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Las aguas residuales, centinelas sanitarios

Covid-19 y las aguas servidas

Si “seguir el dinero” es un método probado en la investigación de la corrupción o los abusos de poder, “seguir las aguas” emerge como un procedimiento eficaz en el ámbito sanitario. Reveladores en materia de consumo de opiáceos o antibióticos, los efluentes brindan una valiosa información sobre la circulación del SARS-CoV-2, el virus del Covid-19.

Creíamos conocer la secuencia de la llegada del coronavirus a Europa, con los primeros casos graves identificados a fines de enero y los primeros fallecidos a fines de febrero. En Italia, el Instituto Superior de la Salud descubrió otra historia, que se divulgó el 18 de junio pasado: “Los resultados, confirmados en los dos laboratorios por dos métodos distintos, mostraron la presencia del ARN de SARS-Cov-2 en muestras (de aguas residuales) recolectadas en Milán y Turín el 18 de diciembre de 2019 –explica Giuseppina La Rosa, del departamento de la calidad del agua y de la salud–. Las muestras de octubre y noviembre de 2019, al igual que todas las muestras de control, dieron resultados negativos” (1). Este hallazgo, importantísimo para comprender los mecanismos de propagación de la pandemia proveniente de China, coincide con los estudio retrospectivos de muestras respiratorias de fines de diciembre de 2019 en Francia o en las aguas de Barcelona, que dieron positivo cuarenta días antes del primer caso oficialmente contabilizado.

El medio acuático
Las redes de saneamiento transportan residuos químicos del metabolismo humano, ricos en información sobre la alimentación, los medicamentos y hasta las sustancias ilegales ingeridas, así como sobre las enfermedades que afectan a la población. Una estación de tratamiento puede recibir las aguas residuales de más de un millón de personas, explica el profesor Gertjan Medema (Universidad Tecnológica de Delft, Instituto Neerlandés de Investigación del Agua), quien investiga la transmisión de las enfermedades infecciosas por el medio acuático (2). El estudio y seguimiento de los flujos proporcionan mejores estimaciones del avance del coronavirus que los análisis médicos, ya que esta vigilancia tomaría en cuenta, según él, a los individuos que solo tienen síntomas leves o no presentan ningún síntoma. En Francia, el estudio del Observatorio Epidemiológico de las Aguas Residuales (Obépine) puso en evidencia la correlación entre la cantidad de virus hallada entre el 5 de marzo y el 23 de abril en tres estaciones de depuración de Île-de-France (la región parisina) y el número de casos de Covid-19 (3).

El análisis de las aguas previo a su tratamiento ya fue de fundamental ayuda en Estados Unidos frente al drama provocado por la dependencia de los opiáceos y los miles de muertos que causan en el país (4). Entre 2006 y 2014, la industria farmacéutica estadounidense vendió (...)

Artículo completo: 1 334 palabras.

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Mohamed Larbi Bouguerra

Académico, miembro de la Academia Tunecina de las Ciencias, las Letras y las Artes Bait al Hikma (Cartago), ex director de investigaciones asociado al Centro Nacional de la Investigación Científica (CNRS, Francia).

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