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El desafío de terminar con la ilusión de una verdad objetiva

La construcción social de la realidad política

“La insurrección de la burguesía” es la primera parte de la trilogía del documental chileno “La batalla de Chile”, una producción audiovisual que, bajo la dirección de Patricio Guzmán, se exhibió por primera vez en el año 1975. Posteriormente, en 1976 se estrena el “Golpe de Estado” y finalmente “El poder popular”, proyectado en 1979. Si bien La Batalla de Chile fue distribuida clandestinamente durante la dictadura chilena, debió esperar hasta 1996, para que por primera vez se presentara oficialmente. Sin embargo, esta proyección de un solo día se realizó en una pequeña sala de Santiago, que disponía de un aforo máximo de 300 espectadores. En esta misma ocasión, Patricio Guzmán, finalizó las filmaciones de la “La memoria obstinada”, el documental que muestra a un país que ha borrado de su memoria, quizás por dolor o por ignorancia, los momentos más significativos de su historia moderna. Este último film de producción franco-canadiense, fue estrenado en 1997 en París y en Madrid de forma simultánea.

Pero volviendo al elogiado y premiado documental “La batalla de Chile”, su narrativa recoge en casi cinco horas el periodo final del gobierno de Salvador Allende y la violenta usurpación del poder encabezada por Augusto Pinochet. Calificado como uno de los mejores rodajes en su tipo, fue emitido por la televisión abierta de varios países latinoamericanos y europeos, tales como Inglaterra, Francia e Italia. Pero, recién este pasado 10, 11 y 12 de septiembre de 2021, fue incorporado en la parrilla programática de una señal televisión abierta de un canal privado de Chile. ¿Cómo se explica luego de transcurridos 46 años, recién se exhiba en la televisión abierta?, ¿Por qué motivo no fue incluido oportunamente en la programación de la televisión estatal, luego del fin del gobierno de Pinochet?.

Una primera explicación indudablemente se relaciona con la pretensión de neutralidad valórica de las comunicaciones y del lenguaje audiovisual, que se instaló en las políticas chilenas. Una malformación que hasta la fecha es promovida y defendida por el discurso consensuado de los partidos políticos representados en el Consejo Nacional de Televisión. Es bajo esta premisa que, hasta el día de hoy, la televisión chilena enarbola la idea que es posible encontrar un discurso neutro, que permita la objetividad comunicacional. Pero, es sabido que la objetividad es una ilusión y tal como lo sostiene el propio Patricio Guzmán en una entrevista realizada por el diario El País de España en 1997, “la objetividad es un fingimiento. El documentalista es un testigo que toma partido, que se involucra plenamente en lo que cuenta y eso es bueno” y añade, “el documental no es un ojo o una ventana sino una representación de la realidad”.

Pero, el sentido común poco ilustrado que se promovió (...)

Artículo completo: 1 437 palabras.

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Dante Castillo y Mario Torres

Dante Castillo
Investigador PIIE.
Mario Torres
Vicerrector de la Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica y Vinculación con el Medio. UTEM.

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