiamos de la institucionalidad de los poderosos, y sabemos el peligro que significa atraparse en la jaula legal de las instituciones políticas formales, que durante 30 años permitieron la concentración de las riquezas en manos de unos pocos.

La “política de los acuerdos”, los consensos entre élites civiles y los grupos empresariales, y la mantención del poder político de las fuerzas militares, caracterizaron una transición profundamente elitista, que dejó en manos del mercado hasta los espacios de cuidado de la vida más fundamentales, llegando a privatizar elementos tan vitales como el agua (mediante el Código de Aguas y la privatización de los servicios sanitarios) hasta el sistema de pensiones, como las AFP.

Doble filo
Desde hace 30 años, los denominados “gobiernos democráticos” se encargaron de reproducir un modelo socioeconómico consolidado, que impuso su programa por sobre una sociedad desarticulada, incapaz de enfrentar las políticas privatizadoras de los gobiernos de turno.

La desarticulación política post dictadura, sumada al desencanto de los sectores populares de aquella alegría que nunca llegó, permitió que el proyecto neoliberal se fuera colando por todas las esferas de la vida social, corroyendo aquellos lazos comunitarios característicos del mundo popular y sus expresiones políticas.

En este escenario, la Constitución de 1980 fue el dispositivo que institucionalizó el entramado jurídico administrativo, consagrando la concentración del poder en manos de una elite política que monopolizó la toma de decisiones, incluso por el propio Estado. Por ejemplo, el “Plan laboral” elaborado por José Piñera en 1979, es un entramado normativo que limita la actuación de los sindicatos en defensa de los intereses colectivos, cautelando al máximo el derecho de propiedad y los mecanismos de acumulación del capital, para restringir y debilitar a los sindicatos, a la negociación colectiva y el ejercicio del derecho a huelga. A partir de la imposición del plan laboral, los sindicatos como espacios tradicionales de organización de los y las (...)

Artículo completo: 1 470 palabras.

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Manuela Royo

Doctora © en Derecho, abogada de Modatima y Alianza Territorial Mapuche.

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