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Los Pandora Papers pusieron de nuevo a los Paraísos fiscales en el ojo de la tormenta

¡Paraísos no. Parásitos!

De tanto en tanto, el periodismo de investigación nos entrega destacados frutos de su labor, develando a la ciudadanía la existencia de prácticas que, si bien tienen larga data, solamente gracias a la actual mayor transparencia y acceso a información, hemos podido conocer. Los Panama y Paradise Papers, los FinCEN Files y ahora, recién salidos del horno, los Pandora Papers (1) entre otros.

Este esfuerzo, junto al aporte de quienes intentan reformular nuestro sistema tributario para avanzar en justicia fiscal, nos permite una vez más, hacer visible que el problema con los mal llamados paraísos fiscales tiene aristas que por uno u otro motivo se tienden a anonimizar: Las rentabilidades asociadas con actividades ilegales; la búsqueda intencional de opacidad jurídica y financiera; la deliberada omisión de contribuir con recursos fiscales para programas de redistribución del ingreso; poner en jaque principios claves para el desarrollo de la democracia y la paz social, tales como la confianza, el estado de derecho y la fe pública, etc. Estas no son habitualmente consideradas como parte del problema de fondo. Pero ciertamente lo son. Y tienen serias consecuencias. Por ello Richard Brooks (The Guardian, 2016) entrega una imagen más veraz de lo que son tales jurisdicciones: “Los paraísos fiscales se convirtieron en parásitos voraces de la economía mundial”. Si bien a nivel internacional existe una manifiesta preocupación multidisciplinaria por estos territorios parásitos y los flujos ilícitos de fondos, en Chile aun el problema no ha sido abordado ni siquiera como un dilema ético. Personalmente me he convencido que sostener actividades financieras opacas en dichas jurisdicciones merece no sólo el reproche moral de la sociedad, sino también debe ser objeto del más severo reproche penal.

Rentabilidades turbias
A priori, es preocupante que cierto grupo de personas desde la economía liberal defienda el “derecho” a usar territorios parásitos porque cobran menos impuestos, en la misma forma que en se escoge el producto más barato de la estantería del supermercado, sin siquiera conocer el fenómeno que rodea a estas jurisdicciones.

No sólo las bajas o inexistentes tasas tributarias, la opacidad financiera y las mayores tasas de rentabilidad sobre la inversión son características de esta frontera del capitalismo. Las dos primeras, por cierto, tienen mayor difusión hasta ahora, pero la mayor rentabilidad ofrecida por las jurisdicciones offshore se asocia con que, ciertos tipos de inversión (Trusts, Fideicomisos, Shell companies, etc.), son habitualmente usadas desde allí para financiar actividades ilegales en terceros países, como se ha demostrado largamente en una serie de publicaciones a lo largo de los años (2). No existe duda respecto a que parte considerable de las inversiones en territorios parásitos están asociadas con tráfico de armas, narcóticos y/o personas, con la extracción ilegal de minerales y piedras preciosas, con daño ambiental y un largo etc. Pero a los inversionistas y sus fervientes seguidores todo esto pareciera no importarles.

Opacidad y corrupción
Asimismo, existen muchas iniciativas internacionales, tanto públicas como privadas (BEPS, TIEAs, etc.), para terminar con la opacidad de las operaciones que se efectúan en territorios parásitos con el objetivo de ocultar la (...)

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Jorge Andrés Thibaut

Ingeniero Comercial. Ex Presidente de la Federación de Trabajadores Aduaneros y de la Recaudación Fiscal de América del Sur, FRASUR.

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