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Condiciones para la asunción de Allende

El debate sobre las “Garantías Constitucional

Después de la elección del 4 de septiembre de 1970, el Congreso ha de elegir al Presidente entre Allende y Alessandri, el 24 de octubre. El primero dispone del apoyo de 80 parlamentarios de la UP, el segundo de 45 de la derecha. La Democracia Cristiana condiciona el voto por Allende de sus 75 congresistas a que la UP “garantice” las libertades democráticas. Se trata de antiguas reivindicaciones de la izquierda, salvo privar al Presidente de la facultad de designar los altos mandos militares.

Tres días después de la elección, la directiva de la DC (Jaime Castillo, Renán Fuentealba, Patricio Aylwin y Luis Maira), presidida por Benjamín Prado, y el ministro del Interior, discuten la situación postelectoral. Prado recuerda que los derechistas proponen una comisión que negocie con la UP, poniendo condiciones. Pero la mayoría recela de negociadores sometidos a fuertes presiones y tentaciones que podrían informar que las condiciones no fueron aceptadas (intuición efectiva: hoy se sabe que la embajada de EEUU disponía de U$250 mil para corromper parlamentarios). La abstención tampoco es solución, pues sería desconocida por los militantes, y si la DC apoya a Jorge Alessandri, se divide. Prevalece la posición que la izquierda tiene derecho a acceder al gobierno si lo hace democráticamente, refrendada por la Juventud DC que está por apoyar a Allende en el Congreso (1). Resuelven crear una comisión (Prado, Fuentealba, Aylwin, Maira y Castillo), para estudiar las garantías que solicitarán a la UP; la decisión será tomada por la Junta Nacional.

Benjamín Prado anuncia, el día 10, que no se puede imputar a Allende “cargo alguno de transgresión de los principios democráticos fundamentales”, pero lo apoyan “partidos marxistas, y frente a esta realidad se nos hace ineludible prevenir los riesgos de transformación del sistema político chileno”. Debe garantizar a los chilenos la subsistencia de la democracia.

El anuncio resta efecto a las maniobras del embajador Edward Korry y Eduardo Frei, para que los parlamentarios DC voten por Alessandri. Contribuye también a desmontar el segundo intento de golpe que debía iniciarse con la renuncia de varios ministros después del discurso alarmista de Andrés Záldivar el 23 de septiembre. Ese día el Consejo de la DC convoca la Junta Nacional para el 3 y 4 de octubre y Prado declara que “jamás la DC aceptaría pactar con la derecha, aunque se le entregara en bandeja el poder”.

Presiones sobre la DC
El Mercurio arremete contra los “ingenuos” que piden garantías, ya que el comunismo “siempre termina por dominar a sus asociados y excluirlos del poder”, y la UP “fuertemente influida por el comunismo, ha preparado las bases para tomar por diversos medios el control de las comunicaciones de masas”. La campaña va in crescendo los días que preceden la Junta de la DC. Un tal Sergio Garnham afirma que Allende está sometido al marxismo, por tanto “es una enorme inconsecuencia soñar siquiera que el pluripartidismo de sus adherentes sea una garantía”; se requieren “nuevos y libres comicios”. Ricardo Cox insiste que los comunistas someterán la opinión. Y un tal M.O.A. recuerda que, “los Romanos Pontífices desde León XIII hasta Pablo VI, han reprobado y anatematizado al comunismo como el más formidable enemigo de la civilización cristiana” (2). Lo mismo dice el recién constituido Patria y Libertad cuyas tres primeras manifestaciones llaman a la DC a votar por Alessandri.

Dos documentos, una filtración
El jueves 24, la directiva de la DC entrega a Allende dos documentos: uno público y otro reservado, para facilitar el debate en la UP. El primero reconoce que su mayoría interpreta “profundos anhelos de cambios” y le pide que garantice: el pluralismo, las libertades y derechos constitucionales; “el libre acceso de todas las corrientes de opinión, en igualdad de condiciones, a los medios de comunicación […] sean particulares o estatales”. El respeto a las estructuras jerárquicas de las FFAA y de Carabineros y que no se creen organizaciones militares paralelas. Que la educación permanezca independiente de toda orientación ideológica oficial. Y la libre existencia de organizaciones sindicales (3).

El documento reservado –por poco tiempo– pide “que se reserve a los Comandantes en Jefe de las tres ramas y al Director General de Carabineros, la facultad para el nombramiento de jefes, oficiales y personal de dichas instituciones, de acuerdo con criterios (...)

Artículo completo: 2 228 palabras.

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Jorge Magasich

Historiador.

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