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Cómo entender la retirada estadounidense de Afganistán y sus posibles derivaciones

El pasado lunes 30 de agosto el Pentágono anunció la salida de Afganistán del último soldado estadounidense que quedaba en ese país, después de que el presidente Joe Biden diera luz verde a la retirada total de sus tropas, cumpliendo así con los compromisos que Donald Trump había suscrito en 2019 con los propios dirigentes talibanes. De esta forma se ponía fin a 20 años de ocupación militar del país asiático, para finalmente devolvérselo a los mismos “terroristas” que habían desalojado del gobierno en 2001, y a los nunca pudieron derrotar definitivamente, entre otras razones por qué habían sido entrenados y financiados por la CIA entre 1979 y 1989 cuando estos eran sus “guerreros de la libertad” que luchaban contra la intervención soviética.

Esta noticia, era una más dentro de un mar de informaciones de gran impacto mediático que se venían difundiendo desde inicios de agosto y que cubrían la caótica retirada del personal americano y europeo de Kabul, así como la extraordinaria rapidez con que los talibanes habían tomado el control del país, incluida su capital. De hecho, los propios altos mandos del ejército, así como funcionarios del gobierno estadounidense se sorprendían por la prácticamente nula resistencia que habían opuesto los más de 300 mil efectivos del ejército afgano, entrenado y armado por ellos, para que defendieran y sostuvieran al gobierno pro-occidental. Sorpresa que jamás fue compartida por el propio presidente de ese gobierno, Ashraf Ghani que el 18 de agosto huyó al extranjero.

O sea, tras 20 años de ocupación, Estados Unidos volvía a Afganistán a una suerte de fojas cero, retornándole el poder a los Talibanes, pero dejando tras de sí un saldo de más 3500 soldados fallecidos (tanto estadounidenses como de la OTAN), a los que se deben sumar más de 4000 contratistas estadounidenses de ejércitos privados (neo mercenarios), así como más de 110000 afganos (militares y civiles); además de los cientos de miles de millones de dólares gastados. ¿Cómo explicarse esta situación? Más allá de los necesarios análisis coyunturales de este fenómeno, casi todos enfocados a sus implicancias más inmediatas (costos políticos para Biden, desprestigio estadounidense, consolidación del gobierno talibán, impactos geopolíticos regionales, etc.), es importante tratar de entender las causas profundas de este evento ya que este ejercicio nos permite proyectar el nuevo orden internacional en desarrollo y sus desafíos.

Al respecto, sobre la base que la piedra angular de todo poder global es su poderío económico, para la teoría crítica en estudios internacionales la razón estructural que explica este evento, es el proceso de declinación de Estados Unidos como hegemónico global (Wallerstein, 2010). O sea, la potencia que dirigió y dibujó el orden internacional, tras el término de la Segunda Guerra Mundial, cuando su economía representaba más del 50% del PIB Mundial, poseía el 72% de las reservas de oro del planeta, su marina mercante representaba el 66% del total mundial, el dólar era convertible al oro y sus “legiones” comenzaron a cubrir el planeta por medio de múltiples alianzas militares (TIAR 1947; OTAN 1949; ANZUS 1951; SEATO 1955; CENTO 1955). Sin embargo, para 1970, este mega poder ya manifestaba evidentes síntomas de declinación con fenómenos tales como el fin al padrón oro del dólar (1971) y su retiró de Vietnam (1973/75), cuando el peso de su economía había descendido al 34% del PIB Mundial señalando una (...)

Artículo completo: 1 759 palabras.

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Fernando Estenssoro

Dr. en Estudios Americanos
Instituto de Estudios Avanzados
Universidad de Santiago de Chile

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