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La moral conservadora contra la universidad pública

Censura y Control Ideológico

El discurso y la práctica cotidiana de los principales actores políticos, económicos y culturales ha hecho de Chile el paraíso del neoliberalismo económico. Un lugar donde todos y cada uno de los derechos sociales y donde todos y cada uno de los bienes naturales, han sido transformados en bienes de lucro, usura y exclusión. Estas creencias se han instalado como un hecho social objetivo y naturalizado en la vida cotidiana nacional. Sin embargo, este liberalismo económico pese, al apoyo transversal de la elite política, no logró la hegemonía para instalar un liberalismo político. En los aspectos más relevantes, durante las últimas décadas, el liberalismo político y las diversas corrientes de pensamiento democrático, solo lograron opacar la expresión más totalitaria del conservadurismo criollo.

Con el arribo de la extrema derecha nacional a la administración política, representada en la figura de Antonio Kast, se ha transparentado y emergido sin pudor el discurso de la peor versión de la moralidad conservadora. Para esta expresión extrema, la moral es anterior a la sociedad y por lo tanto, es a partir de ella que se diseña y organiza el desarrollo de todas las dimensiones de la nación y de la actividad social. Sin ninguna resistencia de la derecha liberal sus representantes se rindieron fácil y pragmáticamente al conservadurismo totalitario. En paralelo, los discursos de las instituciones gremiales y de los medios de comunicación, controlados por los poderes fácticos de la derecha liberal y conservadora, relacionan descaradamente la propuesta socialdemócrata del Frente Amplio, con otras vías de cambios más radicales. En este escenario, las sensibilidades absolutistas del conservadurismo extremo, populista y moralista se expresan sin tapujos y disimulos. Siempre presentes pero contenidos discursivamente, el triunfo del Frente Social Cristiano muestra descarnadamente las creencias y representaciones sociales de una ciudadanía fuertemente ligada a una personalidad colectivamente autoritaria. Por lo mismo, sin pudor, se explicita el control ideológico y la “cacería de brujas”. En la dimensión educacional, el control ideológico se reflejará, en primer lugar, en los criterios morales a partir de los cuales serán seleccionadas las autoridades y las y los representantes del Estado, del Gobierno y del Ministerio de Educación. Bajo la supervisión de la moral decimonónica, se controlará la implementación del curriculum nacional y el diseño de los planes y programas de estudio. El control ideológico es parte de la vida cotidiana de las instituciones educativas que dependen (...)

Artículo completo: 1 261 palabras.

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Dante Castillo y Mario Torres

Dante Castillo
Investigador PIIE.
Mario Torres
Vicerrector de la Vicerrectoría de Transferencia Tecnológica y Vinculación con el Medio. UTEM.

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