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Un proceso de aculturación vigente

El mapuche en la ciudad

Bien es sabida la existencia de una fuerte segregación económica y social en Chile, la cual se ha ido intensificando durante las últimas décadas. Esto ha afectado notoriamente al mundo indígena, como parte de una crisis cuyo origen describiremos como algo estructural, coincidiendo temporalmente con el instante cuando se construyeron las bases del Estado de Chile. Son tiempos calamitosos para nuestros pueblos originarios, iniciados durante el siglo XIX con diversos procesos de pacificación y ocupación, los que serán especialmente cruentos en la Araucanía, con episodios de violencia que no han menguado desde aquellos tiempos pretéritos, manteniéndose activos en la actualidad. Los centros urbanos debieron recibir oleadas de personas de las etnias originarias, entre ellas del pueblo mapuche, víctimas de la violencia, la pobreza y marginalidad, en un éxodo que tendrá efectos negativos para su cultura ancestral, la que se diluirá entre el cemento y las estructuras de dominación presentes en la capital, naciendo distintos métodos de resistencia al interior de las ciudades, los que se han acentuado durante las últimas décadas como una respuesta a los actuales procesos de aculturación.

1. El éxodo: del wallmapu a la ciudad La crisis que vive en la actualidad la Araucanía posee larga data, siendo parte de las estructuras que dieron origen al Estado de Chile. Son problemáticas originadas durante el siglo XIX, las que fueron traspasadas a la centuria posterior, tiempos donde fueron profundizadas, haciéndose estructurales y vigentes en el presente.

En Chile tras la instalación del neoliberalismo a finales de los 70’ se vivieron múltiples transformaciones. En la Araucanía, específicamente en el wallmapu se originarán una serie de conflictos, debido a la destrucción y usurpación de tierras en manos de la industria forestal, lo que desde un inicio ocurrirá mediante el uso de la violencia. Se retraerá la población local en la región, situación que afectará de sobremanera a los habitantes de las etnias nativas, provocando una retracción de sus culturas ancestrales, quedando evidenciado por una constante migración de la población indígena de la zona hacia los centros urbanos, con el fin de obtener mejores condiciones de vida. En efecto, esto es una consecuencia despiadada tras las transformaciones económicas de la época, mostrando una alta actividad incluso de manera posterior al término del proceso dictatorial. Sus consecuencias fueron negativas para gran parte del territorio nacional, no discriminando los lugares donde habitan las comunidades indígenas, zonas donde la pobreza, marginalidad y segregación se hicieron más evidentes. La precarización de la vida fue algo inevitable, afectando a la mayoría población chilena.

La inequidad económica y social se transformaron en un tema presente en todo el territorio, lo que se vio ocultado, producto del crecimiento urbano durante las últimas décadas, situación que se ha vendido constantemente como una respuesta a un supuesto desarrollo alcanzado a nivel país, con grandes torres de oficinas construidas con acero y vidrio, con personas paseando en parques siempre verdes, contrastando con los manchones de pobreza en las periferias de las grandes ciudades, donde el cemento reemplazó al polvo y el barro hace algunos años, sitios donde vive la gran mayoría de los habitantes del territorio, incluyendo las comunidades indígenas.

Uno de los principales efectos tras la instalación del neoliberalismo en el país es la inequidad económica y social, situación que ha terminado afectando a la mayoría de la población nacional, con dígitos muy similares a los vistos en países con índices de desarrollo inferiores. En los primeros años del siglo XXI la distribución de ingresos dejaba a Chile en números cercanos a los vistos en Surinam y por debajo de Nigeria y la República Democrática del Congo(1), reproduciendo de forma constante la pobreza estructural que ha terminado mermando generaciones completas, especialmente en las áreas ubicadas por fuera de las grandes ciudades. No es extraño que regiones como El Maule y la Araucanía sean desde siempre nombradas entre las más pobres del país. Durante gran parte del período posterior al retorno a la democracia han figurado con números negativos, generando una pobreza a perpetuidad y heredable generacionalmente. En la Casen del año 2017 La Araucanía presentaba un 17,2% de pobreza(2), situación grave y que desde los inicios de la década de los 90´ se ha hecho visible mediante el discurso reivindicativo del pueblo mapuche, el que ha sucumbido frente a la cultura impuesta por el modelo capitalista, el que ha destruido la cosmovisión indígena, utilizando la violencia como un medio para lograrlo, amparándose en un Estado benevolente, permisivo con una industria que degrada la naturaleza, secando ríos y bosques nativos milenarios, tal como lo han hecho desde hace años las forestales. Para la población indígena local los efectos son devastadores, debido a que a la destrucción de su entorno se suma la precarización en sus condiciones de vida, no coincidiendo los números positivos que ha tenido la industria forestal en el lugar desde su instalación y que han ido en incremento durante los últimos 30 años.

En wallmapu la población vive en la marginalidad y un empobrecimiento que avanza exponencialmente en el tiempo. Según la encuesta Casen del año 2017 en la región se registraron siete comunas con una pobreza multidimensional por sobre el 50% (3), ubicadas todas en zonas rurales, dejando claro los efectos negativos del modelo económico en la población local, donde además se encuentran comunidades indígenas, las que han comenzado a reducirse debido a que sus habitantes se han visto obligados a migrar hacia los centros urbanos. Es así como tras la instalación del modelo económico en la zona se vieron destruidas las culturas ancestrales del lugar. Algunos representantes del pueblo mapuche no sólo aluden en las prácticas económicas neoliberales el origen de sus problemáticas, también los motivos que dieron comienzo a su reivindicación y organización, dentro y fuera del wallmapu: “Su proceso de acumulación de riquezas, los causantes de la pobreza y dominación “que llevaría, a la larga, a la desaparición definitiva –ideológica y físicamente– del pueblo mapuche”. Eso mismo hacía que la lucha del pueblo mapuche fuera un “tema (...)

Artículo completo: 3 156 palabras.

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Arturo Castro Martínez

Profesor y Licenciado en Historia y Ciencias Sociales. Especialista en Historia Contemporánea y Mundo Actual de la Universidad de Barcelona.

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