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A un año de la rebelión de octubre

Educación y actores educativos en el cambio social

Las bases del actual sistema educativo fueron sentadas durante el régimen militar. Entre las principales reformas, la dictadura de Augusto Pinochet reformó el sistema universitario, ajustándolo a las emergentes directrices del modelo neoliberal.

Desde los cambios impuestos por la dictadura cívico militar al sistema educativo, los y las estudiantes que quieren acceder a la universidad, sin tener los fondos para costearlo, debieron autofinanciar su educación, ya sea a través del presupuesto familiar o mediante créditos privados o estatales.

Este escenario se consolidó durante los gobiernos que asumieron la transición a la democracia. Solo hace cuatro años y bajo la presión del estudiantado movilizado, las autoridades políticas y administrativas se abrieron a las reformas que consideraran la equidad educativa y el acceso garantizado a la educación superior. Las y los estudiantes han lavado la cara de las culpas, vergüenzas y complicidades de los otros actores sociales chilenos. Sin sus persistentes gritos y berrinches para hacer públicas sus exigencias nunca se habrían podido cuestionar los pilares del modelo de mercado educativo heredado desde la dictadura de Pinochet.

Tal como sosteníamos hace un tiempo atrás, el estudiantado chileno no solo ha sido la chispa que ha encendido la indignación nacional, es también el principal actor social que, movilizado, le define la agenda a las autoridades políticas, administrativas y culturales de todos los sectores del país. En muchos aspectos ha sido el factor determinante que ha terminado con esta larga transición neoliberal a la democracia.

Ingeniosos mecanismos
Sólo a partir de las manifestaciones estudiantiles ocurridas durante el primer gobierno de Sebastián Piñera fueron interpretadas y calificadas por los dirigentes y partidos políticos como parte de un movimiento social mayor, conducido por un actor social organizado. Un movimiento que apelaba por reformas sustanciales al modelo económico y político universitario establecido durante la dictadura militar y que a la fecha se legitimaba explícita o implícitamente por las autoridades administrativas y políticas. Sin este actor, habría sido imposible contar con una “ley de gratuidad” que beneficia a los estudiantes y familias que pretenden acceder a las instituciones de educación superior.

Lamentablemente, la implementación práctica de políticas que originalmente se levantan para mejorar las desigualdades educativas y sociales, son transformadas en normas y procedimientos mediados por los filtros y criterios con los que el neoliberalismo regula el mercado educativo. Es así como, prácticamente todas las reformas que han surgido por las manifestaciones del estudiantado chileno, se han traducido en ingeniosos mecanismos para trasladar recursos financieros públicos a los agentes privados. El modelo de Estado subsidiario no ha cambiado hasta el día de hoy.

Los llamados del estudiantado a evadir los torniquetes del Metro, como una forma de protestar por el alza en el pasaje, ha sido la evidencia más clara que seguimos operando al interior de una sociedad cuyas reglas del juego le siguen tributando al mercado. La conclusión de los (...)

Artículo completo: 1 586 palabras.

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Dante Castillo*, Alejandro Vega** y Mario Torres**

*Investigador PIIE.
** Investigador PIIE.
***Vicerrector de la Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica y Vinculación con el Medio. UTEM.

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